sábado, 15 de diciembre de 2012

Irena Sendler

La heroína que salvó a 2.500 niños 

Personas como estas son las que hacen falta  en el mundo y a la que todos debemos de aspirar a ser como ella, entregando amor sin limite aun a riesgo de nuestra propia vida.







En plena II Guerra Mundial, durante la ocupación de Polonia, una mujer le plantó cara a los nazis y logró salvar a 2.500 niños judíos. Ni la Gestapo ni sus torturas consiguieron que Irena Sendler desvelara dónde estaban los pequeños. Hoy, vive en un asilo de Varsovia, donde recibe al periodista de Magazine.En el año 2007 Irena fué propuesta para recibir el Premio Nobel de la paz, pero no fué escojida, el premio fué para Al Gore por unas diapositivas sobre el calentamiento global y en el 2009 se le dió a Barack Obama tan solo por tener buenas intenciones.



Ha muerto una señora de 98 años que se llamaba Irena. Durante la Segunda Guerra mundial, Irena consiguió permiso para trabajar en el gueto de Varsovia, como especialista en cañerías y alcantarillas. Pero sus
 planes iban más allá....sabía cuales eran los planes de los nazis para los judíos (era alemana). Irena pasaba niños pequeños escondidos en el fondo de la caja de herramientas y llevaba un saco de xarpellera en la parte de atrás de la camioneta para los niños mas grandes.
También llevaba un perro al que tenía entrenado para abordar a los soldados nazis cuando entraba y salía del gueto. Naturalmente los soldados no querían saber nada del perro y sus ladridos tapaban a los gemidos de los niños, de esta forma llegó a salvar a 2500 niños.Los nazis la atraparon y le rompieron las dos piernas y los dos brazos.Irena llevaba un registro de los nombres de todos los niños que salvaba y los tenía guardados dentro de un bote de cristal escondido al pie de un arbol del jardin de su casa.Pasada la guerra, intentó localizar a los padres que pudiesen seguir con vida y unir a las familias. La mayoría habían perdido la vida en las camaras de gas. Los niños que se salvaron encontraron casas de acojida o fueron adoptados.








Hoy. La intrépida heroína, a sus 97 años.
Hoy. La intrépida heroína, a sus 97 años.



La historia de Irena Sendler está repleta de heroísmo con proporciones casi míticas. Sin embargo, ha estado extraviada entre los pliegues del tiempo durante más de medio siglo. Desconocida y oculta de manera inexplicable para la mayoría de la gente, como un tesoro antiguo esperando a ser descubierto. Pero las luces de Hollywood se proponen ahora que todo el mundo conozca la vida de esta trabajadora social polaca, que durante la ocupación alemana de su país salvó la vida de 2.500 niños judíos, sacándolos a escondidas del gueto de Varsovia frente a las mismísimas narices de las tropas nazis.
Si tomamos como referencia La lista de Schindler, donde Steven Spielberg contó la vida de Oscar Schindler, el industrial alemán que evitó la muerte de 1.000 judíos en los campos de concentración, el éxito de la producción cinematográfica parece asegurado. El filme de Spielberg, aclamado por la crítica, consiguió siete Oscar en 1993.
Mientras la figura de Oscar Schindler era aclamada por medio mundo, Irena Sendler seguía siendo una heroína desconocida fuera de Polonia y apenas reconocida en su país por algunos historiadores, ya que los años de oscurantismo comunista habían borrado su hazaña de los libros de historia oficiales. «Además, ella nunca contó a nadie nada de su vida durante la II Guerra Mundial, era muy discreta y se limitaba a hacer su trabajo y a ayudar a la gente», explica Anna Mieszkwoska, autora de la biografía de Irena, La madre de los niños del Holocausto.
Sin embargo, en 1999, su historia empezó a conocerse. Y fue, curiosamente, gracias a un grupo de alumnos de un instituto americano de Pittsburg (Kansas) y a su trabajo de final de curso sobre los héroes del Holocausto. En su investigación dieron con algunas referencias sobre Irena Sendler en revistas especializadas y con un dato asombroso: había salvado la vida de 2.500 niños. «¿Cómo es posible que apenas haya información sobre una persona así?», se preguntaron entonces los estudiantes, cuya curiosidad crecía según encontraban más datos y testimonios.

Pero la gran sorpresa llegó cuando, tras buscar el emplazamiento de la tumba de Irena, descubrieron que no existía porque ella aún vivía y, de hecho, todavía vive. Hoy es una anciana de 97 años que reside en un asilo del centro de Varsovia, en una habitación luminosa donde nunca faltan los ramos de flores y las tarjetas de agradecimiento, que llegan diariamente desde todo el mundo.
Secuelas de las torturas. «Tenga cuidado, el que visita a mi madre acaba llorando», me advierte con una sonrisa Janina, la hija de Irena, antes de que entre a saludar a su madre. Dejo mi ramo de flores junto a su mesita de noche y paso los primeros cinco minutos de mi vida junto a una heroína de carne y hueso. «Yo no hice nada especial, sólo hice lo que debía, nada más», dice irritada con un hilillo de voz que se escapa a través de la ventana. Irena apenas existe físicamente, lleva años encadenada a su silla de ruedas, en parte debido a las lesiones que arrastra tras las torturas a las que fue sometida por la Gestapo durante la guerra, cuando descubrieron que sacaba escondidos a niños judíos del gueto. «Le rompieron los pies y las piernas, pero no lograron que les revelase el paradero de los niños que había escondido ni la identidad de sus colaboradores», explica la biógrafa.
Irena Sendler fue siempre una mujer de gran coraje, muy influida por su padre, un médico rural que murió cuando ella tenía sólo 7 años. De él siempre recordaría dos reglas que siguió a rajatabla a lo largo de toda su vida. La primera: que a la gente se la divide entre buenos y malos sólo por sus actos, no por sus posesiones materiales; y la segunda: a ayudar siempre a quien lo necesitase.
Así la pequeña Irena se hizo mayor y comenzó a trabajar en los servicios sociales del ayuntamiento de Varsovia, al tiempo que se unía al Partido Socialista Polaco. Corrían los años 30 y destacaba en los proyectos de ayuda a pobres, huérfanos y ancianos. «Ella era de izquierdas, sí, pero de una izquierda que ya no existe, preocupada por las personas y por su bienestar», apunta su biógrafa, quien asegura que a pesar de ello siempre se situó bastante lejos de la política activa.
En 1939 Alemania invadió Polonia y el trabajo de Irena se hizo más necesario en los comedores sociales, donde también se entregaban ropas y dinero a las familias judías, inscribiéndolas con nombres católicos falsos para evitar las suspicacias de los soldados alemanes.

Pero todo cambió en 1942, cuando las deportaciones se hicieron más frecuentes y los nazis encerraron a todos los judíos de Varsovia, unos 400.000, en un área acotada de la ciudad y rodeada por un muro. El gueto fue la tumba para miles y miles de personas, que morían diariamente por inanición o enfermedades. Irena estaba horrorizada y, como muchos polacos, decidió que había que actuar para evitar la barbarie que asolaba las calles de la capital. Consiguió un pase del departamento de Control Epidemiológico de Varsovia para poder acceder al gueto de forma legal», explica Anna. Allí entraba diariamente a llevar comida y medicinas, «siempre portando un brazalete con una estrella de David como símbolo de solidaridad y para no llamar la atención de los nazis».
Una vez dentro, la joven trabajadora social entendió que el objetivo del gueto era la muerte de todos los judíos y que era urgente sacar al menos a los niños más pequeños para que tuviesen la oportunidad de sobrevivir. Fue así como comenzó a evacuarlos de todas las formas imaginables. Dentro de ataúdes, en cajas de herramientas, entre restos de basura, como enfermos de males muy contagiosos…, cualquier sistema era válido si conseguía sacar a los pequeños del infierno. Otra manera era a través de una iglesia con dos accesos, uno al gueto y otro secreto al exterior. Los niños entraban como judíos y salían al otro lado bendecidos como nuevos católicos.
La actividad de Irena era frenética, igual que el riesgo diario a ser descubierta por los soldados alemanes. «No hice todo lo que pude, podría haber hecho más, mucho más y haber salvado así a más niños», sigue lamentándose hoy día.
Separar a los hijos. Irena aún recuerda con amargura los momentos en que tenía que separar a los padres de los hijos. Sabían que nunca más se volverían a ver y la arrinconaban entonces con preguntas y deseos de condenado. «Por favor, asegúrame que vivirá, que tendrá un buen hogar», insistían las madres, presas de la desesperación entre los llantos de sus hijos. «Ella también era madre y sentía ese dolor tan profundo como si fuese suyo, de hecho todavía lo siente y sufre con esos recuerdos», afirma Anna Mieszkwoska.
Pero, ¿qué impulsaba a una joven madre como Irena a arriesgarse de esa manera? ¿Por qué lo hacía? «Se lo he preguntado cientos de veces. Ella simplemente lo hacía porque tiene un corazón inmenso, no hay nada más», explica su biógrafa, quien asegura que ni siquiera existían motivaciones políticas o religiosas.
Una vez fuera del horror, era necesario elaborar documentos falsos para los niños, darles nombres católicos y trasladarlos a un lugar seguro, normalmente monasterios y conventos, donde los religiosos siempre tenían las puertas abiertas para los niños del Gueto.

