El verdadero ESPIRITISMO no tiene nada que ver con echar cartas,amuletos,adivinar,ni rituales, ni se lee el futuro, ni astrologia,ni supersticciones,ni nada por el estilo. El verdadero ESPÍRITA tan solo busca su transformación moral y el trabajo interior, luchando por conseguir el despertar de la conciencia. El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. El espiritismo nos ayuda a conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos, las leyes que lo gobiernan, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan y, en consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una auténtica revelación en el sentido científico de la palabra. El espiritismo no es NINGUNA RELIGIÓN,es una ciencia puramente filosófica. El propósito máximo del Espiritismo es el de llevar un mensaje que provoque el Adelantamiento Espiritual a la humanidad, mediante la "Moralización".La mediumnidad ha existido desde los tiempos más remotos, no es lo mismo una mediumnidad equilibrada que una mediumnidad desequilibrada.
Blog de Espiritismo La Reencarnación.El Mundo de los Espíritus.La Filosofia Espirita. La Mediumnidad.Los Conocimientos de los Espíritus. Estudio de las Obras de Allan Kardec.La Inmortalidad del alma.El estudio de sí mismo.La transformación moral.El trabajo interior. Experiencias fuera del cuerpo físico en otros planos.
sábado, 30 de junio de 2012
Matemática de la Reencarnación
viernes, 22 de junio de 2012
Mundos Inferiores y Mundos Superiores
La clasificación de mundos inferiores y mundos superiores es más bien relativa que absoluta, porque un mundo es inferior o superior con relación a los que están encima o debajo de él en la escala progresiva.
Tomando la tierra como un punto de comparación, podemos formarnos una idea del estado de un mundo inferior, suponiendo al hombre en el grado de las razas salvajes o de las naciones bárbaras que aun se encuentran en su superficie, y que son restos de su estado primitivo.
En los mundos más atrasados los seres que los habitan son de algún modo rudimentarios; tienen la forma humana, pero sin ninguna hermosura; los instintos no están templados por ningún sentimiento de delicadeza ni de benevolencia, ni por las nociones de lo justo y de lo injusto, la única ley es allí la fuerza brutal. Sin industria y sin invenciones, los habitantes emplean su vida en conquistar su alimentación. Sin embargo, Dios no abandona ninguna de sus criaturas: en el fondo de las tinieblas de la inteligencia yace latente la vaga intuición de un Ser supremo, más o menos desarrollada. Este instinto basta para hacer que unos sean superiores a otros, preparando su aparición a una vida más completa, porque éstos no son seres degradados, sino niños que crecen.
Entre estos grados inferiores y los más elevados, hay innumerables escalones, y entre los espíritus puros desmaterializados y resplandecientes de gloria con dificultad se reconocen aquellos que animaron esos seres primitivos, de la misma manera que en el hombre adulto es difícil reconocer el embrión.
En los mundos llegados ya al grado superior, las condiciones de la vida moral y material son muy diferentes, lo mismo que en la tierra. La forma del cuerpo es siempre, como en todas partes, la forma humana pero embellecida, perfeccionada, y sobre todo, purificada. El cuerpo allí nada tiene de la materialidad terrestre, y por consiguiente no está sujeto, ni a las necesidades ni a las enfermedades, ni a los deterioros que engendra el predominio de la materia; los sentidos más exquisitos tienen percepciones que en la tierra embotan lo grosero de los órganos; la ligereza específica de los cuerpos hace la locomoción rápida y fácil: en vez de arrastrarse penosamente por el suelo, se deslizan, digámoslo así, por la superficie, o se suspenden en la atmósfera sin otro esfuerzo que el de la voluntad, así es como se pintan los ángeles y como los antiguos representaban los manes en los Campos Elíseos.
Los hombres conservan a su gusto las facciones de sus existencias pasadas, y aparecen a sus amigos tales como les conocieron; pero iluminados por una luz divina y transformados por las impresiones interiores, que son siempre elevadas. En vez de rostros deslucidos, demacrados por los sufrimientos y las pasiones, la inteligencia y la vida irradian con ese esplendor que los pintores han traducido por diadema o aureola de los santos.
La poca resistencia que ofrece la materia a los espíritus ya muy avanzados, hace que el desarrollo de los cuerpos sea rápido y la infancia corta o casi nula; la vida exenta de cuidados y de congojas, es proporcionalmente mucho más larga que en la tierra.
En principio la longevidad está proporcionada al grado de adelantos de los mundos. La muerte no tiene ninguno de los horrores de la descomposición: lejos de ser un motivo de espanto, es considerada como una transformación feliz, porque allí no existe la duda sobre el porvenir. Durante la vida, no estando el alma encerrada en una materiac compacta, irradia y goza de una lucidez que la pone en un estado casi permanente de emancipación, y permite la libre transmisión del pensamiento.
En esos mundos felices, las relaciones de pueblo a pueblo, siempre amistosas, nunca se turban por la ambición de esclavizar a su vecino, ni por la guerra, consecuencia de aquélla.
Allí no hay ni amos, ni esclavos, ni privilegiados por nacimiento; la superioridad moral e inteligente es la única que establece la diferencia de condición y da la supremacía. La autoridad es siempre respetada, porque sólo se da al mérito y porque siempre se ejerce con justicia.
