El verdadero ESPIRITISMO no tiene nada que ver con echar cartas,amuletos,adivinar,ni rituales, ni se lee el futuro, ni astrologia,ni supersticciones,ni nada por el estilo. El verdadero ESPÍRITA tan solo busca su transformación moral y el trabajo interior, luchando por conseguir el despertar de la conciencia. El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. El espiritismo nos ayuda a conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una auténtica revelación en el sentido científico de la palabra. El espiritismo no es NINGUNA RELIGIÓN,es una ciencia puramente filosófica. El propósito máximo del Espiritismo es el de llevar un mensaje que provoque el Adelantamiento Espiritual a la humanidad, mediante la "Moralización".La mediumnidad ha existido desde los tiempos más remotos, no es lo mismo una mediumnidad equilibrada que una mediumnidad desequilibrada.
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domingo, 26 de abril de 2015
LA DOCTRINA ESPIRITA
LA INFLUENCIA DE LOS ESPIRITUS
Los espíritus encarnados estamos rodeados incesantemente, sin darnos cuenta de
ello, por espíritus desencarnados, ocupándose los desencarnados solamente de aquello
que les interesa según su estado de progreso, ya sea en el bien o intentando influenciar
al hombre para que siga en el mal camino, con los cuales estamos en desventajas ya
que ellos ven nuestros actos que quisiéramos que estuvieran ocultos e incluso nuestros
pensamientos más íntimos, y nosotros, sin embargo, y generalmente no podemos
percibir su presencia. La influencia que podamos recibir de los espíritus estará en
consonancia con el estado moral y evolutivo de nuestro Espíritu.
La influencia de los espíritus ha existido desde siempre, pues los espíritus existen
desde que los hombres existen, siendo en todo tiempo su influencia positiva o negativa
sobre la humanidad, habiendo desde siempre espíritus encarnados con la facultad de
comunicarse con los espíritus, pues el mismo Moisés tenía esta facultad sino como
explicar la manifestación de la famosa zarza, manteniendo este conocimiento apartado
del conocimiento del vulgo por su estado de ignorancia, el cual hubieran mal
interpretado, tergiversado y manipulado, pero cuando la humanidad ha estado
preparada para comprender este conocimiento, el espiritismo ha venido para descorrer
el velo que existía entre un estado y otro, así como también a desenmascarar a los
espíritus que tomando los nombres de espíritus venerables del Cristianismo se hacían
pasar por ellos, como también las distintas formas de influencia obsesiva de los
espíritus desencarnados sobre los encarnados, de desenmascarar a los espíritus
burlones, mentirosos, seudo-sabios, malévolos, frívolos etc., que anteriormente por el
desconocimiento del mundo espiritual, estos espíritus han influenciado, engañado y
manipulado con mayor impunidad, pero también a su vez estos espíritus encarnados se
dejan arrastrar y manipular por estos espíritus inferiores porque se sienten a gusto
desenvolviendo sus pasiones y debilidades las cuales atraen a los espíritus inferiores,
puesto que siempre cedemos por nuestro libre albedrío, siempre tenemos la facultad de
hacer o no hacer siendo siempre el espíritu encarnado el responsable de sus actos, no
teniendo justificación alguna.
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refleja con fluidos claros u oscuros y negativos los pensamientos e ideas del Espíritu
siendo éste el que crea los fluidos positivos o negativos que envuelven su periespíritu,
pues los fluidos son neutros, quedando para los espíritus todo a la vista con lo cual
ellos ven nuestras debilidades, vicios, pasiones, y por donde somos más débiles para
ser influenciados. Todos recibimos la influencia de los espíritus, si es positiva y
nuestro espíritu está en disposición de seguir sus inspiraciones, su ayuda no nos faltará,
pero si no hacemos caso de sus inspiraciones ellos se apartarán de nosotros, dejando el camino libre a todos aquellos espíritus inferiores que se quieran aprovechar de nuestras
debilidades y defectos.
El cuerpo es el instrumento por el cual el Espíritu se manifiesta, pero a su vez
también experimenta las sensaciones que la materia le transmite, es inevitable que
dichas sensaciones nos provoquen estados y situaciones muy tentadoras, y no
precisamente en el terreno que el Espiritismo nos muestra con sus enseñanzas, dichas
sensaciones cuando el Espíritu se materializa y acalla la voz de su Espíritu, se debilita
y es presa fácil a la influencia de los espíritus que se apegan para que no se puedan
esclarecer y poderlo manipular, los espíritus puedan absorber los fluidos, del alcohol,
tabaco, drogas etc. En estos casos llegan a ser sus obsesores, los cuales si el mismo
Espíritu no quiere cambiar los llevará hasta su desencarnación, la influencia obsesiva
siempre es negativa para el Espíritu encarnado, pero su origen tiene muy distintos
orígenes y causas.