Irena apuntaba entonces en pedazos de papel las verdaderas identidades de los pequeños y sus nuevas ubicaciones, y luego enterraba las notas dentro de botes y frascos de conserva bajo un gran manzano en el jardín de su vecino, frente a los barracones de los soldados alemanes. Allí aguardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de los 2.500 niños de Gueto hasta que los nazis se marcharon.
Ni siquiera las torturas de la Gestapo lograron que revelase jamás el lugar en el que estaban ocultos ni las personas que colaboraban con ella. Tampoco los meses que pasó en la terrorífica prisión de Pawlak, bajo el atento cuidado de los carceleros alemanes, quebraron su silencio. No dijo ni una palabra cuando la condenaron a muerte, una sentencia que nunca se cumplió porque, camino del lugar de ejecución, el soldado la dejó escapar. La resistencia le había sobornado. No podían permitir que Irena muriese con el secreto de la ubicación de los niños. Así fue como pasó a la clandestinidad y, aunque oficialmente figuraba como ejecutada, en realidad permaneció escondida hasta el final de la guerra participando activamente en la resistencia.
Con el final del conflicto se desenterraron los 2.500 botes escondidos bajo el manzano, y los 2.500 niños rescatados del gueto recuperaron sus identidades olvidadas. La gran mayoría había perdido a sus padres, así que muchos fueron enviados con otros familiares o se quedaron con familias polacas, pero todos conservaron a lo largo de su vida un agradecimiento infinito a Irena Sendler. Tras los nazis llegó el comunismo y la aventura de Irena quedó olvidada entre las nuevas doctrinas. Ella, que ya tenía dos hijos, volvió a ser trabajadora social y a su vida tranquila, sólo truncada por las pintadas, en la puerta de su apartamento, en las que le acusaban con necedad de ser «amiga de los judíos» o la llamaban la «madre de judíos». Ella callaba y nunca contaba nada de su pasado «por una mezcla de modestia y de temor a que le pudiera acarrear algún problema, comenta su hija, Janina, quien asegura que aún hoy mantiene secretos y vive como si estuviese en medio de una oscura conspiración.
Cuando en 1999 los estudiantes de Kansas se toparon con su historia, se quedaron estupefactos. Estaban frente a una auténtica heroína prácticamente desconocida, así que decidieron escribir una obra de teatro sobre ella. Se escenificó en iglesias y salones sociales de la comarca, asombrando y emocionando a todos los que tuvieron la oportunidad de verla. Uno de estos asistentes fue un profesor judío quien, impresionado, ayudó a los escolares a cumplir su deseo: ir a verla a Varsovia y agradecerle lo que había hecho por la Humanidad. Les dio un cheque de 7.000 dólares y les hizo una petición: «Contadme todo con pelos y señales a vuestra vuelta».
A partir de ese momento los reconocimientos y las visitas fueron aumentando considerablemente. La llegada de periodistas extranjeros, los cumplidos oficiales, agradecimientos de todo el mundo, las visitas desde Hollywood y, finalmente, la nominación para el premio Nobel, propuesta hace unos meses por el presidente polaco Lech Kaczynski con el apoyo de la Organización de Supervivientes del Holocausto.
Mientras, todos se preguntan cómo es posible que esta historia haya permanecido tantos años en el olvido y oculta, pese a las veces que se ha tratado el tema del Holocausto y de las personas que lo protagonizaron. Incluso sus amigas le recriminaban que nunca les contara nada sobre su heroísmo y sus azañas de juventud. Sin embargo, ella sigue sonriendo en su silla de ruedas y enfadándose cuando alguien se atreve a decir que es una heroína. Porque Irena Sendler no es una heroína, sólo se limitó a cumplir con su deber.



Aqui teneis la pelicula que se hizo sobre la vida de Irene Sendler.

Elección de las Pruebas

Elección de las Pruebas




prueba


258. En estado errante y antes de tomar una nueva existencia corporal, ¿tiene el espíritu conciencia y previsión de lo que le sucederá durante la vida?
«Elige por sí mismo el género de pruebas que quiere sufrir, y en esto consiste su libre
albedrío».
-¿No es, pues, Dios quien le impone como castigo las tribulaciones de la vida?
«Nada sucede sin el permiso de Dios; porque él estableció todas las leyes que rigen el universo. ¡Preguntad, pues, por qué ha hecho tal ley y no tal otra! Dejando al espíritu la libertad de elegir, Dios le deja la responsabilidad completa de sus actos y de las consecuencias de éstos; nada estorba su porvenir, y le pertenece así el camino del bien, como el del mal. Pero le queda, si sucumbe, el consuelo de que no todo ha concluido para él y de que Dios, en su bondad, le deja en libertad de volver a empezar lo que ha hecho mal. Es preciso, por otra parte, distinguir lo que es obra de la voluntad de Dios y lo que procede de la del hombre. Si os amenaza un peligro, no sois vosotros, sino Dios, quien lo ha creado; pero vosotros sois libres de exponeros a él; porque lo consideráis un medio de progreso, y Dios lo ha permitido».
259. Si el espíritu elige el género de pruebas que quiere sufrir, ¿síguese de ello que
hemos previsto y elegido todas las tribulaciones que en la vida experimentamos?
«Todas no es la palabra; porque no puede decirse que hayáis previsto hasta las cosas más insignificantes de todo lo que os pasa en el mundo. Habéis elegido el género de prueba, y los hechos secundarios son consecuencia de la posición y a menudo de vuestras propias acciones. Si el espíritu ha querido nacer entre malhechores, por ejemplo, sabía a qué peligros se exponía; pero no cada uno de los actos que realizaría, pues éstos son efecto de la voluntad y del libre albedrío. El espíritu sabe que eligiendo tal camino, habrá de arrostrar tal género de lucha, conoce, pues la naturaleza de las vicisitudes que encontrará, pero no sabe si antes tendrá lugar este acontecimiento que aquel otro.
Los sucesos de detalle nacen de las circunstancias y de la fuerza de las cosas. Sólo están previstos los grandes acontecimientos, los que influyen en el destino. Si eliges un camino lleno de atolladeros, sabes que has de tomar grandes precauciones, porque corres peligro de caer; pero no sabes en qué lugar caerás, y acaso lo evites, si eres prudente. Si pasando por la calle te cae una teja en la cabeza, no creas que estaba escrito como vulgarmente se dice».
260. ¿Cómo puede el espíritu querer nacer entre gentes de mal vivir?
«Preciso es que sea enviado a un centro en que pueda sufrir la prueba que haya pedido.
Pues bien, es necesaria la analogía, y para luchar con el instinto de la delincuencia, es preciso que encuentre personas de esa calaña».
-Si no hubiese, pues, gentes de mal vivir en la tierra, ¿el espíritu no podría encontrar la
esfera necesaria a ciertas pruebas?
«¿Y os quejaríais de ello? Lo que tú dices sucede en los mundos superiores donde no tiene acceso el mal, y por esto sólo los habitan espíritus buenos. Procurad que pase pronto lo mismo en vuestra tierra».
261. En las pruebas que ha de sufrir para llegar a la perfección, ¿debe el espíritu experimentar todos los géneros de tentaciones? ¿Debe pasar por todas las circunstancias que pueden excitar en él el orgullo, los celos, la avaricia, el sensualismo, etcétera?
«Ciertamente que no, puesto que sabéis que los hay que, desde el principio, toman un camino que los libra de no pocas pruebas; pero el que se deja arrastrar hacia el mal camino, corre todos los peligros de éste. Un espíritu, por ejemplo, puede pedir riquezas que le son concedidas, y siguiendo entonces su camino, puede ser avaro o pródigo, egoísta o generoso, o bien entregarse a todos los goces del sensualismo, sin que quiera esto decir que deba pasar forzosamente por toda la serie de esas inclinaciones».
262, ¿Cómo el espíritu, que en su origen es sencillo, ignorante e inexperto, puede escoger una existencia con conocimiento de causa, y ser responsable de esta elección?
«Dios suple su inexperiencia trazándole el camino que debe seguir, como lo hacéis vosotros con el niño desde que nace; pero, poco a poco, le hace dueño de elegir a medida que se desarrolla su libre albedrío, y entonces es cuando a menudo se extravía, tomando el mal camino, si no escucha los consejos de los espíritus buenos. A esto es a lo que puede llamarse la caída del hombre».
-Cuando el espíritu disfruta de su libre albedrío, ¿la elección de la existencia corporal depende siempre exclusivamente de su voluntad, o esa existencia puede serle impuesta como expiación por la voluntad de Dios?
«Dios sabe esperar y no apresura la expiación. Pero puede, sin embargo, imponer una existencia al espíritu, cuando éste, por su inferioridad o mala voluntad, no es apto para comprender lo que le sería más saludable, y cuando se ve que aquella existencia, sobre servirle de expiación, contribuye a su purificación y adelanto».
263. ¿Hace el espíritu su elección inmediatamente después de la muerte?
«No; muchos creen en las penas eternas, lo cual, según se os ha dicho, es un castigo».
264. ¿Qué es lo que dirige al espíritu en la elección de las pruebas que quiere sufrir?
«Las que son para él una expiación, dada la naturaleza de sus faltas, y que pueden hacerles progresar más pronto. Los unos pueden, pues, imponerse una vida de miseria y de privaciones para probar de soportarlas con valor; otros pueden querer probarse con las tentaciones de la fortuna y el poderío, mucho más peligrosos por el abuso y mal uso que puede hacerse y por las malas pasiones que engendran y otros, en fin, quieren probarse con las luchas que han de sostener con el contacto del vicio».
265. Si hay espíritus que eligen como prueba el contacto del vicio, ¿los hay también que lo eligen por simpatía y deseos de vivir en un centro conforme con sus gustos. o para poder entregarse libremente a sus inclinaciones materiales?
«Cierto que los hay; pero sólo entre aquellos cuyo sentido moral está poco desarrollado aún, y entonces viene por si misma la prueba y la sufren por más largo tiempo. Tarde o temprano comprenden que la saciedad de las pasiones brutales, les reporta deplorables consecuencias, que sufrirán durante un tiempo que les parecerá eterno, y que Dios puede dejarles en este estado hasta que comprendan su falta y soliciten por si mismos redimirla con pruebas provechosas».
266. ¿No parece natural la elección de las pruebas menos penosas?
«A vosotros, si; pero no al espíritu. Cuando está desprendido de la materia, cesa la ilusión y piensa de distinto modo».
El hombre en la tierra y bajo la influencia de las ideas materiales, sólo ve el aspecto penoso de las pruebas, y por esto parécele natural elegir aquellas que, a !u modo de ver, pueden aliarse con los goces materiales; pero en la vida espiritual compara estos goces fugitivos y groseros con la inalterable felicidad que entrevé, y entonces ¿qué le son algunos sufrimientos pasajeros? El espíritu puede, pues, elegir la más ruda prueba, y, por lo tanto, la existencia más penosa con la esperanza de llegar más pronto a mejor estado, como el enfermo escoge con frecuencia el remedio más desagradable para curarse más pronto. El que desea unir su nombre al descubrimiento de un país desconocido, no escoge un camino sembrado de flores; sabe los peligros que corre; pero también la gloria que le espera, si tiene buen éxito.
La doctrina de la libertad en la elección de nuestras existencias y de las pruebas que hemos de sufrir deja de parecer extraordinaria, si se considera que los espíritus, desprendidos de la materia, aprecian las cosas de muy distinto modo que nosotros. Vislumbran el fin, fin mucho más grave para ellos que los goces fugitivos del mundo; después de cada existencia, ven el paso que han dado y comprenden lo que les falta purificarse aún para conseguirlo, y he aquí por qué se someten voluntariamente a todas las vicisitudes de la vida corporal, pidiendo por si mismos las que pueden hacerlos llegar más pronto. Sin razón, pues, se admiran algunos de que el espíritu no dé la preferencia a la existencia más placentera. En su estado de imperfección no puede gozar de la vida exenta de amarguras; la entrevé, y para conseguirla, procura mejorarse.
¿Acaso no se ofrecen todos los dias a nuestros ojos ejemplos de lecciones semejantes? El hombre que trabaja una parte del día sin tregua ni descanso para procurarse el bienestar, ¿no se impone una tarea con la mira de buscar mejor porvenir? El militar que se ofrece para una misión peligrosa, y el viajero que desafía peligros no menores, en interés de la ciencia o de su fortuna, ¿qué hacen sino aceptar prueba voluntarias que han de redundarles en honra y provecho, sI de ellas salen salvos? ¿A qué no se somete y expone el hombre por interés o gloria? Todos los certámenes ¿no son acaso pruebas voluntarias a que nos sometemos con la mira de elevarnos en la profesión que hemos elegido? No se llega a una posición social trascendental cualquiera en las ciencias, en las artes y en la industria, sino pasando por la serie de posiciones inferiores que son otras tantas pruebas. La vida humana está calcada sobre la espiritual, pues encontramos en aquélla, aunque en pequelio, las mismas vicisitudes de ésta. Luego, si en la vida elegimos con frecuencia las más rudas pruebas con la mira de lograr un fin más elevado, ¿por qué el espíritu, que ve más que el cuerpo y para quien la vida corporal no es más que un incidente fugitivo, no ha de elegir una existencia penosa y laboriosa, si le conduce a una felicidad eterna? Los que dicen que si los hombre eligen la existencia pedirán ser principes o millonarios, son como los miopes que sólo ven lo que tocan, o como aquellos niños glotones que, al ser preguntados acerca de la profesión que más les gusta, responden: pastelero o confitero.
Un viajero que se encuentra en medio de un valle oscurecido por la bruma, no ve ni la anchura, ni los extremos del camino, pero llega a la cumbre del monte, descubre el que ha recorrido y el que aún le falta recorrer, distingue el fin y los obstáculos que todavía le restan por vencer, y puede combinar con más seguridad entonces los medios de llegar al final. El espíritu encarnado está como el viajero que se encuentra al pie del monte; pero desprendido de los lazos terrestres, domina las cosas como el que ha llegado a la cima. El fin del viajero es el descanso después del cansancio; el del espíritu, la dicha suprema después de las tribulaciones y pruebas.
Todos los espíritus dicen que en estado errante inquieren, estudian y observan para elegir. ¿No tenemos ejemplo de este hecho en la vida material? ¿No buscamos a menudo durante muchos años la carrera que libremente elegimos, porque la creemos más propicia a nuestro propósito? Si salimos mal a una, buscamos otra, y cada carrera que abrazamos es una fase, un período de la vida. ¿No empleamos el día en buscar lo que haremos mañana? ¿Y qué son las diferentes existencias corporales par el espíritu, sino etapas, períodos, días de su vida espiritista, que, como ya sabemos, es la normal, no siendo la corporal más que transitoria y pasajera?
267. ¿Podría el espíritu hacer la elección durante el estado corporal?
«Puede influir en ella el deseo, lo que depende de la intención; pero en estado de espíritu ve con frecuencia las cosas de muy diferente modo. Sólo el espíritu hace la elección; pero, lo repetimos, puede hacerla en esta vida material; porque el espíritu tiene siempre momentos en que es independiente de la materia que habita»,

