miércoles, 22 de marzo de 2017

LAS APARICIONES Y LAS MATERIALIZACIONES



APARICIONES Y MATERIALIZACIONES DE ESPÍRITUS
Los fenómenos de aparición y de materialización son de aquellas que más fuertemente impresionan á los experimentadores. En las manifestaciones de que hemos hablado hasta aquí, el espíritu obra mediante objetos materiales ó bien organismo extraño. Ahora hemos de ver cómo obran directamente. Sabiendo que, entre las pruebas de su supervivencia no las puede haber de mayor fuerza que su reaparición bajo la forma humana, ó sea la que tuvieron en la vida terrestre, se esforzará el espíritu en reconstituir esta forma, por medio de los elementos fluidos y de la fuerza vital que tomará de los mismos vivientes. En algunas sesiones, en presencia de médium de una fuerza psíquica muy considerable, se ve la formación de manos, de rostros, de
bustos y aún de cuerpos enteros, con todas las apariencias de vida: color, movimiento, tangibilidad.
Y estas manos tocan, acarician ó golpean; mudan objetos de sitio y hacen vibrar instrumentos musicales; y estos rostros se animan y hablan; y estos cuerpos se mueven y andan por entre las personas vivas que presencian el fenómeno; podéis tocarlos y aún cogerlos; luego, se desvanecen de pronto, pasando del estado sólido al estado fluídico, después de haber afectado una existencia orgánica efímera.

Del mismo modo que los fenómenos de incorporación nos inician en las leyes profundas de la psicología, la reconstitución de las formas de espíritus va á familiarizarnos con los estados menos conocidos de la materia. Al mostrarnos la acción que la voluntad puede ejercer sobre los imponderables, nos descubrirá los más íntimos secretos de la creación, ó mejor aun, de la eterna renovación del universo. Sabemos que el fluido universal ó fluido cósmico etéreo, representa el estado más simple de la materia; es tan grande su sutileza que escapa á todo análisis. Y no obstante, de este fluido proceden, mediante condensaciones graduales, todos los cuerpos sólidos y pesados que constituyen el fondo de la materia terrestre. Estos cuerpos no son tan densos ni tan compactos como á primera vista nos parece; son atravesados con la mayor facilidad por toda clase de fluidos, y aún los mismos espíritus los atraviesan sin dificultades. Estos, por la concentración de su voluntad, ayudados por la fuerza psíquica, pueden disgregarlos, disociar sus elementos, volverlos al estado fluídico, trasladarlos y reconstituirlos luego en su primer estado. Así se explican los fenómenos de traslación de objetos materiales á través de obstáculos materiales también.

Recorriendo estos grados sucesivos de rarefacción, vemos á la materia pasar del estado sólido al
líquido, de éste al gaseoso y finalmente al fluídico. Los cuerpos más duros pueden de este modo volver al estado invisible y etéreo. En sentido inverso, también el fluido más sutil puede cambiarse, gradualmente, en un cuerpo opaco y tangible. La naturaleza entera nos demuestra el encadenamiento de las transformaciones que conducen á la materia desde el estado etéreo más puro al más grosero estado físico.

 A medida que se verifica y se hace más sutil, la materia va adquiriendo propiedades nuevas, fuerzas de una intensidad creciente. Los explosivos, las radiaciones de ciertas substancias, la potencia de penetración de los rayos catódicos, la acción á grandes distancias de las ondas de hertz, nos dan de ellos abundantísimos ejemplos, llevándonos á considerar el éter cósmico como el medio en que la materia y la energía se confunden, constituyendo el gran foco de las actividades dinámicas, la parte de las fuerzas inagotables que la voluntad divina dirige y de donde surgen en ondas incesantes las armonías de la vida y el pensamiento eternales.

Pues bien!- y aquí la cuestión va á tomar una no esperada amplitud la acción ejercida por la potencia creadora sobre el fluido universal para dar vida á sistemas de mundos, va á encontrarla, en manifestaciones más modestas, aunque sometida á leyes idénticas, en la acción del espíritu reconstituyendo las formas pasajeras que han de establecer, á los ojos de los hombres, su existencia y su identidad.