El hombre no procura elevarse sobre el hombre, sino sobre sí mismo, perfeccionándose; y este deseo incesante no es un tormento, sino una noble ambición que le hace estudiar con ardor para llegar a igualarles. Todos los sentimientos tiernos y elevados de la naturaleza humana se encuentran allí aumentados y purificados; los enconos, los celos mezquinos y las bajas codicias de la envidia son desconocidas; un lazo de amor y fraternidad reune a todos los hombres, y los más fuertes ayudan a los más débiles. Poseen más o menos según lo que han adquirido por su inteligencia, pero nadie sufre por falta de lo necesario, porque nadie está allí por expiación; en una palabra, el mal no existe.
En vuestro mundo tenéis necesidad del mal para sentir el bien, de la noche para admirar la luz, de la enfermedad para apreciar la salud; allí no son necesarios esos contrastes; la eterna luz, la eterna hermosura, la eterna calma procuran una eterna alegría el contacto de los malos que no tienen entrada.
Esto que no turban ni las angustias de la vida material, ni es lo que difícilmente comprende el espíritu humano; ha sido ingenioso para pintar los tormentos del infierno, pero nunca ha podido representarse los goces del cielo; ¿y por qué?; porque siendo inferior sólo ha sufrido penas y miserias y no ha entrevisto los esplendores celestes; sólo puede hablar de lo que conoce; pero a medida que se eleva y purifica, se esclarece el horizonte y comprende el bien que está delante de si, así como ha comprendido el mal que se ha dejado detrás.
Sin embargo, esos mundos afortunados no son mundos privilegiados porque Dios no tiene parcialidades para ninguno de sus hijos; da a todos los mismos derechos y las mismas facilidades para llegar a ellos, a todos los hace partir de un mismo punto, y no dota a unos más que a otros; los primeros puestos son accesibles a todos; a ellos corresponde el conquistarlos por medio del trabajo; a ellos corresponde alcanzarlos lo más pronto posible, o languidecer durante siglos y siglos en lo más bajo de la humanidad. (Resumen de la enseñanza de todos los espíritus superiores).
Extraído de: "El Evangelio según el Espiritismo" - Allan Kardec
sábado, 16 de junio de 2012
Perdón y Olvido de las Ofensas
Escuchad, pues, esa respuesta de Jesús y, como Pedro, aplicáosla; perdonad, sed indulgentes, caritativos, generosos y hasta pródigos de vuestro amor. Dad, porque el Señor os dará; perdonad, porque el Señor os perdonará; bajáos, porque el Señor os levantará; humilláos, porque el Señor os hará sentar a su derecha. Id, amigos míos, estudiad y comentad estas palabras que os dirijo de parte de Aquél que desde lo alto de los esplendores celestes, tiene siempre la vista dirigida hacia vosotros, y continúa con amor la tarea ingrata que empezó hace dieciocho siglos.
Perdonad, pues, a vuestros hermanos, como tenéis necesidad de que os perdonen a vosotros mismos. Si sus actos os han perjudicado personalmente, mayor motivo tenéis para ser indulgentes, porque el mérito del perdón es proporcionado a la gravedad del mal, y no habría ninguno en perdonar los daños de vuestros hermanos si sólo os hubiesen hecho pequeñas heridas.
Espiritistas, no olvidéis nunca que tanto en palabras como en acciones, el perdón de las injurias no debe ser una palabra vana. Si os llamáis espiritistas, sedlo pues; olvidad el mal que os han podido hacer y no penséis sino en una cosa: el bien que podáis hacer.
El que ha entrado en este camino, no debe separarse de él ni con el pensamiento, porque sois responsables de vuestros pensamientos, que Dios conoce.
Haced, pues, que estén despojados de todo sentimiento de rencor; Dios sabe lo que mora en el fondo del corazón de cada uno. Feliz, pues, aquel que todos los días puede dormirse, diciendo: "Nada tengo contra mi prójimo". (Simeón, Bordeaux, 1862).
Perdonar a sus enemigos es pedir perdón para si mismo; perdonar a sus amigos es darles una prueba de amistad; perdonar las ofensas es reconocer que uno se vuelve mejor. Perdonad, pues, amigos míos, a fin de que Dios os perdone, porque sois duros, exigentes, inflexibles, y si además tenéis rigor por una ligera ofensa, ¿cómo queréis que Dios olvide, cuando todos los días tenéis gran necesidad de indulgencia? ¡Oh! desgraciado aquel que dice: "Yo no perdonaré nunca", porque pronuncia su propia condenación. ¿Quién sabe, además, si descendiendo en tí mismo, no has sido tú el agresor? ¿Quién sabe, si en esa lucha que empieza por un alfilerazo y concluye por un rompimiento, tú empezaste por dar el primer golpe? ¿Si tal vez te ha escapado una palabra ofensiva? ¿Si no has usado de toda la moderación necesaria? Sin duda tu adversario no tiene razón en manifestarse demasiado susceptible, pero esto es una razón para que seas indulgente, y no merezca los reproches que le diriges.