-Muchas personas desean la grandeza y la riqueza, y ciertamente no lo hacen ni como expiación, ni como prueba.
«Sin duda la materia es la que desea la grandeza para disfrutarla, y el espíritu para conocer sus vicisitudes».
268. ¿Sufre el espíritu constantemente pruebas, hasta llegar al estado de pureza perfecta?
«Sí, pero no son como las comprendéis vosotros, que llamáis pruebas a las tribulaciones
materiales. El espíritu, cuando llega a cierto grado, sin ser perfecto aún, deja de sufrir; pero siempre tiene deberes que le ayudan a perfeccionarse y que no le son nada penosos, pues a falta de otros, tendría el de ayudar a sus semejantes a perfeccionarse».
269. ¿Puede equivocarse el espíritu acerca de la eficacia de la prueba que elige?
«Puede escoger una superior a sus fuerzas, y entonces sucumbe, y puede también elegir una que no le aproveche, como, por ejemplo, un género de vida ocioso e inútil; pero vuelto al mundo de los espíritus, conoce que nada ha ganado, y solicita reparar el tiempo perdido».
270. ¿De qué depende la vocación de ciertas personas a la voluntad de preferir una carrera a otra?
«Me parece que vosotros mismos podéis contestaros la pregunta. ¿Acaso no es consecuencia eso que preguntáis de todo lo que hemos dicho sobre la elección de las pruebas, y del progreso realizado en una existencia anterior?»

¿Que es el Espiritismo por Divaldo Pereira Franco?

¿“QUÉ ES EL ESPIRITISMO?”



Divaldo Pereira Franco

(*) Conferencia proferida en el Salón Teatro Provincial “Víctor M. Cáceres” en La Rioja, Argentina.




Distinguido auditorio: nuestros votos de mucha paz.


Lamentablemente no hablo vuestro hermoso idioma con la corrección necesaria para poner bellezas en el contenido del mensaje que les traigo en el alma; sin embargo, tengo la seguridad que ustedes sabrán disimular mis equivocaciones y penetrarán en el sentido de este mensaje de esperanza y de paz, en una hora en que la Humanidad se encuentra en su momento crucial de decisión al respecto de la vida y el porvenir de la criatura humana.


Hessen, el extraordinario filósofo alemán, escribió en su oportunidad: “Se valora el contenido de una idea por los rechazos que produce cuando es presentada a la comunidad”. Y tenía razón el admirable Hessen porque todas la grandes ideas de la humanidad produjeron una reacción inevitable, la reacción de la comodidad, que tenía que cambiar de conceptos, para meditar al respecto de todo cuanto ignoraba. La idea del Cristianismo ha encontrado una reacción en las doctrinas de la ortodoxia de entonces, que llevaron a Jesús a la cruz, porque era el instrumento de suplicio más terrible que se conocía entonces.


El pensamiento filosófico de Sócrates, 400 años antes de Jesús, produjo un impacto entre los setenta tiranos de Grecia que lo llevaron al martirio de beber cicuta, condenado por el crimen de incursionar la juventud de Atenas a comprender los valores ético-morales de la verdadera vida. Posteriormente, sería demasiado largo enumerar los héroes, los científicos, que fueron víctimas de la ignorancia cuando presentaron sus descubrimientos y propusieron las teorías revolucionarias del pensamiento filosófico, que cambió totalmente la estructura histórica de la Tierra. Desde Newton a Copérnico, con la teoría de la gravedad y con la teoría del heliocentrismo, hasta los revolucionarios del pensamiento del siglo XVIII de Francia, que para inscribir en las páginas serenas de la justicia los derechos del hombre: la igualdad, la fraternidad y la libertad, se vieron obligados a empezar la revolución francesa, que por casi cien años produjo una convulsión social y política en Europa, y como consecuencia en toda la Tierra, para que el sentimiento demócrata pudiera sobreponerse al valor y al derecho de la fuerza, que estaba en las manos del derecho divino de los reyes. Posteriormente, en el siglo XIX, la literatura, la ciencia, experimentaron, a la vez, la misma persecución de la intolerancia ancestral; sin embargo, lograron convencer a los más tremendos adversarios, porque las verdaderas ideas se sobrellevan a la cultura del tiempo donde se presentan. Es por lo tanto natural que una idea extraordinaria, como es el Espiritismo, tuviera que sufrir rechazos, soportar la incomprensión, la calumnia y las luchas tremendas de aquellos que no se dieron el trabajo de estudiarlo y lo consideraron negativo apriorísticamente, como siempre lo han hecho y continúan haciéndolo aquellos que se creen dueños de la conciencia universal.


Cuando Allan Kardec, el emérito profesor francés Hipólito Léon Denizard Rivail, presentó un libro en París, en la más notable librería de Europa, que publicaba las obras de Víctor Hugo, de Alexandre Dumas, en donde se encontraba la excelencia de la cultura de Francia, la galería Duchy y la librería de M. Dumas, naturalmente se levantaron muchos adversarios en contra de esta obra. Era el Libro de los Espíritus, una obra de filosofía, que por su contenido iniciaba una era nueva en la ética filosófica universal, porque hasta este momento, la filosofía pertenecía solamente a las culturas académicas y por eso presentaba en latín, para allegarse a aquellos que tenían un conocimiento intelectual elevado. Allan Kardec presentó la filosofía espiritista en idioma nacional, la lengua francesa, para facilitar a todas las criaturas comprender: ¿quién es?, ¿de dónde ha venido y para dónde marcha?, descubriendo una ética moral basada en la filosofía ancestral y en la ciencia contemporánea, para adquirir la felicidad. Era el nacimiento del Espiritismo: 18 de abril de 1857, y en razón que la doctrina marchaba se levantaron tres enemigos, que a la vez cada cual se suponía dueño de la verdad y ante la imposibilidad de presentar ideas superiores, porque solamente se combaten ideas con otras mejores, empezaron a atacar con la calumnia el valor esencial del contenido de la Doctrina Espírita.


