domingo, 26 de mayo de 2013

LA VIDENTE DE PREVORST


El magnetismo fue el primero que vino a suministrar un medio de penetrar en este dominio inaccesible del mañana de la muerte. El sonambulismo, descubierto por M. de Puységur, fue el instrumento de investigación de este mundo nuevo. Los sonámbulos, sometidos a este estado nervioso, han podido entrar en relación con las almas desencarnadas, describirlas minuciosamente, para convencer a los asistentes de que hablaban verdaderamente con los espíritus.
El Dr. Kerner, tan reputado por su saber como por su perfecta honradez, ha escrito la biografía de la señora Hauffe, más conocida bajo el nombre de La vidente de Prévorst (3) Dicha Sra. no tenía necesidad de estar dormida para ver a los espíritus; su naturaleza, delicada y refinada por la enfermedad, le permitía percibir formas, invisibles para las otras personas presentes. Su primera visión tuvo lugar en una cocina del castillo de Lowenstein. Era un fantasma de mujer que volvió a ver algunos años más tarde.
La Sra. Hauffe contaba, pero sólo cuando se le preguntaba mucho, jamás espontáneamente, tener siempre a su lado, como han tenido Sócrates, Platón y otros, un ángel o daimon advirtiéndole de los peligros que debía evitar, no solamente los de ella, sino también los de otras personas. Era el espíritu de su abuela, la señora Schmidt Gall. Estaba vestido, como todos los espíritus femeninos que se le aparecían, con una saya blanca, cinturón y un gran velo igualmente blanco.
La vidente de Prévorst decía que después de la muerte, el alma conserva un espíritu nérvico, que es su forma. Esta envoltura era la que ella tenía la facultad de ver sin estar dormida, y mucho mejor a la claridad del sol o de la luna que en la oscuridad. “Las almas —decía—, no tienen sombra. Su forma es grisácea; sus vestidos, los que han llevado en el mundo, pero grisáceos también. Los mejores tienen solamente amplios trajes blancos y parecen suspendidas respecto al suelo, mientras que los malos andan penosamente. Los ojos son muy resplandecientes. Pueden no solamente hablar, sino también producir sonidos semejantes a suspiros, roces de seda o de papel, golpes sobre las paredes o muebles, ruidos de arena o guijarros o de calzados arrastrados sobre el suelo. Son también capaces de mover los objetos más pesados y de abrir o cerrar las puertas.” ¿Eran objetivas estas visiones? Es decir, ¿tenían lugar en otra parte más que en el cerebro de la señora Hauffe?
El Dr. Kerner hizo varias encuestas para asegurarse de la realidad de esos espíritus, perceptibles sólo por la vidente. “En Oberstenfald, una de esas almas, la del Conde Weiler, que había asesinado a su hermano, se presentó en casa de la señora Hauffe, hasta siete veces. Únicamente la señora Hauffe le veía; pero varios de sus parientes oyeron una explosión; vieron romperse cristales; y muebles y candeleros cambiar de sitio, sin que nadie los tocara, cada vez que el fantasma volvió. “Otra alma de asesino, vistiendo hábito, persiguió a la vidente todo un año, pidiéndole, como lo había hecho el conde Weiler, oraciones y lecciones de catecismo. Esta alma abría y cerraba violentamente las puertas, removía la vajilla, derribaba las pilas de leña, daba grandes golpes en las paredes, y parecía complacerse en cambiar de sitio a cada momento. Veinte personas respetables le han oído, sea en la casa, sea en la calle, y certificarían el hecho si fuese necesario.
“Un fantasma de mujer, llevando en sus brazos un niño, se mostró a la señora Hauffe varias veces. Como esto ocurría casi siempre en la cocina y la señora Hauffe vio levantarse algunas losas; se buscó y se encontró, a bastante profundidad, el cadáver de un niño. “En Weinsperg, el alma de un tenedor de libros, que había cometido algunas infidelidades durante su vida, fue a rogarle, llevando una levita negra bastante raída, que dijese a su viuda que no ocultase más los libros en los cuales constaban sus falsedades, y le indicaba el sitio donde estaban para que los denunciase a la justicia. Ella obedeció. Con ayuda de aquellos libros, fueron reparados algunos daños del muerto.
“En Lenach, el alma de un burgomaestre llamado Bellon, muerto en 1740 a los setenta y nueve años de edad, vino a pedirle consejos para escapar a la persecución de dos huérfanos. Ella se los dio, y después de seis meses el alma no volvió más. “Se menciona esta muerte en los registros de la parroquia de Lenach, con una nota que consigna que el burgomaestre había ocasionado perjuicios a varios niños de los que era tutor.” El Dr. Kerner añade que podría citar aún una veintena de apariciones cuya autenticidad ha sido comprobada posteriormente. Siendo perfectamente fundada la honorabilidad de este doctor y la de la señora Hauffe, casi siempre en cama sin poder moverse y rodeada de numerosa familia, no cabe la posibilidad de superchería alguna. Los hechos, pues, son reales, y aunque se hayan producido mucho tiempo antes que se hablara de Espiritismo, tienen con los observados en nuestros días las más gran des analogías.