Admitamos que tú hayas sido realmente el ofendido en alguna circunstancia; ¿quién te dice que tú mismo no hayas envenenado el asunto con las represalias, y que hayas hecho degenerar en querella formal lo que fácilmente hubiera podido quedar en olvido?
Si dependía de ti el impedir las consecuencias, y no lo has hecho, eres culpable. Admitamos, en fin, que no tengas ningún cargo que hacerte; entonces tendrás mucho más mérito eu demostrate clemente. Mas hay que dos modos muy diferentes de perdonar: hay el perdón de boca y el de corazón. Muchas personas dicen que perdonan a su adversario, mientras que interiormente experimentan un placer secreto del mal que les sucede, diciendo para sí: esto es lo que él merece. Otros dicen "yo perdono" y añaden: "pero no me reconciliaré nunca; no lo volveré a ver en mi vida". ¿Acaso es esto el perdón según el Evangelio? No; porque, el verdadero perdón, el perdón cristiano, es aquel que echa un velo sobre lo pasado, el único que os será tomado en cuenta, porque Dios no se contenta con las apariencias; sondea el fondo de los corazones y los pensamientos más secretos; no se le contenta con palabras y vanos simulacros.
El olvido completo y absoluto de las ofensas es propio de almas grandes; el rencor siempre es una señal de bajeza y de inferioridad. No olvidéis que el verdadero perdón se reconoce en los actos mucho más que en las palabras. (Pablo, apóstol, Lyon, 1861).
Extraído de: "El Evangelio según el Espiritismo" - Allan Kardec
Los desastres naturales
Tsunami Asia 2004
| California - 2005 |
Haiti 2010
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Divaldo Pereira Franco El eminente Codificador del Espiritismo, Allan Kardec, tuvo el cuidado de preguntar a los Espíritus sobre esos flagelos destructores, conforme la pregunta nº 737, de El Libro de los Espíritus, y ellos contestaron que esos fenómenos ocurren para hacer progresar a la Humanidad.
La destrucción es necesaria para que haya la regeneración moral de los Espíritus que, en cada nueva existencia, suben una grada en la escalera del perfeccionamiento. Es necesario que se vea el objetivo, para que los resultados puedan ser apreciados. Solamente desde vuestro punto de vista personal los apreciáis; de ahí viene que los califiquéis de flagelos, por culpa de los perjuicios que os causan. Son, pues necesarios, tales flagelos, porque despiertan la conciencia humana hacia la solidaridad y para la imprescindible auto iluminación.2. ¿Todas las personas que desencarnan colectivamente, tienen necesariamente vínculos con el pasado?
DPF: Sin ninguna duda. Cuando ocurre una calamidad generalizada, aquellos que se encuentran involucrados en el proceso de rescate están liberándose de un compromiso colectivo que fue asumido anteriormente, en cuyo período se practicaron males innombrables contra el ser humano aisladamente y la sociedad en general. No siempre, sin embargo, hay vínculos individuales, unos con otros, siendo parte del grupo por afinidad vibratoria.
3. En la Revista Espírita de 1858, el Espíritu San Luís, afirma que, cuando una existencia ha sido puesta en peligro es una advertencia deseada antes de la encarnación, para desvío del mal y hacer que el individuo se torne mejor. ¿Sería esto la causa por la cual algunas personas no son alcanzadas durante una catástrofe?
DPF: No pocas veces se encuentran personas no vinculadas de necesidad de los flagelos destructores, en el momento en que ocurren. Sin embargo, son invitadas a graves reflexiones propias salvándose, a fin de que sus existencias se tornen provechosas, modificando la conducta y ampliando el área de servicio iluminativo personal y en beneficio de la humanidad.
Por esta razón, muchos hombres y mujeres que se encuentran en el seno de los sucesos
lamentables se salvan de forma, a veces, inexplicable, como ocurrió en el tsunami y siempre sucede en otros sucesos no menos dolorosos.4. Desencarnaciones colectivas como las que ocurrieron en Paraguay (incendio en un supermercado en Asunción), o en Argentina (incendio en una discoteca en Buenos Aires) tiene cierta similitud con la tragedia del Circo, en Niterói, Brasil, hecho narrado por Humberto de Campos, a través de la psicografía de Chico Xavier, en la cual, las víctimas del incendio eran antiguos romanos que llevaron a jóvenes cristianos entregarlos a la muerte en la arena... En su opinión, ¿estos hechos recientes, serían rescates de similar origen?
DPF:Sí. Sin embargo, no necesariamente reuniendo verdugos de los cristianos en días del pasado.
La Humanidad ha vertido tantas lágrimas con las tragedias ocasionadas con religiosos intolerantes como a través de gobiernos arbitrarios, por políticos deshonestos y violentos
como por medio de hábiles negociantes que explotan a las masas, llevándolas a la miseria y
al sufrimiento...
Periódicamente la Divinidad reúne a esos agresores de la Conciencia Cósmica de diversos períodos y los invita a la desencarnación en masa, dolorosa, aflictiva, de modo que rescaten los débitos cometidos, sin que sean necesarios otros agentes humanos para hacerlo.
