martes, 13 de noviembre de 2012

Mensaje psicofónico de Jose Mª Fdez.Colavida



Fdez.Colavida
Divaldo P.Franco




Mensaje Mediúmnico: Clausura del 6º Congreso Espírita Mundial 



Les transcribimos el mensaje psicofónico, en español y portugués, de José María Fernández Colavida recibido a través de la mediumnidad de incorporación de Divaldo Pereira Franco, que nos fue ofrecido en el Acto de Clausura del 6º Congreso Espírita Mundial el día 12 de octubre de 2010 en Valencia (España) y que supone una llamada de atención con respecto a preservar en nuestros trabajos los preceptos del Espiritismo, y más en concreto a recomenzar de una vez por todas las tareas que en su día iniciaron los Cristianos Primitivos, iluminados bajo la pureza de la luz del Evangelio de Jesús. 


El referido mensaje encierra para todos los presentes y ausentes en el Congreso -aludidos o no- toda la finalidad y ultima ratio del presente Congreso, y que tanto por su brevedad en el contenido, como por su intensidad en sus palabras así como las muchas otras que se dejó en el tintero pero que pueden deducirse, sumado a la Conferencia precedente de Raúl Teixeira exactamente en el mismo sentido, conllevó a un silencio de varios largos segundos que mucho decían  -sin ningún aplauso- al finalizar el Congreso.
Como en su día advirtió Divaldo P. Franco, este Congreso debe suponer un antes y un después en el Movimiento Espírita. Recae en nosotros la imperiosa necesidad de centrar nuestros conocimientos espiritistas no para una proyección personal, regional, nacional o institucional, sino para la Reforma Íntima y el trabajo caritativo al prójimo, del mismo modo que así hicieron en su día los Primeros Seguidores de Jesús, los hombres del "Camino" como así manifiesta el Espíritu Emmanuel a través de la mediumnidad de Chico Xavier en su libro "Pablo y Esteban".

Mensaje.- Maestro Jesús.
En el momento en que se clausura el 6º Congreso Espírita Mundial, deseamos agradecerte por todas las bendiciones con que nos honraste, agradecerte el bien, las oportunidades dichosas, el estudio de la Doctrina Espírita, las reflexiones profundas al respecto de la verdad y el momento de Convivencia Espiritual Internacional y también agradecerte por el mal que no logró perturbarnos por cuanto administraste las tareas de la Divulgación del Consolador no solamente en tierras españolas sino en diferentes cuadrantes del mundo.
Maestro Incomparable, te apreciamos de seguir en esta labor que las llamas terrestres no logren destruir porque es la claridad Divina de tu Evangelio restaurado por los Espíritus. Facúltanos proseguir en el intercambio saludable en que las fronteras entre las dos vibraciones, material y espiritual, desaparezcan. En esta nueva hora que ya se vive en el Planeta, los espiritistas sepamos demostrar como los Cristianos Primitivos la excelencia de tus Enseñanzas.
Tú, que nos propiciaste estos tres días de comunión espiritual superior, alárganos los horizontes  para que prosigamos indefinidamente hasta que se instale en el planeta terrestre el reino de amor que iniciaste hace dos mil años.
Por más que intentemos agradecerte, no salimos del lugar común de las palabras y por ello nos comprometemos vivir realmente el Significado Profundo de tus Enseñanzas para que todos sepamos que te pertenecemos a la familia, y pese a las diferencias alternativas, somos las ovejas de tu rebaño. Que cada cual retorne a sus sitios, sus provincias, sus países, llevando no solamente la alegría, el aplauso y la satisfacción de haber estado aquí, pero que principalmente tengamos el Compromiso de Servir al Espiritismo y no servirnos del Espiritismo  para proyectarnos. Que la nueva Era sea caracterizada por la linda fraternidad y por la construcción de un mundo mejor.
Nosotros los Espíritus que participamos del Movimiento Espírita de España a,vosotros con vuestros Guías Espirituales que con vosotros confraternizan, os abrazamos con infinita ternura y damos  gracias a Dios, el Padre Celestial.
Os abraza,
José María Colavida (1), deseando mucha paz a todos.
(1)    José María Fernández Colavida, nacido en Tortosa (Tarragona, España), fue el primer traductor al español de las obras de Allan Kardec hecho que lo hizo conocido como “el Kardec español”.
Fundador de la “Revista de Estudios Psicológicos de Barcelona” en 1869 de la que fue su director y redactor durante 20 años.
Fue Presidente de Honor del Primer Congreso Espírita Internacional, en Barcelona en el año 1888.