LA BANDERA DEL ESPIRITISMO




Hermanos míos: La Verdad que conocéis es difícil sostenerla, pero
más difícil es practicarla. Como Jesús, por doquiera que os
manifestáis sois rechazados; al igual que cuando vino el Maestro, se
quiere desvirtuar la Verdad, pero olvidan que la Verdad, como la luz del sol, sólo Dios puede apagarla. Allí donde no os acogen es porque aquella tierra no está aún preparada para la fructificación. No os importe, sembradores de la Verdad, no desmayéis, que el
sembrador que pone su fe y su conciencia en sus actos, el que pone
toda su voluntad en difundir la Verdad que necesita la humanidad
para su regeneración, si allí no es escuchado, sentada queda su
actuación como propagador y practicante de la Ley de Dios. Seguir,
pues, hermanos míos, siempre adelante. ¡Qué importa que no seáis
comprendidos, si Dios Todopoderoso os comprende y os guía! Esos
hermanos que rechazan y ridiculizan la nueva revelación, día
llegará, hermanos míos,que recurran a vosotros implorando la luz
que se les brindó y que la rechazarón sin tratar de estudiarla y analizarla;
día llegará, no muy lejano, que la antorcha esplendente de esta
Verdad, entre triunfal lo mismo en las humildes chozas como en los
suntuosos palacios, hermanando e igualando a todos los hijos de
Dios. Vosotros, que habéis empuñado el báculo que conduce hacia lo verdadero, seguir adelante, sustentándoos siempre en la fe y
adornándoos con la virtud. ¡Adelante, obreros de la Verdad! El surco es la humanidad. Seguir sembrando, que vuestras manos esparzan las semillas que fructificaran algún día y serán la luz de la humanidad.

VUESTRO HERMANO QUE SIEMPRE OS ACOMPAÑA

EL PROGRESO DEL ESPIRITU ES ETERNO

                      

                 

