- La cuna tiene un ayer y la tumba un mañana.
- Los muertos son seres vivos mezclados en nuestros combates, que unas veces tienen por blanco el bien, otras el mal. En ocasiones, oímos silbar sus invisibles flechas.
- Cuando me acueste en la tumba no diré, como tantos otros: he terminado mi jornada. No, pues mi jornada empezará en la mañana siguiente. La tumba no es un callejón sin salida, se cierra en el crepúsculo y se reabre en la aurora.
- El hombre no muere del todo. Nacer es morir; no tengáis duda de que es así.
- Todos los seres son, fueron y serán.
- El hombre no es el único ser que proyecta sombra. Todos, aún el guijarro miserable y vergonzoso, tienen delante y detrás de ellos una sombra. Todos tienen un alma que vive, que ha vivido, que debe vivir, que cae y se aprisiona o sube y se libera. Todo eso que se arrastra, expía una caída del cielo.
- Los muertos son los invisibles, pero no los ausentes.
- Cuidado con la manera con que recordáis a los muertos. No penséis en lo que se pudre. Mirad fijamente con atención, y veréis la viva luz de vuestro amado difunto allá en el fondo del cielo.
- Las realidades del alma no dejan de ser realidades, porque sean invisibles e impalpables.
- Evitar el fenómeno espiritista, no prestarle la atención que merece, es hacer vacío a la verdad.
El verdadero ESPIRITISMO no tiene nada que ver con echar cartas,amuletos,adivinar,ni rituales, ni se lee el futuro, ni astrologia,ni supersticciones,ni nada por el estilo. El verdadero ESPÍRITA tan solo busca su transformación moral y el trabajo interior, luchando por conseguir el despertar de la conciencia. El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. El espiritismo nos ayuda a conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una auténtica revelación en el sentido científico de la palabra. El espiritismo no es NINGUNA RELIGIÓN,es una ciencia puramente filosófica. El propósito máximo del Espiritismo es el de llevar un mensaje que provoque el Adelantamiento Espiritual a la humanidad, mediante la "Moralización".La mediumnidad ha existido desde los tiempos más remotos, no es lo mismo una mediumnidad equilibrada que una mediumnidad desequilibrada.
Blog de Espiritismo La Reencarnación.El Mundo de los Espíritus.La Filosofia Espirita. La Mediumnidad.Los Conocimientos de los Espíritus. Estudio de las Obras de Allan Kardec.La Inmortalidad del alma.El estudio de sí mismo.La transformación moral.El trabajo interior. Experiencias fuera del cuerpo físico en otros planos.
viernes, 15 de noviembre de 2013
VICTOR HUGO
YVONE DO AMARAL PEREIRA
A los 29 días de nacida, después de un acceso de tos, le sobrevino una sofocación que la dejó como muerta (catalepsia o muerte aparente).
El fenómeno fue fruto de los muchos complejos que acarreaba en su espíritu, ya que en su última existencia terrestre, muriera ahogada por suicidio. Durante 6 horas permaneció en ese estado.
El médico y el farmacéutico certificaron su muerte por sofocación. El velorio fue preparado. La supuesta difunta fue vestida con guirnaldas y un vestido blanco y azul. El ataúd blanco fue encargado.
La madre se retiró a un aposento, donde hizo una sincera y fervorosa oración a Maria de Nazareth, pidiendo para que la situación se definiese, pues, no creía que la hija estuviese muerta.
Instantes después, la criatura despertó a los llantos. Todos os preparativos fueron deshechos. El funeral fue cancelado y la vida siguió su curso normal.
El padre, generoso de corazón, desinteresado de los bienes materiales, cayó en la quiebra económica por tres veces, pues favorecía a los feligreses en prejuicio propio.
Más tarde, fue nombrado funcionario público, cargo que ocupó hasta su desencarnación, en 1935.
El hogar siempre fue pobre y modesto, conoció dificultades inherentes a su posición social, lo que, según ella, la benefició mucho, pues bien temprano se alejó de las vanidades mundanas y comprendió las necesidades del prójimo. El ejemplo de conducta de los padres tuvo influencia capital en el futuro comportamiento de la médium.
Era común albergar en la casa personas necesitadas y mendigos.
A los 4 años ya se comunicaba audio-visualmente con los espíritus, a los cuales consideraba personas normales encarnadas. Dos entidades eran particularmente queridas: el espíritu Charles, a quien consideraba su padre terreno real, debido a los recuerdos vivos de una encarnación pasada, en que este espíritu fuera su padre carnal.