Generalmente el hombre recibe pensamientos e ideas, comúnmente no sabiendo
el Espíritu si son suyas o no, porque él no se percata de que le estén sugiriendo ideas y
de que lleve a un Espíritu apegado a él, no porque sea su enemigo, puede ser un
familiar o un Espíritu desencarnado que está aún materializado y se ha quedado
apegado a la Tierra, y como le hacemos caso a sus sugestiones se queda con nosotros;
el tipo de influencias puede ser muy variado.
Los espíritus influyen en los actos de nuestra vida más de lo que nos imaginamos,
porque cedemos a su influencia y sugestiones creyendo que somos nosotros los que
hemos tenido la idea y de esta manera pueden dirigir parte de nuestra vida, ya sea que
aceptemos las sugestiones de los espíritus trabajadores en el bien o la influencia de los
espíritus negativos por la inferioridad del Espíritu encarnado o porque los espíritus
trabajadores en el bien se aparten de nosotros porque no aceptan sus ideas y
pensamientos, esto tendría su justificación en cuanto a los hombres que desconocen los
enseñamientos del Espiritismo.
Pero en cuanto a los espíritus encarnados que tienen conocimientos del
Espiritismo o que ellos se denominan espiritista, que se dejen influenciar por espíritus
inferiores tienen más responsabilidad por el conocimiento que ellos tienen, ya Jesús
nos lo advirtió con estas palabras “orad y vigilad” por esto ante la poca vigilancia de
algunos que se denominan espíritas, los espíritus se aprovechan de sus vicios y
debilidades para hacerlos caer en el ridículo, para ellos el tiempo no importa se acercan
a nosotros para impedir el progreso del Espíritu, ellos son pacientes pero si no
hacemos caso de sus sugestiones al final se cansan y se van, por esto tenemos que estar
alerta porque esa influencia puede ser muy sutil, porque ellos saben que un ataque
frontal podría ser un fracaso y si no estamos vigilantes acaban por liarnos y entorpecer
nuestra vida y progreso. La influencia que ellos puedan ejercer sobre el Espíritu encarnado es uno de los
mayores obstáculos que se le presentan al ser encarnado, porque a mayor progreso del
Espíritu, mayor inteligencia del espíritu negativo que aprovechando las debilidades o
poca vigilancia del Espíritu que quiere influenciar para apartarlo del buen camino y de
la divulgación del Espiritismo, y por esto tenemos que estar muy vigilantes no ya a los
ataques frontales sino a los ataques que nos puedan hacer, por los que están a nuestro
alrededor, ya sean familiares, amigos.
EL ESPIRITISMO DEBE ESTUDIARSE
Quince personas nos reunimos una noche en Madrid, en el café del siglo, y sólo
éramos tres espiritistas: un médico, su esposa y yo. Los demás eran librepensadores,
materialistas, ateos del todo. Riéronse grandemente del Espiritismo, diciendo un joven
ingeniero, andaluz por más señas, y con mucha gracia:
-Señores, hoy he pasado un rato divertidísimo. Vino a verme un condiscípulo, y
me dijo que se iba a Roma a cumplir una penitencia que le había impuesto un Espíritu;
y me leyó una comunicación interminable. Nunca he oído una sarta de disparates
semejante. ¡Qué galicismos! ¡Qué anacronismos! ¡Qué metáforas! ¡Qué hipérboles!
¡Qué sintaxis tan admirable! Repito, señores, que es el escrito más estúpido que he
oído en toda mi vida, y lo que a mí me llama la atención es que este muchacho no es
ningún tonto: en todas las asignaturas ha tenido la nota de sobresaliente, y no porque
sus parientes se las hayan comprado, no nada de eso; porque el pobre está solo en el
mundo y ha hecho su carrera con mil apuros. Yo hoy le miraba y decía en mi interior:
¿Se habrá vuelto loco este muchacho?... le hablé de varias cosas, y me contestó muy
acorde, pero enseguida me volvía a hablar de sus espíritus, añadiendo que ve a su
madre y a toda su parentela, y anunciándome que yo era uno de los elegidos, según le
había dicho su Espíritu familiar, e invitándole a prepararme para hacer grandes
trabajos en pro del Espiritismo. Al oír tal desatino, no pude contenerme más tiempo,
me eché a reír a carcajadas; el pobre muchacho se molestó, y se fue, diciéndome con
entonación profética:
-¡Desgraciado! Tú huyes de la luz; ¡Ay de los que prefieren las tinieblas!