                          COMUNICACIÓN MEDIUMNICA

—La Luz del Todopoderoso nos acompañe, hermanos.
-¿Podrías, hermano, aclararnos una duda que tenemos en relación
con destino del espíritu?
—No tengo inconveniente, si está a mi alcance poderos complacer.
—Se trata de lo siguiente: Llegado el espíritu a la cúspide de su
progreso, ¿se funde con la Divinidad?
—Es una pregunta incontestable completamente. Os diremos lo que
sabemos y lo que nos han adelantado entidades de rango mucho
más elevado: El espíritu es la parte infinitesimal e indivisible de luz
y de inteligencia de Dios. Tiene su desarrollo y proyección en
vuestro plano, pasando por todos los reinos (mineral, vegetal y
animal). Una vez superados estos períodos de evolución
constante, de progresión en progresión y ya con un acervo de
conocimientos latentes, adquiere la personalidad de espíritu
pensante con raciocinio, encarnando en la forma humana más
rudimentaria. En este período de adaptación y formación y después
de varias encarnaciones, elige ya encarnación en lugar donde la
vida, costumbres y clima esté en relación con las pruebas precisas a
desarrollar para acelerar su progreso. Sucesivamente, sigue
animando nuevos cuerpos en armonía con el progreso alcanzado, y
lo mismo que el maestro va enseñando por etapas al alumno, Dios
pone a su alcance las diferentes etapas que precisa para su progreso.
Alcanzada la elevación que corresponde a este planeta, pasa a
encarnar en otro, en el que tiene que aprender, estudiar y
comprender nuevas ciencias, formaciones, coloridos, floraciones,
etc., etc., así como examinar nuevas constelaciones, nuevos mundos
y nuevos cielos, y así, para abreviar la contestación, de mundos en
mundos, conquista nuevos grados de elevación. Dios le confía
menesteres y ocupaciones de alta potestad. Llega a conocer cómo se
constituyen las galaxias y los mundos, así como las humanidades
que después los habitan. De su conocimiento pasa a dirigirlos
(siempre cumpliendo las órdenes del Padre). Cuando ha dirigido
con positivo acierto tan elevados cometidos, de proyecciones
infinitas e incomprensibles para nosotros, pasa a otras escalas y con
ellas a otros mundos de mayor progreso, con otras luces, otros
estudios, y así, infinitamente sabio, en una carrera vertiginosa, ha
alcanzado alturas inconcebibles para nosotros y vosotros y, como
consecuencia, recibe más directamente las órdenes del
Todopoderoso, pero aún, hermanos, no ha terminado de andar por
el camino que tiene que recorrer. Luego el espíritu, que es ETERNO,
eterno es también su trajín en busca de la sabiduría y del progreso.
Jamás puede conocer a DIOS.
Esta sucinta contestación se os podría dar en otros términos, para
vosotros muy difíciles de comprender todavía. En sucesivas sesiones
os iremos aclarando algunos puntos y os daréis cuenta del por qué
de muchas cosas y lo mucho que somos, mejor dicho, que sois,
cuando traéis arrastradas las muchas encarnaciones desde el
principio del espíritu hasta el estado actual en que os halláis. Es un
salto que comparativamente podemos poner el ejemplo de una flor
que pincha, no huele, no tiene colores, belleza ni tiene néctar en sus
pétalos; una flor casi sin vida en comparación a la humilde violeta, a
la bella rosa o al perfumado clavel, que diafanamente presentan sus
bellezas, sus coloridos y sus aromas. Así es el estado de progreso en
que os encontráis la mayoría en este planeta, aun cuando es de
expiación.
Quedaos con Dios.—Vuestro hermano: FLAMMARION.

miércoles, 8 de mayo de 2013

"Sí, hay vida después de la muerte, lo he comprobado"


UN NEUROCIRUJANO DE HARVARD AVIVA EL DEBATE

"Sí, hay vida después de la muerte, lo he comprobado"



“He estado sumido en un profundo coma durante una semana en el que viajé a otra dimensión del universo; una dimensión que nunca antes pude llegar a soñar que existiese”. Así arranca el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, su relato en primera persona sobre la vida después de la muerte, una experiencia que le ha hecho creer en la vida eterna y que recogerá próximamente en un libro titulado Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife (La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte).
A pesar de que el libro no saldrá a la luz hasta el próximo martes 23 de octubre, las tesis de Alexander han generado una intensa polémica en Estados Unidos después de que la revista Newsweek publicase varios extractos del texto. El neurocirujano asegura que antes de vivir esta experiencia había estado bastante alejado de la Iglesia y no creía en la vida más allá de la muerte, pero ahora dice contar con la prueba irrefutable de que estaba equivocado. Precisamente, el debate abierto en torno al relato del médico norteamericano se centra en si una experiencia personal puede ser una prueba científica o no. Para el mayor experto mundial en estos temas, el psiquiatra y filósofo Raymond Moody, no hay duda: “El doctor Eben Alexander es la prueba viviente de que existe vida después de la muerte. Es el caso más asombroso sobre experiencias cercanas a la muerte que he escuchado desde hace más de cuatro décadas estudiando estos fenómenos”.