Algunos, que desencadenan las tragedias, por ignorancia, locura o perversidad, se tornan, sin darse cuenta, instrumentos de la Ley Soberana, dando así continuidad a la irrefutable labor de purificación propuesta por la Justicia Divina.5. Recordamos al Espíritu André Luiz, en el libro «Nuestro Hogar», narrando sobre la preparación del plano espiritual para una gran tragedia, que sería la Segunda Guerra Mundial.
¿Podría narrarnos cómo los Espíritus actúan desde el otro lado de la vida ante estos hechos?
DPF: Conforme nos enseña El Libro de los Espíritus, en la Parte 2a., Capítulo IX, especialmente las preguntas de nºs. 537 y siguientes, hay Entidades que presiden los fenómenos y los dirigen de acuerdo con las atribuciones que tienen.
En la tradición de todos los pueblos existen esos arquetipos procedentes de las generaciones anteriores, que informan sobre la existencia de elementales, gnomos, hadas, genios, sílfides, elfos, salamandras, orixás..., que son responsables de los fenómenos
de la Naturaleza, tanto en la construcción como en la destrucción, de forma que la Tierra alcance su nivel más elevado en la condición de mundo de regeneración.
Bajo el comando de Espíritus nobles y sabios, verdaderos ingenieros siderales que planean los sucesos de cualquier matiz en el planeta terrestre, aquellos cooperadores son incumbidos de realizarlos, de la misma forma que sucede en nuestra sociedad, en lo concerniente al progreso individual y al de las masas.
Después de estudiar las necesidades de aquellos que estarán incluidos en la depuración a través del flagelo destructivo, elaboran las acciones, utilizándose de los fenómenos geológicos (como en el caso del tsunami), otros de naturaleza diversa (incendios, conflictos armados, guerras, accidentes colectivos) o se responsabilizan de su resultado, atendiendo, de ese modo, a los objetivos de la evolución.6. Sabemos a través de revelaciones mediúmnicas y para nuestra ilustración, la causa
pasada de las personas que desencarnaron durante catástrofes, en el caso específico del tsunami, en el mar Índico, con más de 250 mil muertes, ¿Cuál sería el origen? ¿Los Espíritus Benévolos le han informado algo al respecto?
DPF: En comentario particular, sin que yo pueda demostrar su legitimidad, el Espíritu Joanna de Ângelis me informó que las víctimas del fenómeno destructivo a que nos estamos refiriendo, fueron parte de las antiguas legiones bárbaras que destruyeron, prácticamente Europa y otros pueblos, en el pasado, especialmente, Alarico I y sus ejércitos, cuando sometieron a su talante cruel varios países, incluyendo a Tracia y Grecia, habiendo amenazado antes Constantinopla y, cuando conquistando Roma, la saquearon y quemaron durante seis días, que se prolongaron por mucho tiempo, en el año 410 (d.C.), en que también él desencarnó...7. Finalmente, ¿Cómo ve la acción solidaria y ayuda humanitaria de los países desarrollados,
ante el sufrimiento de los países afectados?
DPF: La Humanidad está constituida por Espíritus en estados primarios, pero también por aquellos que ya alcanzaron un estado más elevado estado de evolución y que constituyen
ejemplos que arrastran las multitudes. Infelizmente, han ocurrido fenómenos sociales lamentables, por culpa de la indiferencia de algunos líderes, sin embargo, avanzamos con el progreso rumbo a la felicidad que es improrrogable bajo el comando de Jesús.
Es natural, por tanto, que todos los pueblos se unan y se ayuden recíprocamente, ya que esos fenómenos dolorosos volverán a ocurrir, posiblemente más severos, exigiéndonos
cuidados y atención, mientras aguardamos que sucedan y donde vuelvan a ocurrir.
Se reconoce la madurez espiritual de un pueblo por sus sentimientos de fraternidad, de solidaridad humana, y no solamente por sus conquistas científicas y tecnológicas, que aunque auxilienmucho, no impiden que ocurran flagelos destructores de este y de otros aspectos.
Desde la antigüedad, grandes tragedias se abaten sobre la Humanidad. A fenómenos naturales – ciclones, maremotos, volcanes – se han sumado situaciones tormentosas
desencadenadas por la acción humana, como incendios, derrumbes de construcciones y genocidios.Ya lo largo de la gran epopeya humana siempre se ha preguntado:
¿por qué?
DPF: Para los que creen en la bondad, en la misericordia y en la justicia de Dios, las interrogaciones son aún más profundas.
En fin, ¿cuáles son las razones para que el Creador permita que sus hijos – aparentemente inocentes – sean víctimas de las catástrofes que dejan detrás de sí la muerte, la miseria, la enfermedad, la orfandad y la viudez, y que hacen infelices a miles de vidas?
Al quedarse intrigado con la secuencia de pruebas colectivas que marcan la trayectoria de la Humanidad, el Codificador del Espiritismo, Allan Kardec, indagó a los Inmortales acerca de las razones de tales tragedias. Y los Bienhechores Espirituales han explicado, en el capítulo seis de la tercera parte de El Libro de los Espíritus, que las calamidades destructivas son pruebas que dan al hombre oportunidad de evolucionar y de ejercitar su inteligencia al demostrar paciencia y resignación delante de la voluntad de Dios.