Las mismas nebulosas, agregados de materia cósmica condensada, germen de mundos, que nuestro telescopio nos muestra en el fondo de los espacios, va á aparecer también en la primera fase de las materializaciones de espíritus. Por este camino vemos cómo la experimentación espirita nos conduce á las más amplias consecuencias. La acción del espíritu sobre la materia puede hacernos comprender de qué modo se elaboran los astros y se desenvuelven la obra gigantesca del cosmos.

En la mayoría de las sesiones, se ve primero como un núcleo nebuloso que toma la forma de un huevo, luego desprendimientos fluidos brillantes que surgen de las paredes, de los suelos y aún de las propias personas presentes, aumentan poco á poco de tamaño, se alargan y se convierten finalmente en formas espectrales.

Las materializaciones presentan una gradación infinita. Los espíritus condensan sus formas de modo que sean primeramente vistas por los médium videntes. Estos describen entonces la fisonomía de los
manifestantes, y lo que ellos dicen viene á confirmarlo la fotografía, lo mismo en medio de la claridad del día que á la luz del magnesio. Sabido es que la placa fotográfica es mucho más sensible que el ojo humano. Aumentando un grado más la concentración etérea, se nos ofrece ya más sensible la materialización, y la forma espectral es vista por todos los presentes; entonces se la puede pensar, y es capaz de dejar huellas de su paso y aún quedar moldeada en substancias á propósito.

En todo esto, es preciso que la comprobación sea muy rigurosa, andando precavidos en extremo contra toda causa posible de error ó de ilusión. Conviene recurrir, siempre que sea posible, á buenos aparatos registradores y á la fotografía.

Veamos primeramente, los casos en que se ha podido fijar sobre la placa fotográfica las imágenes de espíritus, invisibles para los que asistían á la sesión. Si bien se han producido, en este orden de hechos, supercherías y abusos numerosos, no es menos cierto, en cambio, que abundan las experiencias y los testimonios realmente serios. Un académico inglés haciendo experiencias en su propia casa, con personas de su familia, obtuvo una fotografía de su madre, en quien una desviación característica del labio constituyó una prueba de identidad indubitable. La aparición antes que terminarse el tiempo de pose fotográfica, y la descripción hecha fue exacta á la fotografía obtenida.

Un pintor célebre por las ilustraciones de la vida de Jesús, obtuvo una prueba fotográfica no menos notable: la fotografía de un grupo compuesto por el cuerpo físico y el cuerpo fluídico de su médium, desdoblado, y luego otro todavía, en que aparecían la de un espíritu desencarnado y la figura del experimentador.

En la primera serie de experiencias, estas investigaciones, obteniéndose toda una serié de cabezas,
perfiles y formas humanas, vagas primeramente, y luego cada vez con mayor precisión, todas las cuales habían sido previamente descritas por el médium con la mayor exactitud. Algunas veces se operó en medio de la oscuridad, estas manifestaciones no tendrían explicación posible sin la existencia de un fluido ó éter, sustancia moldeada por seres inteligentes invisibles. Esto
presta al fenómeno, según él, un doble carácter á la vez material, en el sentido estricto de la palabra, é intelectual por la intervención de una voluntad que artificialmente moldea esta materia invisible con un objeto bien determinado. A través de la fotografía también se a podido ver la manifestación de entidades de la otra dimensión.

No tan sólo se han producido figuras humanas, sino que testigos declararon haber reconocido en tales figuras la imagen de parientes suyos ya fallecidos. Además, otros han obtenido imágenes, que fueron reconocidas exactas y nunca habían sido fotografiadas durante su vida terrena. Se han obtenido también la imagen de personas difuntas, sin estar presente en la experiencia persona alguna que las hubiese conocido en su vida terrena.

Se ha podido también fotografiar las fases sucesivas de una materialización.  Fotografías, que cuya autenticidad se halla muy por encima de la menor sospecha. Representan las apariciones graduales de una forma de espíritu muy vaga en la primera pose, condensándose luego cada vez más, hasta que se hace visible y al mismo tiempo que impresiona la placa fotográfica.

Recordemos ahora algunos de los casos en que la parición es visible para todos los presentes al mismo tiempo que para el médium, lo cual hace ya imposible toda confusión. El espíritu materializado tiene todas las apariencias de un ser humano; se mueve y anda, habla con las personas presentes y después de haber vivido algunos instantes su propia vida, se desvanece lentamente, se funde, por decirlo así, bajo nuestras miradas.