Charles, el espíritu elevado, fue su orientador durante toda su vida y actividad mediúmnica.
El espíritu Roberto de Canalejas, que fue médico español a mediados del siglo XIX era la otra entidad por la cual sentía un profundo afecto y con la cual tenía ligaciones espirituales de larga data y deudas a saldar.
Más tarde, en la vida adulta, mantenía contactos mediúmnicos regulares con otras entidades no menos evolucionadas, como el Dr. Bezerra de Menezes, Camilo Castelo Branco, Frederic Chopin y otras.
A los 8 años se repitió el fenómeno de catalepsia, asociado a un desprendimiento parcial. Aconteció en la noche y la visión que tuvo, la marcó por el resto de su vida. En espíritu, fue a pararse ante una imagen del “Sehor dos Passos”, en la iglesia que frecuentaba. Pedía socorro, pues sufría mucho. La imagen, entonces, cobrando vida, le dirigió las siguientes palabras: “Ven conmigo hija mía, será el único recurso que tendrás para soportar los sufrimientos que te esperan”, aceptó la mano que le era tendida, subió los peldaños y no recordaba más nada.
De hecho, Yvonne Pereira fue una criatura infeliz.
Vivía acosada por un inmenso recuerdo del ambiente familiar que tuviera en su última encarnación en España y que recordaba con extraordinaria claridad.
Consideraba sus familiares, principalmente su padre y hermanos, como extraños. La casa, la ciudad donde vivía, eran totalmente extrañas. Para ella, el padre verdadero era el espíritu Charles y la casa, la de España. Esos sentimientos desencontrados y el afloramiento de las facultades mediúmnicas, hacían que tuviese un comportamiento considerado anormal por sus familiares.
Por ese motivo, hasta los diez años, pasó la mayor parte del tiempo en la casa de su abuelo paterna. Su hogar era espírita.
A los 8 años tuvo el primer contacto con un libro espírita. A los 12, el padre le regaló “El Evangelio según el Espiritismo” y “El Libro de los Espíritus”, que la acompañarían por el resto de su vida, siendo su lectura repetida, un bálsamo en las horas difíciles.
A los 13 años comenzó a frecuentar las sesiones prácticas de Espiritismo, que mucho le encantaban, pues veía a los espíritus comunicantes.
Tuvo como instrucción escolar la escuela primaria. No pudo, por motivos económicos, hacer otros estudios, lo que representó una gran prueba para ella, pues amaba el estudio y la lectura.
Desde luego tuvo que trabajar para su propio sustento, y lo logró realizando costuras, bordados, encajes, flores, etc... La educación patriarcal que recibió, hizo que viviese apartada del mundo. Esto, por un lado, favoreció el desenvolvimiento y recogimiento mediúmnico, pero por otro, la tornó excesivamente tímida e triste.
Como ya vimos, la mediumnidad se presentó en los primeros días de vida terrena, a través del fenómeno de catalepsia, llegando a ser éste, un fenómeno común en su vida a partir de los 16 años.
La mayor parte de las informaciones de más allá del túmulo, de los romances, de las crónicas y cuentos relatados por Yvonne Pereira, fueron recolectados del mundo espiritual a través de este proceso, y en la hora del sueño reparador.
Su mediumnidad, sin embargo, fue muy diversa. Fue médium psicógrafo y recetista (hacía recetas Homeopáticas) asistida por entidades de gran elevación, como Bezerra de Menezes, Charles, Roberto de Canalejas, Bittencourt Sampaio.
Practicó la mediumnidad de incorporación y pasista. Poseía mediumnidad de efectos físicos, llegando a realizar algunas sesiones de materialización, mas nunca sintió atracción por esta modalidad mediúmnica.
Los trabajos, en el campo de la mediumnidad, que más le gustaba hacer eran los de desdoblamiento, incorporación y recetar.
Como fue dicho, a través del desdoblamiento nocturno era que Yvonne Pereira navegaba por el mundo espiritual, amparada por sus orientadores, colectando las crónicas, cuentos y romances con los cuales hoy nos deleitamos.
Como médium psicofónica, podía entrar en contacto con obsesores, obsesados, y suicidas, a los cuales, les tenía un cariño especial, siendo que muchos de ellos se tornaron en espíritus amigos.