El Espiritismo enseña que todas las aflicciones tienen una causa justa, originada en la actual existencia o en vidas anteriores. Por eso, los Espíritus Superiores no se ponen
en estado de rebeldía ante las tragedias. Por el contrario, se muestran serenos y compadecidos delante del sufrimiento.
Ellos nos estimulan a aprovechar la oportunidad para hacer el bien a las víctimas de las catástrofes. Ellos nos informan que dichas ocasiones ofrecen al hombre la oportunidad
de manifestar sus sentimientos de abnegación, de desinterés y de amor al prójimo.
De esta manera, no se debe tener extrañeza cuando leemos, en el texto de El Libro de los Espíritus, algunas expresiones más fuertes. Una de ellas, la que dice: «Es necesario castigarlo en su orgullo», debe ser entendida como una expresión del siglo diecinueve. El Espiritismo explica que Dios no castiga ni premia. Él ama a todos sus hijos y los corrige mediante leyes eternas y justas. Para entender mejor el contexto de estas afirmaciones, sugerimos la lectura integral del cap. VI (Ley de Destrucción) de la 3ª Parte de El Libro de los Espíritus.
sábado, 9 de junio de 2012
ESPIRITISMO NO ES MEDIUMNIDAD
Espiritismo es doctrina.
Mediumnidad es fenómeno que está muy lejos de sólo existir ligado a los espíritas.
Tan notoria es la diferencia que, en referencia concreta de la doctrina y del fenómeno en las personas, que Kardec creó los neologismos espírita y médium, naturalmente con significados muy distintos. El primero es el adepto de la idea. El segundo es la persona que tiene facultades mediúmnicas (aquellas que permiten intercambiar información entre este plano de vida y el pos mortem; el médium es un intermediario entre dos dimensiones: la espiritual y la material).
El Espiritismo no sólo en nada se asemeja a brujerías, supersticiones o creencias, como tampoco es, como dijimos, mediumnidad. La mediumnidad, como fenómeno paranormal no utilizado, es neutra, sirve para el bien o no. El Espiritismo señala siempre hacia la edificación del bien. Pero, en la práctica, hay siempre una utilización del fenómeno mediúmnico. Aquí debemos hablar de mediumnismo, que es, como dijimos, el fenómeno practicado de acuerdo con las ideas propias de quien lo practica, cualesquiera que ellas sean.
Existen, por ejemplo, los llamados sincretismos afro-religiosos, como la Umbanda y otros, y existen, por igual, personas habituadas a las religiones tradicionales que, tal vez por se sentirse insatisfechas, verificando la existencia concreta del fenómeno mediúmnico, lo practican, incorporándole sus ideas personales. Después, usan y abusan de la palabra espiritismo y dicen ser espíritas sin serlo. Pero eso poquísimo tiene que ver con la doctrina espírita. ¿Y, por qué «poquísimo»? Simplemente porque el eslabón común, único y singular es la mediumnidad. Mediumnidad que es neutra, no tiene valores propios, pues depende de los valores de quien la utiliza y para qué.
Para las cosas nuevas se necesitan nuevas palabras. Así lo quiere la claridad del lenguaje, para evitar la confusión inseparable del sentido múltiple de los mismos términos. Las voces espiritual, espiritualista y espiritualismo poseen un significado bien definido. Darles uno nuevo para aplicarlas a la Doctrina de los Espíritus sería multiplicar las causas, ya tan numerosas, de anfibología. En efecto, el espiritualismo es el opuesto del materialismo. Cualquiera que crea tener en sí algo más que la materia es un espiritualista. Pero no se sigue de ello que crea en la existencia de los Espíritus o en sus comunicaciones con el mundo visible. En lugar de los vocablos ESPIRITUAL y ESPIRITUALISMO empleamos nosotros, para designar a esta última creencia, los de espírita y Espiritismo, cuya forma recuerda su origen y su sentido radical, y que por eso mismo presentan la ventaja de ser perfectamente inteligibles, y reservamos para la palabra espiritualismo la significación que le es propia. Por tanto, diremos que la Doctrina Espírita o el Espiritismo tiene por principios las relaciones del mundo material con los Espíritus o Seres del Mundo Invisible. Los adeptos del Espiritismo serán los espíritas o, si así se prefiere, los espiritistas.
- Trabaja con varios médiums de grupos diferentes que no tienen contacto entre sí a los que plantea las mismas preguntas.
- Recoge las comunicaciones de muchos Espíritus y las compara entre sí para deducir la verdad común a todas ellas.
- En su sentido más estricto se utiliza para definir la doctrina filosófica y experimental que Allan Kardec codificó en sus obras. En este sentido se puede encontrar seguido con el adjetivo de kardeciano (de Kardec) para indicar que se sigue la codificación de Kardec, por ejemplo, el “espiritismo kardeciano” o los “espíritas kardecianos”
- En un sentido más amplio, encontramos la palabra espiritismo para definir para todo el movimiento de estudio que apareció a partir de los fenómenos de Hydesville, para todos los que se interesaron por la comunicación con el más allá y todos los centros de investigación, de experimentación o de práctica de la comunicación con el más allá aunque no sigan las obras de Allan Kardec, por ejemplo, algunos de los grupos que experimentan con la ouija.