-Sin duda –dijo el médico-, ese chico estará obsesado, y su Espíritu obsesor le
inspira esos papeles ridículos.
-¿Y qué es eso de obsesado?
-Según Allan Kardec, es la subyugación que ejerce un Espíritu sobre un
individuo; pero semejante dominación nunca tiene lugar sin participación del que la
sufre, ya por su debilidad, ya por su deseo. Esos desgraciados también se llaman poseídos, pero no existen poseídos en el sentido vulgar de la palabra. La palabra
poseído debe sólo entenderse, en el sentido de la dependencia absoluta en que puede
encontrarse el alma, con los espíritus imperfectos que la subyugan. Su amigo debe
haberse dejado dominar por algún ser invisible, que se divierte con él, como un
chiquillo con los soldados de plomo.
-No se ofenda usted, Aguilar, pero yo no puedo digerir que hombres formales
como usted y otros muchachos crean tan de buena fe en esos espíritus, en esas
subyugaciones, en esas inspiraciones, en esos dictados de ultratumba, que para mí no
son otra cosa que aberraciones del entendimiento humano.
Se acercó el brigadier Montero, hombre de pocas palabras, ilustrado, que se
escuchaba siempre con respeto, y comenzó diciendo que, a su entender, antes de
ridiculizar el Espiritismo, lo lógico era estudiarlo.
-¿Y quién pierde el tiempo en semejante tontería? ¿Quién cree en la otra vida, si
sabemos hasta la evidencia, que muerto el perro…?-Señores –replicó Montero-, ¿Os
acordáis de mi hija Julia? Creo que alguno de vosotros asistió a su entierro.
-¡No nos hemos de recordar! –contestaron varios-. ¡Qué lástima de muchacha!
Ha sido de las jóvenes más bellas que se han paseado en Madrid.
-¡Era un ángel!
-¡Una criatura adorable!
-Crea usted, señor Montero, que su hija vive en la memoria de cuantos tuvieron la
dicha de tratarla.
-Pues bien, señores, aquella joven tan hermosa, tan noble, tan buena, ¡Que fue el
encanto de mi vida!... Se dejó dominar por un ser invisible, y desde que nació estuvo
obsesada y se complació en vivir sujeta a una voluntad que no fue la de sus padres, ni
la de sus hermanos, ni la de sus amigas, ni la del hombre que la quiso tanto, que al
verla muerta perdió la razón. Estuvo dominada por un Espíritu los veinte años que
permaneció en la Tierra, pero dominada en absoluto.
-¿Es posible? –Dijo el ingeniero- Crea usted, señor Montero, que su voto para mí
es de gran valía, y quizá sea usted el único que me haría cambiar de parecer, si me
diese explicaciones de lo que observó en su hija, ahora o en otra ocasión que crea usted
más oportuna.
-Ahora es la mejor, porque cuando se tiene conocimiento exacto de la verdad, ésta
no debe ocultarse. He oído cómo os burlabais del Espiritismo, y francamente, me duele
ver hombres entendidos malgastando su tiempo en negar lo que no conocen.
Seis mil estrellas vemos en el cielo a simple vista, pero con el telescopio se ven
millones de puntos luminosos, sin contar las miríadas que escapan al objetivo
astronómico.
En la gota de agua no vemos los millones de infusorios, pero con el microscopio
los distinguimos. Ciegos son los que niegan la luz del Sol.
Veinte años, ha sido para mí la vida de mi hija un misterio enigmático. Cuando
por quinta vez me dijo mi esposa que iba a darme un nuevo vástago, sentí sin
explicarme la causa, una emoción que no había sentido al nacer los otros cuatro hijos. Inés dio a luz una niña preciosísima. ¡Y fue tan dócil, tan buena, tan cariñosa!
Notamos todos los de casa que la niña miraba a un punto fijo, se reía, agitaba las
manos, y hacía esfuerzos por trasladarse a aquel punto. La primera palabra que
pronunció no fue la que dicen todos los niños, de papá o mamá; ella dijo: ¡El nene, el
nene! Y siempre señalaba, como si viera a alguien.
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desocupado para que se acostara otro, y cuando yo la levantaba, me decía muy
contenta: “El nene está aquí”; y señalaba el lado que ella había dejado vacío.
Transcurrió así su infancia. Todos los de casa nos convencimos que Julia veía a un ser
invisible para nosotros; mi madre y mi esposa decían que veía al ángel de la guarda;
pero yo, que entonces era materialista, creía que mi hija no tenía los cinco sentidos
cabales, y la hice reconocer por algunos analistas, que no hicieron más que admirar su
precoz inteligencia.
