—Lo estoy. La decisión está tomada. Y es irrevocable. Lo he pensado bien.
—¿Te han explicado ya todos los desafíos que supone nacer en un cuerpo humano? Muchos se han arrepentido en el mismo momento del nacimiento, cuando todavía conservaban algo de memoria y se enfrentaban por primera vez al dolor...
—Sé que olvidaré mi vida en Arcturus, mis capacidades, mi sabiduría, mi conciencia de unidad... Aunque quizá lo peor de todo sea enfrentarme a la "muerte". Los habitantes de la Tierra, sumidos en esa extraña hipnosis colectiva que los tiene atrapados desde hace siglos, creen que la vida tiene fin y que todo termina con la desaparición del cuerpo físico...
—Así es en ese lugar. Y no lo comprenderás verdaderamente hasta que estés encarnado y lo vivas en primera persona, en el interior de un cuerpo físico que se deteriora, envejece y pierde vigor con el paso de lo que allí llaman "tiempo". Esa experiencia es una de las más duras que se pueden vivir en esta galaxia. Por favor, no te enfrentes a ella si no te sientes lo suficientemente preparado.
—Descuida. Sé que estoy preparado y siento que debo ayudar.
—De acuerdo... Entonces, si ese es tu deseo, empecemos a concretar: ¿has elegido ya a los seres que ejercerán como tus guías espirituales?
—Acabo de reunirme con ellos. En principio serán tres compañeros álmicos de Arcturus, y estarán pendientes de mi evolución desde el mismo momento en que nazca en mi cuerpo terrestre.

—Efectivamente... Estoy revisando mentalmente el plan de vida que has trazado y creo que te serán de mucha utilidad. Van a estar siempre ahí, así que no te preocupes en exceso. Actuarán en segundo plano, aunque sus intervenciones podrán llegar a ser muy espectaculares si la situación lo requiere. De vez en cuando te darán algún "toque de atención" desde la nave para que te convenzas de que realmente están cerca y no te estás imaginando nada. Vas a vivir circunstancias muy especiales con ellos... Te ayudarán a que despiertes y te alinees con tu misión.
—No puedo creer que vaya a olvidarlos cuando me halle en la Tierra...
—Así debe ser... Pero has de tener confianza. Habéis diseñado un plan que, bajo mi punto de vista, es casi perfecto. ¿Has pasado ya a la sala de hologramas para ver cómo será tu cuerpo físico y el de las almas que interactuarán más estrechamente contigo?
—Sí... También lo he hecho. Y debo decir que no ha sido una experiencia agradable... Los vehículos humanos son extremadamente limitados.

—No deja de resultarme paradójico, pero soy consciente de ello y asumo las reglas. ¿Puedo realizar una última petición antes de encarnar?
—Adelante.
—Es mi intención quedarme a solas y pasear libremente por la nave. Deseo que mi subconsciente conserve esta sensación de paz y plenitud cuando me encuentre en mi cuerpo físico terrestre. Sé que no recordaré prácticamente nada, pero me ayudaría mucho que dicha sensación me acompañase, aunque fuese en momentos aislados, durante mi vida física.