Newsweek dedica la portada de su último número al neurólogo Eben Alexander.
Se reaviva el debate sobre la vida eterna en la comunidad científica
La discusión sobre este tema está adquiriendo un creciente auge en el país norteamericano, sobre todo, después de que la prestigiosa fundación John Templeton donase cinco millones de dólares al profesor de filosofía de la Universidad de Riverside John Martin Fischer para que estudiase en profundidad las experiencias al borde de la muerte. Es lo que se ha dado en llamar el Proyecto Inmortalidad. Muchas investigaciones de diferentes ámbitos han intentando con anterioridad abordar este tema. Uno de los estudios previos más importantes se recoge en el ensayo Experiencias cercanas a la muerte entre la ciencia y prejuicio, en el que sus autores, dos profesores italianos de la Universidad de Padua, señalan que cualquier interpretación reduccionista de este tipo de fenómenos suele encontrarse equivocada, ya que las sucesivas investigaciones han demostrado hechos muy diferentes entre sí.
Los ecos de este debate ya han llegado a Europa de la mano del cardiólogo Pim van Lommel, quien se dedica a investigar experiencias cercanas a la muerte (ECM). “Las han vivido miles de personas, pero no todas las explican por temor a ser tachadas de lunáticas o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad. No todos experimentan lo mismo, pero sí citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal”, explicaba el médico en una entrevista concedida recientemente. El cirujano norteamericano sí es de los que cuentan su “visita al cielo” con todo lujo de detalles,“una aventura que comenzó en un lugar espacial, más alto que las nubes. Allí había criaturas muy diferentes a las que hay en la tierra, pájaros y ángeles que, sencillamente, eran formas superiores”.
Alexander compara los fuertes sonidos que emitían estas criaturas con “unos cantos gloriosos, que más tarde entendí como gritos de alegría”. Su viaje se produjo rodeado de millones de mariposas y una mujer, al modo de un ángel de la guarda, que le repitió tres mensajes concretos en un idioma desconocido pero entendible para el neurocirujano en aquellos momentos: “Sois amados y respetados, os querremos para siempre”, “no tienes nada que temer” y “no hay nada por lo que puedas hacer el mal”. Esta mujer también le prometió que le enseñaría muchas cosas de ese nuevo mundo, pero que inevitablemente debía volver a la tierra.
Del esoterismo a la física cuántica
“Sé que esto es tan extraordinario como increíble. Otros médicos me dicen que todo es cosa de mi mente, pero está lejos de ser una alucinación porque fue tan real o más que cualquier otro acontecimiento vital anterior”, asegura Alexander. La ortodoxia médica suele explicar estos casos como meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno). Una tesis que el experto en EDM, Pim van Lommel, pone en entredicho porque “si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras estar cerca de la muerte tendrían ECM porque todos la sufren, pero en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias”.
Unas experiencias que suelen cambiar por completo la filosofía de vida de sus protagonistas. “Antes de mi experiencia era muy escéptico con las experiencias cercanas a la muerte. Hoy en día sé que son una realidad. Durante toda mi carrera de más de 30 años fui defensor, al igual que la mayoría de mis compañeros, de que el cerebro genera conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción. Sin embargo, lo que me ha ocurrido cambió todas mis creencias y teorías, por lo que tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia”, añade el neurocirujano. Una postura que cada vez adoptan más investigadores médicos.
Van Lommel ha llegado a la conclusión, después de analizar a cientos de pacientes con ECM, de que la conciencia “no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo”. Nuestra muerte, añade el investigador sólo es un cambio de conciencia, una transición porque “morimos en una dimensión para pasar a otras”. Una teoría alejada del misticismo que el cardiólogo “no creyente” defiende en términos de física cuántica. El caso del médico Eben Alexander no es un hecho aislado. Cada vez son más los científicos que apoyan las teorías sobre las experiencias cercanas a la muerte basadas en el acceso del ser a otro tipo de dimensiones, además de los testimonios de miles de personas con ECM. El debate no ha hecho más que empezar.

sábado, 13 de abril de 2013

MUNDOS PARALELOS


 Por primera vez científicos logran un estado de superposición cuántica a un nivel observable por el ojo humano, abriendo un campo de posibilidades para aplicar la mecánica cuántica al mundo macroscópico.