Al fin, nos acostumbramos a aquel compañero invisible, que entonces en nada
perjudicaba a mi hija, la cual con muy poca edad leía y escribía correctamente, tocaba
el piano con verdadera inspiración, dibujaba admirablemente, y se convertía en
maestra de sus hermanos mayores. Aprendió idiomas con pasmosa facilidad y lo
mismo las labores más delicadas de su sexo. Influyó en mi modo de ser de tal manera,
que yo mismo no me conocía. Llegué a convertirme en un amante de mi familia, yo
que desdeñaba antes los goces del hogar, por mis aficiones aventureras.
Mientras ella vivió, fui feliz; lo único que me disgustaba, era cuando me hablaba
de él, del ser invisible para nosotros y perfectamente visible para ella. A nuestras
observaciones cuando le decíamos que su visión era ilusoria, nos persuadía de lo
contrario diciéndonos: “Ese ser que vive conmigo, lo he visto en mi cuna, ha jugado
conmigo, me ha facilitado mis estudios; por él sé mucho más que mis hermanos; él me
habla de otra patria, de otra vida; le quiero con toda mi alma, cuando no le veo, sufro
horriblemente; sin él no podría vivir”.
Yo pensé que casándola se le olvidaría las quimeras. La presenté en sociedad a
los dieciséis años, causando admiración general, que aparte de su belleza y de su
talento, cantaba como el ruiseñor, bailaba con suprema elegancia, y era amable y
discreta como un ser ideal. Me pidieron su mano hombres de gran posición social,
entre ellos el joven marqués de la Peña.
Julia para todos tenía una sonrisa celestial, una frase encantadora; pero a nadie
concedía una sola esperanza. Cuando yo la interrogaba al respecto, me decía: -Papá, él
no quiere que me case; él me quiere para sí, y a mí nadie me gusta sino él. ¡Si le
vieras!... ¡Es tan hermoso!... Tiene unos ojos… ¡Ah! ¡Unos ojos divinos!
¿Cómo he de querer yo a un hombre de los de aquí? Cesa en tus pretensiones;
déjame que en la Tierra viva para ti, para mi madre, para mis hermanos, para los
pobres; pero no me unas a otro ser, que yo estoy desposada con él desde antes de venir
a este mundo.
Yo, entonces, creía que mi hija estaba alucinada, y para ocultar lo que yo creía un
defecto, me guardaba muy bien de decir a nadie las conversaciones que tenía con Julia,
ni aún a su madre, y así vivimos hasta que cumplió veinte años. Un joven, oficial de artillería, se enamoró de mi hija con tal delirio, que me daba lástima; ella también le
compadecía, y le distinguía con su amistad, y aún hubo momentos que le miraba de un
modo muy expresivo; pero de pronto se entristecía, se ponía nerviosa; en estado
violento, hasta concluir por llorar. Palideció, se negó a tomar alimento, debilitándose
de tal modo, que no pudo dejar el lecho. Los médicos no pudieron definir su
enfermedad.
Muy tranquila, y hasta risueña, me dijo el día antes de morir, estas palabras:
-Papá, no te desesperes por mi partida. Soy un desterrado que vuelvo a mi patria.
No sé cómo explicarte lo que pasa por mí, porque yo no me explico muy bien:
tengo gran confusión en mis ideas. Si aquí tú eres mi padre, si aquí tengo familia, allá
la tengo también. ¿Comprendes tú esto? Allá me esperan otros deudos, otros amores
más puros que los de aquí. Yo vine a la Tierra para pagarte una deuda, y he sido el
ángel de tu hogar, por eso, ahora él me espera, él, a quien he conocido antes que a ti;
él, que es dueño de mi alma; ¡Mírale cuán hermoso es! ¿No lo ves? Y mi hija me
indicaba que él estaba allí, junto a nosotros.
Yo, ignorante, creía que deliraba mi hija, por más que estaba acostumbrado a
aquellas confidencias. Se despidió de todos nosotros; y, sonriendo dulcemente, reclinó
su cabeza en mi hombro y quedó muerta sin agonía; la agonía fue para nosotros, que
nos quedamos inconsolables. Mi madre, de edad avanzada, murió del sentimiento, y
mi esposa, desde entonces, no ha tenido un día bueno. A mí no me ha costado la vida,
porque sé que volveré a verla.
La formal declaración de Montero causó profunda sensación en sus oyentes,
tanto, que muchos de aquellos incrédulos estudiaron el Espiritismo, y hoy, no sólo son
adeptos, sino entusiastas propagandistas.
