viernes, 30 de octubre de 2015

HISTORIA DEL ESPIRITISMO

“El Espiritismo es a la vez una ciencia de
observación y una doctrina filosófica. Como ciencia
práctica, consiste en las relaciones que pueden
establecerse con los Espíritus; como doctrina filosófica,
comprende todas las consecuencias morales que se
desprenden de semejantes relaciones”.
Podemos definirlo así:
“EL ESPIRITISMO ES LA CIENCIA QUE
TRATA SOBRE LA NATURALEZA, ORIGEN Y
DESTINO DE LOS ESPÍRITUS, Y DE SUS
RELACIONES CON EL MUNDO CORPORAL” 



CONOCIENDO EL ESPIRITISMO



Entrevista en la segunda cadena de televisión española a Juan Miguel Fernandez estudioso de la doctrina espirita y a Elias de Mateo historiador.


¿POR QUÉ ES NECESARIO EL OLVIDO EN LA REENCARNACIÓN?




- ¿No sería mejor para todos tener un recuerdo
consciente de cómo funciona el sistema de las reencarnaciones
sucesivas, para conseguir que los espíritus evolucionen?
- La evolución espiritual sólo es auténtica cuando ha sido elegida
verdaderamente, por decisión propia del espíritu. Si el espíritu fuera
consciente en todo momento de la presencia de seres superiores
tutelando su progreso, no actuaría libremente, sino condicionado por la
presencia de sus guías. Le pasaría igual que al niño que actúa de una
forma en presencia de sus padres o sus maestros, por temor o por
respeto a éstos, mientras que, en su ausencia, actúa de forma diferente,
más de acuerdo a como es en realidad, ya que se siente más libre, al
no haber ningún adulto que lo pueda amonestar si hace alguna
travesura. Durante el tiempo que el espíritu está desencarnado en el
mundo espiritual, la presencia de los seres superiores tutelares es más
manifiesta. La encarnación en el mundo físico en las condiciones a las
que os enfrentáis, es decir, sin recuerdos ni manifestaciones evidentes de
una supervisión superior, pretende que el espíritu actúe con total
libertad, sin ningún tipo de coacción, para que sea él mismo a través de
sus propias experiencias el que decida lo que quiere.

- ¿Quiere decir que uno no puede ser consciente de la realidad
espiritual mientras esté encarnado?
- Tampoco es eso. Si así fuera no estaríamos hablando tú y yo sobre ello,
ya que ahora mismo tú estás encarnado. El que quiera sinceramente
profundizar en la realidad espiritual obtendrá las respuestas y la ayuda
espiritual que necesita. Mira el ejemplo en ti mismo. Has empezado a
hacerte preguntas fundamentales y a buscar sinceramente y vas
obteniendo respuestas. Pero la mayoría prefiere mirar hacia otro lado. La
gran curiosidad que tenéis por averiguar cómo funciona materialmente
el Universo es la que os impulsa a realizar descubrimientos científicos
cada vez más importantes. También en lo espiritual el espíritu necesita
responder a sus interrogantes para sentirse realizado y a través de la
búsqueda de las relaciones causa-efecto se van consiguiendo descubrir
realidades que permanecían ocultas a simple vista.

¿Cómo va a suceder eso? ¿Cómo vamos a obtener una respuesta?
- El espíritu puede conocer esta realidad espiritual aparentemente oculta
cuando pone empeño en profundizar en sí mismo, porque las leyes
espirituales están escritas en el espíritu. Hay algo en el espíritu que le
permite reconocer lo verdadero de lo falso cuando se le pone enfrente.
Ese algo es la voz de la conciencia, la voz del sentimiento, que es cada
vez más clara a medida que el espíritu está más evolucionado. Si nos
paráramos a escucharla de vez en cuando, obtendríamos muchas
respuestas. Pero deberá ser por el propio esfuerzo y voluntad que se
vaya logrando conocer la realidad espiritual, que es también la realidad
de uno mismo. Por eso hay un proverbio muy antiguo que dice:
“Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”.
- De esta forma ¿no se está abandonando al espíritu a su propia suerte,
como el niño pequeño que es abandonado por sus padres?
- No se le abandona, los espíritus guía siempre están ahí ayudando. Nos
sugieren sutilmente las respuestas cuando tenemos preguntas que
sinceramente no sabemos resolver. Lo que pasa es que en vosotros
mismos existen tantos miedos y tabúes que a vuestros hermanos del
mundo espiritual les resulta muy complicado ayudaros, ya que no
admitís respuestas que no encajen con vuestros prejuicios y arquetipos.
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Quieres un ejemplo? 
Mirad vuestra actitud frente a la muerte.
Hoy por
hoy, la muerte es un tabú para la sociedad occidental y cada vez que
desencarna un espíritu se desata una verdadera tragedia entre los
familiares y seres queridos. ¿Y por qué? Porque no queréis ver las
evidencias que se os están dando respecto a la supervivencia del
espíritu después de la muerte, simplemente porque para explicarlo
tendríais que cambiar vuestro paradigma actual. Cuando los espíritus
que han pasado al otro plano intentan despedirse y tranquilizar a sus
seres queridos manifestándoseles de alguna forma, siempre hay una
tendencia a no creer en lo que se vive y percibe, simplemente porque
creéis que no es posible, porque no encaja en vuestros esquemas
mentales, y la mente le hace creer a uno que se trata de una
alucinación motivada por el estado de shock. Por un lado está la
influencia de la Religión, que ofrece una explicación de la muerte y de
lo que viene después basada en obtusos dogmas poco creíbles y no en
las evidencias y los testimonios reales, y que opina que cualquier
contacto con el mundo espiritual no supervisado por ellos, o bien es
pura imaginación o, como ocurrió en épocas pasadas, “es cosa del
demonio”, alentando el miedo a cualquier contacto con el más allá. Por
otro lado, está la Ciencia Materialista, que sólo cree en lo que puede
medir con sus aparatos, y que se niega a investigar seriamente el tema,
obstaculizando al máximo el trabajo de unos pocos, pero valientes
investigadores, que han convivido con enfermos terminales y con
pacientes que han tenido experiencias cercanas a la muerte, que sí se
han atrevido a dar el paso de intentar descorrer el velo. El resultado final
es que la gente que está pasando por ese trance y sus seres queridos se
encuentra en el más absoluto desamparo emocional, porque no
encuentra ninguna explicación creíble ni ninguna esperanza
consoladora.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CONCIENCIA ESPIRITA


LOS PROBLEMAS DEL ESPÍRITU: SU PASADO


      Si no aceptamos la Ley de la Reencarnación como explicación coherente a  nuestras dolencias, problemas e infelicidades, ¿ dónde encontraremos la explicación de esos sufrimientos, que pueden, en muchos casos, terminar en obsesiones, y muy grandes?
¿Quién nos dará la clave de tanto dolor y perturbaciones? ¿Cómo encontraremos la forma de escapar de esos laberintos que causan tantas heridas morales?

Cuando aceptamos que somos seres inmortales, Espíritus eternos, con un pasado y un futuro por delante; viviendo un presente que es el resultado de ese pasado y la oportunidad de crear ese futuro mejor, es cuando comenzamos los seres humanos, a ?despertar?, de ese letargo espiritual milenario.