Por primera vez científicos lograron llevar los bizarros efectos de la mecánica cuántica a escalas macroscópicas, observables por el ojo humano. A escala subatómica las partículas pueden estar en estados de superposición -ser ondas y a la vez partículas-, pueden comunicarse instantáneamente (entrelazamiento cuántico) o moverse de forma completamente impredecible. Este tipo de estados cuánticos podrían tener enormes aplicaciones tecnológicas si son logrados llevar a una escala macro.
El logro, reconocido por la revista Science como el más significativo del año, fue realizado por los físcos Andrew Cleland y John Martinis de la Universidad de California en Santa Barbara.Los científicos diseñaron una máquina que consiste de una pequeña placa de metal hecha de material semiconductor apenas visible para el ojo desnuda; al super enfríar el aparato justo encima del cero absoluto (menos 273C) y luego subiendo la energía por un “solo quantum”, hicieron que vibrara al hacerse más gruesa y más esbelta a una frecuencia de 6 mil millones de veces el segundo, produciendo una corriente eléctrica detectable. Lograron, también, que vibrara en dos estados energéticos al mismo tiempo, mucho y poco -un fenómeno sólo permitido por las leyes de la mecánica cuántica. Una especie de fusión de la dualidad, en la que un objeto podría tener mucha energía y a la vez poca, ser grande y pequeño o estar aquí y allá (o en el ejemplo clásico de Schrödinger: un gato que está vivo y muerto al mismo tiempo).
El físico Andre Cleland dijo sobre su resonador cuántico en estado de superposición: “el sistema está excitado y no excitado al mismo tiempo”, esto es, moviéndose y estacionario. “Esto no es lo mismo que la mitad de una excitación, ya que las excitaciones son indivisibles”.
Este aparato abre la puerta para llevar la moción cuántica a escalas superiores y explorar la pregunta fundamental de por qué los objetos de nuestra realidad cotidiana, como las monedas o las personas no se comportan de una forma cuántica observable. Muchos físicos creen que en teoría objetos muchos más grandes podrían ser colocados en estados cuánticos si pueden ser protegidos de perturbaciones del ambiente; otros creen que existe una ley aún no descubierta que impide que este comportamiento cuasi-mágico de la materia subatómica se refleje en los objetos de mayor tamaño. Sin embargo, la utilización de la mecánica cuántica en la computación y en las comunicaciones es altamente factible a escala de nanotecnología, lo que podría posibilitar estados de encriptación que no puedan ser hackeados, velocidad de procesamiento inmensamente superior al actual -donde una computadora puede estar tanto apagada como encendida- y posiblemente teleportar información a través del entrelazamiento cuántico.

Según explicó Andrew Cleland, director del equipo investigador, uno de los postulados básicos de la mecánica cuántica es la posibilidad de colocar un objeto en un “estado de superposición cuántica”.
“Se trata de estados en los que un mismo objeto está al mismo tiempo en dos lugares distintos, en dos configuraciones diferentes o, como en el famoso ejemplo del llamado gato de Schrödinger, a la vez muerto y vivo”, agregó el físico.
Todo eso es muy extraño y no se corresponde con la experiencia cotidiana, pero las pruebas experimentales efectuadas indican que es un fenómeno real tanto a escala subatómica como en los átomos e incluso en algunas moléculas de mayor tamaño como la molécula en forma de pelota C60 (carbono 60).
Según Cleland, hacía tiempo que se perseguía el objetivo de demostrar ese “efecto de superposición cuántica” en objetos de mayor tamaño con especial atención a los objetos mecánicos, en contraposición con los eléctricos.
Uno de los principales retos que se han encontrado los científicos es el de eliminar las vibraciones térmicas, que podrían ocultar o destruir el efecto cuántico.
El equipo de la universidad californiana logró su objetivo de llegar a la energía del punto cero, es decir a la energía más baja del sistema, que corresponde a su estado fundamental o estacionario.
Cleland y sus colegas demostraron “un estado de superposición cuántica” en un objeto que contiene billones de átomos, es decir en el mayor objeto mecánico en que ha podido observarse ese fenómeno hasta el momento.
El sistema mecánico utilizado es un disco finísimo capaz de vibrar mediante expansiones y contracciones en todas las direcciones y que han bautizado “tambor cuántico”.
La forma más fácil y clara de observar los efectos cuánticos es desembarazarse totalmente de las vibraciones térmicas, que podrían camuflar o destruir justamente el efecto que se trata de observar.
A temperatura ambiente, esas vibraciones térmicas pueden ser mil veces mayores que esos efectos cuánticos, por lo que hay que refrigerar el disco hasta temperaturas bajísimas: de dos centésimas de grado por encima del cero absoluto.
La temperatura necesaria está relacionada con la frecuencia de vibraciones del objeto que se trata de estudiar, y así un diapasón tendría que refrigerarse aún mucho más para llegar a la energía del punto cero (es decir el estado estacionario del sistema) o mínimo nivel de vibración posible.
Como eso es muy difícil, los científicos optaron por un “tambor cuántico” con una frecuencia vibratoria un millón de veces superior a la de un diapasón y con el que es posible llegar al estado estacionario rebajando la temperatura con los instrumentos actualmente disponibles en el mercado.
Cleland y sus colegas demostraron el estado fundamental del resonador mecánico utilizando un sistema electrónico conocido como “qubit” (bit cuántico), que permite medir el resonador sin destruir de paso los efectos cuánticos.
Así lograron verificar la ausencia de la mínima vibración, luego excitaron el resonador con un único fonón de energía vibratoria y finalmente crearon en él un “estado de superposición” de forma que en el resonador había simultáneamente una excitación y su ausencia y ése podía elegir entre uno u otro estado, algo parecido a escala mecánica al fenómeno del gato de Schrödinger.

