El verdadero ESPIRITISMO no tiene nada que ver con echar cartas,amuletos,adivinar,ni rituales, ni se lee el futuro, ni astrologia,ni supersticciones,ni nada por el estilo. El verdadero ESPÍRITA tan solo busca su transformación moral y el trabajo interior, luchando por conseguir el despertar de la conciencia. El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. El espiritismo nos ayuda a conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una auténtica revelación en el sentido científico de la palabra. El espiritismo no es NINGUNA RELIGIÓN,es una ciencia puramente filosófica. El propósito máximo del Espiritismo es el de llevar un mensaje que provoque el Adelantamiento Espiritual a la humanidad, mediante la "Moralización".La mediumnidad ha existido desde los tiempos más remotos, no es lo mismo una mediumnidad equilibrada que una mediumnidad desequilibrada.
Blog de Espiritismo La Reencarnación.El Mundo de los Espíritus.La Filosofia Espirita. La Mediumnidad.Los Conocimientos de los Espíritus. Estudio de las Obras de Allan Kardec.La Inmortalidad del alma.El estudio de sí mismo.La transformación moral.El trabajo interior. Experiencias fuera del cuerpo físico en otros planos.
domingo, 26 de abril de 2015
COMUNICACIÓN DE UN NIÑO
COMUNICACIÓN DE UN NIÑO
Mamá, Papá, ya no estoy con ustedes como acostumbraban verme; su mirada no cruza más que el vacío y ya no me oyen reír, gritar y llorar. A veces sin embargo, todavía estoy aquí, cerca de lo que me era familiar, capaz de ir y venir como me da la gana, sigo siendo como me conocieron, con otra apariencia imperceptible para sus ojos, pero que es una realidad para mí.Sigo estando vivo, con mi carácter, acordándome de todo lo que aprendí y siempre lleno de amor hacia ustedes, quizá más todavía, porque ahora es mi alma la que se expresa.No les pido que no lloren, el llanto es como el aguacero que lava el alma; ahora vivo en otra parte y les pido pensar en mí de la misma forma en que me recordaban cuando nos separábamos por un corto tiempo, pues NOS VOLVEREMOS A
ENCONTRAR, se los aseguro.Mamá, Papá tengo muchísimos medios a mi disposición para hacerles saber y entender que ESTOY INTENSAMENTE VIVO; les puedo colocar índices en su camino para que puedan encontrar el libro que los iluminará o las personas que los ayudarán.Puedo manifestarme en sus sueños o ponerles un perfume que les recuerde mi presencia; también puedo hacer ruido, desplazar objetos o jugar con la electricidad; hasta puedo provocar un soplo de aire que los acaricie. También me dijeron, los que me recibieron, que bajo ciertas circunstancias era posible acariciarlos directamente o hablarles y hasta hacerme visible en mi traje de luz.Mamá, Papá solamente piensen en mí de la misma forma que antes de mi partida y sobre todo, estén atentos a las señales que intento enviarles.Entonces ya verán, cuando la tormenta se calme en sus espíritus, cuando hayan entendido que la muerte no es un fin, cuando hayan aceptado mi partida y se hayan dado cuenta que sigo estando vivo con ustedes; el cielo se iluminará y nos llevarán a una maravillosa comunión en donde nuestras almas se juntarán para la eternidad.
viernes, 24 de abril de 2015
¿En qué consiste la perfecta y verdadera alegría?
Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Angeles en tiempo de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, llamó al hermano León, que caminaba un poco delante , y le habló así: -- ¡Oh hermano León!: aun cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grande ejemplo de santidad y de buena edificación, escribe y toma nota diligentemente que no está en eso la alegría perfecta. Siguiendo más adelante, le llamó San Francisco segunda vez: -- ¡Oh hermano
León!: aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y, lo que aún es más, resucite a un muerto de cuatro días, escribe que no está en eso la alegría perfecta. Caminando luego un poco más, San
Francisco gritó con fuerza:
-- ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor llegara a saber todas las lenguas,
y todas las ciencias, y todas las Escrituras, hasta poder profetizar y revelar no sólo las
cosas futuras, sino aun los secretos de las conciencias y de las almas, escribe que no es
ésa la alegría perfecta.