Los primeros enemigos eran los seudo-sabios, aquellos que se creían-magister, que creían ser los dueños de la cultura de Las academias, y este hecho tuvo lugar en el año 1899, en la Universidad de Salpetriere, cuando un profesor de fisiología, discípulo de Charcot el padre de la Fisiología humana, presentó una obra, llamada “Automatismo psicológico”. Decía el profesor Pierre Janet que hay en el hombre un automatismo de orden psicológico que se encarga de producir fenómenos que aparentemente, porque desconocidos, pueden parecer de orden trascendental. En aquella oportunidad, como nos recordamos, la Psicología no era aún una ciencia respetable. Hacía poco que la Fisiología se libertara de la Anatomía y de la Anatomía Patológica.


En la Universidad de Salpetriere d el año 1881, Charcot, el padre de la Fisiología, empezaba experiencias hipnológicas para descubrir el origen de determinadas enfermedades mentales. Deseaba Charcot identificar la psicopatogenia de la histeria, del autismo, de la esquizofrenia, de la neurosis y de la psicosis. La terapéutica de entonces, en contra de las enfermedades mentales, era la terapéutica del choque pero el choque emocional, de las duchas y del veneno de serpiente. Se creía que el loco era una persona poseedora de un don adivinatorio o era una persona que tenía una degeneración del hígado, que se consideraba la sede del alma, del psiquismo, en la cultura médica en esta oportunidad. Charcot, después de las experiencias de Mesmer en el siglo anterior, de la base del magnetismo y del descubrimiento de la posibilidad hipnológica, empezó a tratar a los psicópatas del Hospital de la Misetre, donde se encontraban a la vez prisioneros políticos, como en todas las épocas de la humanidad, considerados portadores de alienación mental y especialmente mujeres que eran portadoras de disturbios fisiológicos y psicológicos, que la terapéutica de entonces no podía atender. Entonces, Charcot empezó las llamadas experiencias de los martes, de hipnología, atrayendo para el Conservatorio de Ciencias Médicas de Salpetriere a las personalidades más notables de la humanidad, de los continentes: euroasiano y americano. En aquellas experiencias, Charcot llevaba al sueño hipnótico a las histéricas, y en este estado de sueño ellas revelaron los fenómenos traumáticos, sus disturbios emocionales. Fue la época de la Histeria, una época que se prolongó hasta los años treinta, cuando la Psicología vino a demostrar, basada en el Psicoanálisis de Freud, que no todos los fenómenos pertenecían a esta patología. Pierre Janet, discípulo de Charcot, estudiando las histéricas dijo: que los fenómenos metapsiquistas, los fenómenos paranormales, eran fenómenos de histeria, porque en este estado de mutación de la personalidad, la criatura que tiene un traumatismo emocional, un complejo de inferioridad, asume una personalidad falsa, para pasar como si fuera aquello que siempre deseara, y publicó la obra a que nos referimos: “Automatismo Psicológico”, diciendo que él había descubierto que en el cerebro humano teníamos un sótano, que es el subconsciente.


Más tarde, Segismundo Freud irá a establecer que nuestro cerebro, nuestra mente, está constituida de tres pisos esenciales: el inconsciente, sustituyendo la palabra de Pierre Janet, el consciente y el superconsciente. Entonces, decía Pierre Janet que cuando tenemos una emoción traumatizante ocultamos nuestro rechazo y caemos en depresión, entonces en este estado hipnológico revelamos nuestra personalidad. Decía entonces que los médiums eran portadores de doble personalidad, tenían personificaciones anómalas.


Expliquemos: cuando alguien cae en trance y dice que es el alma de un general, informaba Pierre Janet, que este alguien siempre ha deseado ser un general y como no lo ha logrado, produjo un sentimiento traumático y en estado de trance, su subconsciente le pone una personificación parasitaria de orden psicópata, para poder aliviar su tensión emocional. Cuando alguien dice que es el alma de un niño está revelando un traumatismo de su niñez y por eso a la vez decía: que los fenómenos mediúmnicos eran fenómenos de orden histérico, eran de alienación mental. Pero cuando presentó la obra, otros dos científicos vinieron a confirmarla, diciendo que la sede del subconsciente estaba bajo el cerebro humano, en la silla turca, una parte de hueso de nuestra caja craneana y allí tenía un polígono de sangre, allí se producían los fenómenos psicópatas. Como era natural, dicho eso por los científicos, que jamás estudiaron a un médium, que estudiaban en sanatorios de psicópatas a personalidades anómalas, produjo un impacto y se pasó a decir que la mediumnidad producía histeria, llevaba al hombre a estados de alucinación, a psicopatías, a estados esquizofrénicos. Y la calumnia hasta hoy pasa de boca a boca, porque es más fácil calumniar, como dice un canto del Barbero de Sevilla: “calumniad, calumniad, porque siempre queda alguna cosa”, que mirar a la verdad, que impone un cambio de comportamiento cultural, de comportamiento ético-social y de comportamiento emocional. La calumnia fue pasando de generación a generación y hasta este momento hay personas aparentemente cultas que tienen temor ver en profundidad y no tienen conocimiento de las ciencias psíquicas, y que dicen que el Espiritismo conduce a la locura y que los médiums son a la vez personalidades psicópatas.


Apartados de ellos el gran científico Guillermo Crookes, que es considerado el Padre de la Física Nuclear, el hombre que ha descubierto el Talio, que ha descubierto la radiación de la materia, el hombre que pudo elaborar el espectro del Sol, de la Luna y de la Tierra, que recibió el título nobiliario de la Reina Victoria de Sir, como personalidad y como par del Reino de Inglaterra. Este hombre recibió en el año 1871 de la Sociedad de Dialéctica de Londres, es decir de la Academia de Investigaciones Científicas de Inglaterra, una invitación para que estudiara los fenómenos mediúmnicos y observara si ellos serían posibles. En aquel entonces se había presentado una niña, de once años, que se llamaba Florencia Cook. Ella podía materializar seres que después de estar delante de las personas tenían una realidad fisiológica, eran portadores de impresiones físicas, y un periodista dijo que aquellos fenómenos eran fraudulentos. La niña de once años buscó a Guillermo Crookes y le propuso: “Usted es el científico más notable de Inglaterra. Vengo a usted para proponerle una acción en busca de la Verdad. Soy médium, por intermedio mío se materializan aquellos que vivieron en la Tierra. Le permito que usted me investigue cuantas veces le parezca. Vendré a su casa todos los días que me imponga. Me dejaré examinar en mis orificios naturales. Me someteré a medicamentos para vómitos o para limpieza intestinal y dejaré que observe los fenómenos con una condición: si son verdaderos que usted los declare y si son mentirosos que me lleve a un proceso para ser juzgada como criminal”. Crookes mirando a la niña de once años, en aquel entonces, aceptó el reto y empezó a investigarla. Por tres años y ocho meses la llevaba a su casa delante de los científicos más notables de Europa, incluso Charles Richet, el Padre de La Metapsíquica, que ganó el Premio Nobel de Fisiología; el admirable Ernesto Bozzano; el extraordinario médico de la Corte del Zar de Rusia, Alexandre Aksakof; el Padre de la Antropología Criminalista, César Lombroso; Hermácora y otros. Para estudiar a esta chica, la vestía con una camisa que le ataba los brazos, le daba vomitivos, le daba medicinas para limpiar todo el organismo, para impedir que ella hubiera deglutido alguna sustancia y en ese momento de trance aparente la eliminara creando una alucinación o una ilusión. La esposa de Crookes y otras damas la desnudaban y la examinaban pormenorizadamente, y por tres años en el laboratorio-biblioteca de Guillermo Crookes, el hombre más respetado del siglo, mientras vivía, se materializaban seres. Uno que se decía llamar Katie King, mientras la sensitiva tenía sus cabellos rubios el espíritu se materializaba con cabellos negros; la sensitiva, la médium, tenía una larga cicatriz en el cuello, el espíritu tenía un cuello de gacela; la médium tenía la mala costumbre de cortar las uñas con los dientes, el espíritu tenía uñas bien tratadas; la médium medía 1,56 metros, el espíritu variaba su estatura desde 1,42 hasta 1,74 metros; la médium pesaba 52 Kilogramos, el espíritu pesaba 40 o pesaba 70; los dinamómetros medían la fuerza derecha o la fuerza izquierda de la médium y medían la fuerza del espíritu. Crookes, científico, resolvió examinar en profundidad: le arrancó cabellos del espíritu de Katie King y los llevó al microscopio para comparar con los cabellos de la médium y eran de estructura especial. Le sacó dos hilos de la tela que el espíritu vestía y después de sacarla la tela se deshacía delante de sus ojos y observó que la tela no pertenecía a ningún tipo de industria textil entonces conocida en Europa. En la noche del 31 de mayo de 1875 ese espíritu le dijo a Crookes: es la última vez que vuelvo a hablar contigo porque me voy, despierta a la médium que me quiero despedirme de ella. Crookes había hecho dieciocho fotografías del espíritu de la médium dormida de los dos simultáneamente, y cuando la niña se despertó el espíritu le dijo: “Adiós, nos volveremos a encontrar en la vida espiritual”, y empezó a desaparecer de las partes inferiores hasta su rostro, como si hubiera cualquier cosa en el suelo y ella fuera bajando, deshaciéndose, hasta que quedó el rostro de Katie, la última fotografía, y se deshizo. Escribió Guillermo Crookes: “Ustedes me han preguntado si estos fenómenos son posibles. Yo les diré: no son posibles, son reales. Los he escuchado por casi cuatro años y les afirmo: ellos son reales. Yo soy espiritista por que estoy delante de un médium real. No hay subconsciente que pueda construir un ser que deje impresiones digitales, que pueda dejarse fotografiar, que pueda hablar, convivir con mis hijos dentro de la casa, sacar de un cofre de plomo cerrado documentos que están adentro hacia afuera sin contacto humano”. Entonces, Guillermo Crookes escribió obras monumentales para probar que estos fenómenos son verdaderos.