Amalia Domingo Soler
Verdad, nos enseña que no estamos solos, que hay un enjambre de espíritus alrededor
nuestro, y que desde que el hombre habita en la Tierra, existen los espíritus. Estos
espíritus son los hombres que vivieron en este mundo corporal los cuales se codean
con los encarnados e influyen en nuestras vidas aunque no nos demos cuenta. Estas
influencias han sido y son de espíritus amigos, familiares, protectores, o espíritus muy
materializados. Y dependiendo del estado de cada persona así estará de influenciada.
Aquel que se deja dominar por las malas pasiones y pone toda su alegría en la
satisfacción de los apetitos groseros, se aproxima a los Espíritus impuros, dando
permiso a sus ideas. O por el contrario si tenemos ideas positivas, trabajando por el
bien estarán junto a nosotros nuestros amigos y guías espirituales.
En el Libro de los Espíritus pregunta nº 459, dice: ¿Influyen los espíritus en
nuestros pensamientos y acciones? “Su influencia es mucho mayor de lo que
creéis, porque a menudo son ellos quienes os dirigen”
Y en senderos de liberación / Divaldo P. Franco/Manuel P. de Miranda
informa que el numero de obsesos es mucho mayor de lo que se pueda imaginar.
No pudiendo ser medida o detectada con facilidad, la obsesión domina,
congregando a multitud de victimas que se dejan consumir, tanto en uno como en
el otro plano de la Vida:”
Y lo cierto es que ambas afirmaciones expresan una gran realidad, que la
obsesión espiritual es una enfermedad que sufre la humanidad, quizás, en la
actualidad, más que nunca, afectando a multitud de seres, encarnados y desencarnados,
y que puede acarrear consecuencias muy dolorosas y graves, pues, no nos quepa la
menor duda, que en muchas ocasiones los humanos actuamos bajo la influencia, más o
menos acusada, de entidades espirituales que se nos acercan de acuerdo con la manera
de pensar y de ser de cada uno de nosotros.
Para que se pueda producir la obsesión, sea del tipo que sea, es imprescindible
que haya un punto de conexión entre el obsesado y el obsesor, algo que facilite y sirva
como toma de contacto entre ambos. Y este punto de conexión, siempre tiene su raíz,
de una u otra forma en los valores negativos e inferiores del espíritu, es decir, en su
imperfección moral.
La Tierra, por su actual estado evolutivo, es todavía un mundo de orden inferior,
que denota la precariedad de las conquistas espirituales del hombre. Una gran mayoría
de sus habitantes es de una condición moral baja que, al desencarnar, continua con los
mismos gustos, vicios y pasiones que tenía en la vida física. Vivimos en este tiempo, más que nunca, inmersos en un universo en el que no
hay fronteras entre la dimensión física y la dimensión espiritual, donde éstas coexisten y se ínter-penetran constantemente, produciéndose un intercambio permanente
de energías, de vibraciones… en que la mente, tanto de encarnados como de
desencarnados, genera constantemente pensamientos, atrayendo a otras entidades de
acuerdo con la calidad moral de que se revisten los mismos y sintonizando con
aquellas otras mentes que se mueven de la misma frecuencia y franja vibratoria,
uniéndose dichos pensamientos, tanto si son buenos o malos, con aquellos otros
pensamientos de las mismas características, que refuerzan y fortalecen, de esta forma,
la psicoesfera mental, ya sea positiva o negativa, de cada uno de nosotros.
“Cuando nos estacionamos en el vicio o en la sombra, las fuerzas mentales
que exteriorizamos, retornan a nuestro espíritu, reanimadas e intensificadas por
los elementos que con ellas armonizan, convirtiéndose en un círculo cerrado en el
que las voces y los cuadros de nuestros propios pensamientos, aumentados por las
sugestiones de aquellos que se ajustan a nosotros, nos imponen reiteradas
alucinaciones (Extraído del libro Acción y Reacción/Chico Javier- André Luiz).
Cualquier pensamiento, cualquier deseo, cualquier acción nuestra, por muy
rápido que se produzca, siempre ha sido primero elaborado por nuestra mente. Es
decir, cuando realizamos cualquier acto, no hacemos sino confirmar aquello que
ya existe mentalmente en cada uno de nosotros, por lo que se puede afirmar que el
pensamiento expresa la propia esencia de la persona.
En definitiva: somos lo que pensamos y respiramos el clima psíquico que
nosotros mismo vamos formando. Haciendo un paralelismo con el conocido refrán
que dice: “dime con quién andas y te diré quién eres”, se podría decir desde el
conocimiento espírita “dime lo que piensas y te diré que compañías espirituales
tienes”.