Nuestra mente es muy poderosa y desconocida para nosotros; una maquinaria que utilizada erróneamente, nos trae padecimientos y dolencias tales como: Neurosis, Psicosis y desdoblamiento de personalidad, entre otras perturbaciones, como las diversas obsesiones, que el Libro de los Médiums, las explica muy bien.

La Neurosis: El aumento de la neurosis en la Tierra, nos hace pensar y nos puede ayudar a discernir, que no sólo el psiquiatra o el hombre de ciencia, está en condiciones de encontrar una solución, ya que ellos, casi siempre, ignora conscientemente la procedencia del ser, la sublime trascendencia del ser: El Espíritu.
Esa enfermedad merece estudio y observación, a fin de localizar los factores reales que producen las perturbaciones del sistema nervioso, considerando la falta de lesiones anatómicas más graves.
Freíd las clasificó de verdaderas, cuando hay desequilibrios fisiológicos al lado de perturbaciones meramente psicológicas, a pesar de ser transitorias. Psiconeurosis, cuando son determinadas por las ?fijaciones de la infancia?, en regresiones inconscientes. En el primer grupo están situadas las neurosis de ansiedad, la neurastenia, la hipocondría, y las de ascendencia traumática. En la segunda aparecen las de orden histéricas ansiosas, los estados obsesivos y convulsivos.

Con sintomatología extraña, no es raro que la atención de los médicos sea desviada; surgen parálisis, movimientos inconexos, disturbios múltiples, etc.

El neurótico es un Espíritu rebelde y delincuente de las Leyes Universales, en proceso purificador. Reencarnando para resarcir o impulsado a la reencarnación por necesidad urgente, olvida delitos para luego repararlos.
Su psicoesfera impone, en los elementos orgánicos, distonias y desarmonías que se reflejan más tarde en forma de alienación, como consecuencia de su estado interior, como Espíritu desajustado.
Olvidando la mayoría de las veces que somos seres espirituales, nos perdemos en ese entramado de enfermedades físicas y mentales, efecto de una causa que es la rebeldía del Espíritu y su pasado, por consiguiente. Ahí encontramos la causa y explicación de tanto desajuste y dolor en la Tierra, así como también las obsesiones más diversas e ignoradas por muchos.

Es obvio que el comportamiento social, las frustraciones infantiles, las inseguridades, los miedos, los factores familiares y de habitat. Los problemas de orden moral y económico, engendran, evidentemente, los principios neuróticos, porque consiguen limitar las aspiraciones del Espíritu, que no consigue sobreponerse.

A la par de todo esto, hay un factor que no debemos olvidar y que la ciencia persiste en ignorar; la dominación obsesiva de entidades espirituales, movidos por el odio, el rencor, la venganza?etc.

Las terapias medicamentosas, las técnicas de análisis, en cuanto favorecen por un lado, dañan por otro los tejidos más sutiles de la organización psicológica, produciendo desequilibrios de otra naturaleza, que se exteriorizarán en el futuro.

El neurótico es alguien rebelado consigo mismo, insatisfecho en el inconsciente y revelado contra los otros. Es inestable, agresivo, un ser excitado, que se deja llevar por la violencia. Disciplinado por un código moral, por unas enseñanzas espíritas y con un método saludable de vida y pensamientos, el neurótico consigue sobreponerse al desequilibrio, reajustando sus centros mentales en desaliño, sus centros de fuerzas, caminando en el progreso espiritual, a que todos estamos llamados.

La Psicosis: Necesita de un estudio más profundo que la neurosis, por cuanto en la neurosis es un problema menos grave.
Ya no hay duda en cuanto a sus factores causales, clasificados como endógenos y enógenos. Hay sin duda factores más allá de los psicológicos que influyen en la psicosis, tales como factores sociales.

En los factores endógenos, hay causas externas (tóxicos, infecciones?) y físicos (dolencia de otros órganos, disturbios del metabolismo, demencias, delirios?). En los de orden endógeno (la esquizofrenia, las perturbaciones mentales de la epilepsia, la psicosis maniaco-depresiva), donde las psicosis se exteriorizan como un proceso de auto-castigo, que el Espíritu se impone por los crímenes cometidos y el sentimiento de culpa arrastrado del pasado.

El sicótico maniaco-depresivo, trae registrado en el inconsciente los graves desvíos morales que escaparon a la justicia humana, y que ahora tienen tendencia a la huída al deber y a la responsabilidad, por el suicidio.
El esquizofrénico, en sus múltiples clasificaciones, es también un Espíritu rebelde y delincuente de las Leyes Universales, enredado en los desequilibrios del pasado. Que en el presente viene a reclamarle las deudas, para rectificar y poder así, seguir la marcha del progreso espiritual.
En todos los problemas de psicosis, sea de la naturaleza que sea, el ser espiritual, es siempre responsable por la situación que padece.

Personalidades múltiples: es causada por problemas precedentes a la infancia y se instala, más particularmente, durante ese periodo, creando procesos inconscientes de huidas, ensayando las causas profundas para las neurosis y psicosis centradas en trastornos de origen histérico.

Sin duda los procesos de disociación profunda, en el inconsciente del ser, dan baza a la personalidad neurótica, que se instala dominadora como mecanismo de defensa, y que puede llegar a estados de inconsciencia total, huyendo el ser de la realidad a la que está sometido, y que hoy tiene que someterse a la Ley de Causa y Efecto, para alcanzar algo de equilibrio. Podemos suponer que debió ser una reencarnación obligatoria.

La causa de todas estas perturbaciones radican en el ser espiritual que, huyendo del deber y la responsabilidad, se demoró por largo tiempo en situaciones de desajuste y delincuencia. El desequilibrio producido en el interior del ser, repercute en su psiquismo y en el cuerpo material, con diversos trastornos más o menos grave, y que pueden durar por muchos años y vidas.
? Sobreviviendo a la muerte física, el Espíritu que despierta aturdido del túmulo busca, por un natural proceso de afinidad psíquica, a aquellos que se le hicieron adversarios, en la mayoría de las veces sin conciencia de eso, produciendo parasitosis de naturaleza espiritual, en los que se manifiestan tormentosos y largos procesos de obsesión profunda, en que predominan los fluidos y los sentimientos del desencarnado actuando sobre el encarnado que le padece la interferencia, al principio en la esfera psíquica y, posteriormente, psico-física, aparentando un proceso de ?personalidad disociada? que, en verdad, son individualidades distintas, en férreo combate o en proceso de vampirización dolorosa o, aún, en predominio de acción, en la sufrida búsqueda de placeres que ya no pueden fluir, por encontrarse en el Mundo Espiritual, utilizando de ese modo, de otro hombre, en su cuerpo físico, como instrumento para el gozo y para la alucinación?? Palabras de Carneiro de Campos, a través de la mediúmnidad de Divaldo Pereira Franco.

Cuando surgen todos estos conflictos dolorosos, debemos buscar con ahínco el auxilio necesario.