Con las recetas homeopáticas trabajó en diversos centros espíritas de varias ciudades en las que vivió durante sus 54 años de actividad.
Fue una médium independiente, que no se sometía a los obstáculos burocráticos que algunos centros ejercen sobre sus trabajadores, seguía siempre a la “Iglesia de lo Alto” y el ejercicio de la caridad a cualquier hora y cualquier día en que fuese requerida por los sufrientes.
Fue una esperantista convencida y trabajó arduamente en su propaganda y difusión, a través de la correspondencia que mantenía con otros esperantistas, tanto en el Brasil, como en el exterior.
Desde muy pequeña cultivó el estudio y a la buena lectura.
A los 16 años ya había leído obras de los grandes autores como Goethe, Bernardo Guimarães, José de Alencar, Alexandre Herculano, Arthur Conan Doyle entre otros.
Escribió muchos artículos publicados en diarios populares. Los cuales todos se han perdidos.
La obra mediúmnica de Yvonne Pereira consta de 20 libros, entre los que se destacan: “Memorias de un Suicida” y “Recuerdos de la Mediumnidad” .
Yvonne do Amaral Pereira desencarnó en Río de Janeiro el 19-03-1984.
Fuente: Jornal Macaé Espírita - Nº 289/290 – Enero y Febrero del 2000; Biografía compilada por Rocky Antonio Valencia Oyola, y traducido al español por la Dra. Claudia Marta Maglio-Esteban.
Entraron ambos a la librería, y el padre emocionado le explicó a Freitas que habían venido de muy lejos a solucionar un problema que los tenía muy preocupado. Hacía pocos días había soñado con una “señora” que le indicaba con insistencia que leyera ese libro, pues mucho le iba a favorecer el entendimiento de ciertas cosas que estaba pensando hacer, incluso atentar contra su vida…
Freitas intentó averiguar quién era la “señora” del sueño, pero ni tiempo tuvo para eso, pues de pronto, el hombre declaró:
Éste era ya el cuarto caso semejante, donde varias personas con cierto desequilibrio emocional, y tendencias a la obsesión, mostrando actitudes peligrosas, conforme declararon, fueron hasta la librería a la cual Yvonne Pereira prestó el nombre, para recibir orientación y palabras de aliento.
lunes, 11 de noviembre de 2013
EL CASO DE SHANTI DEVI
domingo, 10 de noviembre de 2013
LA VIDA FUTURA
Con estas palabras "Mi reino no es de este mundo "se refiere claramente Jesús a la vida futura. Todas sus máximas se relacionan con este gran principio. En efecto, a no ser por la vida venidera, la mayoría de sus preceptos de moral no tendrían ninguna razón de existir. De ahí que quienes no creen en la vida futura, pensando que solo habrá el de la existencia presente, no comprenden dichos preceptos o los juzgan pueriles.
Los judíos tenían ideas muy imprecisas acerca de la vida futura. Creían en los ángeles, como seres privilegiados de la creación, pero ignoraban que los hombres pudiesen algún día convertirse en ángeles y compartir la felicidad de estos. Los judíos creían que si acataban las leyes de Dios, eran recompensados con bienes aquí en la Tierra, alcanzando la supremacía de su nación y las victorias que sobre sus enemigos. En cambio, las calamidades que sufrían y sus derrotas constituían para ellos el castigo de su desobediencia. Estaba claro que la manera de impresionar a un pueblo de pastores, con poca cultura, era con las cosas de este mundo.
Más tarde llego Jesús para revelar a los judíos que existe otro mundo en el que la justicia de Dios sigue su curso. Este es el mundo que él nos promete si seguimos sus enseñanzas. Es nuestra recompensa, allí reside toda su gloria y a él retornaremos al dejar la Tierra.
Jesús, adecuó sus enseñanzas al estado en el que se encontraban los hombres de su época. Si no lo hubiese hecho así, les habría deslumbrado sin iluminarlos, no habrían comprendido su mensaje. Se limitó a plantear la vida futura, en cierto modo, como una ley natural a la que nadie puede sustraerse. Por eso los cristianos creemos en la vida venidera, no obstante para un gran número de personas se trata tan solo de una creencia incompleta, falsa en muchos puntos, les crea dudas, incluso incertidumbre.
