El verdadero ESPIRITISMO no tiene nada que ver con echar cartas,amuletos,adivinar,ni rituales, ni se lee el futuro, ni astrologia,ni supersticciones,ni nada por el estilo. El verdadero ESPÍRITA tan solo busca su transformación moral y el trabajo interior, luchando por conseguir el despertar de la conciencia. El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. El espiritismo nos ayuda a conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una auténtica revelación en el sentido científico de la palabra. El espiritismo no es NINGUNA RELIGIÓN,es una ciencia puramente filosófica. El propósito máximo del Espiritismo es el de llevar un mensaje que provoque el Adelantamiento Espiritual a la humanidad, mediante la "Moralización".La mediumnidad ha existido desde los tiempos más remotos, no es lo mismo una mediumnidad equilibrada que una mediumnidad desequilibrada.
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martes, 18 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
AMALIA DOMINGO SOLER (Parte 1)
LO QUE ELLA ESCRIBIÓ EN VIDA.
Aquella noche formó época en mi vida: el 4 de Abril de 1874 entré a formar parte en las filas de los propagandistas del Espiritismo; desde aquella noche, cuantas veladas literarias ha celebrado La Espiritista Española, en todas ellas ha resonado mi humilde
voz; mi pobreza y mi modestísima posición social, ya no sirvió de obstáculo para intimar con aquellos hombres eminentes y aquellas mujeres distinguidas.
Cada día desplegaba mi Espíritu mayor actividad para estudiar el Espiritismo; y aunque mi buena hermana, con ternura verdaderamente maternal, me aconsejaba que no trabajase tanto, porque concluiría por no poder hacer nada, una fuerza superior a mi voluntad me impulsaba a no cesar en mi empeño. Así como tuve la inmensa suerte de estar rodeada de buenos espíritus, amantes de la luz, si llego a estar dominada por algún enemigo invisible que me guardase odio de anteriores existencias, hubiera sido víctima de la obsesión más horrible y espantosa; más que obsesión hubiera llegado a ser subyugación absoluta; porque durante muchas horas del día, cuando estaba cosiendo, si me encontraba sola, componía versos, que conservaba en mi mente hasta la noche, molestándome muchas veces la tenaz insistencia de los espíritus, a los que les decía resueltamente:
-Vamos a ver; antes que todo, yo tengo que ganarme el sustento; el día es para mi trabajo, para mi tarea material; bastante hago que las noches y los días festivos, los empleo en escribir. ¿Qué más queréis? Dejadme tranquila.
Todos los directores de periódicos y revistas espiritistas, me escribían, pidiéndome trabajo.
Lo que yo escribí en aquella época, ahora me asombra y me sorprende en alto grado, porque todo me faltaba; no tenía ningún diccionario, ni tratados de gramática, ni libros de consulta de ninguna especie. Cada periódico que recibía, me producía una alegría infantil, diciéndole a mi hermana:
-Mira, ¡Ves! Ya tengo un compañero más.
-Sí; y otro nuevo trabajo, -Me contestaba.
Crecía como la espuma mi correspondencia, y rápidamente me puse en relación con los principales espiritistas españoles. Entonces fue cuando Fernández Colavida me mandó la colección completa de su “Revista”, las obras de Allan Kardec y una carta cariñosísima.
Cuando yo me vi dueña de los libros de Kardec (por lo que tanto había suspirado), mi alegría fue inmensa.
Como mis ojos se resentían mucho de aquel abuso de trabajo, me aconsejó mi médico que tomase baños de mar, y como de todas partes me ofrecían o me brindaban los hermanos, con sus respectivos hogares para que reposara por algún tiempo de mis fatigas, acepté el de una familia espiritista de Alicante, que me envió el dinero para el viaje.
Al llegar a Alicante, fui muy bien recibida por todos los espiritistas, encontré lo que yo no podía esperar, pues, no creía que en tan poco tiempo pudiera ganarme tantas voluntades.