Nada mejor que practicar la caridad moral y material; ejercer el perdón y elevar el pensamiento, orando a Dios, para buscar la armonía necesaria que nos elevará por encima de las dificultades, desequilibrios y obsesiones. Tenemos la obligación de confiar en Dios, en los Buenos Amigos Espirituales y en nuestra fuerza interior. Nadie está desamparado. Si no trabajamos al ritmo que necesitamos o debemos, es por falta de voluntad, dejándonos atraer por las ?luces? cegadoras de las falsas ilusiones.
Artículo de: Isabel Porras González 

jueves, 10 de septiembre de 2015

EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE DE LA SEÑORA MOORJANI


Las ‘experiencias cercanas a la muerte’ se han reportado desde hace siglos, y nos plantean la incertidumbre sobre a donde fueron las personas que las tuvieron, porque sus visiones suelen estar en relación directa con la fe que profesa cada uno; por ejemplo los cristianos suelen contar que estuvieron con Jesús, María y Ángeles, en el cielo. Y quienes no profesan una fe religiosa suelen dividirse en dos grupos, aquellos que se convierten con la experiencia y aquellos que le dan un sentido de autorrealización a su vida cuando regresan.
Pero lo sorprendente es que todos regresan con la sensación de haber estado en un lugar de paz y lo hacen sumamente cambiados, al punto de producir un giro en su vida.
Este es el caso de Anita Moorjani, que encontró su verdadero propósito en la vida sólo después que los médicos le dijeron a su familia que final estaba cerca.
La muerte es el destino inevitable que nos espera a todos. Es un tema que muchos temen y evitan discutir o pensar, hasta que se está llamando a su puerta o la de un ser querido.
Para Anita Moorjani, la muerte no es tan terrible. En todo caso, es liberadora.
Ella estaba al borde de la muerte, pero regresó y volvió a nacer, en más de una forma.
“La gente viene y me pregunta, ¿cómo era? ¿Qué fue? Y yo les digo, fue maravilloso“, dice la señora Moorjani, de 50 años.
Los informes de “experiencias cercanas a la muerte” son comunes, con fundaciones e instituciones de investigación de todo el mundo dedicadas a su estudio. Hay sitios web con foros abiertos donde la gente puede escribir y compartir lo que recuerdan de cuando “murieron”.
No hubo ningún efecto túnel blanco en mi caso”, dice la señora Moorjani, una ciudadana británica de origen indio que se crió y vive en Hong Kong.
“Me dijeron que el efecto túnel pasa cuando uno muere de repente, como en un accidente de coche, donde su alma se ve absorbida. Morí poco a poco, así que mi experiencia fue diferente”.
Su historia fue descubierta por el Dr. Wayne Dyer, él mismo autor de best sellers de autoayuda y orador motivacional, que pidió a la editorial Hay House ayudara para escribir la historia. Antes de su libro, la señora Moorjani era una sensación en Internet después de compartir su historia en el sitio web de la Near Death Experience Research Foundation, una organización en los Estados Unidos que tiene miles de archivos de ECM de todo el mundo y está dirigida por el Dr. Jeffrey Long, oncólogo que tuvo una experiencia de “muerte” y una notable recuperación posterior.
Ha sido invitada a programas de entrevistas y a instituciones de sanación de todo el mundo. Su última parada fue en el Instituto Holístico en Dubai, donde pasó una semana de reuniones con los fans de su libro y las personas que luchan con problemas dolorosos de su vida, como la muerte de un ser querido.
Usando un collar con un colgante de ojo azul, comprado en Dubai, dijo para alejar el mal de ojo, la señora Moorjani estuvo llena de sonrisas cuando se encontró con los expatriados y emiratíes.
La gente de todas las clases sociales y de todas las religiones, le preguntaba acerca del cielo, el infierno, lo doloroso que fue, si la muerte es de temer o debe ser abrazada.
Muchos de los que buscaban su consejo eran mujeres casadas infelices con sus vidas y buscaban maneras de encontrar significado y propósito.
“Mi mensaje es dejar el miedo. Y recordar que la magnificencia y que el poder está dentro de ti“, dice la señora Moorjani.
“Sé que es cierto, yo soy ejemplo viviente de dejar ir el miedo y de lo que la energía negativa puede hacer.”
La historia de la Sra. Moorjani comienza cuando los médicos le diagnosticaron linfoma de Hodgkin, un cáncer de los ganglios linfáticos en el sistema inmune, en el 2002.
Hasta entonces, la vida de la señora Moorjani había transcurrido en unestresante marketing corporativo. Ella siempre estaba preocupada por el futuro y el miedo de enfermar, comía sólo alimentos orgánicos y cuidaba de su salud.
Fue este temor y la ansiedad que siento lo que dio lugar al nacimiento del cáncer“, dice ella.
Por los próximos cuatro años la señora Moorjani soportó todo tipo de tratamiento para tratar de vencer a la enfermedad, a la larga, sin embargo, parecía que la batalla estaba perdida, tenía tumores con tamaño de un huevo todo alrededor de su cuello y su respiración dependía de una máscara de oxígeno.
En la mañana del 2 de febrero de 2006, la Sra. Moorjani no se despertó. Ella entró en coma.
“Yo podía oír todo lo que se estaba diciendo a mi alrededor. Escuché al doctor decirle a mi familia que lo más probable que mis órganos ya no funcionarían”, dice. “Podía sentir las manos de mi marido agarrándome”
Luego, poco a poco, la señora Moorjani pudo ver su cuerpo tendido en la cama del hospital. Ella podía ver fuera de la habitación, podía ver a su hermano a bordo de un avión en otro país, cuando se dirigía hacia ella.
“Es difícil de describir. Pero fue cuando salí de mi cuerpo que mi conciencia se expandió, y yo estaba en todas partes, en un estado semejante a Dios, donde pude ver a mis seres queridos y sentir lapresencia de otras almas“.
Oyó las conversaciones entre su marido y los médicos que tenían lugar fuera de su habitación, a unos 12 metros por un pasillo. Más tarde verificó lo que se había discutido con su sorprendido esposo.
Cuando entré en esta otra dimensión, sentí una abrumadora sensación de amor y paz. No sentí ningún dolor. Descubrí mi propósito en la vida y lo que debo hacer. Me di cuenta de que la solución a mi cáncer estaba siempre dentro de mí“, dice.
Al principio la señora Moorjani no quería volver a la vida en un cuerpo devastado por el cáncer. Con el tiempo cambió de idea, y se despertó con gran dificultad, con el único objetivo de recuperar su vida.
En cuatro días, el 70 por ciento de su cáncer se había despejado. Dentro de cinco semanas, ella estaba libre de la enfermedad. Especialistas en el hospital declararon su caso un milagro. A continuación, el Dr. Peter Ko, un oncólogo de los EE.UU., se interesó en su caso, y voló a Hong Kong para reunirse con ella. Hizo una copia de toda la información relevante en su historia clínica y la estudió con gran detalle.
“Entonces me dijo: ‘¡De cualquier manera yo lo que veo, es que usted debe estar muerta’”, dice Mrs Moorjani.
“Por supuesto, hay muchos escépticos, y muchos me preguntan por qué soy tan afortunada de volver y sanar, y yo les digo, no soy nada especial. Todos tenemos esta fuerza interior, y yo estoy aquí sólo para recordarles de ello. Depende de usted tomar lo que necesita de mi experiencia. Los milagros son posibles“.
En cuanto a su marido, Danny, a lo largo de toda la prueba nunca perdió la fe.
“Yo sabía dentro de mí que no iba a morir”, dice, bromeando que él es ahora el asistente personal de su esposa.
“Ella es una persona muy diferente desde que volvió a la vida. Ella es más infantil, donde si hay algo que ella quiere hacer, ella sólo lo hace sin estresarse ni preocuparse.
“Creo que ese es el secreto de una vida feliz. Ser feliz con uno mismo“.

