domingo, 26 de abril de 2015

COMUNICACIÓN DE UN NIÑO


COMUNICACIÓN DE UN NIÑO

Mamá, Papá, ya no estoy con ustedes como acostumbraban verme; su mirada no cruza más que el vacío y ya no me oyen reír, gritar y llorar. A veces sin embargo, todavía estoy aquí, cerca de lo que me era familiar, capaz de ir y venir como me da la gana, sigo siendo como me conocieron, con otra apariencia imperceptible para sus ojos, pero que es una realidad para mí.Sigo estando vivo, con mi carácter, acordándome de todo lo que aprendí y siempre lleno de amor hacia ustedes, quizá más todavía, porque ahora es mi alma la que se expresa.No les pido que no lloren, el llanto es como el aguacero que lava el alma; ahora vivo en otra parte y les pido pensar en mí de la misma forma en que me recordaban cuando nos separábamos por un corto tiempo, pues NOS VOLVEREMOS A 
ENCONTRAR, se los aseguro.Mamá, Papá tengo muchísimos medios a mi disposición para hacerles saber y entender que ESTOY INTENSAMENTE VIVO; les puedo colocar índices en su camino para que puedan encontrar el libro que los iluminará o las personas que los ayudarán.Puedo manifestarme en sus sueños o ponerles un perfume que les recuerde mi presencia; también puedo hacer ruido, desplazar objetos o jugar con la electricidad; hasta puedo provocar un soplo de aire que los acaricie. También me dijeron, los que me recibieron, que bajo ciertas circunstancias era posible acariciarlos directamente o hablarles y hasta hacerme visible en mi traje de luz.Mamá, Papá solamente piensen en mí de la misma forma que antes de mi partida y sobre todo, estén atentos a las señales que intento enviarles.Entonces ya verán, cuando la tormenta se calme en sus espíritus, cuando hayan entendido que la muerte no es un fin, cuando hayan aceptado mi partida y se hayan dado cuenta que sigo estando vivo con ustedes; el cielo se iluminará y nos llevarán a una maravillosa comunión en donde nuestras almas se juntarán para la eternidad.

viernes, 24 de abril de 2015

¿En qué consiste la perfecta y verdadera alegría?



Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Angeles en tiempo de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, llamó al hermano León, que caminaba un poco delante , y le habló así: -- ¡Oh hermano León!: aun cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grande ejemplo de santidad y de buena edificación, escribe y toma nota diligentemente que no está en eso la alegría perfecta. Siguiendo más adelante, le llamó San Francisco segunda vez: -- ¡Oh hermano
León!: aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y, lo que aún es más, resucite a un muerto de cuatro días, escribe que no está en eso la alegría perfecta. Caminando luego un poco más, San
Francisco gritó con fuerza: -- ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor llegara a saber todas las lenguas, y todas las ciencias, y todas las Escrituras, hasta poder profetizar y revelar no sólo las cosas futuras, sino aun los secretos de las conciencias y de las almas, escribe que no es ésa la alegría perfecta. Yendo un poco más adelante, San Francisco volvió a llamarle fuerte: -- ¡Oh hermano León, ovejuela de Dios!: aunque el hermano menor hablara la lengua de los ángeles, y conociera el curso de las estrellas y las virtudes de las hierbas, y le fueran descubiertos todos los tesoros de la tierra, y conociera todas las propiedades de  las aves y de los peces y de todos los animales, y de los hombres, y de los árboles, y de las piedras, y de las raíces, y de las aguas, escribe que no está en eso la alegría perfecta. Y, caminando todavía otro poco, San Francisco gritó fuerte: -- ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor supiera predicar tan bien que llegase a convertir a todos los infieles a la fe de Jesucristo, escribe que ésa no es la alegría perfecta. Así fue continuando por espacio de dos millas. Por fin, el hermano León, lleno de asombro, le preguntó: -- Padre, te pido, de parte de Dios, que me digas en que está la alegría perfecta. Y San Francisco le respondió: -- Si, cuando lleguemos a Santa María de los Angeles, mojados como estamos por la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la puerta del lugar y llega malhumorado el portero y grita: «¿Quiénes
sois vosotros?» Y nosotros le decimos: «Somos dos de vuestros hermanos». Y él dice: «¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!» Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe, ¡oh hermano León!, que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros seguimos llamando, y él sale fuera furioso y nos echa, entre insultos y golpes, como a indeseables importunos, diciendo: «¡Fuera de aquí, ladronzuelos miserables; id al hospital, porque aquí no hay comida ni hospedaje para vosotros!» Si lo sobrellevamos con paciencia y alegría y en buena caridad, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos
por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: «¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido». Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta. -- Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí mismo y de sobrellevar gustosamente, por amor de Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades. Porque en todos los
demás dones de Dios no podemos gloriarnos, ya que no son nuestros, sino de Dios; por eso dice el Apóstol: ¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de Él, ¿por qué te glorías como si lo tuvieras de ti mismo? (1 Cor 4,7). Pero en la cruz de la tribulación y de la aflicción podemos gloriarnos, ya que esto es nuestro; por lo cual dice el Apóstol: No me quiero gloriar sino en la cruz de Cristo (Gál 6,14). A Él sea siempre loor y gloria por los siglos de los siglos.

ENERGÍA SEXUAL Y POLTERGEIST



ENERGÍA SEXUAL Y POLTERGEIST

A comienzo del siglo, investigadores como César Lombroso, Enrico Morselli y Hereward Carrington, hablaron sobre la posibilidad de la maduración de las energías sexuales que estuvieran conectadas a los fenómenos como los de poltergeist, debido a la influencia de las glándulas endocrinas y sexuales sobre la vida psíquica de las personas.

¿Como ocurre esto? ¿Serían energías sexuales mal canalizadas? ¿Cómo educar al médium en esta circunstancia?