Don Manuel Ansó, presidente de la Sociedad espiritista alicantina, hombre muy sabio, Doctor y Catedrático muy respetado y admirado de todos, me sentaba a su lado y decía a sus compañeros:
-Si Amalia sigue mis consejos hará mucho bien a los desgraciados y a sí misma. Si expiatoria es su existencia, misión hermosa puede cumplir en medio de sus sufrimientos; en trabajar en la propaganda del Espiritismo está su redención.
Yo la envidio porque irá mucho más lejos que yo.
¡Cuánto puede adelantar si no se detiene! ¡Cuánto puede progresar si comprende cuál es su deber!
Yo le escuchaba con el mayor asombro, porque no podía comprender lo que me guardaba el porvenir.
Veía que mis ojos siempre me amenazaban con el tormento más horrible ¡La ceguera!... Vivir de las dádivas y de la protección de los espiritistas, lo rechazaba mi Espíritu totalmente; pues, nunca he creído que debía vivirse a la sombra del ideal filosófico o religioso que el hombre defiende.
El ser digno, me decía yo, antes que todo, debe ganarse su sustento, y después de atender a las primeras exigencias de la vida terrena, el tiempo sobrante que lo emplee en lo que más grato le sea. Yo soy muy pobre, debo procurar el conservar la poca luz de mis ojos, vivir de ella, y después haré lo demás.
Y con un deseo inmenso de aliviarme, me levantaba antes de las cuatro de la mañana y me iba a bañar.
¡Qué bien me encontraba en el mar!
En aquella hora estaba completamente sola; pensaba en mi pasado con horror, en mi presente con melancolía, en mi porvenir con ese temor que inspira lo desconocido; positivista por excelencia, jamás he vivido de ilusiones; y la realidad era muy triste para mí, porque mis fuerzas eran muy débiles.
De Alicante, después de tomar los baños, pasé a Jijona, donde tenían gran empeño los espiritistas, que pasara con ellos una temporada.
Allí encontré atenciones y cuidados verdaderamente maternales, desvelos y demostraciones cariñosísimas que jamás olvidaré.
En Jijona pasé horas muy agradables, más este goce se turbó con la enfermedad que adquirí, enfermedad que me duró algunos meses; las calenturas del país. Ansó desde Alicante, ordenó mi traslado, para tenerme más cerca y poder estudiar mejor mi enfermedad.
De nuevo me trasladé a Alicante, dónde la ciencia de mi buen amigo, supo combatir y vencer mi tenaz padecimiento.
Para la convalecencia, marché a Murcia, donde una familia espiritista me esperaba con los brazos abiertos, y allí permanecí cuatro meses, teniendo una convalecencia muy parecida a una enfermedad; pero me cuidaron con tantísimo cariño, y me dieron tan buen alimento, que al fin recobré la salud.
En mis ratos lúcidos, seguí escribiendo lo que me fue posible y aquella buenísima familia, D. Eduardo de los Reyes y su angelical esposa, me propusieron muy formalmente que no me separase de ellos; más yo les dije:
-No; no puedo quedarme aquí. En Murcia el trabajo escasea, y el poco que hay está muy mal pagado; yo, mientras humanamente pueda, quiero ganar el sustento; no quiero vivir a la sombra del Espiritismo.
Y a pesar de sus reiteradas insistencias, me trasladé a Madrid en el mes de Febrero de 1876.
Mi hermana me recibió con la más viva alegría, compartió conmigo su lecho, y de nuevo empecé a coser y a escribir.
Una noche, al volver de mi trabajo, me dijo mi hermana:
-¡Cuánto siento que no hayas estado aquí! Han venido a verte dos espiritistas catalanes, me han hablado de tus escritos con muchísimo entusiasmo; traen una tarjeta para ti, del presidente del circulo espiritista “La Buena Nueva”, de la villa de Gracia, y dicen que es tan buen espiritista, y que tiene un gran empeño en que tú vivas en su casa. ¡No te decía yo que volarías muy lejos!...
Y mi hermana lloró con gran desconsuelo.
-Mujer, no digas disparates antes de tiempo: ¿Qué me he de ir yo a Gracia si no conozco a ese hombre?