EL CASO DE LA REENCARNACIÓN DE LAS HERMANAS GEMELAS JOANNA Y JACQUELINE

EL CASO DE LA REENCARNACIÓN DE LAS HERMANAS GEMELAS JOANNA Y JACQUELINE
La mañana de un domingo de mayo de 1957, hacía un día radiante de sol en la pequeña                                               localidad 
marinera de Whithley-Bay al norte de Inglaterra, frente al mar del Norte. Las calles estaban transitadas por multitud de gente que iba de camino de la iglesia para asistir como cada domingo, al oficio religioso. Entre ellas se concentraban las hermanas Pollock, Joanna de 11 años y Jacqueline de seis, que se adelantaron a sus padres para coger sitio en el banco de la iglesia.
Desgraciadamente, al dar la vuelta a una esquina las dos niñas fueron arrolladas por un carruaje. Las hermanas Pollock murieron en el acto destrozadas por las patas de los caballos y las ruedas del carruaje. La tragedia conmocionó al pueblo y hundió en la desesperación al matrimonio formado por Jhon Pollock y Florence. Sin embargo, su arraigada fe les ayudó a sobreponerse y a tener nuevos hijos que hicieron menos dura y más llevadera la pérdida de sus dos hijas.
Transcurridos diecisiete meses desde el fatídico accidente, el matrimonio Pollock tuvo dos nuevas hijas, dos preciosas gemelas, Gilliam y Jannifer. Sin embargo las dos pequeñas no eran nuevas en el lugar, pues desde el principio demostraron que ya conocían la vivienda y sabían perfectamente dónde estaban todas las cosas. Además, conocían a la familia y a la gente del pueblo. Cuando tuvieron cinco años relataron con todo tipo de detalles las circunstancias trágicas del accidente que costó la vida a sus hermanas. En realidad eran ellas mismas, habían vivido antes.
En cuanto al comportamiento de Gillian era el vivo retrato de su hermana Joanna, tenía su mismo aire al andar, su idéntica forma de expresión, su vocabulario especial, su extrema manera de agarrar las cosas, su forma, su forma de guiar a su hermana de la mano... Por su parte Jannifer escribía igual que Jacqueline, con los mismos giros gramaticales, reflejado incluso en su postura, una singular e idéntica manera de sostener el lápiz e impulsarlo con el puño. Multitud de detalles de todo tipo reflejaban la existencia del espíritu de las hermanas muertas colocado en los cuerpos de las gemelas vivas.
Este es un caso más entre los miles que se han dado en el mundo que centra la atención en el tema de la reencarnación. Los investigadores psíquicos ante casos asombrosos como este no pueden por menos que preguntarse seriamente: ¿han vivido antes estas niñas?

sábado, 29 de agosto de 2015

COMUNICACION DE CAMILLE FLAMMARION


EL PROGRESO DEL ESPIRITU ES ETERNO

—La Luz del Todopoderoso nos acompañe, hermanos.
-¿Podrías, hermano, aclararnos una duda que tenemos en relación
con destino del espíritu?
 —No tengo inconveniente, si está a mi alcance poderos complacer.
—Se trata de lo siguiente: Llegado el espíritu a la cúspide de su
progreso, ¿se funde con la Divinidad?
—Es una pregunta incontestable completamente. Os diremos lo que
sabemos y lo que nos han adelantado entidades de rango mucho
más elevado: El espíritu es la parte infinitesimal e indivisible de luz
y de inteligencia de Dios. Tiene su desarrollo y proyección en
vuestro plano, pasando por todos los reinos (mineral, vegetal y
animal). Una vez superados estos períodos de evolución
constante, de progresión en progresión y ya con un acervo de
conocimientos latentes, adquiere la personalidad de espíritu
pensante con raciocinio, encarnando en la forma humana más
rudimentaria. En este período de adaptación y formación y después
de varias encarnaciones, elige ya encarnación en lugar donde la
vida, costumbres y clima esté en relación con las pruebas precisas a
desarrollar para acelerar su progreso. Sucesivamente, sigue
animando nuevos cuerpos en armonía con el progreso alcanzado, y
lo mismo que el maestro va enseñando por etapas al alumno, Dios
pone a su alcance las diferentes etapas que precisa para su progreso.
Alcanzada la elevación que corresponde a este planeta, pasa a
encarnar en otro, en el que tiene que aprender, estudiar y
comprender nuevas ciencias, formaciones, coloridos, floraciones,
etc., etc., así como examinar nuevas constelaciones, nuevos mundos
y nuevos cielos, y así, para abreviar la contestación, de mundos en
mundos, conquista nuevos grados de elevación. Dios le confía
menesteres y ocupaciones de alta potestad. Llega a conocer cómo se
constituyen las galaxias y los mundos, así como las humanidades
que después los habitan. De su conocimiento pasa a dirigirlos
(siempre cumpliendo las órdenes del Padre). Cuando ha dirigido
con positivo acierto tan elevados cometidos, de proyecciones
infinitas e incomprensibles para nosotros, pasa a otras escalas y con
ellas a otros mundos de mayor progreso, con otras luces, otros
estudios, y así, infinitamente sabio, en una carrera vertiginosa, ha
alcanzado alturas inconcebibles para nosotros y vosotros y, como
consecuencia, recibe más directamente las órdenes del
Todopoderoso, pero aún, hermanos, no ha terminado de andar por
el camino que tiene que recorrer. Luego el espíritu, que es ETERNO,
eterno es también su trajín en busca de la sabiduría y del progreso.
Jamás puede conocer a DIOS.
 Esta sucinta contestación se os podría dar en otros términos, para
vosotros muy difíciles de comprender todavía. En sucesivas sesiones
os iremos aclarando algunos puntos y os daréis cuenta del por qué
de muchas cosas y lo mucho que somos, mejor dicho, que sois,
cuando traéis arrastradas las muchas encarnaciones desde el
principio del espíritu hasta el estado actual en que os halláis. Es un
salto que comparativamente podemos poner el ejemplo de una flor
que pincha, no huele, no tiene colores, belleza ni tiene néctar en sus
pétalos; una flor casi sin vida en comparación a la humilde violeta, a
la bella rosa o al perfumado clavel, que diafanamente presentan sus
bellezas, sus coloridos y sus aromas. Así es el estado de progreso en
que os encontráis la mayoría en este planeta, aun cuando es de
expiación.