Yendo un poco más adelante, San Francisco volvió a llamarle fuerte:
-- ¡Oh hermano León, ovejuela de Dios!: aunque el hermano menor hablara la
lengua de los ángeles, y conociera el curso de las estrellas y las virtudes de las hierbas, y
le fueran descubiertos todos los tesoros de la tierra, y conociera todas las propiedades de las aves y de los peces y de todos los animales, y de los hombres, y de los árboles, y de
las piedras, y de las raíces, y de las aguas, escribe que no está en eso la alegría perfecta.
Y, caminando todavía otro poco, San Francisco gritó fuerte:
-- ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor supiera predicar tan bien que
llegase a convertir a todos los infieles a la fe de Jesucristo, escribe que ésa no es la
alegría perfecta.
Así fue continuando por espacio de dos millas. Por fin, el hermano León, lleno de
asombro, le preguntó:
-- Padre, te pido, de parte de Dios, que me digas en que está la alegría perfecta.
Y San Francisco le respondió:
-- Si, cuando lleguemos a Santa María de los Angeles, mojados como estamos por
la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la
puerta del lugar y llega malhumorado el portero y grita: «¿Quiénes sois vosotros?» Y nosotros le decimos: «Somos dos de vuestros hermanos». Y él dice: «¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!» Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe, ¡oh hermano León!, que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros seguimos llamando, y él sale fuera furioso y nos echa, entre insultos y golpes, como a indeseables importunos, diciendo: «¡Fuera de aquí, ladronzuelos miserables; id al hospital, porque aquí no hay comida ni hospedaje para vosotros!» Si lo sobrellevamos con paciencia y alegría y en buena caridad, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos
por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: «¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido». Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta. -- Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí mismo y de sobrellevar gustosamente, por amor de Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades. Porque en todos los
demás dones de Dios no podemos gloriarnos, ya que no son nuestros, sino de Dios; por eso dice el Apóstol: ¿Qué
tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de Él, ¿por qué te glorías
como si lo tuvieras de ti mismo? (1 Cor 4,7). Pero en la cruz de la tribulación y de la
aflicción podemos gloriarnos, ya que esto es nuestro; por lo cual dice el Apóstol: No me
quiero gloriar sino en la cruz de Cristo (Gál 6,14).
A Él sea siempre loor y gloria por los siglos de los siglos.
ENERGÍA SEXUAL Y POLTERGEIST
compañeros que viven con dignidad, en castidad moral, porque no es el trato sexual que desgasta el funcionamiento de los órganos o pervierte al individuo, sino la mente viciada que lanza toxinas en la intimidad de las glándulas sexuales, desarmonizándoles el equilibrio y generando distonías emocionales – logran un perfecto equilibrio psicofísico. Existen también las hormonas de la ternura, el orgasmo del amor psíquico, el éxtasis; en los éxtasis de Santa Teresa, San Francisco de Asís, de otros, el organismo tenía descargas de orgasmo como es natural, porque el cuerpo aún es animal, es constituido de instintos. En el momento de la elevación y del éxtasis, el cuerpo reacciona conforme su constitución, con las glándulas de secreción externa. Podemos canalizar esas energías con resultados muy saludables para nuestra permanente vitalidad.
Hay una imagen del pensamiento de Buda que, as veces, yo utilizo. Si tomáramos una vela, encendiéramos el pabilo en una sala cerrada, el combustible que mantiene la llama tardará, digamos, ocho horas hasta acabarse. Si abriéramos una ventana que canalice viento, el combustible soportará tal vez cuatro horas. Si encendiéramos la vela en los dos extremos, el combustible no durará dos horas, lo que equivale a decir, cuando gastamos el combustible con energía, nosotros le multiplicamos el tiempo de uso. Cuando lo consumimos demasiado, desperdiciamos energía, y naturalmente se acaba, sin que tengamos una idea de tiempo. Los médiums, que ejercen saludablemente su facultad, deben tener equilibrio, disciplina, educación sexual, como deben tenerla moral, en el sentido genésico, general, porque no adelanta controlar el aparato genésico y hablar de la vida ajena, tener odio y guardar resentimiento. Conozco personas muy bien educadas sexualmente, pero portadoras de resentimientos terribles, de envidia impiedosa y que adoran crucificar al prójimo, diciendo: - “Yo vivo con pureza de alma”- que también es un conflicto psicológico, mediante el cual la persona proyecta imagen que no tiene coraje de hacer y exhibe la falsa pureza como mecanismo de proyección del ego.Isabel Porras
domingo, 19 de abril de 2015
HOMENAJE AL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
La primera edición del Libro de los Espíritus se lanzó el 18 de abril de 1857 en el Palacio Royal de París por el Profesor francés, Hippolyte Leon Denizard Rivail, más conocido por su pseudónimo de Allan Kardec. Fue el primero de una colección de libros de espiritismo más tarde editados a las que se le ha denominado como la Codificación Kardeciana.