-Pues el te conoce mucho; y tanto él como su familia dicen que pronto irás a su casa; ellos volverán pasado mañana, que es domingo, para verte.
-Me verán, pues tengo que trabajar sin descanso lo menos una semana, velando hasta las doce de la noche.
-Pues lo que es el domingo tienes que estar, no hay más remedio. Tráete el trabajo y yo te ayudaré.
Así lo hice, y el día señalado, recibí la visita de los dos espiritistas catalanes, que eran un anciano y un joven, ambos muy distinguidos; el de más edad, que se llamaba Pedro, me dijo:
-Traigo encargo especial de nuestro hermano Luis, que es el Presidente del Círculo “La Buena Nueva”, de ofrecerle a usted su casa, mejor dicho, una habitación exclusivamente para usted, porque está empeñado en que viva usted en su compañía; está
casado, con dos hijos: una niña de 12 años y un chico de 14, es muy buena familia.
En su casa está el Circulo Espiritista, y todos los domingos tiene sesiones por la tarde, y al despedirme me dijo, muy, formalmente: “dile a Amalia que la espero, que venga cuanto antes”.
Mi hermana y yo tomamos a broma tales ofrecimientos, y nos reímos de muy buena gana.
Seguimos hablando largamente; yo les dije entonces mi verdadera situación y mi hermana añadió:
-Yo bien, conozco que mi hermana no puede vivir mucho tiempo así, porque su situación es insostenible; como no tiene seguridad de poder seguir cosiendo, como no sabe ¡nunca con lo que cuenta, y yo no le puedo proporcionar lo que necesita porque soy tan pobre como ella, resulta que su situación es muy crítica. Por otro lado los espíritus la rodean de tal manera, que no la dejan coser tranquilamente; y entre la lucha del trabajo para vivir y el de la escritura, va a caer para no levantarse más; yo creo que el estudio del Espiritismo, más bien la ha perjudicado que otra cosa.
-Eso nunca señora, -Replicó Pedro, -Porque sus escritos han consolado a muchos afligidos, y el consuelo que a otros ha prestado, ella lo encontrará también, no tenga usted duda, y lo encontrará del modo más sencillo.
En Barcelona se paga el trabajo mucho mejor que en Madrid, y Amalia, en la ciudad condal, ganará lo suficiente para poder vivir, trabajando mucho menos que aquí, y quedándole, por consiguiente, más tiempo libre para sus tareas literarias; teniendo la ventaja de poderse bañar en el mar, ya que tanto lo necesita para los ojos. Tendrá más reposo, muy buenos hermanos que la quieran; y si la detiene el no querer separarse de una hermana tan querida, véngase usted también y encontrará las mismas ventajas que ella; trabajará menos y ganará más.
Mi hermana y yo, ya no nos reímos de las proposiciones del anciano espiritista, y como en Madrid (desgraciadamente) nada bueno nos retenía, porque mi hermana, para mantener y educar a sus hijos, era una esclava del trabajo, decidimos trasladarnos a Barcelona, una primero y otra después.
Se decidió que yo fuera primero, para aprovechar la temporada de los baños y preparar el trabajo que debía empezar mi hermana a su llegada.
Sin perder un momento, hicimos los planes y proyectos más agradables, y el 20 de Junio de 1876, salí de Madrid con dirección a Barcelona, separándome de mi hermana, con la dulce esperanza de volverla a ver muy pronto.
Cuando llegué a la fabril ciudad, me esperaban en la estación varias familias
espiritistas, hospedándome en casa de don Miguel Pujol, cuyas simpáticas hijas, ya me eran muy queridas, por haber tratado a la mayor en Madrid.
Al día siguiente de mi llegada, vino a verme Luis, el presidente del Circulo “La Buena Nueva”, que desde el primer momento me trató con la misma franqueza que si me hubiera visto nacer; estrechó mis manos entre las suyas y mirándome fijamente, me dijo con acento cariñoso.
-Y ¿Qué piensas hacer en Barcelona?