Quedaos con Dios.—Vuestro hermano: FLAMMARION.

domingo, 23 de agosto de 2015

BIOGRAFIA DE MIGUEL VIVES Y VIVES

BIOGRAFIA DE MIGUEL VIVES Y VIVES


Nació en Barcelona en 1842 aunque durante muchos años vivió en Sabadell. Tuvo una infancia difícil ya que no llegó a conocer a su madre y perdió a su padre con tan sólo once años, pasando a hacerse cargo de él su hermano Augusto, unos años mayor.

Debido a esta orfandad, Miguel pasó sus años de infancia sumido en una enorme tristeza y atravesando grandes dificultades.

Se casó en 1866 a la edad de 24 años con la que había sido su novia durante algunos años y que había conseguido devolver la alegría a la vida de Miguel. Pero la causalidad volvió a hacer mella en su felicidad cuando en su luna de miel su mujer muere repentinamente. Este suceso fue uno de los golpes más duros en su camino. Debido a esto se sumió en una profunda depresión que le llevó a no salir de su casa en cinco años. Esta inmensa tristeza le hizo enfermar tanto física como psíquicamente y su encierro provocó la desaparición de la mayoría de sus amigos.

En 1871 se mudó, con sus cuñados, a la ciudad de Tarrasa y un día su hermano Augusto, con la intención de sacarle de su depresión, le habló de algo que en principio le causó desconfianza, pero que viniendo de su hermano, persona seria y responsable, le generó cierta curiosidad: El Espiritismo. Augusto le regaló las obras de Allan Kardec y al comenzar a leer “El Libro de los Espíritus” fue que Miguel comprendió el sentido de todo lo que había sucedido en su vida y tuvo ánimo para seguir a delante. Poco tiempo después Miguel empieza a divulgar todas las enseñanzas de la doctrina espírita, agradeciendo de esta manera todo el consuelo recibido por esta filosofía.

A finales de este mismo año, Miguel ya conoce a más espíritas de la zona y mantiene con ellos reuniones privadas de estudio y mediumnidad. A principios del año siguiente, 1872, abre junto con sus compañeros, un centro espírita llamado “Fraternidad Humana” dedicado a estudiar y divulgar todas las enseñanzas de la doctrina espírita, dando prioridad y mayor importancia a la parte moral y considerando la parte mediúmnica como algo más accesoria, concordando con Allan Kardec.

Durante esta época desarrolló facultades mediúmnicas y de sanación, compaginó el estudio del espiritismo con sus estudios de medicina y homeopatía. Gracias a todo esto pudo ayudar a sanar a muchos necesitados, aunque jamás se atribuyó el mérito, cediéndoselo a la espiritualidad superior que era quien le guiaba.

Pocos años después, dentro de su círculo de amistades espíritas, conoció a quien sería su segunda mujer y con la que más adelante tuvo dos hijos.

En 1873 participó en la propuesta que se hizo al parlamento español solicitando que la doctrina espírita se impartiera en las escuelas de enseñanza pública.

Siguiendo el precepto espírita “Fuera de la Caridad no hay Salvación” Miguel vives se hizo conocido en Tarrasa por su gran calidad humana ayudado a los más necesitados no sólo a través de sus conocimientos sino también de una manera más tangible, dándoles comida. Como anécdota podemos contar que llegó, incluso, a invitar a un gran número de indigentes amigos suyos a la boda de su hija mayor, Micaela, a los cuales quería como hermanos.

Pero en 1882 vuelve la desgracia a la vida de Miguel cuando muere su hijo pequeño a la edad de 9 años. En este caso se toma este terrible acontecimiento de una manera más positiva, aceptándolo al comprender que todo tiene una razón de ser, que la muerte no existe y sabiendo que algún día volvería a reencontrarse con sus seres queridos en el mundo espiritual.
En este mismo año crea la “Federación Espírita del Vallés” a la cual pertenecían las asociaciones y centros espíritas pertenecientes a la provincia de Barcelona. Tiempo después esta unión se convirtió en la “Federación Catalana de Espiritismo”.

En 1888 organizó y participó en el primer Congreso Espírita Internacional que tuvo lugar del 8 al 13 de septiembre en Barcelona y al año siguiente participó también en el congreso que tuvo lugar en París. Dirigió durante cuatro años “El faro Espiritista” órgano de la federación, fue el fundador de la revista espírita “Unión” y socio honorario de la revista “La Doctrina”.

Escribió el libro “Guía práctica del Espiritista”, obra básica y fundamental dentro del espiritismo en España y “El tesoro de los espíritas” entre otras.

Miguel Vives desencarna en la ciudad de Barcelona, donde se trasladó, el 23 de Enero de 1906 a las ocho de la tarde. Tuvo una gran despedida, más de 5000 personas salieron a la calle para decirle un “hasta luego”. Las fábricas y comercios cerraron sus puertas para que los trabajadores pudiesen asistir a su entierro.

Le apodaron el "Apóstol del bien" y pusieron en su honor una calle con su nombre en Tarrasa "calle Miguel Vives" está situada en una travesía de la Av. Barcelona, cruzando las barriadas de Can Anglada y Escuelas.

Todo el mundo le quería por ser una persona humilde, sencilla y que siempre ayudaba sin esperar nada. ¡Cuánto nos queda por aprender!

miércoles, 19 de agosto de 2015

ATRACCION DE ESPIRITUS


No es Necesario ser Médium para 

Atraerse los Seres del 

Mundo Invisible.


“Sería un error el creer que es necesario ser médium para atraerse los seres del mundo invisible. El espacio está lleno de ellos; los tenemos sin cesar a nuestro alrededor, a nuestro lado, que nos ven, nos observan, se mezclan en nuestras reuniones, nos siguen o nos evitan según los atraemos o rechazamos.”

(LIBRO DE LOS MEDIUMS – CAPITULO XXI – INFLUENCIA DEL CENTRO) 
ITEM #232 – NO ES NECESARIO SER MEDIUM PARA ATRAER LOS SERES DEL MUNDO INVISIBLE
Sería un error el creer que es necesario ser médium para atraerse los seres del mundo invisible.
El espacio está lleno de ellos; los tenemos sin cesar a nuestro alrededor, a nuestro lado, que nos ven, nos observan, se mezclan en nuestras reuniones, nos siguen o nos evitan según los atraemos o rechazamos.
La facultad mediúmnica nada tiene de ver con esto; sólo es un medio de comunicación.
Acerca de lo que nosotros hemos visto sobre la causa de simpatía o antipatía de los Espíritus, se comprenderá perfectamente que debemos estar rodeados de aquellos que tienen afinidad por nuestro propio Espíritu, según está elevado o inferior.
Consideremos ahora el estado moral de nuestro globo, y se comprenderá cuál es el tipo de  Espíritus que deben dominar entre los Espíritus errantes.
Si vamos a ver cada pueblo en particular, podremos juzgar por el carácter dominante de los habitantes, por sus preocupaciones, sus sentimientos más o menos morales y  humanitarios, las órdenes de Espíritus que en ellos se aprecia.
Partiendo de este principio, supongamos una reunión de hombre ligeros, inconsecuentes, ocupados en sus placeres; ¿cuáles serán los Espíritus que se encontrarán allí de preferencia? Seguramente no serán Espíritus superiores, de la misma manera que nuestros sabios y nuestros filósofos no irían a pasar allí el tiempo.
Así, pues, todas las veces que los hombres se reúnen, tiene con ellos una asamblea oculta que simpatiza con sus cualidades o extravagancias, y esto  haciendo abstracción de todo pensamiento de evocación.
Admitamos ahora que tenga la posibilidad de hablar  con los seres del mundo invisible por medio de un intérprete, es decir, por un médium; ¿cuáles son los que responderán a su llamamiento? Evidentemente los que están allí preparados y solo esperan una ocasión para comunicarse.
Si en una asamblea sin un fin útil se llama a un espíritu superior, podrá venir y aún hacer oír algunas palabras razonables, como un buen pastor viene entre su rebaño descarriado; pero desde el momento que no es comprendido ni escuchado, se va, como haríais vosotros mismos en su puesto, y entonces los otros tienen el paso franco.

martes, 18 de agosto de 2015

ESPÍRITUS EN SUFRIMIENTOS.