Había vuelto sobre sus primeras afirmaciones dijo el investigador. Véase en realidad lo que dijo, á propósito de estos fenómenos, en su discurso ante el congreso para el adelanto de las ciencias

Hemos querido reproducir esta descripción para que se vea cuán grande es la potencia de disgregación de la luz sobre las creaciones fluidas temporales y la necesidad de las sesiones obscuras, tan fuertemente censuradas por ciertos críticos sin competencia. Otro caso célebre que
reúne los mejores elementos de certeza y la prueba más concluyente de autenticidad que dirigía un espíritu que se daba á si mismo el nombre de doctor. El fenómeno se completa en éste caso por una serie de pruebas de un carácter por demás persistente. Un centenar de mensajes fueron escritos por ella, bajo los ojos de todos y secretamente señaladas por él, un misterioso aló de luz rodeaba al fantasma, pudo reconocer la mano, los rasgos, los ojos, la frente, los cabellos de la mujer que escribía. Su rostro dice, era de una belleza sobrehumana y me miraba con una expresión de profunda felicidad.

Estos hechos son ya antiguos, y han sido con frecuencia relatados; sin embargo no podíamos dejarlos pasar en silencio, en virtud de su importancia y de la gran popularidad que han tenido. He aquí, ahora, otros hechos más recientes. Ya no se trata tan sólo de formas que aparecen aisladas, Si no de grupos de espíritus materializados, cada uno de los cuales constituye una individualidad distinta de la del médium. Con formas y estaturas diferentes, se muestran conjuntamente, se organizan de un modo gradual, á costa de una sola masa fluidica nebulosa, y luego de pronto se disuelven, después de haber, por algunos instantes, tomado parte en los trabajos y en las conversaciones de los experimentadores.

El doctor Pablo Gibare, director del instituto Pastear de Nueva York, presentó al congreso de
Psicología de París de 1900, una muy extensa memoria sobre “materializaciones de fantasmas”,

Por él mismo obtenidas en su laboratorio, en presencia de los practicantes que le ayudan habitualmente en sus trabajos de biología. Algunas señoras de su propia familia asistieron también á estas sesiones, con la misión especial de vigilar á una médium, examinando sus vestidos, que eran siempre negros, cuando las apariciones realizadas eran siempre blancas.

Fue tomada en estas experiencias toda clase de precauciones. Sirviéndose de una caja ó jaula metálica sólidamente construida, con una puerta de hierro con cerradura de seguridad. Durante las sesiones, la médium es encerrada en esa caja, cuya llave tiene siempre en sus
manos el doctor. Como complemento de esta caja, sirviéndose en el Instituto de un gabinete enteramente tapizado, del cual hacían uso también algunas veces sin la caja metálica.

Además, se rodea su cuello con una cinta á la que se hace también un fuerte nudo, y los dos extremos de esta cinta pasan luego por dos agujeros hechos en el techo de la estancia y allí sujetos con un doble nudo, fuera enteramente del alcance de la médium, que viste enteramente de negro.

Se baja entonces la luz, aunque no tanto que dejen de verse los objetos.

Enseguida se producen apariciones de brazos, bustos, rostros, primeramente de un modo incompleto. Pronto, sin embargo, suceden á estas formas enteras, siempre vestidas de blanco. Su estatura varía, pues luego de la pequeña niña aparecen fantasmas de gran estatura. También aparecen formas de mujer, esbeltas y graciosas, cuando la médium es persona ya de unos cincuenta años, más bien gorda que delgada. También aparece una forma masculina, muy alta y con grandes barbas. Es Ella, un espíritu de voz fuerte y dura, que reparte á veces sendos puñetazos entre los presentes á la reunión. apretó una vez la mano de ese fantasma, y fue poco á poco fundiéndose entre las suyas.

Todas estas apariciones se forman bajo la mirada de los experimentadores. Distinguiese primeramente un punto nebuloso, brillante y movible, después se alarga en forma de columna y enseguida toma la apariencia de una T. Luego va cambiando y se convierte en el perfil de una mujer cubierta por un velo. Otras veces se dibuja y finalmente se condensa una encantadora figura de mujer joven, graciosa y delicada. Se pasea entre los reunidos, les saluda y estrecha las manos que se le tienden. Después de lo cual deshaces la aparición lo mismo que un castillo de naipes... Por un instante todavía se ve, como surgiendo del suelo, una graciosísima cabeza, después nada. En aquello mismo instante, el doctor Gibare se acerca á la médium y la toca, cerciorándose de que no se ha movido de su sitio y que continua fuertemente atada. Se hace entonces plena luz en el gabinete, son
examinadas las cintas y se ve que están intactas, costando no poco trabajo deshacer los nudos.