-¿Que qué pienso hacer? Pues trabajar; nuestro hermano Pedro ya me ha dicho, que aquí se paga el trabajo mucho mejor que en Madrid; vendrá mi hermana, viviremos juntas, trabajaremos, y escribiré cuanto pueda ya que aquí tendré más tiempo disponible.
-¡Ah, no...! Para eso no has venido tu a Barcelona; aquí lo que sobran son modistas y costureras; lo que falta son escritoras.
-Pero como escribiendo no gano para vivir, tengo primero que coser, y las horas que me sobren serán las que emplearé en escribir.
-¿Y tú piensas que podrás coser mucho tiempo? Todo lo más que te queda de vista ara coser, (y eso tirando por lo largo) son tres meses; eso te lo digo yo, en cambio, para escribir, siempre verás; te sacaremos cuando seas muy viejecita en un capazo al sol y aún escribirás.
Las palabras de Luis me dejaron helada; había en la mirada de aquel hombre, algo que imponía; magnetizador de gran potencia, su mirada me hacía estremecer, y algo inexplicable me decía que el pronóstico de aquel hombre era una verdad; pero disimulé la penosa impresión que recibí y dije:
-Confío aliviarme mucho con los baños de mar, procuraré coser lo menos posible, pero yo quiero trabajar para vivir.
-Tú podrás querer, pero tus ojos te dirán que no; no hay más que mirártelos; dentro de tres meses o antes me lo dirás, y como yo sé lo que te sucederá, ya te estoy arreglando un habitación en mi casa; mi hijo te la pintará; tú, mientras, toma los baños, y después te vienes a Gracia, donde nadie te molestará; yo te daré la habitación y alimentos, con la sola condición de que tú emplees tu tiempo en escribir para los periódicos espiritistas. Para difundir la luz de la verdad, siempre tendrán luz tus ojos; para coser... para coser, antes de tres meses dirías con tristeza: “¡Se cumplió la profecía de Luis!”
La seguridad con que aquel hombre hablaba me causaba un espanto inexplicable; pero no me abandonó la esperanza y tomé muchos baños de mar, esperando un pronto alivio; mas contra todos mis deseos, mis ojos empeoraban lentamente.
En la plenitud del día, me vi obligada a suspender la costura, porque sobre mis ojos había caído un velo de brumas, y vi todos los objetos envueltos en una densa niebla.
Entonces dije a Luis:
-Se ha cumplido tu profecía; todo lo veo cubierto de una espesa niebla; quiero coser y parece que me clavan agujas en los ojos. ¡Dios mío!... ¿Volveré a estar como antes?
-No; durante algunos días, abstente de todo trabajo y cuando yo te avise, te pondrás a escribir, y ya verás cuántas cosas buenas harás con tus ojos medio cerrados, y eso es lo que yo quiero, porque en Barcelona ya te lo he dicho muchas veces, sobran costureras y faltan escritoras. No te inquietes ni te apures, haz lo que digo y ya verás como propagarás el Espiritismo.
Continuara . . . .
sábado, 8 de junio de 2013
LOS CENTROS VITALES
Centros Vitales – (Chakras)
(Centros de fuerza - Puntos de fuerza - Centros morfogénicos)
Cardíaco - Cerebral - Coronário - Esplênico - Gástrico - Genésico - Laríngeo
Estudiando en el plano en que nos encontramos, en la posición de criaturas desencarnadas, el cuerpo espiritual o psicosoma es, así, el vehículo físico, relativamente definido por la ciencia humana, con los centros vitales que esa misma ciencia, porque no puede indagar y reconocer.
En el periespíritu poseemos todo el equipamiento de recursos automáticos que gobiernan los billones de entidades microscópicas al servicio de la Inteligencia, en los círculos de acción en que nos retrasamos, recursos esos adquiridos vagamente por el ser, en milenios y milenios de esfuerzo y recapitulación, en los múltiples sectores de la evolución anímica.