El espiritismo ha venido a completar la enseñanza de Cristo cuando los hombres hubieran madurado para comprender la verdad. Con la doctrina espirita la vida futura no es ya un simple artículo de fe, una mera hipótesis, sino una realidad material que los hechos demuestran. Solo aquel que tiene en cuenta el porvenir de la vida venidera, no concede al presente sino una importancia secundaria y se consuela con facilidad de sus fracasos pensando en el destino que le aguarda. Dios no condena de modo alguno los goces terrenales, sino el abuso de ellos en perjuicio de las cosas del alma.
El que se identifica con la vida futura, es semejante a un hombre rico que pierde una suma pequeña sin inmutarse, en cambio quien concentra sus pensamientos en la vida terrestre, es como un hombre pobre que pierde cuanto posee y se desespera.
Como nos dice “El Evangelio según el Espiritismo”: “reina fui entre los hombres, reina creía entrar en el reino de los cielos ¡cuánta desilusión! qué humillación cuando, en vez de ser recibida allí como soberana, he visto por encima de mí a hombres que yo creía insignificantes y despreciaba por no ser de sangre azul entonces comprendí la vacuidad de los hombres y grandezas que con tanta avidez se buscan en la Tierra”.
Para prepararse un sitio en el reino de los cielos hace falta abnegación, humildad y caridad en toda su práctica, así como benevolencia para con todos. No se os pregunta lo que habéis sido, qué rango ocupabais, sino el bien que habéis obrado y las lágrimas que enjuagasteis. Jesús ya lo dijo “mi reino no es de esta Tierra, porque hay que sufrir para llegar al cielo y los senderos más penosos de la vida son los que hasta él os conducen. Buscad, pues, el camino a través de las zarzas y los espinos y no entre las flores”.
Los hombres solo se preocupan de los bienes terrenales como si se pudiesen conservar siempre y descuidan los morales. Cuando el hombre vea que el presente repercute con el porvenir por la fuerza de sus actos y sobre todo cuando comprenda la reacción del porvenir sobre el presente, cuando, en una palabra, vea el pasado, el presente y el porvenir encadenados, entonces cambiará radicalmente sus ideas.
Si estuviese demostrado que no existe una vida futura, la vida presente no tendría otro objeto que la conservación de un cuerpo que mañana o dentro de una hora, podría dejar de existir, en cuyo caso todo acabaría para siempre. Por firme que sea la creencia en la inmortalidad, el hombre solo suele ocuparse de su alma desde el punto de vista místico, la vida venidera con muy escasa claridad definida solo le impresiona vagamente, no pasa de ser un objeto que se pierde en el horizonte y no un medio.
Los galos, los druidas, decían: “El alma vuelve a animar a otros cuerpos, en diversos mundos. La muerte no es más que el centro de una larga vida, ¡qué felices son los pueblos que no conocen el temor supremo a la muerte!, de ahí nace su heroísmo en las sangrientas batallas y su desprecio a la muerte”.
La conmemoración de los difuntos el uno de noviembre, es de origen galo, ellos celebraban la fiesta de los espíritus, pero no en los cementerios, (los galos no atribuían honores a los cadáveres). Su certeza en la vida futura era tan grande que se prestaban dinero reembolsable en otros mundos. También confiaban mensajes a los moribundos para sus amigos y familiares difuntos.
Todas las religiones procuran confortar a los hombres en relación con la esfinge de la muerte, la doctrina espirita no solamente consuela, también ilumina el entendimiento de quienes indagan y lloran por la gran separación y la inmortalidad, la continuidad de la evolución del ser en globos diferentes a la Tierra, también confirma que el amor infinito de Dios abraza a todas las criaturas.
Como se nos dice en el libro “Justicia Divina”, los seres humanos son aprendices en la escuela de la evolución, dentro del uniforme de la carne, que deben dar cumplimiento a determinadas obligaciones: en los compromisos del ámbito familiar, en las responsabilidades de la vida pública, en el campo de los negocios materiales, en la lucha por el propio sustento…
Cuando desees saber quién eres, ten en cuenta en qué piensas al estar a solas, analiza tus actos, piensa a qué dedicas tus horas libres. Cada conciencia es hija de sus propias obras, cada conquista representa el sacrificio de cada uno, Dios no concede prerrogativas ni excepciones, la gloria tiene precio, es la ley del mérito a la que ninguno puede eludir.