jueves, 4 de abril de 2013

SEXO Y SEXUALIDAD


                                                                                                       

¿Qué sabemos del sexo y la sexualidad?
En las esferas superiores, sexo significa cualidades o características femeninas, positivas o negativas. Considerando que, en la Tierra puede haber sexo sin amor y en esos planos hay amor sin sexo.
Nuestro cuerpo funciona muchas veces como emisor y receptor. Es un amplificador de nuestros sentimientos, pero, siempre son más fuertes los sentimientos de orden terrenos.
La sexualidad es un estadio necesario del ser humano en determinadas fajas del universo.
Cuando Dios dibujó el cuerpo humano e incluyó en él los órganos sexuales, debía ser porque El lo consideraba necesario, y por tanto  santo. Nos sirve para procrear, para crear nueva vida y así de ese modo no podemos considerar que el sexo pueda ser inmoral. ¿Sino por qué Dios habría de crearlo? Lo inmoral es el abuso y el uso desequilibrado que se hace del sexo.
Todos nosotros, encarnados y desencarnados, estamos vivos, sentimos, gozamos, sufrimos y pensamos. Todos nosotros, cuando llega el momento del viaje al mundo de los Espíritus, viaje que a veces, sólo está a un paso de nuestro cuerpo o de nuestro ambiente familiar, llevamos consigo el equipaje que cargamos en nuestra última existencia y en vidas pasadas. Y en una inmensa mayoría de nosotros, el equipaje  está cargado de pasiones, vicios e inclinaciones inferiores. Es en muchas ocasiones que ese equipaje va lleno de desequilibrios de orden sexual.
Cuando trasponemos la frontera de la carne, nos encontramos que somos los mismos que cuando vivíamos en el cuerpo. Podemos sentir hambre, sed, frío y deseos sexuales que intentamos aplacar acercándonos a los humanos encarnados. Viviendo sus pasiones y sus prácticas sexuales, recreándose con lo que ven y sienten; a tal punto que desean  mezclarse con nosotros e incentivarnos sus deseos y su imaginación, para así, poder seguir gozando, más allá de la muerte física.
Hay muchos lugares en el mundo espiritual, muy cercanos a nosotros, Espíritus encarnados, e incluso, por debajo de la superficie terrestre, donde nuestros hermanos desencarnados se entregan con desenfreno y lujuria al sexo; son aquellos que en su vida física vivieron para y por los impulsos sexuales. Son hermanos desequilibrados, con una sola fijación mental; saciar su apetito sexual y, como los órganos sexuales, no desaparecen con la muerte del cuerpo, estos hermanos, viciados por su conducta inferior a través de los siglos, se representan en los planos inferiores, portando órganos sexuales descomunales en su periespíritu, de las aberraciones del pasado. Cargados de millones de gérmenes y microbios que les cubren los órganos. Su fijación secular les crea vibraciones que atraen o crean microorganismos del sexo.
Somos unos grandes ignorantes aún de todo lo concerniente a las cuestiones sexuales. El sexo es mucho más que unos órganos circunscrito a una parte determinada de nuestro cuerpo; sexo es energía procreadora, es fuerza creativa, es una carga emocional que, sublimada nos eleva, y rebajada nos ata a las pasiones y desequilibrios.
El sexo funciona, más allá de sus funciones normales, como freno a otras pasiones y violencias peores; de ahí que, tanto en el mundo físico, como el espiritual, se permitan ciertas prácticas. El sexo es un freno, y un mal que frena para no incurrir en crímenes más graves. El sexo es una válvula de escape a nuestra inferioridad.
Es durante el sueño que muchos encarnados viciados, buscan desesperadamente, la compañía de los Espíritus y viceversa, dominados por deseos inconfesables y se envuelven en prácticas inmorales: y, ¿por qué ocurre o cómo puede ocurrir esto? Porque nuestro cuerpo periespiritual está constituido de moléculas, que, a su vez, están constituidas de átomos y los átomos de elementos de gran potencia, algunos desconocidos aún en la Tierra. Esos cuerpos periespirituales se densifican o se sutilizan, según el grado moral del Espíritu; así vemos a estos hermanos desequilibrados, con cuerpos tan densificados, que se podrían confundir con cuerpos carnales.