Es así que, rigiendo la actividad funcional de los órganos relacionados por la fisiología terrena, en ellos identificamos:
De esos centros secundarios, entrelazados en el psicosoma y, consecuentemente, en el cuerpo físico, por redes plexiformes, destacamos:
• El centro cerebral contiguo al coronario, con la influencia decisiva sobre los demás, gobernando el córtex encefálico en la sustentación de los sentidos, marcando la actividad de las glándulas endocrinas y administrando el sistema nervioso, en toda su organización, coordinación, actividad y mecanismo, desde las neuronas sensitivas hasta las células efectivas;
• El centro laríngeo, controlando notadamente a respiración y la fonía;
• El centro cardíaco, dirigiendo la emotividad y la circulación de las fuerzas de base;
• El centro esplénico, determinando todas las actividades en que se expresa el sistema hemático, dentro de las variaciones de medio y volumen sanguíneo;
• El centro gástrico, responsabilizándose de la digestión y absorción de los alimentos densos o menos densos que, de cualquier modo, representan concentrados fluídicos penetrándonos la organización.
• El centro genésico, guiando el modelo de nuevas formas entre los hombres o el establecimiento de estímulos creadores, con vistas al trabajo, a la asociación y a la realización entre as almas.
André Luiz (Uberaba, 19 de Janeiro de 1958)
El periespíritu – cuerpo de materia rarefacta – está íntimamente regido por siete centros de fuerza, que se conjugan en las ramificaciones de los plexos y que, vibrando en sintonía unos con los otros, por el poder de la mente, establecen para nuestro uso, un vehículo de células eléctricas (como un campo magnético).
La compleja tesitura psicosomática presenta, lo que todo indica, un número considerable de “puntos de fuerza”, responsables por la distribución da energía vital (“neuropsíquica” y por el equilibrio fisiológico del organismo físico.
En los Vedas, ya se sabía su existencia. Y mucho antes los chinos con base en el Taoísmo.
Según se comprende, es através del doble etérico, con sus recursos vitales (“emanaciones neuropsíquicas”) que os centros de fuerzas del periespíritu, componiendo un complejo sistema de redes de intercomunicación e interacción energética, sustentan la organización somática, haciendo posible que cada célula física reciba de la respectiva célula psicosómatica, su matriz anatómica y fisiológica, la energía necesaria a su sustentación.
La tradición oriental denomina esos centros como chakras o tchacras (del sánscrito: rueda, círculo, disco, órbita), se localizarían, en un segundo cuerpo, sutil, matriz del físico.
Son siete los chakras citados (en sánscrito: sahasrâra, situado en lo alto de la cabeza; ajnã, en la región frontal del cerebro; vishuddha, en la región do cuello; anâhata, sobre el corazón; manipula, en la región del estómago; swadhisthana, a la altura del bazo, y mulâdhâra, situado en la parte inferior de la columna vertebral).
El periespíritu rige la vida física, dinamizando la energía vital aglutinada en el llamado doble etérico, a través de sus centros de fuerza. Como estos se proyectan en el doble etérico, de naturaleza más próxima a la del cuerpo material, reflejándose en este, se hace posible su detectarla por instrumentación física.
Nuestro cuerpo de materia rarefacta (periespíritu) está íntimamente regido por siete centros de fuerza (coronario, cerebral, laríngeo, cardíaco, esplénico, gástrico y genésico), los cuales se conjugan en las ramificaciones de los plexos y que, vibrando en sintonía unos con los otros, al influjo del poder directriz de la mente, establecen para nuestro uso un vehículo de células eléctricas, que podemos definir como un campo electromagnético, en el cual el pensamiento vibra en circuito cerrado.
La exteriorización de los centros vitales se procesa asociando conocimiento magnético y sublimación espiritual, los científicos humanos llegaron, por sí mismos, a la realización referida, como ya alcanzaron nociones preciosas en cuanto a la regresión de la memoria y exteriorización de la sensibilidad.