Divaldo Franco – Hemos observado, en las experiencias de poltergeist, de apedreamiento, de combustión espontánea, de objetos que se desplazan, que existe siempre próximo o en los alrededores un adolescente. En ese momento de la pubertad, cuando las energías sexuales comienzan a componer los órganos anexos, hay naturalmente, una fuerza que eclosiona en el individuo y que los Espíritus livianos, enemigos de otras vidas que los asesoran, utilizan. Conocemos personas en las cuales ellas clavan agujas, alfileres, y dan cortes o escriben palabras, haciendo que la epidermis sangre, imprimiendo allí los fenómenos de poltergeist, muy dolorosos, gracia a su pasado criminal y la energía liberada. La terapéutica esencial es atender a esos jóvenes con el pase, de inmediato, con la evangelización y, a medida que van pasando de pubertad para otra fase, la maduración mental, la disciplina sexual, el control de sus energías genésicas, porque nada se pierde en la Naturaleza. El organismo es un laboratorio, y el orgasmo que no es exteriorizado, por esta o aquel impulso de una relación, el organismo libera espontáneamente durante el sueño o es transformado en energías de otro contenido.

Me contó Chico Xavier como los Espíritus lo ayudaron a transformar sus energías sexuales en fuerzas para la psicografia, y después que él me contó una bella historia que le fue narrada por Emmanuel, en una simbología muy bonita, aprendí también a canalizar las fuerzas sexuales, para que me dieran potencia de voz, me ayudasen en otros ministerios.

El Dr. Jorge Andréa dos Santos, escribió un libro admirable que se titula Fuerzas Sexuales del alma, en la que hay una canalización muy buena, porque las glándulas endocrinas son fundamentales a nuestra vida orgánica, psicológica, psíquica, y esas energías bien canalizadas que los esotéricos acostumbran a llamar Kundaline, - la serpiente – eleva la potencia vibratoria para el cerebro, a fin de vitalizar el órgano cerebral. Ese ejercicio mental lo podremos hacer a través de la meditación. No me refiero a la meditación trascendental exclusivamente, sino, por la reflexión, por la disciplina del pensamiento, porque nuestros órganos sexuales atienden a los llamamientos de nuestra vida mental, y cuando, por casualidad, se manifiestan extemporáneamente, estamos bajo disturbios de comportamiento. De ahí que, las fuerzas sexuales son muy importantes para el ejercicio de la mediumnidad, que las pueden gastar sin acostumbrar a llamarla Kundaline, - la serpiente – eleva la potencia vibratoria para el cerebro, a fin de vitalizar el órgano cerebral. Ese ejercicio mental podremos hacerlo a través de la meditación. De ahí, las fuerzas sexuales son muy importantes para el ejercicio de la mediumnidad, que las pueden gastar sin ningún perjuicio.

Cuando las personas tienen una vida sexual saludable, - y yo me refiero a una pareja, a
compañeros que viven con dignidad, en castidad moral, porque no es el trato sexual que desgasta el funcionamiento de los órganos o pervierte al individuo, sino la mente viciada que lanza toxinas en la intimidad de las glándulas sexuales, desarmonizándoles el equilibrio y generando distonías emocionales – logran un perfecto equilibrio psicofísico. Existen también las hormonas de la ternura, el orgasmo del amor psíquico, el éxtasis; en los éxtasis de Santa Teresa, San Francisco de Asís, de otros, el organismo tenía descargas de orgasmo como es natural, porque el cuerpo aún es animal, es constituido de instintos. En el momento de la elevación y del éxtasis, el cuerpo reacciona conforme su constitución, con las glándulas de secreción externa. Podemos canalizar esas energías con resultados muy saludables para nuestra permanente vitalidad.

Hay una imagen del pensamiento de Buda que, as veces, yo utilizo. Si tomáramos una vela, encendiéramos el pabilo en una sala cerrada, el combustible que mantiene la llama tardará, digamos, ocho horas hasta acabarse. Si abriéramos una ventana que canalice viento, el combustible soportará tal vez cuatro horas. Si encendiéramos la vela en los dos extremos, el combustible no durará dos horas, lo que equivale a decir, cuando gastamos el combustible con energía, nosotros le multiplicamos el tiempo de uso. Cuando lo consumimos demasiado, desperdiciamos energía, y naturalmente se acaba, sin que tengamos una idea de tiempo. Los médiums, que ejercen saludablemente su facultad, deben tener equilibrio, disciplina, educación sexual, como deben tenerla moral, en el sentido genésico, general, porque no adelanta controlar el aparato genésico y hablar de la vida ajena, tener odio y guardar resentimiento. Conozco personas muy bien educadas sexualmente, pero portadoras de resentimientos terribles, de envidia impiedosa y que adoran crucificar al prójimo, diciendo: - “Yo vivo con pureza de alma”- que también es un conflicto psicológico, mediante el cual la persona proyecta imagen que no tiene coraje de hacer y exhibe la falsa pureza como mecanismo de proyección del ego.

Entonces, las fuerzas genésicas deben ser muy bien canalizadas como todas nuestras energías, con finalidad edificante.

Isabel Porras

domingo, 19 de abril de 2015

HOMENAJE AL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS


La primera edición del Libro de los Espíritus se lanzó el 18 de abril de 1857 en el Palacio Royal de París por el Profesor francés, Hippolyte Leon Denizard Rivail, más conocido por su pseudónimo de Allan Kardec. Fue el primero de una colección de libros de espiritismo más tarde editados a las que se le ha denominado como la Codificación Kardeciana.

En su primera página se lee: «Contiene: los principios de la doctrina espiritista. Sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los espíritus superiores con la ayuda de diversos médiums. Recopilada y puesta en orden por Allán Kardec».

Este libro se ordena en forma de preguntas y respuestas abarcando los más diversos temas con sus 1019 preguntas, desde quien es Dios qu se encuentra en las Causas Primeras, Libro Primero; El Mundo EspiritIsta o de los Espíritus, Segundo Libro; Las Leyes Morales, Tercer Libro; Esperanzas y Consuelos, Cuarto Libro. Todos estos libros abarcan un sinnúmero de temas que contestan las preguntas que nos hemos hecho la humanidad desde tiempos inmemoriales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy?