- En el uso común, es habitual encontrar que la palabra espiritismo se usa para designartodo tipo de prácticas de comunicación con el más allá, sean cuales sean la filosofía o creencia que sigan, en cualquier lugar y en cualquier momento de la historia. Así, por ejemplo, se habla de las prácticas de espiritismo en las tribus de África o las prácticas de espiritismo en la Antigüedad.
- Ciencia: el espiritismo nace a través de la observación y la experimentación a través la práctica mediúmnica y de las relaciones de los Espíritus con nosotros.
- Filosofía: de estas relaciones se derivan unos conocimientos, un nuevo concepto de la realidad, este nuevo paradigma es la parte filosófica es espiritismo.
- Religión: la filosofía espírita nos lleva al aspecto religioso. La enseñanza de los Espíritus nos hace reflexionar en Dios, la vida futura en el más allá y la necesidad de nuestro desarrollo moral y espiritual.
«El Espiritismo es al mismo tiempo una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que se establecen entre nosotros y los Espíritus; como filosofía comprende todas las consecuencias morales que derivan de esas mismas relaciones».
«El Espiritismo (…) tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo».«Sin ser una religión, desemboca en las ideas religiosas, haciéndolas surgir en los que no las tienen y robusteciéndolas en aquellos en quienes son vacilantes»
- La mediumnidad es la facultad de ser un medio, un “médium”, entre el mundo espiritual y nosotros.
- Las prácticas mediúmnicas son cualquier ejercicio o práctica de la facultad de la mediumnidad.
- El espiritismo es la doctrina que incluye el estudio de la facultad de la mediumnidad, y también las prácticas mediúmnicas, pero también es toda la filosofía y todos los conocimientos que se han obtenido a través de las prácticas mediúmnicas.
- Así, puede haber médiums que tengan la facultad mediúmnica pero no sean espíritas.
- Puede haber prácticas mediúmnicas que no sean espíritas porque no sigan la línea de Allan Kardec.
- Y puede haber espíritas que no tengan la facultad mediúmnica o que no participen de prácticas mediúmnicas. Estos espíritas son los que estudian la filosofía espírita desarrollada en las obras de Allan Kardec y en la de todo los que han continuado tras su obra y su trabajo todos estos años.
¿Qué sabemos de los Animales?
¿Qué sabemos de los Animales? |
¿Qué sabemos de los animales? Pues muy poco, la verdad. ¿Qué nos interesa saber? Pues todo lo que esté a nuestro alcance, que no es mucho. Podríamos plantear las siguientes cuestiones: - SU ORIGEN - ¿TIENEN ALMA? - ¿SIENTEN, PIENSAN, SUFREN? - SUS POSIBILIDADES - SU EVOLUCIÓN - SU FUTURO SU ORIGEN En mi anterior ponencia, hablé de la formación de la Tierra y en esa formación se incluía el nacimiento de los seres vivos de la Creación. Esos seres surgen de los minerales, cuando estaban aún cristalizados, como los virus y de ahí se forman los primeros seres unicelulares, que se multiplican rápidamente en las aguas templadas de los océanos primitivos. En los minerales, aunque no observemos vida propiamente dicha, ella duerme, y se ensaya para un despertar futuro. En el planeta Tierra, las condiciones ambientales en el surgimiento de la vida eran extremadamente propicias para la transformación de los minerales en substancias orgánicas. Nace más tarde la ameba y seres vivos de parecidas características La chispa divina, está ya en éstos seres: está incluso antes de éstos seres, cuando residía en el mineral. Y a partir de ahí, comienza el peregrinaje del PRINCIPIO ESPIRITUAL O MÓNADA ESPIRITUAL. Es en este PRINCIPIO, que está grabada la ley de Dios, como en la simiente están contenidas las leyes que regulan la estructura del árbol y los frutos futuros. El psiquismo de que Dios dota a la creación va encaminándose hacia la evolución a que todos estamos llamados. Es ese principio que va reencarnando una y otra vez, desde los seres más primitivos, el que va recogiendo experiencias en todos los aspectos, y es por eso que podemos decir que, ese PRINCIPIO duerme en el mineral, sueña en el vegetal, despierta en el animal y siente en el hombre, caminando hacia la angelitud, que es nuestro destino. ¿Y cómo recogen esas experiencias? Pues sencillamente grabando en su psiquismo rudimentario, todos los acontecimientos de sus vivencias. Ya hemos aprendido que todo cuanto vivimos, pensamos o hacemos, queda archivado en nuestro psiquismo. En los animales, dotados de ese atributo; aunque primitivo, ocurre lo mismo. De esa forma, cuando van a reencarnar, en los momentos de la fecundación, su PRINCIPIO psíquico imprime al óvulo, toda la información que él va a necesitar en su futura experiencia. Y donde son ayudados en todo momento por Espíritus Superiores; no sólo ellos, sino todas las especies, por inferiores que sean. El PRINCIPIO ESPIRITUAL de los animales de formas más primitivas, va pasando a animales más evolucionado, debido a esa escala que van recorriendo de aprendizaje, mediante las experiencias vividas, y es el