César Lombroso había oído hablar de una sensitiva napolitana, Eusapia Paladino, y la fue a visitar. Era una sensitiva de 22 años, muy ignorante, analfabeta. Llegado allá el Padre de la Antropología Criminalista le dijo: “He oído hablar que usted posee una particularidad psíquica, que puede mover un objeto de una parte hacia otra, sin contacto humano. Gustaría que usted me lo demostrara”. Eran las nueve horas de la mañana Eusapia se puso a reír y dijo: “Doctor, eso es muy fácil, voy a darle una prueba más extraordinaria”. Y cayendo en trance delante de él empezó a eliminar por los orificios naturales de la cara una sustancia, ectoplasma, y delante de César Lombroso se materializó un bulto, un ser, su madre, que llegando hacia él le dijo:


“César, hijo mío”. Era como su madre hablaba antiguamente, pequeñita, con la misma sonrisa, con los cabellos para atrás, con los ojos negros, brillantes... Se produjo en él como un impacto y le dijo:


‘Mamá, dame una prueba que no es una alucinación”. Y la madre le dio un pañuelo y se deshizo delante de él, dejándolo al hijo. Lombroso escribirá: “Yo era materialista cínico y me recuerdo que yo sonreía de los espiritistas. Ahora, cuando me recuerdo que yo y mis amigos científicos sonreíamos de los espiritistas me quedo avergonzado, por que yo también soy espiritista, los hechos me vencieron, me convencieron.


Charles Richet por cuarenta años estudió estos fenómenos a los cuales dio el nombre de una ciencia “Metapsíquica”, para más allá de los fenómenos psíquicos, y en el día 25 de julio del año 1926, en la misma Salpetriere, cuando iba a jubilarse por impositivo de la edad, dijo a sus discípulos: “El porvenir dirá que la siembra que he hecho una verdad demostrable en laboratorio”. Él había constatado que la muerte no quita la vida, que los muertos vuelven y que los fenómenos mediúmnicos no llevan a la locura. Estaba desmoralizada la calumnia que el Espiritismo conduce a la locura. No necesitaríamos recurrir a los científicos, bastaba un poco de Historia Universal.


Si el Espiritismo empezó en el año 1857 y si miramos la historia de Roma: Nerón y todos los Césares de la casa Curia eran psicópatas y no eran espíritas a la vez. Me recuerdo de una reina española, la célebre Juana la Loca, esposa de Felipe el Hermoso y no tenía ningún síntoma de Espiritismo, porque la locura académicamente puede producirse por tres motivos fundamentales: un motivo de orden biológico genético, un motivo de herencia, un motivo psicosocial o un motivo de traumatismo craneal. La locura está presente en la criatura humana desde el día que el hombre, abandonando el pitecántropus erectus se hizo homosapiens y empezó a pensar. Cualquier sentimiento que profundice en el hombre una impresión, dicen los psiquiatras, lo puede alienar, y tenemos los alienados de todas las religiones, los fanáticos de todas las ciencias, los distraídos.


Einstein, el Padre de la Teoría de la Relatividad, era tan distraído, tan alienado, que un día iba al comedor, había salido de su laboratorio, y cuando iba al comedor se encontró con un alumno y empezó a charlar y se olvidó de dónde había venido y para dónde iba, y le preguntó al alumno: “ ¿dónde yo he venido para acá?” ¿Yo venía del comedor o del laboratorio?” Y el alumno le dijo: “Del comedor”. “Ah, gracias, ya he comido”. Y se volvió. Es un fenómeno alfa.


Newton, el Padre de la Teoría de la Gravitación Universal, era tan distraído que tenía una cena con el Rey y cuando entró en su habitación para cambiarse el traje y cerró la puerta vio su pijama, entonces vistió el pijama y se acostó, olvidándose que entró en el cuarto para cambiarse el traje. La historia de los distraídos es inmensa. Si fueran espiritistas se diría: es un tanto alienado. La alienación es un comportamiento psico-social de la criatura humana y el Espiritismo es la mejor terapia para libertar al hombre de las alienaciones.


En estos momentos el mayor psiquiatra del mundo, el Dr. Mores Neferton, de la Universidad de California del Sur y que vive en San Diego, ha creado la terapia de las vidas pasadas para probar que la locura actual tiene su psicopatología en una encamación anterior. La doctora Edith Fiore ha presentado una documentación psicológica para demostrar que los problemas de desequilibrio sexual de hoy vienen de encarnaciones pasadas y cuando ellos estaban elaborando sus investigaciones llegaron a la conclusión de la inmortalidad del alma, de la comunicabilidad del alma y del ínter curso que hay entre los llamados muertos y los llamados vivos. Creo que esto basta.


La segunda calumnia fue la calumnia de los religiosos, que dijeron que el Espiritismo es una doctrina diabólica y que el Espiritismo llevaba a las personas al Infierno, que son los demonios los que vienen en las personas espíritas, para turbar las almas de aquellos que pertenecen a esta o a aquella religión. Les diremos que para nosotros lo importante no es tener una religión, es tener dignidad. Mejor es ser ateo y noble que religioso y canalla. Lo más importante es la conducta que el rótulo. El rótulo no cambia la calidad del producto, es el producto que caracteriza el rótulo.


Así los religiosos, por lo general, de la época, dijeron que el Espiritismo era una doctrina diabólica y se equivocaron tanto que siendo religiosos no conocen la historia de su religión, porque en la época que apareció el Espiritismo gobernaba Francia, Napoleón III, que era llamado el Carbonario. Era sobrino nieto de Napoleón I. Napoleón III había prometido la República pero cuando fue elegido resolvió reestablecer el imperio, por eso que Napoleón III y para mantenerse en el imperio aceptó que la Inquisición observara a todas las obras porque un primer enemigo de la dictadura es la cultura. La cultura abre las puertas a la libertad. El hombre que piensa jamás será esclavo, aunque esté en una celda él puede salir de allí, porque las celdas no limitan la capacidad intelectual de un hombre. Hay personas que viven en la calle y que son esclavas de los vicios y hay aquellos que viven en monasterios y son libres para vivir. Entonces, Napoleón III instituyó una forma de controlar la inteligencia que se ponía en contra de él y empezó por Víctor Hugo, que partió al exilio porque había detestado la dictadura monárquica, que Francia sacara de sus espaldas en 1789. Todos los libros antes de ser publicados deberían pasar por el Santo Oficio, es decir, por el Superior Colegio de Sacerdotes que le autorizaban o no la publicación y el Libro de los Espíritus a la vez fue llevado a la observación del clero y el abate de Lezaní, dominicano, que son considerados los más cultos de todos los religiosos, escribió esta frase: “Este libro posee lo indispensable para llevar a cualquier persona al Reino de los Cielos. Que se imprima”. Era la autorización clerical. Entonces, esta obra no puede llevar a nadie a un estado de pacto con el demonio, y. aquellos que vienen en las sesiones no son indudablemente espíritus inferiores, demonios. Para comenzar, cuando hablamos de demonios, el verdadero origen de la palabra, no nos referimos al diablo, porque la palabra demonio se origina del vocablo griego daimon, daimonio, que significa genio tutelar. Sócrates tenía el daimon que le hablaba al oído, era el padre de la filosofía universal, que le decía lo que debía y lo que no debía hacer. Entonces, cuando se dice que los espiritistas tienen demonios no elogian, sin embargo ese sentimiento es despreciativo. Que somos diablos, no, porque la base del Espiritismo se ha referido aquí en el comienzo de la Caridad. El Espiritismo es una doctrina esencialmente de Caridad, porque tiene como punto fundamental que no es fuera de una creencia que el hombre se pierde, sino fuera de la Caridad. No se adelanta creyendo, afirmaba el Apóstol, es necesario hacer. La fe sin obras es muerta. Es necesario que la fe se transforme en una acción al beneficio de la criatura humana. ¿Y qué hace el Espiritismo?, nos enseña a luchar en contra de nuestras imperfecciones.


Allan Kardec estableció que se conoce al verdadero espírita o espiritista por el esfuerzo que emprende para ser hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy. Esta enseñanza de Allan Kardec es de gran profundidad porque a la vez los hombres tenemos nuestros problemas comportamentales y estos problemas de comportamiento son de nuestra naturaleza humana. Las interferencias que se atribuyen al demonio son las interferencias de la ignorancia. Decía Newton, ese hombre extraordinario, milagro y demonopatías son testimonios de la gran ignorancia de la criatura humana. El Espiritismo propone una ética de renovación moral de la criatura, ¿por qué?, porque es la doctrina que trae de vuelta al Cristianismo, un Cristianismo puro, un Cristianismo sin apariencias, un Cristianismo que impulsó al hombre a su transformación moral. Es natural que aquellos que pertenecen al fanatismo y la ignorancia conserven y mantengan, porque le es cómodo y dicen que el Espiritismo tiene un comportamiento alienado.