En su primera página se lee: «Contiene: los principios de la doctrina espiritista. Sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los espíritus superiores con la ayuda de diversos médiums. Recopilada y puesta en orden por Allán Kardec».
Este libro se ordena en forma de preguntas y respuestas abarcando los más diversos temas con sus 1019 preguntas, desde quien es Dios qu se encuentra en las Causas Primeras, Libro Primero; El Mundo EspiritIsta o de los Espíritus, Segundo Libro; Las Leyes Morales, Tercer Libro; Esperanzas y Consuelos, Cuarto Libro. Todos estos libros abarcan un sinnúmero de temas que contestan las preguntas que nos hemos hecho la humanidad desde tiempos inmemoriales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy?
Es bueno señalar que con la publicación de este libro advino el espiritismo. El término «espiritismo» (del francés spiritisme, de spirit: ‘espíritu’ e isme: ‘doctrina’) surgió como un neologismo (o más precisamente un porte-manteau), creado por Allán Kardec para nombrar específicamente la doctrina de los espíritus, presentada por El Libro de los Espíritus (1857). Kardec acuñó el término en la introducción de su Libro de los espíritus, (Fuente: wikipedia.com)
Se define el Espiritismo como:"'la ciencia que estudia la naturaleza,origen y destino de los espíritus como así también su relación con el mundo corporal como filosofía (porque estudia las consecuencias morales que resultan de esas relaciones". Se le considera además como el Consolador Prometido, predicho por el espíritu de Verdad que viene a cumplir la promesa del Cristo y las observancia de su ley de Amor y Caridad en la Tierra.
ORACIÓN A NUESTRO ÁNGEL PROTECTOR
Ángel significa enviado o mensajero.
Son espíritus al servicio de Dios y al
servicio del hombre.
Su misión es velar por nosotros.
ORACIÓN
Ángel de la paz, Ángel de la guarda a quien soy encomendado, mi defensor
mi vigilante centinela; gracias te doy que me libraste de muchos daños del cuerpo
y de mi alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto me
encaminaste; al oído con santas inspiraciones me avisaste.
Perdóname, amigo mio, mensajero del cielo,consejero,protector y fiel guarda mio;
muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial.
En mis desobediencias, en vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre
de noche y de día.
QUE ASÍ SEA
CONFERENCIA DE MARÍA DE LA GRACIA ENDER
¿Mujer luz o mujer tierra?
Amelia Gabriela Boudet
En esta publicación hacemos
referencia, principalmente, al trabajo de la mujer dentro de los valores de la Doctrina Espírita, no podríamos dejar de mencionar a Amelia Gabriela Boudet, esposa de Allan Kardec (Hipólito León Denizard Rivail). Una mujer que tuvo una presencia fundamental en
la codificación del Espiritismo.
Amelia era conocida en su época
como Madame Rivail. Nació en Thiais, Sena, el 23 de noviembre de 1795, hija de Julián Luis Boudet, propietario y antiguo notario,
y de Julia Seat de Lacommbe. Después de
cursar la primaria, se mudó con la familia a
París, continuando sus estudios en la Escuela Normal, donde se graduó
como profesora de primaria. Profesora de Letras y Bellas Artes, culta e inteligente, demostrando mucha vivacidad e interés por los estudios desde la infancia, fue autora de tres obras: Cuentos primaverales, 1825, Nociones de diseño, 1826, y Lo esencial en Bellas Artes, 1828.
