domingo, 22 de diciembre de 2013

SUELTA EL RENCOR



El rencor es su verdugo..
¿Ha oído usted estas frases?: ¿Perdonarlo?, ¿Está bromeando?, ¿Después de todo lo que me ha hecho? , o quizás más frecuente le será familiar esta expresión: "yo perdono, pero no olvido". Tantas y tantas veces lo he oído, que hasta nos parece natural. Déjeme decirle, querido lector, que el no perdonar, realmente puede traer trájicas concecuencias a nuestra vida. ¿Qué es el rencor y por qué puede traer problemas en mi vida? ¿Qué es realmente el perdón?.
El rencor, dice el diccionario LaRousse del Español moderno, significa "resentimiento, estar resentido o dolido con alguien por alguna razón". Esto afecta nuestra vida porque trae sentimientos de infelicididad y hostilidad que enferman nuestra alma. El perdón es un expresión hermosa y sublime. Viene de una raíz griega que significa alterar o cambiar, o sea, que el perdón me da derecho a cambiar y alterar cualquier situación que me permita cancelar la deuda de otra persona conmigo. Perdón es el acto de liberar a alguien de un agravio real o aparente. Una deuda es perdonanada cuando usted libra al deudor de esa obligación y da por finalizada aquella cuenta pendiente que ha habido entre usted y la persona que la lastimó.
Querido amigo o amiga, analizemos tres elementos necesarios para exista el perdón. Número uno, el agravio ( es el dolor causado por la persona que no podemos perdonar). Número 2, la deuda, que es la herida que nos han hecho, el engaño, la traición, infidelidad, etc, diferentes motivos que han dejado esa marca en nuestro corazón. Número 3, la cancelación, anulación o el pago de dicha deuda.
Tenemos los tres elementos necesarios que identifican y que son totalmente indispensables para el perdón. Ahora es el momento para decidirnos a actuar y para ello, permítame tocar tal vez la llaga de su corazón, ya que es nenesario que lo que está escondido salga a la luz y tome una determinación a no querer que este sentimiento lo siga mortificando e hiriendo y sea guardado en una cajita con llave que nadie pueda abrir. Permítame su llave y déjeme compartir su dolor, pues mi deseo es ayudarle.
Quiero hacer unas preguntas ¿Alguien en el pasado le ha rechazado a tal punto que aún hoy en dia siente ese dolor cuando piensa en ello? ¿Critica usted a esas personas que le han herido cuando alguien se las menciona? ¿Abandonó su hogar cuando era niño o estudiante universitario experimentando gran alivio y prometiendose a si mismo ¡jamás regresaré!¿Se ha esforzado mucho durante su vida para no ser como fueron sus padres? ¿Hay personas en su pasado de las cuales querría vengarse? ¿Lo maltrataron de niño? ¿Le abusaron sexual, corporal o de palabra? ¿Perdió a sus padres aun de muy pequeño? ¿Fué obligado por alguien a escoger una carrera que no queria?¿No pudo por razones económicas asistir a la escuela que usted deseaba? ¿Perdió alguna oportunidad de trabajo por un amigo egoista? ¿Ha sido calumniado, señalado o han querido ensuciar su imagen y destruir su testimonio limpio?¿Hablan a sus espaldas de usted y critican el trabajo o misión que usted realiza? ¿Se ha tropezado con ingratos que le han pagado mal?
Si ha respondido que "sí" a algunas de estas preguntas y usted a atravesado por estas situaciones mencionadas, tome la llave, abra la cajita y permita que todo salga a la la luz. Se dará cuenta que ésto le traerá libertad a través del analisis y encontrará que es lo que necesita perdonar.
Tienes ya los 3 elementos o ingredientes para el perdón. Hemos tocado diferentes razones que no nos permiten perdonar, pero no puedo, como siempre digo, dejar pasar este artículo sin llevarte a una solución. Sin hablarte de un mensaje que fué real y vivo y rayó en el más sublime amor que haya existido nunca y es el perdón de nuestro Señor Jesucristo.
¿Que beneficios me traería seguir el ejemplo de Jesús y de usar esos elementos que hoy orientan a este pueblo hispano?. Pues mire, al reconciliarse con esa persona que le ofendió, que le maltrató o que le ocasionó sentimientos de desdicha, desasosiego, resentimiento, raíces de amargura, esa reconciliación dará paz a su alma. Esa pena que carcome su interior será cambiada por un sentimiento de aceptación, e incluso, hasta podrá sentir compasión por la persona que le ofendió. Mi consejo es éste, "no te acuerdes de las cosas pasadas ni traigas a tu memoria las cosas antiguas." Deja que el haga un nuevo y limpio corazón de amarguras y rencores.
Nos usemos más la frase "yo perdono, pero no olvido". Recuerde, perdonar es cancelar la deuda. Deje que su corazón no albergue sentimientos insanos que sólo te traerán dolor y perturbación. Sea una persona gozosa. No luche más con el pasado, ¡Entiérrelo!, y adquiera la libertad de su alma a través del perdón.