Es bueno señalar que con la publicación de este libro advino el espiritismo. El término «espiritismo» (del francés spiritisme, de spirit: ‘espíritu’ e isme: ‘doctrina’) surgió como un neologismo (o más precisamente un porte-manteau), creado por Allán Kardec para nombrar específicamente la doctrina de los espíritus, presentada por El Libro de los Espíritus (1857). Kardec acuñó el término en la introducción de su Libro de los espíritus, (Fuente: wikipedia.com)

Se define el Espiritismo como:"'la ciencia que estudia la naturaleza,origen y destino de los espíritus como así también su relación con el mundo corporal como filosofía (porque estudia las consecuencias morales que resultan de esas relaciones". Se le considera además como el Consolador Prometido, predicho por el espíritu de Verdad que viene a cumplir la promesa del Cristo y las observancia de su ley de Amor y Caridad en la Tierra.

ORACIÓN A NUESTRO ÁNGEL PROTECTOR



                                                  Ángel significa enviado o mensajero.
                                                  Son espíritus al servicio de Dios y al
                                                  servicio del hombre.
                                                  Su misión es velar por nosotros.
                                                  

                                                                   ORACIÓN
Ángel de la paz, Ángel de la guarda a quien soy encomendado, mi defensor
mi vigilante centinela; gracias te doy que me libraste de muchos daños del cuerpo
y de mi alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto me
encaminaste; al oído con santas inspiraciones me avisaste.
      Perdóname, amigo mio, mensajero del cielo,consejero,protector y fiel guarda mio;
muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial.
En mis desobediencias, en vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre 
de noche y de día.


                                                              QUE ASÍ SEA

CONFERENCIA DE MARÍA DE LA GRACIA ENDER

Conferencia de María de la Gracia Ender. En el 6º Congreso Espírita Mundial. Celebrado en la ciudad española de Valencia en el año 2010. Organizado por el Consejo Espirita Internacional y la Federación Espírita Española. 

¿Mujer luz o mujer tierra?