PRINCIPIO que lo habita, el que va conquistando suficientes experiencias, para conquistar otras formas dentro de la raza animal. Así el Psiquismo RUDIMENTARIO que habitó el cuerpo de un molusco, miles de años después, podría habitar el cuerpo de un animal superior y así, paso a paso, experiencias tras experiencias, van caminando para razas superiores y el paso a la GRAN TRANSICIÓN, va siendo más corto cada vez. Para eso han de transcurrir muchos miles de años. Se entiende de esa manera, que las razas de animales, a través de miles de años, apenas han tenido cambios substanciales, y el perro de hoy es igual al de hace miles de años. ¿TIENEN ALMA? Allan Kardec siempre nos recomendó la práctica de la razón y la lógica; pues bien vamos a reflexionar: Si el PRINCIPIO Espiritual ya viene caminando desde el mineral, aunque de una forma muy rudimentaria que a veces se nos escapa al entendimiento. ¿Cómo podemos pensar que los animales no tengan alma después de haber conquistado un status en la escala de la evolución bastante significativo? ![]() ¿Podemos pensar que esos rasgos tan evolucionados de conducta en muchos animales, se deba a unos seres sin alma o principio espiritual? ¿O al acaso, al que se recurre siempre que no tenemos explicaciones o respuestas? Sería, como dice Allan Kardec, un acaso muy inteligente, ¿no? En el Libro de los Espíritus, pregunta 597, Allan Kardec plantea esta cuestión: Puesto que los animales poseen inteligencia que les confiere cierta libertad de acción, ¿existe en ellos un principio independiente de la materia? R. Sí, y que sobrevive al cuerpo. Y en la pregunta 597ª. Ese principio ¿es un alma similar a la humana? R.Es también un alma, si así lo queréis. Ello depende del sentido que se dé a esta palabra. Pero es inferior a la del hombre... Algo con lo que estamos de acuerdo, por supuesto. Por eso, a la pregunta de si tienen alma los animales, contestamos: Sí, tienen alma, pero, evidentemente, no un alma o espíritu como lo podemos concebir en seres humanos; porque en los animales, el PRINCIPIO Inteligente, no está desarrollado como en nosotros, seres superiores en inteligencia, aunque no siempre en sentimientos. En los animales, dependiendo de la evolución a la que hayan llegado, la Inteligencia y el PRINCIPIO espiritual, está comenzando a despertar. A medida que el animal evoluciona, ese PRINCIPIO va desenvolviéndose y su alma va adquiriendo mayores capacidades de sentir: no olvidemos que van caminando para el Reino Hominal. Sin embargo repito: sí tienen alma. ¿Qué es sino, el principio que habita en ellos? Confirmado por los Espíritus Superiores. ¿SIENTEN, PIENSAN, SUFREN...? Encadenando el tema anterior con éste, vemos muy lógico que los animales sientan y sufran, no así que desarrollen un pensamiento, como lo concebimos en los humanos. Aunque también podemos asegurar que tienen forma de PENSAMIENTO RUDIMENTARIO, debido a su rudimentario PSIQUISMO. Muchos científicos mantienen la teoría de que, en los animales se da "un juego de un cierto automatismo". Una explicación que no tiene sentido. Y si tienen una rudimentaria INTELIGENCIA, llegamos a la conclusión de que, también ellos, pueden tener unas percepciones extra-sensoriales, sin que lleguemos a aseverar, que los animales tengan, propiamente dicho, MEDIUMNIDAD. Sin embargo, en muchos animales, hay que reconocer sus excepcionales percepciones, cuando parece que ven, oyen y perciben, de un modo incuestionable. Así como un animal, siente cariño hacia su amo, puede expresar sentimientos adversos, ante la crueldad, exteriorizando odio o antipatía. (Ejemplo del elefante) Dice Emmanuel: "... El animal, igualmente, para alcanzar la aureola de la razón debe conocer benemérita y cumplida hilera de experiencia que terminará por integrarlo en la parte definitiva del razonamiento. Comprendamos, de ese modo, que el sufrimiento es ingrediente inapelable en el plato del progreso..." Con las palabras sabias de Emmanuel, podemos comprender mejor el esfuerzo que el animal hace por alcanzar un grado mayor de razonamiento. Pero hemos de admitir que el animal no sufre porque tenga karmas que expiar, y si, como dice Emmanuel, porque el sufrimiento es ingrediente inapelable en el plato del progreso. También aplicable a los seres humanos. El animal necesita ascender en la escala de la EVOLUCIÓN, como nosotros en la escalera de la PERFECCIÓN. La comprensión de estas informaciones tan importantes, con respecto a los animales, debería reformar en nosotros, la idea errónea, que podamos tener de ellos, y a la vez, debería cambiar nuestro trato con los animales, ayudándoles en ese supremo esfuerzo que hacen para conquistar nuestras posibilidades. Podemos llegar a aseverar que, también en el reino animal, se producen suicidios, de los que numerosos relatos han sido recogidos por experimentadores y estudiosos. (Ejemplo del macaco en el zoo) Si esto sucede, es que hay sentimientos e inteligencia, para buscar, deliberadamente, la muerte. ¿No es esto pensamiento y voluntad? Dice Kardec: "La