Como consecuencia, tenemos que ser conscientes y asumir que los espíritus nos
rodean por todas partes, influenciándonos de múltiples maneras, de modo que
podemos encontrar en esta influencia, desde la actuación beneficiosa y saludable de
los Buenos Espíritus que nos ayudan y aconsejan, hasta entidades espirituales que nos
pueden hacer daño y perjudicar. Cuando estas influencias adquieren dicho carácter
negativo, estamos hablando de la obsesión espiritual.
Por lo tanto, podemos definir la obsesión como “la influencia o acción negativa
que un espíritu ejerce sobre otro”.
Por otro lado, no cometamos el error de atribuirlo todo a los espíritus. Es
innegable la influencia del mundo espiritual sobre cada uno de nosotros, pero no los
hagamos responsables siempre a ellos de todo lo que nos sucede. La obsesión, como nos explica Allan Kardec, puede ser ejercida por diversos
motivos, empleando variados recursos y que presenta caracteres muy diferentes,
dependiendo del grado de opresión y de unión entre el anfitrión y su huésped: desde la
más simple tentación o influencia moral leve, sin señales exteriores sensibles, hasta
verdaderos casos de sujeción permanente que logran la perturbación completa del
organismo y de las facultades mentales del obsesado, cuyos efectos pueden ser de muy
distinta naturaleza y gravedad.
En la FASCINACION el espíritu obsesor ilusiona los sentidos y el
pensamiento de su presa, con tal habilidad, que le inspira una confianza total,
hasta llevarle a creer y hacer las cosas más absurdas y ridículas.
Poco a poco, el fascinado se va rindiendo a las vibraciones del espíritu
fascinador, aceptando todo lo que este le transmita, sin dudar ni cuestionarse las ideas
sugeridas, debido a esta especie de hechizo que padece en el que su capacidad de
juicio queda anulada y entregada completamente a su obsesor.
La gravedad de la fascinación, pues, radica en que el fascinado jamás reconocerá
estar sufriendo una influencia exterior, creyéndose en todo momento dueño de la
situación en que se encuentra y rechazando toda advertencia o ayuda.
Para los médiums, la fascinación es bastante grave, ya que puede dejarse
manipular por el pensamiento del espíritu comunicante inspirándole una confianza
ciega, y con ello no creerse ser engañado. Por ello, es necesario la instrucción, la
humildad y la práctica del evangelio para no caer en el orgullo y la vanidad del
mediador.
No olvidemos que la fascinación le puede suceder a cualquier persona encarnada
y estaría en un error si se creyera que este género de obsesión no puede alcanzar sino a
personas sencillas, ignorantes y desprovistas de juicio; los hombres más discretos, más
instruidos y más inteligentes bajo otros conceptos no están exentos de esto, lo que
prueba que esta obsesión es efecto de una causa extraña, de la que sufren la influencia.
Para llegar a tales fines el espíritu desencarnado es hábil, astuto, inteligente, para
hacerse aceptar con ayuda de la máscara que sabe tomar y de un falso semblante de
virtud; las grandes palabras de caridad, humildad y de amor de Dios son para él como
credenciales; pero a través de todo esto deja penetrar las señales de inferioridad, por lo
que es necesario estar fascinado para no ver. Por otro lado los espíritus obsesores
temen a todas las personas que ven demasiado claro; así es que su táctica es casi
siempre la de inspirar a su intérprete el alejamiento de cualquiera que pudiera abrirle
los ojos; por este motivo, evitando toda contradicción, siempre tiene la seguridad de
tener razón. Quiero decir, que esto no solamente le ocurre a los médiums espiritistas, sino a
todas las personas de cualquier ideal; unos podrán saber que son mediadores, pero hay
una gran mayoría que no lo saben.
La fascinación puede ser de espíritu a encarnado y de encarnado a encarnado.
Vemos que ciertas personas encarnadas ejercen un efecto sobre otras, una especie
de seducción que parece irresistible. Y esto se observa en las religiones, filosofías,
política, literatura, etc…
Sobre la obsesión, no podemos olvidar que existen grupos de espíritus dedicados
a fomentar conflictos y hechos negativos entre la humanidad, estando entre sus
prioridades, precisamente, el establecer procesos obsesivos.