¿Mujer luz o mujer tierra?
Joamar Zanolini Nazareth
“La mujer es una copa en la que el Todo Sabiduría vierte
el agua milagrosa de su amor con más intensidad, para que la
vida se engrandezca”.
André Luiz – Francisco Cândido Xavier.
Entre la Tierra y el Cielo, cap. XXXIX, pág. 231,
¡Bendecidas sean todas las mujeres!
Encarnar como mujer, es una oportunidad bendita que la Ley Divina
ofrece a todos los Espíritus en su caminata rumbo a Dios. Lamentablemente,
muchos no aprovechan una circunstancia tan importante.
¿Por qué venir hombre o mujer?En la caminata evolutiva es preciso que adquiramos los nobles valores desarrollados con la ayuda de la razón y del sentimiento. Es solo cuando el
Espíritu llega a reconocer y valorar cada encarnación como una ocasión de
servir y mejorarse, que las experiencias en el plano físico son mejor aprovechadas
por él, sobre todo cuando busca, a través de la luz de la labor edificante,
sembrar flores incluso en el charco.La Providencia Divina instituye campos de trabajo para que el ser
inmortal cultive los atributos para desarrollar las dos alas que le permitirán
alzar vuelos rumbo a una perfección mayor del Espíritu.Por eso, en el reino de la Naturaleza el Padre Eterno creó el género masculino y el género femenino. Ambos con tareas y obligaciones especí-
ficas que servirán de escuela para la adquisición de virtudes y sentimientos
sublimes. Pues, para subir los peldaños de la escalera de la evolución, necesitará
el Espíritu aprender de las experiencias de ambos géneros.
No obstante, el ascenso no lo logra el Espíritu de forma homogénea,
desarrollando, a igual ritmo, razón y sentimiento, es decir, la capacidad de analizar,
dirigir, intelectualizarse con la capacidad de emocionarse sentir y amar.
Cuanto menos evolucionado es el ser espiritual, más apegado se encuentra
a la materia, y tiende a recurrir más a la violencia que al buen sentido,
persiguiendo el poderío y no la sabiduría, para dominar y subyugar antes que
compartir y abrazar.Las vivencias en el género masculino, escuela en la que el Creador,
desde los primeros tiempos talló un instrumento útil al desarrollo de la fuerza
y el vigor necesarios para domar el ambiente agreste de la vida planetaria,
dando con ello inicio al despliegue de su inteligencia que le conduciría a crear
los recursos necesarios para no sucumbir ante ese medio donde iniciaría la
fase de la razón y precisaría de ser más viril para poder imponerse ante un
ambiente hostil y proteger a los suyos, ayudaron a forjar en el Espíritu un
instinto con el que sería más fácil desenvolver la razón, sin detrimento de un
mayor despertar de su sensibilidad.Al mismo tiempo, en las vivencias en el género femenino, talló Dios, igualmente en el período primitivo, un cuerpo en que la forma más graciosa,
la constitución más diversificada, en la que la jurisdicción Divina propició la
generación de los nuevos seres, contribuiría a forjar en ella un instinto en el
que el sentimiento orientaría a la razón.Vemos entonces, como todo Espíritu llega a encarnar como mujer, y con ello adquirir un impulso especial para alcanzar un mejor camino para la
conquista de ese sentimiento supremo que es el amor, energía creadora, renovadora
y sustentadora de la vida.Por eso, el Espíritu que se engrandece como mujer, a través del sentimiento,
se aproxima más aceleradamente a Dios que aquel otro que se conforma
solo con desarrollar la razón.Para alcanzar las cimas en vuelo soberano es menester que el espíritu
desarrolle ambas alas: la de la sabiduría y la del amor, repito.
Ningún ave consigue alzar el vuelo hacia lo alto con alas desproporcionadas.
Del mismo modo hasta que no consigamos desarrollar plenamente
nuestras dos alas seguiremos pegados al suelo de la escuela planetaria. Pero
si aún no podemos volar, al menos podemos caminar en la dirección del bien,
buscando apartarnos de nuestras imperfecciones, e intentar con fuerza, llegar
cada vez más alto en el ideal superior con el auxilio de la escalera del servicio
cristiano, teniendo, aunque sea de manera difusa, una idea de lo Alto.
Es importante aprovechar las experiencias que la escuela del cuerpo
físico sexuado nos permite vivir.
La opresión de la mujer y la igualdad necesaria
En el pasado los hombres valoraron más la fuerza bruta, y así en vez
de proteger, amparar y compartir con la mujer, terminaron subyugándola,
dominándola y abusando de ella, creando las condiciones de sufrimientos y
constreñimientos que aún persisten en el universo femenino.
Con su libre arbitrio, el Espíritu hombre instituyó una sociedad patriarcal
y machista, causando sinsabores y angustias a los semejantes que
portaban un cuerpo femenino.
La experiencia femenina que serviría para ayudar a desarrollar en la
Tierra valores nobles, que beneficiarían al Espíritu al venir al mundo en forma
femenina, principalmente a través de la sublime experiencia de la maternidad,
acabó por constituir para las almas que transitan en tal género,
un pesado camino de dolor, injusticia, abuso y esclavitud a los caprichos
masculinos.Sordo a los consejos de lo Alto que le alertaban sobre la Ley de acción
y reacción, se olvidó el espíritu encarnado en los hombres que tendría que
vivir todas las experiencias necesarias para fundir las virtudes producto de la
razón y del sentimiento, pasando para eso por la experiencia de la feminidad,
la cual ellos mismos tendrían que vivenciar para su propio escarnio.
De este modo, con la instauración del patriarcado –además, en un
mundo de pruebas y expiaciones–, las vidas desarrolladas por hombres y mujeres
se polarizaron al extremo, de manera que la razón ejercida en forma
prepotente y exclusiva por los primeros, terminó desvalorizando y doblegando
las tareas que propician el desenvolvimiento de los sentimientos sublimes
para el Espíritu en el cuerpo femenino.Los espíritus que encarnan como hombres se vieron tentados al usosevero de la fuerza y, cuando no, a establecer el dominio con ayuda de la
razón; mientras que los que encarnan como mujer se vieron forzados a disminuir
sus dotes intelectuales y encontraron un campo fértil para el desarrollo
de su sensibilidad a través del sufrimiento y la resignación.
En estas condiciones se hizo más fácil al espíritu el progreso
intelectual, que ante estas condiciones se hacía más rápido y menos doloroso
que el desarrollo de sentimientos sublimes, que entonces se hizo más lento, 
gradual por el peso de la violencia y el sufrimiento. La capacidad más exaltada
fue, en consecuencia, la intelectual, desvalorizándose así, por siglos,
importantes realizaciones que proporcionarían una experiencia femenina no
sometida a tales condiciones terribles.
Esto explica por qué es tan necesaria a la misión libertadora y redentora
de la mujer del yugo patriarcal.
La respuesta sabia de los Mentores Espirituales a Allan Kardec en la
pregunta 821 de El libro de los Espíritus indica la importancia de la misión
de la mujer:
821 – Las funciones a las que está destinada la mujer por la
Naturaleza, ¿tienen tanta importancia como las reservadas al hombre?
–Sí, y mayores; ella es quien le da las primeras nociones de
la vida.
Lamentamos que en lugar de comprender la importancia de la experiencia
liberadora de la tarea femenina, como escuela bendita para el cultivo
de la sensibilidad del espíritu, se promuevan discusiones infructíferas, estériles
e interminables sobre la superioridad del hombre en relación con la mujer.
Esto es insensato, pues el espíritu inmortal, en su trayecto hacia la
perfección, solo tiene un género transitoriamente definido por el conjunto
más acentuado de los valores de la masculinidad o de la feminidad en función
de sus más recientes experiencias, porque, como se dijo anteriormente, en
esencia el espíritu no tiene sexo.
No es tan sencillo con la denigración del género femenino, el proceso
de evolución del espíritu. La herramienta física indica posibilidades
y aprendizajes, pero el aprendiz que no desee oír las orientaciones que lo