Todas estas formas se mueven y hablan reunidos oyen sus voces desde todas los extremos de la sala. En cuanto á los tejidos de que los fantasmas aparecen cubiertos, dicen ellos mismos que los producen con ayuda de elementos que toman de los vestidos de la médium, desmaterializados en parte. En una de las sesiones de un médium el espíritu se formó con su aliento, bajo la mirada de los experimentadores, un ligerísimo tejido de gasa blanca, que fue extendiéndose poco á poco hasta cubrir á todas las personas presentes. Es un ejemplo de creación por la voluntad que viene á confirmar lo que decíamos al principio de este capítulo.

¿De dónde vienen estas apariciones y cuál es su naturaleza? Nos lo dirá: Interrogados los fantasmas, a través del médium declaran ellos mismos que son entidades, personalidades distintas de la médium, espíritus desencarnados que han vivido en la tierra y cuya misión no es otra que demostrarnos la existencia de la otra vida.

Un detalle, tomado entre cien, nos probará que estos espíritus tienen todo el carácter de seres humanos. Todas estas formas. Se nos presentan primero con gran timidez; y es preciso ir ganando poco á poco confianza en la labor que realizamos.

MUNDOS REGENERADORES




Entre esas estrellas que resplandecen en la bóveda azulada del firmamento, ¡cuántos mundos habrá, como el vuestro, destinados por el Señor a la expiación y la prueba! Con todo, también los hay más miserables, y mejores, así como los hay transitorios, que podemos denominar regeneradores. Cada torbellino planetario, al desplazarse en el espacio alrededor de un centro común, lleva consigo sus mundos primitivos, de destierro, de prueba, de regeneración y de felicidad. Se os ha hablado de esos mundos en los que es situada el alma recién nacida, cuando aún ignora el bien y el mal, pero con la posibilidad de marchar hacia Dios, dueña de sí misma, en posesión de su libre albedrío. Se os ha dicho también cuán amplias son las facultades de que ha sido dotada el alma para practicar el bien. Sin embargo, por desgracia, hay almas que sucumben, y dado que Dios no quiere aniquilarlas, les permite ir a esos mundos en los que, de encarnación en encarnación, se purifican y se regeneran, para regresar dignas de la gloria a la que están destinadas.
Los mundos regeneradores sirven de transición entre los mundos de expiación y los mundos felices. El alma que se arrepiente encuentra en ellos la calma y el reposo, mientras concluye su purificación. No cabe duda de que en esos mundos el hombre aún se encuentra sujeto a las leyes que rigen la materia. La humanidad experimenta sensaciones y deseos como los vuestros, pero está liberada de las pasiones desordenadas de las que sois esclavos. En ella ya no existe el orgullo que hace callar al corazón, la envidia que lo tortura y el odio que lo ahoga. La palabra amor está escrita en todas las frentes. Una equidad plena rige las relaciones sociales. Todos reconocen a Dios y procuran dirigirse a Él mediante el cumplimiento de sus leyes.
Con todo, en esos mundos aún no existe la perfecta felicidad, sino la aurora de la
felicidad. El hombre todavía es de carne y, por eso mismo, está sujeto a vicisitudes de las cuales sólo están eximidos los seres completamente desmaterializados. Aún tiene que sufrir pruebas, pero sin las punzantes angustias de la expiación. Esos mundos, comparados con la Tierra, son muy felices, y muchos de vosotros estaríais satisfechos de quedaros allí, porque representan la calma después de la tempestad, la convalecencia después de una cruel enfermedad. En ellos, el hombre, menos absorbido por las cosas materiales, entrevé mejor que vosotros el porvenir; comprende que hay otros goces que el Señor promete a los que se hacen merecedores de ellos, cuando la muerte haya segado de nuevo sus cuerpos para darles la verdadera vida. Entonces, el alma libre sobrevolará todos los horizontes. Ya no tendrá sentidos materiales y groseros, sino los sentidos de un periespíritu puro y celestial, que aspira las emanaciones de Dios en los aromas del amor y la caridad que brotan de su seno.
No obstante, por desgracia, en esos mundos el hombre todavía es falible, y el espíritu del mal no ha perdido completamente su dominio. No avanzar equivale a retroceder, y si el hombre no se mantiene firme en el camino del bien, puede volver a caer en los mundos de expiación, donde lo esperan nuevas y más terribles pruebas.
Contemplad, pues, esa bóveda azulada, por la noche, a la hora del descanso y la oración. Entonces, ante esas innumerables esferas que brillan sobre vuestras cabezas, preguntaos cuáles son las que conducen a Dios, y rogadle que un mundo regenerado os abra su seno después de la expiación en la Tierra. (San Agustín. París, 1862.)