ESPÍRITUS EN SUFRIMIENTOS.
CLARA.
Sociedad de París, 1861.
El espíritu que ha dictado las comunicaciones siguientes es el de una mujer, que el médium
había conocido en su vida, y cuya conducta y carácter justifican bastante los tormentos que sufre.
Sobre todo estaba dominada por un sentimiento de egoísmo y de personalidad que se refleja en la
tercera comunicación, y por su pretensión en querer que el médium no se ocupe más qué de ella.
Estas comunicaciones se han obtenido en diversas épocas. Las tres últimas denotan un progreso
apreciable en las disposiciones del espíritu, gracias a los cuidados del médium, que había
emprendido su educación moral.
1. “Heme aquí, yo, la desgraciada Clara. ¿Qué quieres que te enseñe? La resignación y la
esperanza sólo son palabras para aquel que sabe que, innumerables como las arenas de las playas,
sus sufrimientos durarán interminable sucesión de siglos. ¿Puedo endulzarlos, dices tú?. ¡Qué
palabra tan vaga! ¿Dónde está el valor y la esperanza para eso? Procura, pues, con tu cerebro
limitado, poder comprender lo que es un día que no acaba jamás. ¿Es acaso un día, un año, un
siglo? ¿Qué sé yo lo que es? Las horas no lo dividen, las estaciones no lo varían: eterno y lento,
como el agua que destila gota a gota de una roca, este día execrado, este día maldito, pesa sobre mí
como una capa de plomo... ¡Yo sufro!... Sólo veo a mi alrededor sombras silenciosas e
indiferentes... ¡Yo sufro!
“Sin embargo, yo sé que por encima de esta miseria reina Dios, el Padre, el Señor, aquel
hacia quien todo se dirige. Quiero pensar en Él, quiero implorarle. Hago esfuerzos y estoy como un
lisiado que se arrastra a lo largo del camino. No sé qué poder me atrae hacia ti. Puede que en ti
encuentre mi salvación. Me despido un poco más tranquila y animada, como un viejo temblando de
frío a quien reanima un rayo de sol. Mi alma helada toma nueva vida acercándome a ti.”
2. “Mi desgracia aumenta todos los días, aumenta a medida que el conocimiento de la
eternidad se desenvuelve ante mí. ¡Oh, miseria! ¡Cuánto os maldigo, horas culpables, horas de
egoísmo y de olvido, en que desconociendo toda caridad, toda abnegación, no pensaba más que en
mi bienestar! ¡Malditas seáis, humanas comodidades! ¡Vanas preocupaciones de intereses
materiales! ¡Malditas seáis vosotras que me habéis cegado y perdido! Estoy roída por la incesante
pena del tiempo transcurrido.
“¿Qué quieres que te diga a ti que me escuchas? Vela sin cesar por ti, ama a los otros más
que a ti mismo, no te rezagues en los caminos del bienestar, no engordes tu cuerpo a costa de tu
alma, vela, como decía el Salvador a sus discípulos. No me des gracias por estos consejos, mi espíritu los concibe, mi corazón no los ha escuchado jamás. Como un perro zurrado, el miedo me
hace arrastrar, pero no conozco todavía al amor libre. ¡Su divina aurora tarda mucho en levantarse!
¡Ruega por mi alma escuálida y miserable!”
3. “Vengo en busca tuya hasta encontrarte, puesto que me olvidáis ¿Crees acaso que las
oraciones aisladas y el recuerdo de nombre pueden bastar para el alivio de mi pena? No, cien veces
no. Rujo de dolor. Errante, sin reposo, sin asilo, sin esperanza, sintiendo el eterno aguijón del
castigo hundirse en mi alma sublevada.
“Río cuando oigo vuestras quejas, cuando os veo abatidos. ¡Qué son vuestras pálidas
miserias! ¡Qué vuestras lágrimas! ¡Qué vuestros tormentos que el sueño mitiga! ¿Duermo yo acaso?
Quiero, ¿entiendes?, quiero que, dejando tus disertaciones filosóficas, te ocupes de mí, que hagas
que los otros se ocupen también.
“No encuentro palabras para pintar la angustia de este tiempo que corre, sin que las horas
marquen sus períodos. Apenas veo un débil rayo de esperanza, y esta esperanza eres tú quien me la
das, no me abandones.”
4. El espíritu de san Luis:
“Este cuadro es muy verdadero, porque en él nada se exagera. Puede que se pregunte qué
hizo esa mujer para ser tan desdichada ¿Cometió algún crimen horrible? ¿Robó, asesinó? No, no ha
hecho nada que haya merecido castigo de la justicia de los hombres. Se ocupaba, al contrario, en lo
que 1lamáis la felicidad terrestre: hermosura, fortuna, placeres, adulaciones, todo le sonreía, nada le
faltaba, y no se podía menos de decir al verla: ¡Qué feliz mujer!, y se envidiaba su suerte. ¿Qué ha
hecho, decís? Fue egoísta. Todo lo tenía, excepto un buen corazón. Si no violó la ley de los
hombres, ha violado la ley de Dios, porque ha desconocido la caridad, la primera de las virtudes.
No amó a nadie sino a sí misma. Ahora nadie la ama. No dio nada, nada se le da. Está aislada,
desamparada, abandonada, perdida en el espacio, donde nadie piensa en ella. Nadie se ocupa de
ella. Esto es lo que constituye su suplicio. Como sólo procuró los goces mundanos, y hoy esos
goces no existen, el vacío se ha formado a su alrededor. Sólo ve la nada, y la nada le parece la
eternidad. No sufre tormentos físicos, los diablos no vienen a atormentarla, pero esto no es
necesario: se atormenta a sí misma, y sufre mucho más, porque los diablos serían también seres que
pensarían en ella. El egoísmo hizo su alegría en la Tierra. El mismo egoísmo la persigue, y ahora es
el gusano que le roe el corazón. Es su verdadero demonio.”
San Luis.
5. “Os hablaré de la diferencia notable que existe entre 1a moral divina y la moral humana.
La primera asiste a la mujer adúltera en su abandono, y asegura a los pecadores: «Arrepentíos, y el
reino de los cielos se os abrirá.» La moral divina, en fin, acepta todo arrepentimiento y todas las
faltas confesadas, mientras que la moral humana rechaza éstas y admite, sonriendo, los pecados
ocultos que -dice-, son medio perdonados. En la una la gracia del perdón, en la otra la hipocresía.
¡Elegid, espíritus ávidos de verdad! Elegid entre los cielos abiertos al arrepentimiento, y la
tolerancia que admite el alma que no molesta su egoísmo y sus falsas conveniencias, pero que
rechaza la pasión y los sollozos por las faltas confesadas a la luz del día. Arrepentíos vosotros,
todos los que pecáis, renunciad al mal, pero, sobre todo, renunciad a la hipocresía, que sufre su
fealdad con la máscara risueña y engañosa de las mutuas conveniencias.”
6. “Ahora estoy tranquila, y resignada a la expiación de las faltas que he cometido. El alma
está en mí y no fuera de mí. Yo soy, pues, la que debo cambiar, y no los hechos exteriores.
Llevamos en nosotros nuestro cielo y nuestro infierno. Y nuestras faltas, grabadas en la conciencia,
salen sin detenerse en el día de la resurrección, y entonces somos nuestros propios jueces, puesto que el estado de nuestra alma nos eleva o nos precipita.