conduzcan al buen aprovechamiento del instrumento y lo utiliza mal, no
aprende casi nada bueno en el arte de vivir. En este sentido, nada bueno
aprende al venir y ser tentados como hombres a hacer mal uso de la razón,
en detrimento de su propio desarrollo como seres sensibles; y poco aprenden
al encarnar como mujeres, llevando una existencia, en la cual no logran
descubrir el amor con sus compañeros masculinos. Pero ello puede hacer
que, como mujeres, busquen en Jesús la inspiración para el resguardo de sus
sentimientos o unirse con sus congéneres para contrarrestar los abusos de los
hombres machistas.
La azada que tritura y caba la tierra, también puede herir al semejante.
El libro que esclarece, también sirve para calzar una mesa desnivelada.
El tenedor que facilita la alimentación saludable, también fue usado
para herir el vientre de un misionero de la caridad en la Tierra (nos referimos
al maltrato que sufrió Chico Xavier por parte de su madrina).
La pluma que enriquece la lección, también firma la pena de muerte.
El dinero que es invertido en hospitales y escuelas también puede ser
empleado en la propagación de tóxicos.
La energía eléctrica que ilumina la residencia también permitió la tortura
a víctimas indefensas.El agua que mantiene la vida también puede ser foco irradiante de
enfermedades.La mano que acaricia puede ser la misma que agrede…
Quien desee crecer, encontrará en el buen uso de la herramienta un
instrumento propiciador de conocimientos y habilidades. Quien no lo desee
desperdiciará el equipo, relegándolo a la inutilidad o a la herrumbre.
Los siglos y milenios pasados fueron de mucha opresión para la mujer,
por lo tanto, los que encarnaron en cuerpos femeninos, se vieron en
medio de dolores y luchas agudas, iluminando, no obstante, las almas que
supieron aprovechar la experiencia, incluso dolorosa, mientras otras, aunque
sin premeditación, permanecieron en la rebeldía y en resentimiento, desperdiciando
la ocasión de crecer en la adversidad y en el sufrimiento.
Al avanzar la sociedad en sus leyes y patrones sociales, se libera a la
mujer de la discriminación y el maltrato.
Los derechos deben ser iguales para hombres y mujeres. Dios ejemplifica
por medio de sus leyes, como informan los Instructores Espirituales en la
pregunta 818 de la obra El libro de los Espíritus: ¿No ha dado Dios a ambos
la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar?
Aún se debe hacer un gran esfuerzo en ese sentido. En Oriente la mujer
es tratada todavía con prejuicios y con marcada desigualdad, no teniendo
derechos análogos al hombre. En Occidente se avanzó mucho, pero aún no
goza de igualdad plena de derechos. En unos países más, en otros menos, aún
existen desigualdades que vencer.
No es a causa de que se instituya la igualdad que perderá el espíritu
la ocasión de desarrollar valores diferenciados cuando encarne en un cuerpo masculino o femenino. Incluso existiendo derechos iguales, la Naturaleza
mantiene requisitos especiales que determinen experiencias diferentes. El
hombre, por más que el espíritu encarnado en él, busque desarrollar su sensibilidad,
no vivirá la sublimidad de la experiencia maternal, mientras que la
mujer, incluso teniendo acceso total al conocimiento disponible en el mundo,
no posee la constitución masculina que le permita desempeñar determinadas
tareas duras que solo el hombre puede afrontar.
Asistiendo tiempo atrás a un documental sobre una empresa constructora
de la capital paulista que contrata normalmente hombres y mujeres para
trabajar en las obras y, naturalmente, evaluando las habilidades de cada uno,
las mujeres asumieron plenamente la instalación de pisos y revestimientos en
las paredes, pues sus habilidades de mayor delicadeza y tacto les permitían
ser mejores en esa área, mientras los trabajos pesados eran mejor realizados
por los hombres. Es obvio que encontraremos mujeres en tareas más ásperas
y hombres haciendo labores más delicadas, pero eso será en la medida en que
haya una natural adaptación de unos y otros.
Del mismo modo encontramos mujeres en las autopistas conduciendo
camiones gracias a los progresos de la dirección hidráulica y hombres
cuidando niños en albergues, pero no será una regla general y dependerá de
las habilidades individuales del espíritu ya desarrolladas en existencias anteriores.
Por mucho tiempo aún será más seguro que los hombres conduzcan
camiones y las mujeres, por tener más tacto, tendrán que lidiar con niños.
La aclaratoria en cuanto a eso ya fue dada por los Espíritus también en
la primera obra de la Codificación, en la pregunta 819:
El hombre es para los trabajos rudos, como más fuerte que es;
la mujer para los trabajos ligeros, y ambos para ayudarse mutuamente
a pasar las pruebas de una vida llena de amarguras.
Ciertamente surgirán voces exaltadas diciendo: pero las mujeres hoy
día se fortalecen físicamente, entrenan en artes marciales, entre otras cosas.
Respondemos que está ahí otra prueba. Necesitan de técnicas especiales
y arduo entrenamiento para nuevas áreas de trabajo y deportivas, pero,
naturalmente no pueden ni necesitan un mayor desarrollo muscular.
También pueden los hombres estudiar pedagogía y educación y dedicarse
a tales áreas. Pero la habilidad adquirida no se equipara al tacto natural
de las mujeres para lidiar con niños.
¿Basta ser mujer?
Se dijo que el Espíritu en esencia no tiene sexo, debiendo encarnar
como hombre y como mujer, para aprender los valores de ambas experiencias.
Cristalina la enseñanza dada en la pregunta 201 y 202 de El libro de
los Espíritus.
201 – El Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, ¿puede en
una nueva existencia, animar el de una mujer?
–Sí, unos mismos Espíritus animan a los hombres y a las mujeres.
202 Cuando se es Espíritu, ¿hay preferencia para encarnarse en
el cuerpo de un hombre o de una mujer?
–Eso poco importa al Espíritu, pues escoge según las pruebas
que ha de soportar.
Y acota Kardec:
Los Espíritus se encarnan hombres o mujeres porque carecen
de sexo. Como deben progresar en todo, cada sexo, como cada posición
social, les ofrece pruebas y deberes especiales, además de la
oportunidad de adquirir experiencia. El que fuese siempre hombre, no
sabría más que lo que saben los hombres.
Por un principio de educación, la vivencia en una o en otra de las
polaridades sexuales se hace por vía de seguidas reencarnaciones, pero entonces,
tarde o temprano, surge la necesidad de vivir las experiencias de la
otra polaridad. En otras palabras, para aprender lo que la masculinidad y la
feminidad proporcionan, el Espíritu amerita reencarnar muchas veces en la
misma polaridad, para fijar el aprendizaje y crecer con tal experiencia.
Solamente la repetición posibilita el aprendizaje real. Los cambios de
una polaridad a otra no son, como regla, hechos apresuradamente.
Surge otra inevitable pregunta: ¿Las mujeres de hoy son Espíritus que
vienen reencarnando desde hace mucho tiempo en cuerpos femeninos?
No todas, indudablemente. Hay las que ya demuestran enorme patrimonio
y grandeza de alma; pero en los días modernos, en que la facilidad de 
extraviarse en un mundo de pasiones y llegar al fondo del lodazal del propio
egoísmo viene acometiendo a las criaturas, sean hombres o mujeres, sirven
tales circunstancias como pruebas para generar valores reales en cada una.
Observamos Espíritus que traen muy elevada dignidad femenina o
que apenas lucen un cuerpo de mujer, buscando solamente la perfección del
cuerpo verificando por dentro un vacío enorme de espiritualidad.
El culto al placer egoísta, al sensualismo sobrepujado, y al auto irrespeto,
la entrega desequilibrada a los vicios y a la embriaguez de los sentidos
demuestra y expone los malos instintos traídos por el ser, bien sea en la forma
masculina o femenina.
Hay mujeres diferentes.
Ningún Espíritu es superior solo por vestir un cuerpo femenino.
¡Si fuese así de fácil, bastaría con aumentar el número de Espíritus