El sexo desajustado, a veces, comienza con una mirada y a partir de ahí, el deseo crece y va en aumento a medida que la mente se recrea y construye escenas viciadas. En muchas ocasiones, lo que no somos capaces de hacer en la Tierra, durante el día, lo hacemos liberados del cuerpo, en el sueño. Buscamos en el más allá a los que piensan y sienten como nosotros, liberando nuestras represiones y mancillando nuestro Espíritu.
Hay en el mundo espiritual muchos seres con mutilaciones de todo tipo, a muchos, incluso, les faltan los órganos sexuales y, esto ocurre, por el ejercicio indiscriminado de la sexualidad. Las fuerzas electromagnéticas del cuerpo y del periespíritu tienden a debilitarse o a gastarse: en una palabra; se borran, y sólo a través de muchos siglos de sufrimiento y pruebas dolorosas, de grandes deformaciones en el cuerpo, es que se vuelve a construir los órganos que fueron disipados con el desequilibrio y la locura.
Todo en el Universo puede espiritualizarse o materializarse, dependiendo apenas de nuestra fijación mental. La mente; ese gran motor que construye y destruye.
Un Espíritu de luz, nos dice: El sexo es una oportunidad de entendimiento en las criaturas y oportunidad de transfusión de fluidos. Cuando dos criaturas se aman verdaderamente, a través del sexo y del acto sexual, ellas se transfunden las vibraciones psico-físico-espiritual de que son portadoras y dan y reciben energías extraordinarias para la marcha de la vida.”
Hay dos fuentes poderosas de energía: la mental y la sexual.
Dios, en su sabiduría determinó que el potencial del sexo se construyese de extraordinaria y poderosa fuerza, de modo a que el hombre no se desinteresase de su creación, y quedase interrumpida la posibilidad de evolución espiritual.
Las grandes pasiones y las grandes cóleras son descargas electromagnéticas de altísimo voltaje que ponen en riesgo todo nuestro aparato periespiritual.
Los fundamentos del sexo son puramente espirituales, no hay memoria  del inicio de la creación sexual, pero fue construcción espiritual.
El sexo esta íntimamente ligado al sistema neuro-espinal, con repercusión directa en los campos de los órganos periespirituales de comunicación, como en el caso de la pituitaria. El desgaste sexual conduce normalmente a la persona y al Espíritu a la infelicidad. Es una actividad que alcanza directamente al cerebro e hiere o afecta profundamente al periespíritu.
Nos dice el mismo Espíritu de luz; “Que la peor de las obsesiones, es la de índole sexual, porque tiene  la dulzura de la miel, ya que hay placer en el asunto (Espíritu, Eleuterio). Aunque constituya para nosotros, Espíritus endeudados, una conmoción emocional, debemos admitir que, no sólo se practica el sexo en la Tierra, sino en los planos espirituales inferiores, donde, Espíritus abnegados, trabajan para orientar a estos hermanos a la reforma íntima, a la renovación mental. Son muchos los que se transfieren de un mundo para otro por la ley de afinidad, sintonizando en la misma faja vibratoria y con los mismos propósitos: saciar el hambre de sexo.
Un día, gracias a la libertad que Dios concede al hombre, aunque relativa, ya que el hombre conquista la verdadera libertad con el progreso y el amor, los Espíritus encadenados a estos desequilibrios, por la práctica exagerada del sexo, se saturaran, se cansaran y comenzará la modificación. El trabajo redentor y la ascensión a planos más elevados. Estamos llamados a ser perfectos, aunque eso nos cueste dolor y muchos milenios.
Por último citar unas palabras del Apóstol Pablo: “Yo tengo en la carne un espino que me fue dado por Satanás (espíritus inferiores) para abofetearme.”