Y al igual que hay Colonias del plano espiritual dirigidas por Espíritus Superiores
que adoctrinan y ayudan, también existen regiones oscuras habitadas por seres
inferiores e ignorantes que se complacen en el mal, que se agrupan formando
autenticas organizaciones, con una estructura jerarquizada bien definida, cuyos
cabecillas son espíritus muy comprometidos y endeudados, pero al mismo tiempo,
conocedores de las leyes que rigen el mundo espiritual y su relación con el mundo
físico.
Tienen sus particulares “escuelas” donde estudian el mecanismo psicológico del
espíritu humano, haciendo un detallado seguimiento de todas sus tendencias negativas
hasta descubrir el punto venerable que les pueda servir como detonador psíquico y
aprovecharse de él con gran sutileza y habilidad para lograr sus fines oscuros y
siniestros.
Vemos en un párrafo del libro Acción y Reacción, como un obsesor, delante de
los asistentes espirituales, se vanagloria y se alaba de los conocimientos que ha
aprendido en estas famosas “Escuelas”. Dice así:
“He aprendido en las escuelas vengadoras, que todos poseemos un deseo
central. Una vez conocida la naturaleza de la criatura que nos proponemos
castigar, es muy fácil súper alimentarla con excitaciones constantes. A través de
semejantes procesos, mantenemos fácilmente el delirio psíquico o la obsesión, que
no pasan de ser un estado anormal de la mente, subyugada por el exceso de sus
propias creaciones, aumentadas por la influencia de otras mentes atraídas por su
propio reflejo”(Extraído del libro Acción y Reacción/ Chico Xavier- André Luiz).
Así es que el principal culpable de la obsesión no es el espíritu obsesor, sino el
propio encarnado, que conduce en sí mismo los factores, sean estos del tipo que sean,
que predisponen y permiten la unión con los espíritus inferiores. “El obsesor se sirve hábilmente de las afinidades que le ofrecemos, de las
ocasiones que creamos, de las debilidades que ponemos en acción, de las
inferioridades que le sirven de vehículo; de todos nuestros pensamientos y
acciones inferiores, que abren las puertas de nuestro ser moral, para dominarnos
y desgraciarnos de acuerdo con su gusto”. (Extraído del libro El Drama de la Gran
Bretaña/ Yvonne A. Pereira – Charles)
Por lo tanto, sólo la debilidad, la negligencia y el orgullo del hombre dan fuerza a
los malos espíritus, y su poder sobre nosotros le será positivo mientras no pongamos
resistencia.
COMUNICACIÓN DE UN NIÑO
COMUNICACIÓN DE UN NIÑO
Mamá, Papá, ya no estoy con ustedes como acostumbraban verme; su mirada no cruza más que el vacío y ya no me oyen reír, gritar y llorar. A veces sin embargo, todavía estoy aquí, cerca de lo que me era familiar, capaz de ir y venir como me da la gana, sigo siendo como me conocieron, con otra apariencia imperceptible para sus ojos, pero que es una realidad para mí.Sigo estando vivo, con mi carácter, acordándome de todo lo que aprendí y siempre lleno de amor hacia ustedes, quizá más todavía, porque ahora es mi alma la que se expresa.No les pido que no lloren, el llanto es como el aguacero que lava el alma; ahora vivo en otra parte y les pido pensar en mí de la misma forma en que me recordaban cuando nos separábamos por un corto tiempo, pues NOS VOLVEREMOS A
ENCONTRAR, se los aseguro.Mamá, Papá tengo muchísimos medios a mi disposición para hacerles saber y entender que ESTOY INTENSAMENTE VIVO; les puedo colocar índices en su camino para que puedan encontrar el libro que los iluminará o las personas que los ayudarán.Puedo manifestarme en sus sueños o ponerles un perfume que les recuerde mi presencia; también puedo hacer ruido, desplazar objetos o jugar con la electricidad; hasta puedo provocar un soplo de aire que los acaricie. También me dijeron, los que me recibieron, que bajo ciertas circunstancias era posible acariciarlos directamente o hablarles y hasta hacerme visible en mi traje de luz.Mamá, Papá solamente piensen en mí de la misma forma que antes de mi partida y sobre todo, estén atentos a las señales que intento enviarles.Entonces ya verán, cuando la tormenta se calme en sus espíritus, cuando hayan entendido que la muerte no es un fin, cuando hayan aceptado mi partida y se hayan dado cuenta que sigo estando vivo con ustedes; el cielo se iluminará y nos llevarán a una maravillosa comunión en donde nuestras almas se juntarán para la eternidad.
viernes, 24 de abril de 2015
¿En qué consiste la perfecta y verdadera alegría?
Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Angeles en tiempo de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, llamó al hermano León, que caminaba un poco delante , y le habló así: -- ¡Oh hermano León!: aun cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grande ejemplo de santidad y de buena edificación, escribe y toma nota diligentemente que no está en eso la alegría perfecta. Siguiendo más adelante, le llamó San Francisco segunda vez: -- ¡Oh hermano
León!: aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y, lo que aún es más, resucite a un muerto de cuatro días, escribe que no está en eso la alegría perfecta. Caminando luego un poco más, San
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sois vosotros?» Y nosotros le decimos: «Somos dos de vuestros hermanos». Y él dice: «¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!» Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe, ¡oh hermano León!, que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros seguimos llamando, y él sale fuera furioso y nos echa, entre insultos y golpes, como a indeseables importunos, diciendo: «¡Fuera de aquí, ladronzuelos miserables; id al hospital, porque aquí no hay comida ni hospedaje para vosotros!» Si lo sobrellevamos con paciencia y alegría y en buena caridad, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta. Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos
por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: «¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido». Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta. -- Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí mismo y de sobrellevar gustosamente, por amor de Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades. Porque en todos los

ENERGÍA SEXUAL Y POLTERGEIST
compañeros que viven con dignidad, en castidad moral, porque no es el trato sexual que desgasta el funcionamiento de los órganos o pervierte al individuo, sino la mente viciada que lanza toxinas en la intimidad de las glándulas sexuales, desarmonizándoles el equilibrio y generando distonías emocionales – logran un perfecto equilibrio psicofísico. Existen también las hormonas de la ternura, el orgasmo del amor psíquico, el éxtasis; en los éxtasis de Santa Teresa, San Francisco de Asís, de otros, el organismo tenía descargas de orgasmo como es natural, porque el cuerpo aún es animal, es constituido de instintos. En el momento de la elevación y del éxtasis, el cuerpo reacciona conforme su constitución, con las glándulas de secreción externa. Podemos canalizar esas energías con resultados muy saludables para nuestra permanente vitalidad.
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Isabel Porras
domingo, 19 de abril de 2015
HOMENAJE AL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
La primera edición del Libro de los Espíritus se lanzó el 18 de abril de 1857 en el Palacio Royal de París por el Profesor francés, Hippolyte Leon Denizard Rivail, más conocido por su pseudónimo de Allan Kardec. Fue el primero de una colección de libros de espiritismo más tarde editados a las que se le ha denominado como la Codificación Kardeciana.
En su primera página se lee: «Contiene: los principios de la doctrina espiritista. Sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los espíritus superiores con la ayuda de diversos médiums. Recopilada y puesta en orden por Allán Kardec».
Este libro se ordena en forma de preguntas y respuestas abarcando los más diversos temas con sus 1019 preguntas, desde quien es Dios qu se encuentra en las Causas Primeras, Libro Primero; El Mundo EspiritIsta o de los Espíritus, Segundo Libro; Las Leyes Morales, Tercer Libro; Esperanzas y Consuelos, Cuarto Libro. Todos estos libros abarcan un sinnúmero de temas que contestan las preguntas que nos hemos hecho la humanidad desde tiempos inmemoriales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy?
Es bueno señalar que con la publicación de este libro advino el espiritismo. El término «espiritismo» (del francés spiritisme, de spirit: ‘espíritu’ e isme: ‘doctrina’) surgió como un neologismo (o más precisamente un porte-manteau), creado por Allán Kardec para nombrar específicamente la doctrina de los espíritus, presentada por El Libro de los Espíritus (1857). Kardec acuñó el término en la introducción de su Libro de los espíritus, (Fuente: wikipedia.com)
Se define el Espiritismo como:"'la ciencia que estudia la naturaleza,origen y destino de los espíritus como así también su relación con el mundo corporal como filosofía (porque estudia las consecuencias morales que resultan de esas relaciones". Se le considera además como el Consolador Prometido, predicho por el espíritu de Verdad que viene a cumplir la promesa del Cristo y las observancia de su ley de Amor y Caridad en la Tierra.
ORACIÓN A NUESTRO ÁNGEL PROTECTOR
Ángel significa enviado o mensajero.
Son espíritus al servicio de Dios y al
servicio del hombre.
Su misión es velar por nosotros.
ORACIÓN
Ángel de la paz, Ángel de la guarda a quien soy encomendado, mi defensor
mi vigilante centinela; gracias te doy que me libraste de muchos daños del cuerpo
y de mi alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto me
encaminaste; al oído con santas inspiraciones me avisaste.
Perdóname, amigo mio, mensajero del cielo,consejero,protector y fiel guarda mio;
muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial.
En mis desobediencias, en vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre
de noche y de día.
QUE ASÍ SEA