encarnando en cuerpos de mujeres, y pronto estaría, entonces, concluido el
trabajo del Tercer Milenio!
Pero tales argumentos son ingenuos.
¡Ya está bien de disputas inútiles!
La disputa necesaria que precisa afrontar la mujer es con sus propias
tentaciones en el mundo moderno.
Encontramos entre las reflexiones espirituales traídas de la Espiritualidad
Superior el análisis lúcido de que “no basta nacer mujer, sino serlo de
la mejor manera”.
En otras palabras, hay mujeres que ya se engrandecieron en la experiencia
femenina y hay mujeres que aún no han aprovechado la elevación de
la tarea que les fue asignada oportunamente por Dios. En otras palabras hay
mujeres cuyas experiencias han contribuido a fortalecer su Espíritu en valores,
y mujeres sometidas por las circunstancias.
André Luiz, en la obra Entre la Tierra y el Cielo enaltece una de las
circunstancias que ha ayudado a forjar valores en el Espíritu humano –la maternidad–:
La maternidad es un sagrado servicio espiritual en el que el alma
se demora siglos, en la mayoría de las veces perfeccionando cualidades del
sentimiento.
Por su parte, Emmanuel se refiere a la otra circunstancia en la que el
Espíritu con instintos malsanos pervierte su progreso cuando encarna como
mujer:
“Pero, ese mismo joven distinguido, fue en el pretérito –en
existencias que ya se fueron– la víctima de ella misma, cuando, libertina
o caprichosa, le desfiguró el carácter, metamorfoseándolo en el
hombre vicioso o fingido que le compete tolerar y reeducar”.
No abdicar de la femineidad
Con tales reflexiones no acusamos o rebajamos la grandeza de la mujer.
Toda criatura es digna de comprensión y respeto, incluso cuando yerra en
las difíciles lecciones de la carne, y con certeza merece de todos nosotros el
apoyo y el reconocimiento que los procesos de renovación nos invitan a no
juzgar, sino a incentivar la superación de nuestras imperfecciones para retomar
el camino del engrandecimiento.
Solo nos mueve la intención de exaltar la grandeza de los grandes
Espíritus encarnados en cuerpos de mujeres, que sufrieron largamente en el
transcurso de los siglos para adquirir extenso patrimonio en el campo del sentimiento,
sin valorar la forma en detrimento de la perfección íntima. La materia
debe ser aprovechada por el Espíritu para su mejoramiento y elevación.
No será la vestimenta física la que revelará el tenor de las conquistas
del Espíritu, al contrario, es el Espíritu el que utilizará su grandeza para dignificar
la vida física.
Como dice André Luiz en la misma obra citada antes, con respecto a
la oportunidad que un Espíritu puede encontrar en uno de los aspectos más
significativos de la femineidad; la maternidad:
“En verdad, la mayoría de las madres está constituida por un
sublime grupo de almas en las más bellas experiencias de amor y sacrificio,
cariño y renuncia, dispuestas a sufrir y a morir por el bienestar
de retoños que la Providencia Divina confió a sus manos tiernas y
dedicadas”.
Y, en ese mismo sentido, Emmanuel apela al buen sentido del Espíritu
cuando nace mujer:
“…no comprendemos como legítimo ese movimiento de masculinización
espectacular, preconizada por innumerables orientadores
del feminismo, los cuales engañan a la mujer en cuanto a sus
obligaciones en el seno de la colectividad”. 
Y complementa: La mujer no precisa masculinizarse. Precisa educarse
dentro de su femineidad. Es decir, subvertir el orden que el Espíritu
masculinizado machistamente ha impuesto, y contribuir a su sensibilización.
No pervierta el Espíritu el instinto maternal cuando encarna en el
cuerpo de una mujer, para que no se le ocurra abandonar a su pobre hijo en
un balde entre escombros.
Sea, como mujer, un Espíritu que equilibra el instituto doméstico, incluso
trabajando fuera, y no el que, de manera egoísta, desprecia al marido
–su hermano espiritual– porque no atiende sus caprichos.
Sea la mujer que esparce el perfume de su femineidad en cualquier
lugar y no la que menosprecia ser reconocida como tal.
Sea, como mujer, un ser que no abdica de su sensibilidad, para infligir
dolor a sus semejantes.
Sea, como mujer, un Espíritu que se emociona y sensibiliza y no alguien
que se burla de la emotividad ajena.
Sea, como mujer, un alma que valora el poder del sentimiento y que
no lo considere como flaqueza.
Sea, como mujer, una persona que busca la satisfacción sexual valorando
el amor.
Que sea una mujer que, incluso en medio de los compromisos humanos,
busca un tiempo para pensar en la posibilidad de ser madre y no consumir
su tiempo en la perfección de las formas físicas…
Señor, en estos días en que vemos la manipulación de la belleza femenina
como un producto comercial, o como un objeto de placer, y en que
tantas se pervierten usando su gracia femenina para dominar, consumir, obtener,
envilecer, enriquecerse y nadar en el falso placer, te rogamos, Señor, que
inspires a esos Espíritus que mal usan sus vidas como mujeres a dignificarse
y a sublimar las obligaciones que caracterizan la luz de la femineidad, sin
vanidades y falsos supuestos de haber escalado algún peldaño hacia lo Alto
por la simple utilización de la forma femenina.
Ayúdalos Señor, a ver el horizonte claro, si abdicasen de los engaños
humanos y asumiesen el papel que Dios les convidó a desempeñar.
En fin, Señor, que aprendan esos Espíritus a ser mujeres de alma y no
solamente de cuerpo…
Bendecida sea la verdadera femineidad en el Espíritu
¡Espíritus en cuerpos de mujeres! En este momento delicado que vive
la Humanidad, más necesitamos todos de que aprendan a ser grandes mujeres
que saben usar de sus nobles conquistas del sentimiento y de su inteligencia,
para elevar el patrón de su espiritualidad.
Ocupen todas las posiciones en la sociedad, con el brillo de la experiencia
única que les da la femineidad, y no repitiendo engaños que la masculinidad
desastrosamente multiplicó a través de los siglos.
El Espíritu que sabe valorar su patrimonio interior y que ya vivió mucho
y sufrió en la experiencia laboriosa como mujer a través de los siglos,
tiene un papel preponderante en la construcción de la nueva sociedad.
El Espíritu que aún no traiga tan extenso caudal por no haber vivido
tal experiencia con tanta libertad como otrora, o que sienta el llamado de la
ilusión humana con mucho clamor, le pedimos superar la sombra del materialismo
y utilizar la bendita oportunidad de la encarnación femenina para
engrandecer y pavimentar el futuro con los luminosos esfuerzos del servicio
a los demás.
Exaltemos al Espíritu que ha sabido sublimarse en el cuerpo de una
mujer, de la forma tan bien expresada por André Luiz en la obra En el Mundo
Mayor, al hacer alusión al papel convencional, pero no poco meritorio, que
tradicionalmente ha tenido aquella que cumplir, en la sociedad patriarcal:
“La mujer, santificada por el sacrificio y por el sufrimiento, se
convierte en portadora del divino amor maternal, que interviene en el
mundo para ennoblecer el sentimiento de las criaturas. (…)
La mujer digna y generosa, excelsa y cristiana, olvida el mal y
ama siempre”.
¡Espíritu en el cuerpo de una mujer! Usted tiene en las manos el poder
de transformar este mundo, porque tiene la oportunidad de desarrollar una
capacidad mayor de sentir y comprender, perdonar y amar.
¡No se entregue a luchas inútiles por la materia perecible y transitoria!
Como nos dice la iluminada Aura Celeste, Es indispensable que la
mujer cristianizada se disponga a ejemplificar los mayores sacrificios a fin
de que el erguimiento terrestre no se haga esperar.
¡Espíritu encarnado en Mujer!, ¡Deseamos que seas mujer luz y no
mujer tierra y opaca!
Cerramos con el comentario de Augusto Cezar, gracioso y muy lúcido:
“Así son las cosas, querido amigo. Si la mujer –o el Espíritu
encarnado en mujer–, nos abandona a nuestra propia suerte, negándose
a cumplir con la misión que el Cielo le atribuyó, –de contribuir a
la sensibilización del hombre y de la Humanidad–, con certeza, todos
nosotros, los hombres vinculados aún a la Tierra, estaremos perdidos…”