Cuando pasamos de la teoría al hecho observado y positivo, impone la necesidad de trabajar lo máximo que se puede durante la vida presente, que es de corta duración, en provecho de la fututa, que es indefinida. La duda respecto a la vida venidera conduce naturalmente a sacrificarlo todo a los goces del presente y de aquí la excesiva importancia que se le da a los bienes materiales que tanto incitan a la codicia, a la envidia y los celos, del que tiene poco contra el que tiene mucho, al deseo de adquirir lo que tiene su vecino a cualquier precio no hay más que un paso, y aquí se originan los odios, las querellas, los procesos, las guerras y todos los males engendrados por el egoísmo.
En la duda acerca del porvenir, el hombre abrumado en esta vida por el pesar y el infortunio, solo en la muerte ve el término a sus sufrimientos y no esperando nada, encuentra racional abreviarlo por medio del suicidio y sin esperanza en el porvenir, el sufrimiento produce una perturbación en su cerebro, causando muchos desequilibrios. Al no ver nada mas allá de esta vida se centra en gozar a cualquier precio no solo de los bienes materiales, sino también de los honores, a elevarse por encima de los otros, a eclipsar a sus vecinos y la importancia que da a los títulos y a las sutilezas de la vanidad.
La certeza de la vida futura y de sus consecuencias cambia totalmente el orden de las ideas y hace ver las cosas bajo otro aspecto. Es como cuando se rasga el velo y nos deja ver un horizonte inmenso y espléndido. Ante lo infinito y grandioso de la vida de ultratumba, desaparece la terrestre, como el grano de arena ante le montaña, todo se vuelve pequeño mezquino y hasta uno mismo se sorprende de la importancia atribuida a cosas tan efímeras y pueriles. La calma, la tranquilidad ante los acontecimientos de la vida es una dicha en comparación con las angustias, con los tormentos que nos damos, con los quebraderos de cabeza que nos buscamos para hacernos superiores a otros.
Cuando descubrimos que hay una vida venidera, se cierra la puerta de la desesperación, aleja numerosos procesos de locura y borra forzosamente la idea del suicidio. La dicha esta en relación al progreso moral realizado, del bien hecho en la Tierra y que la suma del sufrimiento está en razón de la de los vicios y malas acciones. A los que estamos convencidos de esta verdad nos infunde una tendencia natural a hacer el bien y a huir del mal, quien siembra lo mejor obtiene lo mejor, quien aprende puede enseñar, quien ayuda sin reclamar recompensa, recoge el apoyo espontáneo.
En el pasado, a las aspiraciones de los hombres les bastaba, bajo el dominio de la fe ciega, la creencia abstracta de la vida futura. Se dejaban llevar. Hoy en día bajo el reinado del libre pensamiento, el hombre quiere conducirse por sí mismo, ver por sus propios ojos y sobre todo comprender las vagas nociones de la vida venidera que no están a la altura de las nuevas ideas. Con el desarrollo de las ideas todo debe progresar alrededor del hombre, porque todo se relaciona y es solidario en la naturaleza; ciencias, creencias, cultos, legislación, medios de acción. La vida futura se nos presenta bajo el aspecto de algo positivo, también hasta cierto punto, capaz de soportar el examen que satisfaga a la razón y que nada deje en tinieblas. Se le ha dado al hombre nuevos medios de investigación para que penetre en el misterio y le haga comprender la vida futura en su realidad, en su positivismo, en sus relaciones íntimas con lo corporal y así se disipa la duda y la incertidumbre. El hombre no se ocupará de la nueva vida hasta que vea en ella una idea clara y bien definida, una situación lógica que responda a todas sus aspiraciones, que resuelva todas las dificultades del presente, en la que no encuentre nada que no pueda ser admitido por la razón, lo que nosotros llamamos Fe razonada.
Al cabo de innumerables existencias, hoy aprendemos que la vida se extiende triunfal en los dominios universales, que la materia asume distintos estados de fluidez y condensación, que los mundos se multiplican hasta el infinito en el cosmos, que cada espíritu se encuentra en un determinado momento evolutivo y que en consecuencia, el cielo es esencialmente un estado del alma que varía con la visión interior de cada uno. La ley establece que tanto las pruebas como las penas se reduzcan o incluso se extingan, siempre que el aprendiz del progreso, es decir el deudor de la justicia, se consagre a las tareas del bien para aceptar espontáneamente el favor de prestar servicio y el privilegio de trabajar.