“Me explicaré: un espíritu manchado y abrumado por sus faltas no puede concebir ni desear
una elevación que no podría soportar. Creedlo, así como las diferentes especies de seres viven cada
una en la esfera que le es propia, del mismo modo los espíritus, según el grado de su adelanto, se
mueven en el centro de sus facultades. No conciben otro sino cuando el progreso, instrumento de la
lenta transformación de las almas, les saca de sus pensamientos rastreros y les hace despojar de la
crisálida del pecado, a fin de que puedan revolotear, antes de lanzarse rápidos como flechas hacia
Dios, que viene a ser el fin único y deseado. ¡Ay de mí! Me arrastro todavía, pero no aborrezco y
concibo la inefable dicha del amor divino. Ruega, pues, siempre por mí, que espero y aguardo.”
En la comunicación siguiente, Clara habla de su marido, de quien había tenido que sufrir mucho en su
vida, y de la posición en la que se encuentra hoy en el mundo de los espíritus. Este cuadro, que no había podido
acabar por sí misma, fue completado por el guía espiritual del médium.
7. “Vengo a ti después de tanto tiempo que me tienes olvidada, pero he adquirido la
paciencia y no he perdido la esperanza. Tú quieres saber cuál es la situación del pobre Félix. Está
errante en las tinieblas, siendo presa de la profunda desnudez de su alma. Su ser superficial y ligero,
manchado por el placer, ha ignorado siempre el amor y la amistad. La pasión no le ha iluminado
todavía con sus luces sombrías. Comparo su estado presente al de un niño incapaz para los actos de
la vida y privado del socorro de los que le asisten. Félix anda errante y espantado en este mundo
extraño, donde todo resplandece con el esplendor de Dios, a quien ha negado.”
El guía del médium:
8. “Clara no puede continuar el análisis de los sufrimientos de su marido sin sentirlos
también. Voy a hablar por ella.
“Félix, que era superficial tanto en las ideas como en los sentimientos, Violento porque era
débil, disoluto porque era frío, ha vuelto a entrar en el mundo de los espíritus, desnudo de moral
como lo era en el físico. Entrando en la vida terrestre, nada ha adquirido, y por consiguiente, tiene
que empezarlo todo. Como un hombre que se despierta de un largo sueño, y que reconoce cuán
vana era la agitación de sus nervios, este pobre ser, saliendo de la turbación, reconocerá que vivió
de quimeras que fascinaron su existencia. Maldecirá el materialismo, que le ha hecho abrazar el
vacío, cuando creía estrechar una realidad. Maldecirá el positivismo, que hacía que llamase
desvaríos a las ideas de una vida futura; a las aspiraciones, locuras; y a la creencia en Dios,
debilidad. El desgraciado, despertándose, verá que estos nombres de que ha hecho burla eran la
fórmula de lo verdadero, y que al revés de la fábula, la caza de la presa ha sido menos provechosa
que la de la sombra.”
Georges.
Estudios sobre la comunicación de Clara.
Estas comunicaciones son instructivas, sobre todo porque nos demuestran una de las cuestiones más
corrientes de la vida: el egoísmo. No se ven en ella los grandes crímenes que espantan aun a los hombres
perversos, sino la condición de una porción de gentes que viven en el mundo, honrados y buscados, porque
tienen un cierto barniz y que no caen bajo la vindicta de las leyes sociales. Estos no son tampoco, en el mundo de
los espíritus, castigos excepcionales cuyo cuadro hace temblar, sino una situación sencilla, natural, consecuencia
de su manera de vivir y del estado de su alma. El aislamiento, el abandono: he ahí el castigo de aquel que no ha
vivido más que para sí. Clara era, como se ha visto, un espíritu muy inteligente, pero un corazón seco. En la
Tierra, su posición social, su fortuna, sus ventajas físicas le atraían homenajes que lisonjeaban su vanidad, y esto
le bastaba. Allí no encuentra sino indiferencia, y el vacío se hace a su alrededor, castigo más punzante que el
dolor, porque mortifica, pues el dolor inspira piedad, compasión. Además, éste es un medio de atraerse las
miradas, de hacer que se ocupen de ella para que se interesen por su suerte.
La sexta comunicación encierra una idea enteramente verdadera respecto a la obstinación de ciertos
espíritus en el mal. Se sorprende uno de ver que son insensibles al pensamiento, al mismo espectáculo de la dicha que gozan los buenos espíritus. Puede decirse que están exactamente en la posición de los hombres degradados
que se complacen en el fango y en las alegrías groseras y sensuales. Allí estos hombres están en cierto modo en su
centro. No conciben los goces delicados, prefieren sus harapos manchados a los vestidos elegantes y brillantes,
porque se hallan más a gusto con los suyos. Prefieren sus fiestas báquicas a los placeres de la buena sociedad. Se
han identificado de tal manera con este género de vida, que para ellos ha venido a ser una segunda naturaleza.
Se creen también incapaces de elevarse sobre su esfera, y por esto permanecen en ella, hasta que una
transformación de su ser haya abierto su inteligencia, desenvolviendo su sentido moral, y les haya hecho
accesibles a sensaciones más delicadas.
Estos espíritus, cuando están desencarnados, no pueden instantáneamente adquirir la delicadeza del
sentimiento, y durante un tiempo más o menos largo ocuparán lo más bajo del mundo espiritual, como han
ocupado lo más bajo del mundo corporal. Permanecerán en él tanto tiempo cuanto sean rebeldes al progreso.
Pero a la larga, con la experiencia, las tribulaciones y las miserias de encarnaciones sucesivas, llega un momento
en que conciben alguna cosa mejor que la que tienen. sus aspiraciones se elevan. Comienzan a comprender lo
que les falta y entonces es cuando hacen esfuerzos para adquirirlo y elevarse. Una vez va en esta vía, marchan
con rapidez, porque han probado una satisfacción que les parece muy superior, y comparándola con las
sensaciones groseras, acaban éstas por inspirarles repugnancia.
A san Luis:
P. ¿Qué debe entenderse por las tinieblas en que están sumergidas ciertas almas que sufren?
¿Serán las mismas de que habla con tanta frecuencia la escritura?
R. Las tinieblas de que se trata son en realidad las designadas por Jesús y los profetas,
hablando del castigo de los malos. Pero esto no debe entenderse más que como una figura destinada
a afectar los sentidos materiales de sus contemporáneos, que no hubieran podido comprender el
castigo de una manera espiritual.
Ciertos espíritus están sumergidos en las tinieblas. Pero es preciso entender por eso una
verdadera noche del alma, comparada a la oscuridad en que está sumergida la inteligencia del
idiota. No es una locura del alma, sino una inconsciencia de sí misma y de lo que le rodea, que se