                                                         Isabel Porras 

martes, 2 de abril de 2013

FENELÓN


1651 - 1715
EXPONENTES DE LA CODIFICACIÓN

Este es el nombre literario de François de Salignac de la Mothe, prelado y escritor francés que nació en el castillo de Fenelón, en Périgord, el 6 de agosto de 1651.

Se ordenó sacerdote en 1675 y pasó a dirigir una institución que tenía por objetivo reeducar a los jóvenes protestantes convertidas al catolicismo.

Fue enviado por el rey, en calidad de misionero a las regiones de Aunis y Saintonge.

Su Tratado de educación de los jóvenes, que vio la luz en 1687, obra dedicada a las hijas del duque de Beauvillier, le valió la nominación de preceptor del duque de Bourgogne.

A los 42 años es electo académico y a los 44 arzobispo de Cambrai.

A partir de la publicación de su obra Explicación de las máximas de los santos, en 1697, pierde las gracias oficiales. Dos años más tarde, la Santa Sede condena la obra y él es privado de sus títulos y pensiones.

También cae en desgracia ante Luís XIV que descubre críticas a su gobierno en el romance pedagógico de Fenelón “Las Aventuras de Telemaco”, en el mismo año de 1699. Así mismo en el exilio de su diócesis, no para de publicar. Y en el período de 1700 a 1712 publica Fábulas y Diálogos de los muertos, este último escrito para el duque de Bourgogne.

Deja transparecer su esperanza de una reforma política en "El examen de conciencia de un rey", en cuanto su apego a la Antigüedad clásica transparece em Cartas sobre as ocupações da Academia francesa.

Desencarna el 7 de enero de 1715, en Cambrai.

Fenelón figura en la Codificación, en varios momentos, de la cual podemos citar: "El Libro de los Espíritus", donde realiza el Prolegómenos, junto a una pléyade de luminarias espirituales. Igualmente la respuesta a la pregunta Nº 917 es de su responsabilidad.

En "El Evangelio según el Espiritismo", se presenta en varios momentos, disertando acerca de la Tercera Revelación y de la revolución moral del hombre (cap. I, 10); el hombre de bien y los tormentos voluntarios (cap. V, 22,23); la Ley de Amor (cap. XI, 9); el odio (cap. XII, 10) y empleo de la riqueza (cap. XVI, 13).

En "El Libro de los Médiums" figura en el capítulo de las Disertaciones Espíritas (cap. XXXI, 2ª parte, ítems XXI y XXII) desenvolviendo aspectos acerca de las reuniones Espíritas y la multiplicidad de los grupos Espíritas.

Es importante señalar, que los aspectos anotados son los que el Espíritu dio  su nombre, debiéndose considerar que debe, como los demás responsables espirituales de la Codificación, haber estado presente en muchos otros momentos, dando su especial contribución, en las que fue convidado por el Espíritu de Verdad a componer su equipo, en tan grandioso emprendimiento.