Amelia Gabriela Boudet


En esta publicación hacemos
referencia, principalmente, al trabajo de la mujer dentro de los valores de la Doctrina Espírita, no podríamos dejar de mencionar a Amelia Gabriela Boudet, esposa de Allan Kardec (Hipólito León Denizard Rivail). Una mujer que tuvo una presencia fundamental en
la codificación del Espiritismo.
Amelia era conocida en su época
como Madame Rivail. Nació en Thiais, Sena, el 23 de noviembre de 1795, hija de Julián Luis Boudet, propietario y antiguo notario,
y de Julia Seat de Lacommbe. Después de
cursar la primaria, se mudó con la familia a
París, continuando sus estudios en la Escuela Normal, donde se graduó
como profesora de primaria. Profesora de Letras y Bellas Artes, culta e inteligente, demostrando mucha vivacidad e interés por los estudios desde la infancia, fue autora de tres obras: Cuentos primaverales, 1825, Nociones de diseño, 1826, y Lo esencial en Bellas Artes, 1828.
El 5 de febrero de 1832, se casó con Allan Kardec. Nueve años más
joven que Amelia, pero, Kardec en ningún momento se preocupó por esa
diferencia, que en ella pasaba desapercibida, debido a su jovialidad física
y espiritual. Asociándose al esposo, Amelia se dedicó también a apoyar-
lo en el trabajo desarrollado en el Instituto técnico, fundado por Kardec
poco después de concluir sus estudios con Pestalozzi, en Iverdum. Es im-
portante observar que fue a partir de 1833 cuando se instituyó en Francia
la enseñanza primaria, por fuerza de la Ley Guizot. En el año 1835, Ame-
lia y Kardec, ante serias dificultades, fueron obligados a cerrar las acti-

vidades del Instituto Técnico. Mientras Kardec trabajaba como contable
para diversas empresas comerciales, Amelia se dedicaba, durante el día,
a la preparación de los cursos gratuitos que comenzaron a dar –de 1835 a
1840– en su propia residencia, por falta de recursos para implantarlos en
otro local. Apoyando a Kardec en los proyectos que emprendía, Amalia
colaboró para que su obra pedagógica ganase volumen y calidad, siendo
adoptada por la Universidad de Francia, reproduciéndose en decenas de
ediciones. Con ese trabajo, fue posible que el matrimonio alcanzase una
posición económica satisfactoria, dando respaldo a Kardec para iniciar,
en 1855, una investigación sobre los fenómenos sobrenaturales de las me-
sas giratorias, que fueron en la época, una verdadera novedad continental.
Después del lanzamiento de El libro de los Espíritus, el 18 de abril
de 1857, Kardec fundó la Sociedad parisiense de estudios espíritas con
sede en su residencia. Envuelto en tramas de injurias y calumnias, Kardec
enfrentó todos los obstáculos contando siempre con el apoyo de Amelia,
comprensiva y tierna con él, segura de la inmensa grandeza y responsabi-
lidad que representaba el trabajo del marido.
El día 31 de marzo de 1869, cuando Kardec, a los 64 años, partía
hacia el mundo espiritual, Amelia fue capaz de mantener la serenidad y
la dignidad, que se esperaba de ella. Ante una multitud de más de mil
personas, en el día de los funerales de su esposo, se mantuvo serenamen-
te contemplativa, observando con respeto y admiración las palabras de
aquellos que se despedían de él.
Compareciendo a todas las reuniones donde era invitada, después
de la desencarnación de Kardec, Amalia continuó presidiendo la sesión
realizada anualmente en el Día de los Muertos, durante el cual varios ora-
dores transmitían enseñanzas sobre la desencarnación y la vida espiritual.
Tomando para sí las responsabilidades del esposo desencarnado,
se empeñó, junto a los fieles discípulos de Kardec, en crear, según los
planes del Codificador, la Sociedad Anónima del Espiritismo, entidad que
llevó adelante la divulgación doctrinaria, la administración de la Revista
Espírita y de la librería.
En 1871, P. G. Leymarie, médium y colaborador incansable, asu-
mió esas tareas, ante la necesidad de reposo que su avanzada edad exi-