LA EVOLUCIÓN DE LAS MANIFESTACIONES MEDIÚMNICAS

LA EVOLUCIÓN EN LAS MANIFESTACIONES MEDIÚMNICAS

Uno de los primeros fenómenos mediúmnicos de efectos físicos más notorios  durante el siglo XIX fue el de las mesas giratorias. Este fenómeno despertó la curiosidad de muchas personas, que pasaron a practicarlo como un elemento de distracción y curiosidad. Sin embargo, con el tiempo, su uso y finalidad fue diferenciando a sus practicantes. Por un lado, aquellos que lo utilizaban como una moda, apenas un mero pasatiempo, y por otro, aquellos que trataron de encontrar lo que se escondía detrás de dichas manifestaciones y su razón de ser.
Como nos indica el Codificador Allan Kardec; es innegable que el fenómeno de las mesas giratorias supuso un punto de partida a lo que hoy conocemos como Espiritismo.

Cuando se pudo verificar que el comportamiento de las mesas; es decir, los movimientos, ruidos y golpes, obedecían a inteligencias externas, se decidió establecer un código rudimentario, bastante simple, para que dichas entidades contestaran a las preguntas que se les formularán; en principio, con un  o un no; para más tarde, perfeccionarlo con un nuevo código de golpes que identificara a cada letra del alfabeto y así, poder construir frases completas, permitiendo un verdadero diálogo, aunque lento y penoso.
Los sistemas fueron evolucionando, comenzando por adosar un lápiz a la pata de una mesa muy ligera, y en el suelo un papel en blanco. Con posterioridad se fue reduciendo, de forma progresiva, el tamaño del soporte del lápiz hasta sujetarlo finalmente en una simple tablilla. En el fondo no eran más que apéndices de la propia mano del médium. Más adelante, se decidió prescindir de los objetos intermedios y sujetar directamente el lápiz con la mano para recibir los mensajes venidos desde el otro plano. A resultas de estos cambios, surgió la psicografía, tal y como la conocemos hoy día.
Comenzaba una nueva era para la Humanidad en la que las manifestaciones mediúmnicas de todo tipo afloraron a lo largo de todo el planeta. El plano espiritual, o si lo preferimos, la otra dimensión, dejaba de ser algo extraño y alejado de la realidad material. Muchos sensitivos percibían de múltiples formas a aquellos que ya no pertenecían al ámbito físico.
El intercambio necesitaba, como hemos podido comprobar en la mediumnidad de efectos físicos, una maduración a través de la práctica y de la experiencia. Los métodos se simplificaban, se perfeccionaban, y han seguido así en constante progresión hasta nuestros días.
Sabemos que el Espiritismo es, ante todo, una ciencia experimental en constante renovación, y
como tal, requiere mucha observación y análisis para incorporar aquello que pueda mejorar la comunicación con el mundo espiritual, y al mismo tiempo, prescindir de prácticas que pudieran haber quedado obsoletas.
Del mismo modo que los precursores del pasado se esforzaron para que el trabajo con el plano espiritual fuese cada vez más efectivo, hoy día debemos seguir actuando de idéntica forma.
Antes de seguir adelante debemos recordar que, a través de las múltiples posibilidades que nos presenta la mediumnidad, se consiguen tres objetivos básicos: En primer lugar, la constatación de la vida espiritual y de la supervivencia del alma después de la muerte. En segundo lugar, recibir la formación, los testimonios y los conocimientos en los que beber y estudiar y, en tercer lugar, la práctica de la caridad para con los desencarnados sufrientes, mediante la oración colectiva y la orientación que se les transmite.
Es por tanto, tiempo ya de replantearse los viejos métodos de trabajo para sustituirlos por otros más dinámicos, más eficientes y acordes con la realidad espiritual de este momento; con aquellas exigencias que nos demandan las entidades benefactoras que colaboran con el plano material.
Quedan atrás ciertas prácticas obsoletas e ineficaces, como la de cogerse las manos para formar una cadena. Es totalmente innecesario, el propio Kardec hace mención a este asunto; la cadena que se pretende establecer es psíquica, no física.