EL ESPIRITU PROTECTOR
Aprovechándonos de algunas palabras del cantante y compositor Fabio Júnior que, al hacer un homenaje a su fallecido padre, nos hace recordar cuan intensa es esa relación que mantenemos con los amigos espirituales y, más específicamente, con nuestro `ángel de la guarda´. Dice así:
Más allá de la materialidad pasajera de las cosas, queda el reino de las cosas verdaderas, que la gente carga como un tesoro en el corazón.
Lazos inquebrantables de un amor insuperable; ternuras profundas de una amistad real…
Manos que sellan como guardias en nuestro camino; espíritus de luz iluminando nuestro corazón; fantasmas familiares como guías, como fuerzas de protección.
Ahí la gente ve que el tiempo no vale nada; es pobre en el camino de la evolución”.
Según lo que podemos aprender en la Doctrina Espírita, más allá del mundo material, existe otra dimensión denominada como `mundo espiritual´. Y esas dos realidades del Universo no están disociadas, ya que una ejerce gran influencia sobre la otra.
Con eso, cuando no estamos encarnados, habitamos en el plano espiritual regiones compatibles con los valores morales, emocionales, intelectuales y espirituales que aun cargamos. El capítulo IV, de EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO,
(...) Si unos están encarnados y otros no lo están, por eso no están menos unidos por el pensamiento; los que están libres (viviendo en el mundo espiritual) velan sobre los que están cautivos (viviendo en el mundo material), los más avanzados procuran hacer progresar a los retardados.”
Pero es en el capítulo IX (libro II), de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS,
En la cuestión 490, tenemos: “¿Qué se debe entender por ángel guardián?” Respuesta: “El Espíritu de un orden elevado”. O sea, él es un gran afecto que traemos del pasado, y que por ser más evolucionado, nos asiste en esta encarnación.
¿Y cuál es su misión?
Es bastante compleja la tarea de ese espíritu que nos ampara, pues su asistencia tiene que transcurrir de forma de no herir nuestro libre albedrío. Por conocer nuestras dificultades íntimas y fragilidades, él nos orienta, pero no determina el camino a ser seguido; nos protege y alerta, pero, no impone las decisiones que debemos tomar, justamente para no quitar de nosotros méritos de nuestros descubrimientos y conquistas.
¿Qué nos predispone a un contacto más intenso con él?
El reconocimiento íntimo y la oración sincera. Por el hecho de que ambos elevan la frecuencia energética (patrón vibratorio) y ampliar nuestra capacidad de sintonía, a través del intercambio mental (intuición), nuestro espíritu protector actúa de manera más efectiva a nuestra sensibilidad. Es como si él nos susurrase algo; y ese fenómeno se asocia a nuestra “voz de la conciencia”, pues algo dentro de nosotros nos sugiere, por ejemplo, lo que debemos o no hacer.
Pero por el factor de la intuición es una percepción rápida, momentáneamente y pasajera; un flash súbito o una idea que brota de forma espontánea e inesperada, muchos juzgándola sin mayores créditos y no atienden a esos pensamientos más íntimos.
No obstante, no es solamente por medio de ella que nuestro “ángel de la guarda” intenta auxiliarnos. Existen otras maneras. Y quien nos da la revelación es el EspírituEmmanuel:
En muchas circunstancias, la advertencia o el consejo, la frase orientadora o la palabra de bendición te alcanzarán el alma, en el verbo de un amigo, en la página de un libro, en una nota sencilla de la prensa y hasta incluso en un simple anuncio que se te cruce en el camino.” [1]
Con estas palabras, podemos percibir que son muchos los caminos que la Espiritualidad Mayor usa para hacer llegar hasta nosotros todo cuanto necesitamos para la sustentación del equilibrio y de la firmeza delante de nuestros desafíos: consuelo, advertencia, energías saludables, luz,…
Mientras tanto, existe una determinada ocasión en que nuestro protector conversa directamente con nosotros, “ojos en los ojos”. ¿Cuál sería ese momento?