Jesús también fue considerado que era portador de demonios. Pablo fue llevado a la plaza pública para ser lapidado con piedras hasta ser considerado muerto, por cuatro veces continuamente. Y si nos recordamos de los grandes santos de la Iglesia: empecemos por Juana de Arco que escuchaba voces ¿qué le hicieron los ingleses?, y ¿qué le hizo el obispo de Gacheau?, dijo que era endemoniada y la llevó a la hoguera. San Antonio de Padua escuchaba las voces y a la vez fue incomprendido por aquellos mismos que se consideraban participantes de su creencia. Por lo tanto, el concepto de que el Espiritismo tiene cualquier vinculación demoníaca nos produce risa, por la ingenuidad. Al principio porque una persona que piensa no cree que Dios ha hecho un enemigo tan fuerte como Él para luchar contra toda la eternidad y dañar más que él, demostrando que el mal es más fuerte que el bien y desvalorizando su presciencia, porque si Dios es presciente, sabía antes, no iba a cometer el error de hacer a Lucifer, que él iba a tornarse enemigo Suyo, porque si no sería presciente. Esta es una forma de atribuirle a la divinidad una naturaleza humana. Ese es nuestro error, como decía Voltaire: “Yo no creo en el Dios que los hombres hicieron, pero creo en el Dios que hizo a los hombres”. Y Voltaire lo dijo en el día que se recibió masón en la Logia Nueve Hermanas de París, con 82 años de edad, cuando hizo un discurso de dos horas diciendo que él era ateísta, no aceptaba al Dios que no sabía qué hacer, que construyó a la humanidad y se arrepintió y la destruyó; construyó otra vez, se arrepintió..., no, eso no sería un Dios, sería un ser que no sabe qué está haciendo. Se puede comprender eso en la Edad Media, en la Edad Antigua, donde estaba presente la ignorancia pero no ahora cuando el hombre se encuentra en la Luna, cuando en este momento objetos espaciales, que salieron de nuestro sistema solar, están marchando en dirección del universo para detectar la vida en otros sistemas solares. Es necesario que comprendamos que no estamos en la edad medieval de la estupidez, de la ignorancia. Vivamos ahora de la razón, de la tecnología, de la cibernética, de la biónica, de la astrofísica y de la psiconáutíca. Como ha dicho William Crookes, como ha repetido Winston Churchill, como ha dicho Gandhi, y como se ha referido el sabio Aurobindo, el más extraordinario físico de la actualidad Fridyo di Capra escribió: “la física nuclear hizo un viaje y llega a un cruce donde tiene que optar: o la bomba o Buda”. Es decir: o la guerra o la iluminación porque Buda significa auto iluminación. Y él, entonces, propone: “Yo prefiero la auto iluminación, la búsqueda interior de Dios y la paz”. Entonces, la segunda calumnia no tenía sentido porque nuestra vida es dedicada al Bien, nuestras instituciones trabajan por el Bien de la comunidad y todo lo hacemos por Amor. Somos, quizás, los únicos religiosos del mundo que vivimos para la religión, que trabajamos por amor a la Humanidad, no importándonos que la gente reciba nuestros postulados, porque no siempre una persona que gustaría comprender lo logra. El Espiritismo tiene fundamentos como veremos

.

La tercera calumnia fue la calumnia de la ignorancia. La gente que no piensa siempre habla de aquello que prefieren las personas seudo cultas de sus ciudades. Los ignorantes siempre dicen: Espiritismo es cosa de gente de mala vida, de personas ignorantes, de personas problematizadas. Lo que a mí más me sorprende en todas partes, he estado en distintos países, ya he hablado en más de dos mil ciudades de distintos continentes, y la criatura humana es la misma en todas partes, entonces hay personas que dicen estas cosas, sin embargo cuando aparecen falsos médiums, charlatanes, explotadores de la credulidad pública están allí y los combaten. Combaten la verdad porque es más cómodo, porque la verdad produce una indigencia transformadora. La tercera calumnia era que el Espiritismo es una doctrina de gente que no tiene plata, socieconómicamente de bajo nivel, y al revés de ofendernos con este sentimiento nos elogian, porque Jesús, aquel a quien seguimos, no se unió a los poderosos de la Tierra, al contrario, prefirió a los desdichados, los enfermos, los pobres, los infelices, porque “para ellos he venido en el nombre de mi Padre”. El Reino de los Cielos es para aquellos que no tienen nada en la Tierra. “Bienaventurados todos vosotros seréis cuando no os amaren y persiguieren en mi nombre”, está en El Evangelio de Mateo, en las bienaventuranzas.


La tercera calumnia se perdió por sí misma, porque como dijimos, las personalidades más notables, y eso nos interesa pues la notabilidad es transitoria, el Presidente de México cuando estaba en su punto más admirable de la Cultura del siglo XIX reveló públicamente su creencia espírita; Abraham Lincoln hacía sesiones mediúmnicas en la Casa Blanca y allí recibió mensajes de un General suyo que vino a informar por anticipado la victoria que se consiguiera en Filadelfia; la Reina Victoria hacía sesiones mediúmnicas con Daniel Dunglas Home en el Palacio de Buckingham y por intermedio de él se materializaba el Príncipe consorte Alberto. Daniel Dunglas Home hizo sesiones mediúmnicas en el Palacio de Napoleón III, presenciadas por nueve reyes, inclusive por el hombre que hizo la Santa Alianza, es decir, el Tratado de Paz entre Francia, Austria e Italia, el Príncipe de Maeterlinck. Daniel Dunglas Home estuvo con el Papa Pío VIII, con quien mantuvo una conversación particular en las habitaciones privadas del hombre que gobernaba, entonces, a la Iglesia Católica, pero eso no es importante porque las funciones son transitorias. Más importante que los puestos es la paz de Gandhi, de ese hombre que por venir a traernos la idea de la “no violencia” fue asesinado por un violento, sin embargo se hizo el mártir de la humanidad.


Hasta este momento estamos diciendo lo que no es y ¿Qué es el Espiritismo?: Allan Kardec lo definió en las siguientes palabras:

“El Espiritismo es la ciencia que estudia el origen, la naturaleza, el destino de los espíritus y las relaciones que hay entre el mundo corporal y el mundo espiritual”. ¿Por qué es ciencia? Porque investiga. Nosotros los espiritistas no somos ingenuos, al contrario, no es porque una persona nos diga que tiene mediumnidad que la aceptamos, la sometemos a pruebas experimentales de laboratorio y en este momento hay aparatos para medir las pulsaciones cerebrales, para así identificar que el fenómeno psicológico es parapsicológico o es mediúmnico. Los ingleses crearon el espejo de la mente, un aparato como sí fuera un electroencefalógrafo, que se pone en la cabeza del médium para medirle las reacciones de su cerebro mientras está en estado de trance. Los americanos construyeron el espiricón, que es un aparato por medio del cual los espíritus hablan sin necesidad de tener contacto humano. Los grandes parapsicólogos de Alemania y de Holanda construyeron grabadores de cinta magnética especiales para grabar voces del Más Allá. El Dr. Rosberg consiguió grabar 8.000 horas y recibió de Su Santidad el Papa Pablo VI una comanda por su esfuerzo para probar que el alma es inmortal y eso debe interesar a todas las religiones por una cuestión: todas las religiones dicen que el alma es inmortal, pero no lo prueban. Si vamos a un pastor protestante y le preguntamos: ¿El alma es inmortal?, nos dirá: Oh Sí. Le pedimos una prueba, dirá: No, no, es prohibido. Prohibido es limitar, es una técnica de fuerza, de dictadura emocional. ¿Por qué es prohibido?, porque es prohibido, y dice: Moisés prohibió la evocación de los muertos y de hecho cuando se prohíbe es porque se abusa. Prohibir es legislar. Legislar es decir esto es correcto, esto es incorrecto. Por qué Moisés prohibió, porque los muertos evocados vienen. Entonces, él estableció en el Deuteronomio una técnica para hablar con los muertos y ustedes se recuerdan, ustedes que tienen La Biblia, que tenemos en Samuel, capítulo 28, versículo 8, nº 2, cuando el Rey Saúl va a una pitonisa del valle de Hador y le dice, disfrazado de campesino: “Yo gustaría de hablar a Samuel, el último Juez que se murió”. Y la señora que era médium, le dijo: “¿me vienes a pedir eso, no sabes que el Rey Saúl prohibió que se llamara a los muertos?” Y mirándolo:

“Pero tú eres el Rey Saúl que estás vestido de campesino”. Y Saúl le dijo: “Si yo he prohibido, anulo la prohibición. Es un derecho legal. Entonces, quiero que me traigas a Samuel para hacerle una pregunta”. La sensitiva cayó en trance y Samuel, en espíritu, se presentó y le dijo: “¿qué me llamas del valle de la sombra de los muertos? ¿Qué quieres de mí?”. Y él le dijo: “Estamos en lucha en contra de los filisteos y quiero saber ¿qué hacer? El espíritu le habló: “Transforma las armas de guerra en instrumentos de labranza, porque de lo contrario al caer el tercer día tú y tu familia estaréis vencidos por los filisteos”. Él no aceptó el consejo. Tres días después todos sus ejércitos fueron vencidos, sus cerdos fueron devorados y él tuvo que perder la vida, como le había anunciado el espíritu. Es un fenómeno mediúmnico de la Biblia.


Pero tenemos otro más sensacional: cuando Jesús va al Monte Tabor y llegado arriba del monte, acompañado de tres testigos, Pedro, Juan y Tiago, se transfigura. ¿Quién es de nosotros que no se recuerda de la transfiguración? Él se transfigura delante de dos muertos:

Moisés y Elías. No son santos, no son dioses, son almas de los hombres que vivieron en la Tierra: Moisés, el hombre del Sinaí y Elías el gran profeta. Se transfiguró y cuando descendió del Tabor un padre que tenía un hijo epiléptico le dijo: “Maestro, mi hijo lleva un espíritu que lo toma, lo hace convulsionar hasta babar sangre, nadie consigue curarlo. ¿Podríais ayudármelo?” El Maestro miró al muchacho, que parecía tener una crisis epileptoide y mirándole dice: “Espíritu inmundo sal de él. Yo te ordeno en nombre de mi Padre”. El muchacho convulsionó y lo devolvió a su padre perfectamente sanado. Los discípulos celosos le preguntaron: “¿Por qué nosotros no lo conseguimos y tú lo lograste?” Jesús dice: “Ibcis verdis... Porque para esta clase de espíritus se hace necesario ayuno y oración”. Para esta clase... es decir hay otras clases, como estableció Allan Kardec: hay espíritus inferiores, desde los estados más primarios; hay espíritus superiores angélicos, bienaventurados, santificados por el amor.