Allan Kardec nos dice que meditemos sobre estos puntos: “Pensando en la brevedad de la vida corporal, en comparación de la espiritual, que es infinita, hay que considerar la corta duración de los males terrestres, para aquel que hace lo que debe para no merecer otro castigo después de esta existencia . Si me siento afligido por la pérdida de personas que me fueron queridas, he de felicitarme de que hayan salido antes que yo de su destierro y antes que yo gocen de la felicidad de la vida espiritual, exenta de las amarguras de la vida terrestre, y me he de consolar de su partida pensando que no hay entre ellos y yo más que una separación momentánea y que más frecuente y fácilmente podrán hallarse ahora cerca de mí”.
Vive de tal modo que aquellos que conviven contigo puedan, más tarde, recordar tu nombre como quien bendice la presencia de un manantial o agradece el paso de la luz. No pierdas la divina oportunidad de propagar la alegría. La vida del mañana sabemos que es, vida de paz, vida de amor, de inalterable felicidad, vida que para gozar de ella, basta únicamente cumplir la ley de Dios. En la vida eterna y en el progreso indefinido del espíritu, los plazos son muy largos, los siglos son menos que segundos en el reloj de la eternidad.
Que Dios nos bendiga a todos.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
De la misma manera que ha vencido hogueras, el Libro de los Espíritus va venciendo a la Ciencia habiéndosele adelantado en muchas cuestiones no sólo 151 años que han pasado de su publicación sino los que estarán por llegar porque aquella irá confirmando uno a uno todos los puntos en los que este libro dio un paso más que ella.
Jesucristo no escribió nada y se dejó mucho por decir, algo que comprobamos en pasajes como en su conversación con Nicodemo. Diálogo que representaría a la Ciencia de la época hablando directamente con el propio Jesús, y respondiendo éste a tres cuestiones fundamentales. La humanidad no estaba preparada intelectualmente para recibir muchas informaciones
¿Eres tú Maestro en Israel y no comprendes esto?.(Conversación con Nicodemo hablando de la transmigración de las almas, San Juan Cap.III)
Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. (Hechos Cap. II, v. 17 y 18)
Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.(San Juan Cap. XIV, v. 15 y 16)
A media mañana del 18 de Abril de 1857, un sábado de primavera en el Palais Royal de París se presenta públicamente la primera edición de El Libro de los Espíritus, en esa misma tarde ya estaba en manos de Víctor Hugo, que desde el principio de los fenómenos había tomado de las “mesas parlantes” pensamientos de los poetas “muertos”, y también en el de otras tantas personalidades afines a la realidad espírita como Dumas o Lamartine. La segunda edición, del 18 de marzo de 1860, añade en el título el término Filosofía Espiritualista y contiene los principios de la doctrina espírita sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los Espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente y futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los Espíritus Superiores con la ayuda de diferentes médiums. Los Espíritus Superiores refieren ser comandados por el Espíritu de Verdad.
El 1 de mayo de 1864 la Iglesia lo coloca en el Index Librorum Prohibitorum, por el que la Iglesia prohibe la lectura de esas obras a sus fieles, lista creada por la Inquisición y que se ha mantenido hasta el año 1966, ¡qué gran honor para El Libro de los Espíritus estar en esa lista, junto a Galileo, Copérnico, Pascal, Rousseau, etc!
El 9 de octubre de 1861, siendo las diez y treinta horas de la mañana, en la explanada de la ciudadela de Barcelona, fueron quemados por orden del obispo de la ciudad 300 volúmenes y folletos sobre Espiritismo, entre los que se encontraba El Libro de los Espíritus. Una muchedumbre llenaba la calzada y cubría la inmensa explanada donde se levantó la hoguera, al grito de ¡Abajo Inquisición!.
Los principales diarios españoles daban detallada cuenta del suceso, y la prensa liberal lo condenaba. Y en la Sociedad de París se recibía la siguiente comunicación…Era necesario, que algo arrasara de un violento golpe a ciertos espíritus, encarnados, para que decidan ocuparse de esta gran doctrina que viene a regenerar al mundo. Nada en vuestra tierra se hace inútilmente y los que inspiramos el auto de fe de Barcelona sabíamos que obrando así le haríamos al Espiritismo dar un gran paso hacia adelante. Este hecho brutal, desconocido para los tiempos actuales fue consumado para llamar la atención de los periodistas que indiferentes dejaron decir y hacer obstinados en permanecer sordos, respondiendo siempre con mutismo la búsqueda de propaganda de los adeptos de esta idea. Pero, con este hecho han debido ocuparse para afirmarle o desmentirle dando lugar a una polémica que ha de concluir por dar la vuelta al mundo y de la que el Espiritismo obtendrá beneficios. La retaguardia de la inquisición porque lo hemos deseado acaba de realizar su último auto de fe. Un Espíritu (Santo Domingo de Guzmán).