El Espíritu Cairbar Schutel así nos dice:
Dar valor, es sobre todo, seguir tales alertas haciéndole más fácil la búsqueda de la evolución…
(...) Tales advertencias pueden servir para resaltar la necesidad de la autocrítica, incentivar el cambio de actitudes e incluso detener un procedimiento menos digno o anticristiano” [2]
Con el reconocimiento íntimo y la oración, positivamente abrimos los canales de comunicación (nuestra sensibilidad) y dormimos predispuestos a permitir que nuestro espíritu protector nos ofrezca una orientación más indirecta. A veces, nos acordamos vagamente de tal asistencia, afirmando que soñamos eso o aquello. Pero, incluso que no tengamos recuerdo alguno, guardamos en nuestro interior la orientación proporcionada y, en el momento oportuno – cuando en vigilia (despiertos) –, obramos de acuerdo con aquella “voz interior” que nos habla para hacer o para evitar alguna cosa.
De ahí la importancia de la oración. A través de ella deshacemos nuestras disposiciones íntimas fuertemente envueltas en la desesperación, en la aflicción, en la no creencia, en el sufrimiento y cosas así, y nos volvemos más receptivos a las sugestiones superiores.
Efectivamente, ¿qué espera de su protegido el “ángel de la guarda”?
Utilizando las palabras dictadas por el Espíritu André Luiz, podemos afirmar que:
Con la intuición de finalizar el asunto, es imposible no citar a San Agustín (Espíritu) que, con sublimes palabras, vehementemente nos invita a la creencia y búsqueda de nuestro “ángel de la guarda”, pues es él que habla más directamente a nuestro corazón. Es con él que alimentamos"ternuras profundas de una amistad leal”, porque lo que nos sustenta unidos son "lazos inquebrantables de un amor insuperable”.
Está a nuestro alrededor el espíritu protector, incluso que no podamos verlo. La fe es la puerta que abre nuestro corazón y nos permite reconocer su presencia y su acción, inclusive cuando no lo miramos con los ojos del cuerpo físico.
Así, Agustín se expresa:
¡Deberéis conocer mejor esta verdad! ¡Cuantas veces ella os ayudará en los momentos de crisis; cuantas veces ella os salvaría de los malos Espíritus!
(...) ¡Ah! Interrogad a vuestros ángeles guardianes (a través de la oración, del pensamiento,…); estableced entre ellos y vosotros esa ternura íntima que reina entre los mejores amigos. No penséis en esconderles nada, porque ellos tienen los ojos de Dios, y no podéis engañarlos.
(...) Cada ángel guardián tiene su protegido sobre el cual vela como un padre vela sobre su hijo, y es feliz cuando lo ve en el buen camino, y sufre cuando sus consejos son menospreciados.
No temáis fatigarnos con vuestras preguntas; estad, al contrario, siempre en relación con nosotros: seréis más fuertes y felices”
LA ORACIÓN
La palabra oración viene del latín precari y significa: rogar, pedir con seriedad, suplicar, implorar. Por definición, la oración implica un ruego de cuño elevado. No podemos utilizarla buscando el maleficio de alguien, ya que eso, ya dejaría de ser una oración. Los Espíritus elevados realizan la oración con mucha eficiencia. Jesús era visto, orando, seguidamente, momento en que él se nimbaba de luces fulgurantes. Por esta razón los estudiosos de los efectos de la oración aseveran que ella aun no fue valorada suficientemente por el hombre por la posibilidad de canalizar energías superiores a nuestro favor.
El Dr. Larry Dossey, jefe del equipo médico del “Human medical City Dallas (USA)”, y autor de los libros “Las palabras Curan y se reencuentran con el alma”, presentó un estudio sobre la oración y llegó a interesantes observaciones al respecto del tema:
1. La oración no es un lugar – lo que significa es que ella no está confinada en las iglesias y no es propiedad de líderes religiosos – una vez que muchos la utilizan como mercaderes de la fe. Cuando es utilizada con el sentimiento de amor al prójimo produce efectos significativos en los diversos planos de la realidad humana, o sea, en lo físico y en lo espiritual y dependiendo de la frecuencia del emisor producirá efectos en la salud orgánica y espiritual del individuo.