El Espiritismo es pues una ciencia que investiga y ¿cuáles son sus fundamentos filosóficos?: la creencia en Dios, que no es necesario demostrarlo aquí; la creencia en la inmortalidad del alma, que es punto clave de todas las religiones, pero ellas no demuestran que el alma es inmortal y el Espiritismo prueba, cuando el médium, estando en trance, consigue escribir con las dos manos mensajes en idiomas diferentes, o un sensitivo como Gasparetto, que posiblemente ustedes han visto en la televisión argentina, que consigue pintar, con las dos manos, estilos diferentes de autores diferentes y pintar simultáneamente con los dos pies, cuatro cuadros de autores diferentes, probando la inmortalidad del alma. Francisco Cándido Xavier, el médium brasileño, ya escribió, en trance, 306 libros, en nueve idiomas, incluso escribiendo al revés, para que se pueda leer con un espejo, en idiomas tan extraños como el de Luxemburgo, probando la inmortalidad.


El tercer punto es la comunicabilidad de los espíritus. Por medio de la comunicabilidad sabemos que la vida continúa, por medio de estos seres tenemos la seguridad que la vida continúa.


Les pido permiso para, sin desear hacer autobiografía, para contarles un hecho de mi propia conducta evolutiva. Cuando yo tenía cuatro años de edad, yo veía a los espíritus, pero no sabía quiénes eran. Era una cosa extraña. Mi familia no me entendía por supuesto. Nosotros éramos trece los hermanos. En aquel entonces las familias eran largas, ahora no, la economía hace que las familias sean muy chicas. Mi mamá me recibió cuando tenía 42 años y yo fui el último hijo, a quien todos gustaban y a quien todos aplicaban paliza. En ese momento yo empecé a ver a los espíritus, a ver cosas que mi mamá decía: “Imposible, hijo, tú no puedes ver una cosa que yo no veo”. Yo no entendía por supuesto. Cuando cumplí cuatro años y medio, más o menos, un día vi a un ser que me dijo que era mi abuela y que yo le dijera a mi mamá determinada cosa. Es obvio que no me recuerdo. Yo le dije a mi mamá y como toda señora madre, me tomó de la oreja y me sacudió un poco y me dijo: “Si vuelves a hablar con mi madre te aplicaré una paliza para que no mientas nunca más.” Y yo le dije que era una mentira, yo no sabía que era mi abuela. Al otro día se me apareció el ser y me dijo: “Dile a Ana que soy María Señorina”. Yo le dije a mamá: “Mamá, la mujer está aquí y dice que se llama María Señorina”. Mi madre me aplicó una bofetada, que ustedes no se imaginan, de eso me recuerdo porque aquello hizo un sonido en mi cara y yo me golpeé en la pared. Ella se dio cuenta y me dijo:

“Perdóname, hijo. ¿Por qué tienes esta locura de estar con tu abuela en tu cabeza?”. Y el ser me dijo: “Dile que soy su madre”. Yo le dije: “Mamá, ella me amenaza y dice que es tu madre”. Mi mamá no conoció a su madre, porque cuando mi mamá nació su madre se murió de infección puerperal, y ella fue criada por su hermana, más vieja, que se llamaba Elvira. Mi madre entonces me tomó y me llevó a mi tía. Mi tía tenía una parálisis de las piernas por artritismo. Cuando yo llegué allá mi madre me dijo: “Cuéntale a Elvira”. Yo le dije:

“¿Qué?” “Cuéntale lo que me dijiste”. Yo le dije: “No sé... pero, ¿de la señora?” “Sí, cuéntale”. Yo le dije: “Una señora que me dijo que quería hablar con mi mamá y que se llamaba María Señorina”. Yo me recuerdo la expresión de mi tía. Ella me miró y dijo: “¿era esa señora?” Yo la describí con el lenguaje de un niño de cuatro años y medio. Mi tía empezó a llorar y dijo: “Ana, es mamá”. Fue enterrada con ese traje: un vestido blanco, alto, con una cinta de seda. Sus cabellos para arriba, en fin lo había descrito. Y mi tía dijo: “¿qué dijo mamá?”. “No dijo nada, solamente esto”.


En ese momento entró el espíritu y empezó a hablarme, y yo les traducía. A partir de entonces, mi mamá y mi familia empezaron a creer que yo tenía algo especial o que yo era un tanto raro. Pasaron los años y cuando murió un hermano mío, yo tenía trece años, en 1940, yo tuve un choque emocional y quedé enfermo, porque él se murió delante mío, se cayó con una ruptura de aneurisma y la muerte fue muy chocante. Ahogado en sangre me produjo un impacto emocional que quedé enfermo por seis meses. Yo tenía una prima que gustaba de estas cosas, no era espiritista. Lo que ella quería era casarse y estaba siempre aquí y allí y no se casó hasta hoy, pobrecita.


Entonces llegó a mi tierra una señora que era médium y ella fue y era un médium de verdad. Entonces ella emocionada dijo: “Señora, yo tengo un primo que está enfermo de una dolencia misteriosa, porque los médicos no dicen nada”.

En mi tierra no había psicólogos, ni psiquiatras en 1940, había dos o tres clínicos generales y nada más. Entonces la señora me fue a visitar. Yo no podía caminar, ese era mi problema. La señora me miró, nunca me había visto, y dijo: “Este muchacho no tiene enfermedad, es un problema mediúmnico. Él es médium y veo a su lado a su hermano que murió en junio pasado”. Estábamos en diciembre. Describió a mi hermano con tanta seguridad que yo automáticamente le contesté. Clarise, mi prima, le dijo: “No, no...”. La señora dijo:

“Es lo que veo”. Entonces me di cuenta que no solamente yo veía, que había personas que veían también. Mas quedé feliz porque yo me suponía un tanto especial, y le dije: “¿ve a los muertos?” Ella dijo: “No, hijo: “No, yo veo a los vivos, porque la muerte no existe, la muerte es un cambio de indumentaria. Muertos estamos los que estamos aquí en la Tierra”. Y la señora continuó: “Va a caminar bien, ¿quiere ver? Todos éramos católicos. Yo era Presidente de la Cruzada Eucarística. Estaba matriculado para hacer el Seminario menor. La señora se acercó y me dijo: “Voy a aplicarte energías fluídicas y magnéticas, ora el Padre Nuestro”. Cerré los ojos y empecé a orar y ella con una técnica que los espiritistas conocen me aplicó la energía mesmérica y un minuto o dos después me dijo: “Estás sanado”. Yo le dije: “No, estoy lo mismo, porque no sentí nada”. Ella dijo: “Por favor, ponte de pie”. Yo le dije: “No, señora, yo no puedo quedarme de pie”. Mi mamá que era bajita, dicen que las mujeres bajitas son tremendas, las grandonas son como los truenos, mucho trueno poca lluvia, las pequeñas no, ya empiezan lloviendo. Mi mamá era así. Mi mamá mi miró y dijo: “La señora te está mandando ponerte de pie. Ponte de pie”. Yo le dije: “Mamá...”. Ella: “Ponte de pie y te callas”. Yo con muchas fuerzas salí de la cama y empecé a caminar, hasta hoy. Cuarenta y un años nunca tuve nada más. Cuando yo sentí que estaba caminando me agarró una emoción y la señora dijo a mi madre:

“Él necesita ir a sesiones espiritistas”. Yo dije: “¿Yo?, yo soy católico señora, yo no soy de esas cosas del demonio”. Ella sonrió y dijo:

Bueno, si no peor para ti”. Mi mamá le dijo: “Yo soy católica pero por la salud de mi hijo hago cualquier cosa, voy al infierno y desafío a Satanás. ¿Qué es necesario hacer?” La señora dijo: “Que vaya a la sesión espiritista”. Yo dije: “No voy”. Mi mamá dijo: “Sí, vas a ir”. Yo: “No voy”. Mi mamá dijo: “Vas a ir”. Y fui. En aquel entonces los niños obedecían a sus padres.

Yo suponía que iba a encontrar personas locas y lleve un rosario en el bolsillo para garantizarme, porque cuando el demonio viniera le presentaba el rosario. Cuando llegué al Centro Espiritista mi mamá golpeó la puerta y él que abrió era el Notario de la ciudad. Yo dije:

“el Notario escondido aquí”. Cuando entré estaba el Juez... digo: “Mira, el doctor fulano”. Cuando me volví el Gerente del Banco do Brasil, bueno... estaba toda la gente mejor de la sociedad y la médium principal era la Celadora del Altar del Corazón de Jesús, del cual yo era fiel también. Se llamaba doña Mirta. Cuando yo la miré, le dije: “Doña Mirta...” Y ella me dijo una cosa que jamás olvidé:

“Hijo, yo estoy allá y estoy acá. Dios es el mismo. Si estoy equivocada en uno, estoy acertada en el otro”. Y empezó la sesión, yo asegurando el rosario y esperando al demonio. Cuando el Presidente se levantó: Señoras y señores... y empezó a orar. Yo estaba acostumbrado a repetir palabras, la oración mnemónica. El empezó a orar la plegaria de Caritas, la plegaria más extraordinaria que he oído, pero el hombre oraba con una unción que yo me quedé estático y caí en trance. Cuando me desperté, mi mamá lloraba y me decía: “Tu hermano acaba de hablar conmigo”. Yo decía: “Oh Dios, mi mamá se quedó loca con una sola sesión”. Y ella me habló tanto porque yo era el último y mi hermano muerto era el primer hijo. “Él habló de cosas que tú no sabías”. Era viernes. El sábado me fui confesar y el domingo a comulgar. Mi pastor era un hombre extraordinario, el canónigo Amílcar Márquez. Él me dijo: “Divaldo, hay cosas que no te puedo explicar. Como tú estás enfermo ve allá, después que adquieras la salud abandónalo, porque es una cosa muy peligrosa para aquellos que no la estudian. Pero todas las veces tú vas y vienes a confesarte porque es pecado.