Otro error muy habitual es el uso de movimientos de mano sobre el médium que ha incorporado al espíritu sufriente con la intención de “darle luz” y, que ha venido realizándose por parte del orientador. Es un procedimiento completamente estéril que se encuentra ya en desuso en la inmensa mayoría de grupos espiritas.
Otra práctica también innecesaria es la de situar las manos sobre el agua que se desea fluidificar, considerando imprescindible la intervención física y olvidando que son los espíritus colaboradores quienes realmente efectúan el trabajo. Cualquier persona podrá solicitar la fluidificación del agua a través de la oración, por tanto, nadie posee dones especiales.
Alcanza la ignorancia a algunos pseudo-médiums que pretenden hacer creer a los incautos que pueden “desarrollar” las facultades de otras personas, arrogándose así de atributos que en modo alguno poseen. Las facultades mediúmnicas son siempre desarrolladas por los especialistas espirituales en conjunción con los protectores de cada encarnado y, éste último será siempre responsable del uso conveniente de su facultad. Este es un atributo recibido de Dios; por tanto, nadie puede presumir de tener capacidad para ello.
Otra equivocación muy común entre los orientadores, es la pretensión de esclarecer a los espíritus sufrientes preguntando con exceso de detalle sobre su situación, incitándoles a revivir experiencias traumáticas y muy desagradables y, dejándose llevar a su vez por las emociones del perturbado. El orientador debe usar un dialogo breve y conciso, con mensajes claros y sencillos que ayuden al sufriente a reconocer la transitoriedad de su situación y que la ayuda continuará a través de los especialistas del plano espiritual.
Otro error también muy extendido es la costumbre de propiciar el testimonio de los participantes
para, después de la práctica mediúmnica, comentar impresiones y estimular la imaginación y la sugestión, olvidando los códigos de prudencia y dejando de lado el sentido real de los trabajos, que no es otro que la práctica de la caridad desde la humildad y la sencillez.
También el abusar del pase; considerarlo como una especie de asepsia espiritual rutinaria y obligatoria, tanto para entrar como para salir de las reuniones.
Como podemos ver, en casi todos los casos mencionados existe un denominador común, que no es otro que la vieja creencia de considerar necesaria la intervención personal y directa en los trabajos de índole mediúmnica. No caemos en la cuenta de que con dichas prácticas fomentamos el personalismo y el afán de notoriedad; justo todo lo contrario a su verdadero propósito. Recordemos al Evangelio: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”.
Muchas veces se olvida un axioma fundamental, y es que: “EL PENSAMIENTO ES EL TODO”. El pensamiento es una vibración muy poderosa, que unida a la de otras personas con los mismos deseos e intenciones, se convierte en algo excepcional. Un recurso suficiente para que los mentores espirituales puedan hacer su trabajo con garantías.
Hemos de ser conscientes que “EL VERDADERO TRABAJO MEDIUMNICO LO HACEN LOS SERES ESPIRITUALES SUPERIORES”. La aportación de los humanos es ínfima. ¡¡No lo olvidemos nunca!!.
Para que un trabajo llegue a buen puerto, la reunión mediúmnica debe prepararse a lo largo de toda la semana, manteniendo una forma de vida saludable, unos pensamientos optimistas, apoyándose en todo momento en la oración, para así, mantener el equilibrio y la lucha contra nuestras malas inclinaciones y, cultivando la fraternidad, el compañerismo, la amistad, el diálogo constructivo, la lectura y el estudio en la medida de lo posible. Todos esos elementos de trabajo interior, de buena práctica moral y espiritual son los que nos capacitarán para un correcto desenvolvimiento mediúmnico, personal y colectivo, en el desarrollo los trabajos.

La evolución de las manifestaciones mediúmnicas por:     José Manuel Meseguer