Apenas 27 años después se celebraría en el mismo lugar la Exposición Universal y al mismo tiempo el Primer Congreso Internacional Espiritista de todos los tiempos. Y diez años después uno de los aniversarios del auto de fe congregaría siete mil espiritistas en la plaza de la ciudadela. Ningún libro hasta el día de hoy pudo encontrar mejor forma de divulgación.
Escrito en forma dialogada como la filosofía clásica es resultado de las respuestas a las preguntas que hiciera Denizard Rivail, (que adoptó el pseudónimo de Allan Kardec recomendado por un espíritu para que su fama literaria como pedagogo no se confundiera con el libro que daría inicio a la Era Espírita), respondidas por los Espíritus desde muchos puntos del planeta, bajo la dirección del Espíritu de Verdad.
Está dividido en cuatro partes o libros y en 1019 preguntas, y sería pretencioso por nuestra parte saber qué destacar de una obra inspirada por las mayores autoridades del conocimiento humano a título póstumo. Por lo que es fruto únicamente del azar que colocamos algunas cuestiones dentro del limitado espacio que se nos ofrece, pero que nos permite este hojear el libro como la mejor forma de que él hable de si mismo.
En la Introducción se crean palabras nuevas como espiritismo para distinguirla de espiritualismo.
Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Encontramos la prueba de su existencia en el axioma que no hay efecto sin causa, buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre y vuestra razón os contestará.
Están habitados todos los globos que circulan en el espacio sea por vida material o espiritual.
Los espíritus son los seres inteligentes de la creación. Pueblan el universo fuera del mundo material. Dios ha creado siempre espíritus, aunque invidualmente todos tenemos un principio creados sencillos e ignorantes y siendo eternos desde ese momento y sometidos a la ley del progreso.
El espíritu no es inmaterial, si incorporal, pues está formado por una materia que si bien nuestros sentidos no registran no deja de ser una materia en estados que aún no conocemos.
Hay espíritus en muy diferentes estados evolutivos que van desde el estado primitivo hasta el espíritu puro.
El libre albedrío se desarrolla a partir que el espíritu adquiere conciencia de sí mismo.
El objeto de la encarnación es el progreso y para ello tiene muchas existencias corporales. Entre ellas participa de la vida espiritual donde también progresa y elige generalmente el género de pruebas que tendrá en la próxima encarnación. Y mientras el cuerpo duerme el espíritu regresa a la vida espiritual por lo que morimos de alguna manera todas las noches.
El aborto es siempre un crimen pues impide al espíritu ya ligado al cuerpo desde el momento de la concepción soportar las pruebas que le ayudarían a progresar.
Los espíritus influyen en nuestros pensamientos hasta el punto que a veces son ellos quienes nos dirigen. Contando todos con un ángel guardián o espíritu protector. Y muchos presentimientos no son otra cosa que las inspiraciones de un buen espíritu o el recuerdo de aquellas cuestiones principales elegidas antes de encarnar, y es en virtud de esa elección en la que únicamente existiría cierta fatalidad o especie de destino. Entretanto el porvenir le está vetado al hombre y sólo muy excepcionalmente Dios permite su revelación.
La virtud más meritoria está fundada en la caridad más desinteresada.
El conócete a ti mismo es el medio práctico más eficaz para mejorarse en esta vida y resistir a las solicitaciones del mal.
A medida que los espíritus se depuran, se reencarnan en mundos más y más perfectos, hasta que se hayan desprendido de toda influencia material.
La transformación de la humanidad ha sido predicha, y vosotros tocáis el momento de aquélla, que apresuran todos los hombres que favorecen el progreso. La transformación se verificará por medio de la encarnación de los espíritus mejores que constituirán en la Tierra una nueva generación. Entonces los espíritus de los malos, a quienes la muerte hiere diariamente, y todos los que intentan detener la marcha de las cosas, serán excluidos de la Tierra, porque estarían fuera de su centro entre hombres de bien cuya felicidad perturbarían.
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viernes, 1 de noviembre de 2013
PABLO DE TARSO
Pablo de Tarso, el impulsor del Cristianismo