2. La oración – tiene raíces en el inconsciente espiritual del hombre – las energías del inconsciente son poderosas y cuando son hechas en nuestro beneficio producirán efectos extraordinarios. Un Espíritu educado irá a producir un inconsciente equilibrado y este produce el equilibrio emocional y mental en el hombre.
3. La dolencia y la salud – es el medio por el cual el organismo se libera de la materia extraña y es un llamado para decirnos en qué punto nosotros erramos. Pero, en la salud, se curan los que no exigen la cura, porque ellos oran con confianza y serenidad. Últimamente, algunas iglesias vienen utilizando las curas espirituales como medio de explotación financiera prometiendo quitar a las personas las aflicciones. En ellas la oración no cura. La oración sólo cura con el amor.
4. Actitudes – En el acto de la oración deberemos estar en estado de aceptación espiritual, gratitud, postura abierta delante de la vida, sentimiento de amor, perdón, confianza. Se debe evitar hacer una oración agresiva de vigorosa suplica (aquella considerada para el alejamiento de espíritus, llamada por algunas denominaciones como demonios) El demonio no existe.
En los Centros Espíritas conforme la Doctrina somos orientados para hacer las oraciones con la intuición espiritual de elevación y buscando ayudar al semejante. Todas las oraciones tienen objetivos elevados para la Caridad y la Salud Espiritual, siendo, así, las oraciones gratuitas.
Presidente de ADE-SERGIPE – Periodísta y Terapeuta Transpersonal.
ENEMIGOS
Enemigos. ¡La palabra conlleva una carga negativa impresionante! El enemigo es alguien que despierta en nosotros los sentimientos más primitivos: miedo, odio, deseo de venganza.
Delante de un enemigo, las manos se nos hielan, el corazón late fuerte, la sangre palpita en nuestras sienes. Y la pregunta surge: ¿Cómo actuar? O, ¿qué hacer? La respuesta a esa pregunta fue dada por el Cristo: “Ama a tu enemigo, incluso a los que te persiguen”.
Pero, nosotros, que somos personas comunes, acostumbramos a reaccionar a este consejo de Jesús. Y nos preguntamos: ¿Amar al enemigo? ¿Hacer el bien a quien nos maltrató?
Y, en general, concluimos: ¡Imposible!. Para nosotros, la expresión “Amar al enemigo” parece una utopía.
En algunos casos, hasta somos irónicos: “Esa enseñanza de Jesús no es para nosotros. Aún somos muy imperfectos”.
YESTERDAYS CHILDREN
Desde su infancia, Jenny tiene extraños sueños que evocan otra vida transcurrida a principios de siglo en un pueblecito de Irlanda. Ella, que nunca estuvo en tal lugar, decide viajar hasta allí para seguir la pista de la mujer que ve en sus sueños…
Por primera vez en la historia, una película retrata, con fidelidad, lógica y respecto, la reencarnación, tema de interes para millones de personas en todo el mundo. Basada en hechos reales del libro autobiográfico de Jenny Cockell, “Los Hijos del Ayer” cuenta la historia de Jenny, una mujer del interior de los Estados Unidos, que tiene visiones, sueños y recuerdos de su ultima reencarnación, como Mary, una mujer irlandesa que murió en la década de los 30.
Intrigada, Jenny sale a buscar a sus hijos de su vida anterior. Tiene entonces inicio un viaje emocionante. Jenny es magníficamente interpretada por la actriz Jane Seymour. Basado en hechos reales.
El DVD incluye extras con declaraciones de científicos y estudiosos de la reencarnación: la Dra. Marlene Nobre y el Dr. Décio Landoli de AME (Asociación de Médicos Espiritas; Dr. Nestor Masotti de la FEB – Federación Espírita Brasileña; y el Dr. Hercio Marcos de IDE – Instituto de Difusión Espirita.
El titulo en inglés es “Yesterday’s Children”, que fue traducido al portugués como “Minha vida em outra vida”, y en español el título de esta película es “Los hijos del Ayer”