El 5 de febrero de 1832, se casó con Allan Kardec. Nueve años más
joven que Amelia, pero, Kardec en ningún momento se preocupó por esa
diferencia, que en ella pasaba desapercibida, debido a su jovialidad física
y espiritual. Asociándose al esposo, Amelia se dedicó también a apoyar-
lo en el trabajo desarrollado en el Instituto técnico, fundado por Kardec
poco después de concluir sus estudios con Pestalozzi, en Iverdum. Es im-
portante observar que fue a partir de 1833 cuando se instituyó en Francia
la enseñanza primaria, por fuerza de la Ley Guizot. En el año 1835, Ame-
lia y Kardec, ante serias dificultades, fueron obligados a cerrar las acti-
vidades del Instituto Técnico. Mientras Kardec trabajaba como contable
para diversas empresas comerciales, Amelia se dedicaba, durante el día,
a la preparación de los cursos gratuitos que comenzaron a dar –de 1835 a
1840– en su propia residencia, por falta de recursos para implantarlos en
otro local. Apoyando a Kardec en los proyectos que emprendía, Amalia
colaboró para que su obra pedagógica ganase volumen y calidad, siendo
adoptada por la Universidad de Francia, reproduciéndose en decenas de
ediciones. Con ese trabajo, fue posible que el matrimonio alcanzase una
posición económica satisfactoria, dando respaldo a Kardec para iniciar,
en 1855, una investigación sobre los fenómenos sobrenaturales de las me-
sas giratorias, que fueron en la época, una verdadera novedad continental.
Después del lanzamiento de El libro de los Espíritus, el 18 de abril
de 1857, Kardec fundó la Sociedad parisiense de estudios espíritas con
sede en su residencia. Envuelto en tramas de injurias y calumnias, Kardec
enfrentó todos los obstáculos contando siempre con el apoyo de Amelia,
comprensiva y tierna con él, segura de la inmensa grandeza y responsabi-
lidad que representaba el trabajo del marido.
El día 31 de marzo de 1869, cuando Kardec, a los 64 años, partía
hacia el mundo espiritual, Amelia fue capaz de mantener la serenidad y
la dignidad, que se esperaba de ella. Ante una multitud de más de mil
personas, en el día de los funerales de su esposo, se mantuvo serenamen-
te contemplativa, observando con respeto y admiración las palabras de
aquellos que se despedían de él.
Compareciendo a todas las reuniones donde era invitada, después
de la desencarnación de Kardec, Amalia continuó presidiendo la sesión
realizada anualmente en el Día de los Muertos, durante el cual varios ora-
dores transmitían enseñanzas sobre la desencarnación y la vida espiritual.
Tomando para sí las responsabilidades del esposo desencarnado,
se empeñó, junto a los fieles discípulos de Kardec, en crear, según los
planes del Codificador, la Sociedad Anónima del Espiritismo, entidad que
llevó adelante la divulgación doctrinaria, la administración de la Revista
Espírita y de la librería.
En 1871, P. G. Leymarie, médium y colaborador incansable, asu-
mió esas tareas, ante la necesidad de reposo que su avanzada edad exi-
gía de Amelia. El 18 de octubre de 1873, la razón social de la entidad
fue cambiada a Sociedad para la continuación de las Obras Espíritas de
Allan Kardec, atendiendo a las sugestiones de aquellos que entendían que
así se caracterizaba mejor el objetivo propuesto inicialmente.
Hasta el final de su vida, Amelia atendía en particular a aquellos
que recurrían a ella en busca de una palabra de consuelo y esclarecimien-
to. El 21 de enero de 1883, a las cinco horas de la madrugada, aún lúcida
y amable, a los 87 años de edad, Amelia regresó a la patria espiritual. Sin
contar con herederos directos, pues Amelia y Kardec no tuvieron hijos,
los bienes de la pareja fueron destinados, en testamento, a la Sociedad
para la continuación de las Obras Espíritas de Allan Kardec. No obs-
tante el empeño de una parienta, y de sus hijos, en el intento de anular su
voluntad, nada consiguieron, en virtud de la decisión de la justicia, que
consideró soberana la decisión de Amelia, destinando a dicha entidad el
patrimonio acumulado en esa existencia.
El día en que fue sepultada, junto al dolmen de Allan Kardec, en
el cementerio Père–Lachaise, a doce kilómetros de su residencia, durante
la ceremonia sencilla y natural, Leymarie habló de improviso, recordan-
do el gran valor de Amalia, afirmando que las ediciones El libro de los
Espíritus y la Revista Espírita, se debieron, en gran parte, a su esfuerzo
personal, insistencia y perseverancia. Es cierto que el encuentro de Ame-
lia con Allan Kardec se debió a un compromiso asumido en la espirituali-
dad, en función de la grandiosa misión que les correspondería emprender
a ambos. Ese encuentro de almas fue la alianza bendita que reforzó en
ambos la disposición y la fe para sobrepujar los innumerables obstáculos,
sirviendo, para la posteridad, como ejemplo de firmeza, determinación,
lealtad y amor.
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