presenta lo mismo a la vista que en ausencia de la luz material. Es, especialmente, el castigo de los
que han dudado del destino de su ser: han creído en la nada, y la apariencia de esta nada viene a
hacer su suplicio, hasta que el alma, vuelta en sí, venga a romper con energía la red de enervación
moral de que se halla dominada. De la misma manera que un hombre agitado por un sueño penoso
lucha en un momento dado con toda la potencia de sus facultades contra los terrores por los que se
ha dejado dominar desde un principio. Esta reducción momentánea del alma a una nada ficticia, con
el sentimiento de su existencia, es un sufrimiento más cruel de lo que podría imaginarse, en razón
de la apariencia de reposo a que está sujeta. Este reposo forzado, esta nulidad de su ser, esta
incertidumbre, es lo que forma su suplicio. El castigo más terrible es el fastidio de que está
abrumada, porque nada percibe a su alrededor, ni objetos ni seres. Para el alma, éstas
son las verdaderas tinieblas.
San Luis.
Clara:
“Heme aquí, Puedo responder también a la citada pregunta sobre las tinieblas, porque he
errado y sufrido largo tiempo en esos limbos, donde todo son sollozos y miserias. Sí, las tinieblas
visibles de que habla la escritura existen, y los desgraciados que, habiendo terminado sus pruebas
terrestres, dejan la vida, ignorantes o culpables, son sumergidos en la fría región, ignorantes de sí
mismos y de sus destinos. Creen en la eternidad de su situación, balbucean todavía las palabras de
la vida que les han seducido, se admiran y se espantan de su gran soledad.
“Son tinieblas estos lugares vacíos y poblados, estos espacios, a donde van a parar dolientes
espíritus, errantes y pálidos, sin consuelo, sin afecciones, sin ningún socorro. ¿A quién se dirigirán?
Sienten por un lado la eternidad que pesa sobre ellos, y tiemblan y lloran los mezquinos intereses
que miden sus horas. Por otra parte, echan de menos la noche en que, sucediendo al día, pasaban muchas veces sus cuidados en un sueño feliz. Las tinieblas son para los espíritus la ignorancia, el
vacío y el horror a lo desconocido... No puedo continuar...”
Se ha dado también de esta oscuridad la explicación siguiente:
“El periespíritu posee por su naturaleza una propiedad luminosa, que se desarrolla bajo el
dominio de la actividad y de las cualidades del alma. Podría decirse que estas cualidades son, en
cuanto al fluido periespiritual, lo que la frotación es respecto del fósforo. El brillo de la luz está en
razón de la pureza del espíritu. Las menores imperfecciones morales la oscurecen y la debilitan. La
luz que irradia de un espíritu es tanto más viva cuanto éste está más adelantado. Siendo el espíritu
en cierto modo su porta-luz, ve más o menos, según la intensidad de la luz que produce, de donde
dimana que los que no la producen están en la oscuridad.”
Esta teoría es enteramente exacta en cuanto a irradiación del fluido luminoso por los espíritus
superiores, lo que la observación ha confirmado, pero no parece ser la verdadera causa, o al menos la única, del
fenómeno de que se trata.
Teniendo en cuenta:
1. º Que todos los espíritus inferiores no están en las tinieblas.
2. º Que el mismo espíritu puede encontrarse alternativamente en la oscuridad.
3. º Que la luz es un castigo para ciertos espíritus muy imperfectos.
Si la oscuridad en que están sumergidos ciertos espíritus fuera inherentes a su personalidad, sería
permanente y general para todos los espíritus malos, lo que no es así, puesto que espíritus más perversos ven
perfectamente, mientras que otros a quienes no se puede calificar de perversos, están temporalmente en
profundas tinieblas. Todo prueba, pues, que, además de la que le es propia, los espíritus reciben igualmente una
luz exterior que les falta según las circunstancias, de donde debe concluirse que esta oscuridad depende de una
causa o voluntad extraña, y que constituye un castigo para casos especiales determinados por la soberana
justicia.
A san Luis:
P. ¿De dónde proviene que la educación moral de los espíritus desencarnados es más fácil
que la de los encarnados? Las relaciones establecidas por el Espiritismo entre los hombres y los
espíritus han dado lugar a observar que estos últimos se enmiendan con más rapidez bajo la
influencia de consejos saludables que los que están encarnados, según se ve por las curas de
obsesiones.
R. El encarnado, por su misma naturaleza, está en un estado de lucha incesante, en razón a
los elementos contrarios de que está compuesto y que deben conducirle a su fin providencial
obrando uno sobre otro. La materia sufre fácilmente la dominación de un fluido exterior. Si el alma
no obra con toda la potencia moral de que es capaz, se deja dominar por el intermediario de su
cuerpo, y sigue el impulso de las influencias perversas de que está rodeada. Esto sucede con una
facilidad tanto más grande cuanto los invisibles que la estrechan atacan con preferencia las partes
más vulnerables, esto es, las tendencias hacia la pasión dominante.
Todo eso se produce de distinta manera en el espíritu desencarnado. Es verdad que está
todavía bajo una influencia semimaterial, pero este estado no es nada comparable con el del
encamado. El respeto humano, tan preponderante en el hombre, es nulo para él, y este pensamiento
no podía apremiarle a resistir mucho tiempo a las razones que su propio interés le muestra como
buenas. Puede luchar, y generalmente lo hace, con más violencia que el encarnado, porque es más
libre. Pero ninguna mira mezquina de interés personal ni posición social viene a poner trabas a su
discernimiento. Lucha por amor al mal, pero adquiere pronto el sentimiento de su impotencia frente
a la superioridad moral que le domina. El espejismo de un porvenir mejor tiene más acceso en él,
porque se halla en la misma vía en que debe cumplirse, y esta perspectiva no se borra por el
torbellino de los placeres humanos. En una palabra, como no está bajo la influencia de la carne, su
conversión es más fácil, cuando sobre todo ha adquirido cierto desarrollo por las pruebas que ha
sufrido.
Un espíritu enteramente primitivo sería poco accesible al raciocinio, pero es muy diferente
en aquel que tiene la experiencia de la vida. Por otra parte, tanto en el encarnado como en el desencarnado debe actuarse sobre el alma, sobre el sentimiento. Toda acción material puede
suspender momentáneamente los sufrimientos del hombre vicioso. Pero no puede destruir el
principio mórbido que reside en el alma. Cualquier acto que no tienda a mejorar el alma, no puede
apartarla del mal.
San Luis.