gía de Amelia. El 18 de octubre de 1873, la razón social de la entidad
fue cambiada a Sociedad para la continuación de las Obras Espíritas de
Allan Kardec, atendiendo a las sugestiones de aquellos que entendían que
así se caracterizaba mejor el objetivo propuesto inicialmente.
Hasta el final de su vida, Amelia atendía en particular a aquellos
que recurrían a ella en busca de una palabra de consuelo y esclarecimien-
to. El 21 de enero de 1883, a las cinco horas de la madrugada, aún lúcida
y amable, a los 87 años de edad, Amelia regresó a la patria espiritual. Sin
contar con herederos directos, pues Amelia y Kardec no tuvieron hijos,
los bienes de la pareja fueron destinados, en testamento, a la Sociedad
para la continuación de las Obras Espíritas de Allan Kardec. No obs-
tante el empeño de una parienta, y de sus hijos, en el intento de anular su
voluntad, nada consiguieron, en virtud de la decisión de la justicia, que
consideró soberana la decisión de Amelia, destinando a dicha entidad el
patrimonio acumulado en esa existencia.
El día en que fue sepultada, junto al dolmen de Allan Kardec, en
el cementerio Père–Lachaise, a doce kilómetros de su residencia, durante
la ceremonia sencilla y natural, Leymarie habló de improviso, recordan-
do el gran valor de Amalia, afirmando que las ediciones El libro de los
Espíritus y la Revista Espírita, se debieron, en gran parte, a su esfuerzo
personal, insistencia y perseverancia. Es cierto que el encuentro de Ame-
lia con Allan Kardec se debió a un compromiso asumido en la espirituali-
dad, en función de la grandiosa misión que les correspondería emprender
a ambos. Ese encuentro de almas fue la alianza bendita que reforzó en
ambos la disposición y la fe para sobrepujar los innumerables obstáculos,
sirviendo, para la posteridad, como ejemplo de firmeza, determinación,
lealtad y amor.


domingo, 12 de abril de 2015

LA OBSESIÓN ESPIRITUAL

La tierra, por su actual estado evolutivo, es todavía un mundo de orden inferior, que denota la precariedad de las conquistas espirituales del hombre. Una gran mayoría de sus habitantes es de cuna condición moral baja que, al desencarnar, continua con los mismos gustos, vicios y pasiones que tenida en la vida física.

Por lo tanto, en las esferas mas próximas a la Tierra, así como deambulando y mezclándose entre los propios encarnados, existe una gran cantidad de espíritus atrasados y de escasa evolución moral que se acercan a los humanos, dejándose arrastrar por esa ley natural de afinidades que nos enseña que lo semejante atrae a lo semejante, lo que les lleva a buscar a aquellos seres que se encuentran en condiciones parecidas a las suyas, viviendo de la misma semejanza de ideas, emociones , deseos, y cuantas formas mentales y psíquicas les puedan unir.

Vivimos inmersos en un universo en el que no hay fronteras entre la dimensión física y la dimensión espiritual, donde estas co-existen y se ínterpenetran constantemente, produciéndose un intercambio permanente de energías, de vibraciones….en que la mente, tanto de encarnados como de desencarnados, genera constantemente pensamientos, atrayendo a otras entidades de acuerdo con la calidad moral de que se revisten los mismos y sintonizando con aquellas otras mentes que se mueven de la misma frecuencia y franja vibratoria, uniéndose dichos pensamientos, tanto si son buenos o malos, con aquellos otros pensamientos de las mismas características, que refuerzan y fortalecen,de esta forma, la psicoesfera mental, ya sea positiva o negativa, de cada uno de nosotros.

“Cuando nos estacionamos en el vicio o en la sombra, las fuerzas mentales que exteriorizamos, retornan a nuestro espíritu, reanimadas e intensificadas por los elementos que con ellas armonizan, convirtiéndonos el alma en un mundo cerrado en el que las voces y los cuadros de nuestros propios pensamientos, aumentados por las sugestiones de aquellos que sea ajustan a nosotros, nos imponen reiteradas alucinaciones. (Acción y reacción/Chico Javier- André Luiz)

Cualquier pensamiento, cualquier deseo, cualquier acción nuestra, por muy rápido que se produzca, siempre ha sido primero elaborado por nuestra mente. Es decir, cuando realizamos cualquier acto, no hacemos si no confirmar aquello que ya existementalmente en cada uno de nosotros, por lo que se puede afirmar que el pensamiento expresa la propia esencia de la persona.

En definitiva: somos lo que pensamos y respiramos el clima psíquico que nosotrosmismo vamos formando. Haciendo un paralelismo con el conocido refrán que dice: dime con quien andas y te diré quien eres”, lo podríamos transformar en “dime lo quepiensas y te diré que compañías espirituales tienes”.

Como consecuencia de todo lo expuesto hasta aquí, tenemos que ser concientes y asumir que los espíritus nos rodean por todas partes, influenciándonos de múltiples maneras. De modo que podemos encontrar en esta influencia, desde la actuación beneficiosa y saludable de los Buenos Espíritus que nos ayudan y aconsejan, hasta entidades espirituales que nos pueden hacer daño y perjudicar. Cuando estas influencias adquieren dicho carácter negativo, estamos hablando de la obsesión espiritual.

Por lo tanto, ya tenemos un punto de partida para, de una manera simple y general, poder definir la obsesión como “la influencia o acción negativa que un espíritu ejerce sobre otro”.


viernes, 10 de abril de 2015

CONGRESO ESPÍRITA MUNDIAL PARA OCTUBRE DEL 2016

8º CONGRESO ESPIRITA MUNDIAL



En este video realizamos una entrevista a Vitor Mora Feria, en la que nos presenta el próximo Congreso Espirita Mundial, que se celebrara del 7 al 9 de octubre de 2016 en Lisboa dentro del complejo Meo Arena, concretamente en la sala Tejo.

Acompañando a Vitor el amigo Divaldo Pereira Franco, apoya este importante evento, en el cual esta invitado a participar.