Los viernes yo pecaba, los sábados me confesaba y el domingo era perdonado. Y así pasaron dos meses, y él me decía: “Hijo, es el diablo”. Y yo le decía: “Padre Amílcar, ¿cómo yo puedo ver al diablo?” Él me decía: “Quiere tentarle”. Como yo era monaguillo él me dijo un día: Divaldo vamos a charlar en la Sacristía. Charlábamos cuando de súbito yo vi que entraba un ser y le dije: “Padre Amílcar, el diablo está en la puerta”. Yo me quedé sorprendido porque yo estaba en la casa sagrada. Él, muy tranquilamente, me preguntó: “¿cómo es?”, Yo le dije: “Es una señora con estos caracteres... así, así”. El dijo: “Hijo, no es el demonio, es mi mamá. Recibe lo que quiere decirme”. Me caí en trance, su madre le habló por mi boca y ustedes deben saber que no hay un hijo que no conozca a su madre para ser víctima de una mistificación. Cuando volví a la normalidad me dijo: “Ahora tu misión es divulgar esta verdad. La vida continúa hijo, marcha con Dios”. Llegó a Monseñor. Era amigo mío, tengo documentación larga de nuestra correspondencia probando la comunicabilidad de los espíritus que vienen a ayudarnos.


El cuarto punto de la Doctrina Espírita es la Reencarnación, que demuestra la Justicia Divina, el amor de Dios por todos nosotros.


El quinto punto es la pluralidad de mundos habitados. Juan 14, Versículo 1. “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”. ¿Pero qué es la base fundamental del Espiritismo?: “Fuera de la caridad no hay salvación”, dijo Allan Kardec. Y ¿por qué? En un periódico de esta ciudad he leído una nota espírita que hablaba que Moisés fue la primera Revelación porque trajo la Ley, los Diez Mandamientos, el Decálogo. Jesús fue la Segunda Revelación porque trajo el amor, y el Espiritismo es la tercera Revelación que trae la Reencarnación, para explicar nuestro quehacer evolutivo, nuestro avance ascensional en dirección de la perfección. Esta doctrina repite el Evangelio de Jesús. Ustedes verifiquen, por favor, cuando lleguen a sus casas. Juan 14, 16-25. “Yo les mandaré el Espíritu Consolador más tarde”. Podría decirles mucho más, sin embargo, no me pueden entender entonces les mandaré el Espíritu de Verdad, que el mundo no conoce, para que les repita lo que les he enseñado y les diga cosas nuevas. Este Espíritu Consolador, o el Espíritu Santo, o la Voces de Los Cielos, o el Espíritu de Verdad, es el Cristianismo restaurado que el Espiritismo viene a proponer, porque el Espiritismo es el Cristianismo científico probando que todo lo que Jesús habló se puede probar en laboratorio. No son milagros, son fenómenos paranormales, no son equivocaciones, son realidades científicas, dentro de la más extraordinaria moral que es la moral del amor. Solamente por el amor el hombre se salvará y este amor que hace falta en la Tierra. La tecnología nos ha impulsado hacia afuera del sistema solar, pero no nos ha hecho felices. En Buenos Aires, en Sao Paulo, en New York, en Londres, en Frankfourt, en París, en Roma, los crímenes están en las calles, los criminales agreden, nos hieren, nos mortifican. La inmoralidad gana las avenidas del mundo, la desesperación, la neurosis. Los americanos dicen con las estatísticas de Galloud que de cada diez ciudadanos, siete son neuróticos y los otros tres no se quedan felices porque llegarán allá. ¿Por qué? Hay que tener una respuesta: porque hubo la falencia de la ética.


El hombre moderno falló, la ética moral no tiene sentido. ¿Qué es ética moral? Ustedes llegan a un kiosco y tomen una revista. No son actitudes artísticas, son pornográficas. El hombre ha vuelto no a los instintos animales sino a la degradación moral. Libertad, sí; libertinaje, no. Es necesario saber enjuiciar, tener conciencia, ver ese fenómeno universal. ¿Por qué? Porque la ciencia tecnológica que dio confort, comodidad de algunos, falló porque no hizo al hombre más feliz, ni más alegre, ni más dichoso. Una ciencia nueva, filosófica, religiosa, ético moral, viene a proponer una conquista: libertad con responsabilidad, conciencia de deberes para tener conciencia de derechos.


Es una nueva, esto es el Espiritismo: La Doctrina Cristiana que propone la ética del amor. Les recomiendo a ustedes que examinen por cuenta propia: es el momento de evaluar los valores éticos de los tecnólogicos, porque empezamos una era de ciencias psíquicas, parapsicología, psicotrónica, psicobiofísica, para interpretar los enigmas de la criatura humana; y el Espiritismo que es la ciencia del alma y la ciencia del amor, propone una construcción cristiana, que vivamos bien en nuestros puntos de acuerdo y no olvidemos de nuestras interpretaciones diferentes.


Un reportero de la agencia “Globo” de televisión me preguntó: “¿Cuáles son las diferencias entre el Espiritismo y las otras doctrinas?”; y yo le pregunté: “¿Cuáles son los puntos armónicos?”. ¿No le parece más interesante saber de aquello que estamos de acuerdo, que puntos de divergencia teológica? Creemos en el mismo Dios, en el mismo Jesús, en los mismos apóstoles, en la virgen María su madre, creemos en el Evangelio de portada a portada, creemos en la inmortalidad del alma, creemos en la Justicia Divina, creemos en el amor, en las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, creemos en todo pero interpretamos en forma diferente que los espíritus se pueden comunicar. Los católicos dicen que son santos, nosotros decimos que son hermanos ¿cuál es la diferencia? Juana de Arco hablaba con Santa Catalina y Santa Margarita y San Miguel Arcángel; nosotros hablamos con Bezerra de Menezes y San Martín, a esos espíritus. ¿Cuál es la diferencia, si éstos fueran llamados santos? ¿Por qué no nos permiten hablar a los compañeros? ¿Dios los hizo diferentes a tal punto que unos merecen y otros no?, entonces no es Padre.

Tenemos ahora la Iglesia Carismática: y que los carismáticos, que es un punto de una carta de Pablo a los Corintios, los dones y los carismas caen en trance y reciben al Espíritu Santo, que desde el punto de vista teologal es Dios, ¿y nosotros no podemos recibir a nuestra madre? Sería un absurdo de naturaleza lógica.


El otro punto que discrepamos es la Reencarnación, que la Iglesia Católica aceptaba hasta el año 555, en ocasión del II Concilio Ecuménico de Constantinopla, cuando el Emperador le impuso a los conciliares decir que la Reencarnación era herética. San Agustín era reencarnacionista. Ustedes miren en sus “Confesiones” este pensamiento: “¿No será lícito creer que antes de ser lo que soy yo he vivido en vida de otra mujer?”. Orígenes, el Padre de la Doctrina de los Principios, era reencarnacionista. En la Reencarnación está la base de la Justicia Divina. Tertuliano, el Padre de la Apologética, dijo: “La Reencarnación es el único modo de comprender la bondad y la misericordia divina”. Discrepamos en estos dos puntos. ¿No sería el caso de unirnos para hacer una sociedad más feliz, para encaminarla a Dios, para llevarla al Bien? esta es la propuesta del Espiritismo: un día nuevo. Sin embargo las luchas, los problemas, deberemos mantener nuestra paz. Decíamos ayer en Córdoba y antes de ayer en Río Cuarto: la Humanidad ha intentado la guerra que no resolvió, la traición que no resultó, el crimen que no ayudó, ¿no sería el caso de esta conciencia universal, cultural y masiva, intentar el amor? ¿No será el amor aquello que nos falta? El Espiritismo pone en la Ley del Amor, la realización de la Caridad, hasta poder decir. — Dios mío, delante de la naturaleza me detengo apasionado mirando la belleza. Muchísimas gracias Señor por todo lo que me diste, por todo lo que me das. Muchísimas gracias por el pan, por el aire, por la paz. Muchísimas gracias por la mirada mía que puede observar las flores de todos los colores, el pájaro en el cielo azul y el hombre caminando en dirección de su sublimación.


Delante de mi mirada yo me doy cuenta que hay ciegos en la Tierra, en la oscuridad, y por ellos oro, rogando tu bendición, porque sé que después de esta vida, en la otra vida también podrán mirar. Gracias por los oídos míos que me fueron dados por Dios: oídos que oyen la música del pueblo, la música del cancionero y la melodía del mundo entero, el dolor y el sufrimiento de la Tierra y la emoción de ternura que mi alma encierra. Delante de mi parte de oír por los sordos te quiero pedir, porque hoy sé que después de este dolor en tu reino de amor podrán otra vez sentir.


Gracias por mi voz, pero también por su voz, por la voz que ama, que declama, que canta, que enseña, que alfabetiza, que ilumina. Delante de mi melodía me doy cuenta de aquellos que son víctimas de la afaxia, que no cantan ni hablan en la noche o en el día, por ellos te pido para que después de este sufrir, al renacer, también puedan cantar. Gracias por mis manos, por las manos que trabajan, que siembran, que abrazan, manos piadosas que limpian heridas, que escriben cartas de amor, por las manos de sinfonía de poesías, de cirugía, por las manos que hacen leyes, de cretos de justicia, que atienden a la vejez, por las manos que trabajan la tierra y hacen las estatuas, por las manos que en el seno ayudan a un hijo de un cuerpo ajeno; y por los pies que me llevan la marchar sin reclamar. Gracias Señor por mi cuerpo perfecto, por él puedo andar. Cuando veo mutilados, desdichados, yo sé que después de esta expiación, en otra reencarnación, ellos también marcharán. Gracias por mi hogar. ¡Es tan maravilloso tener un hogar!, no es importante que sea una mansión, un departamento de lujo, una casa amplia o que esté en una villa miseria, que sea un nido o una casa en el camino, pero es importante que dentro de ella esté el amor. El amor de madre, de padre, de esposo, de marido, de hijo o de hermano, la presencia de un amigo, la mirada de un perro... Pero si yo no tengo nada ni nadie, ni siquiera un techo para cubrirme o una cama para acostarme, ni ahí me desesperaré porque te tengo a Ti y Te quiero decir: Gracias Señor porque nací, porque Te amo, porque la vida es bella y es colorida.

Por Tu amor gracias Señor, por su atención gracias señores.




Este artículo proviene de Federación Espírita Española - Espiritismo
http://www.espiritismo.cc