muerte voluntaria de un animal prueba que él tiene consciencia de su existencia e individualidad; comprende lo qué es la vida y la muerte, pues escoge libremente entre una y otra. No es, pues, una máquina y no obedece exclusivamente a un instinto ciego. El instinto - concluye el Codificador de la Doctrina Espírita - impele a la búsqueda de los medios de conservación, y no de su propia destrucción." SUS POSIBILIDADES ¡Son muchas! Siempre hemos concebido al animal como un ayudante o como animal de compañía, aunque no siempre el trato que les damos es el correcto; Dios no ha dispuesto a los animales, para que nosotros les matemos indiscriminadamente, ni abusemos de ellos en los juegos y las mal llamadas Fiestas Nacionales; son hermanos inferiores nuestros, con inmensas posibilidades; si nosotros les educamos, tratamos bien, les queremos y los encaminamos hacia su destino con amor. A la vista está, los progresos que el animal, en general, ha hecho al lado del hombre, convirtiéndose en su amigo, y muchas veces, en su esclavo, cuando el hombre lo trata con afecto. Sus mayores posibilidades son de evolución, teniendo presente el largo futuro que les aguarda antes de llegar al Reino Hominal, por eso, sabiendo que un día llegarán a ser humanos, debemos facilitarles, en lo posible, su trayectoria y su meta, procurando no aumentar nuestra, a veces, larga lista de desatinos, tratando a los animales indebidamente. Un día vendrá en que el Hombre no necesite, para su alimentación, matar a un ser inferior que no tiene posibilidades de elección, así como el Hombre dejará de divertirse a costa del sufrimiento de alguien que no tiene como defenderse ante la crueldad del hombre. Podemos citar, a algunos de los estudiosos del tema de los animales, comprobando ellos, las posibilidades y percepciones de los animales: Heer Krall, que descubrió que la acuidad visual del caballo es extraordinaria. También Maurice Maeterlinck (premio Nobel de literatura, 1911, creyente en la sobrevivencia del alma), investigó las posibilidades de los caballos. El Dr. Giovanni Batista, que estudió la mediúmnidad en los animales. Konstantin Raudive (investigador de las transcomunicaciones), estudió varios casos de animales que hablaban, siendo éstos canales de los espíritus. En un mensaje mediúmnico de Rodolfo Valentino, dijo que los perros pueden sentir, muchas veces, la muerte de una persona que les gusta, por sentir las vibraciones especiales que el organismo emite en la inminencia de la liberación del Espíritu de los vínculos de la carne. Frederic Myers, Joseph B. Rhine (científico, descubridor de las funciones psi - facultades sensoriales.)etc. Buscando una solución a los enigmas de las facultades y posibilidades de los animales, podemos decir, como hipótesis, que pudieran tener un sexto sentido o sentido de dirección, que los ayudasen a percibir, orientarse y exteriorizar facultades, que no formaría parte de las facultades sensoriales conocidas en el animal. SU EVOLUCIÓN Es obvio que todos estamos llamados a progresar, incluso, desde los principios más primitivos, como es el del reino vegetal y animal. No debemos olvidar que hemos caminado en el reino animal, y por muchos miles de años. Quien no pueda admitir esta idea, le costará comprender de dónde venimos y a dónde vamos; así como que los animales, un día alcanzarán la posición de hombres, mientras nosotros, seres humanos, lucharemos por alcanzar la angelitud. Sabemos que no pasamos de ser animales a ser hombres, en un abrir y cerrar de ojos. Los Espíritus Superiores nos dicen, que existe una transición, lógica por otra parte, en la que los animales van encarnando una y otra vez, pero ya en otro espacio u otra dimensión, sin necesidad de un cuerpo material, una vez alcanzada toda la enseñanza en el Reino animal. Dispuestos a ser seres humanos, los Espíritus Superiores, les ayudan en esos lugares, a alcanzar otro tipo de experiencias, que no podrían alcanzar como animales. Les ayudan a alcanzar otras percepciones, sin que lleguen a encarnan en cuerpos materiales, transformándose lentamente, en una metamorfosis, que los llevará a conquistar un tesoro precioso: Un Espíritu, con los atributos de la Inteligencia y la Razón, además de trabajar incesantemente, por desarrollar los SENTIMIENTOS. Podríamos denominar a esto: EL ESLABON PERDIDO. El libro de los Espíritus nos dice en la pregunta nº 607: "Se ha dicho que en su origen el alma del hombre se halla en un estado análogo al de la infancia de la vida corpórea, que su inteligencia brota apenas y que se ensaya para la vida. ¿Dónde cumple el Espíritu esa primera etapa? - R. - En una serie de existencias que anteceden al período que llamáis de humanidad." Y en la 607ª, podemos leer: " Así pues, ¿el alma pareciera haber sido el principio inteligente de los seres inferiores de la Creación? - R. - ¿No hemos dicho ya que en la Naturaleza todo se eslabona y tiende a la unión? Es en esos seres - a los que estáis lejos de conocer en su totalidad - donde el principio inteligente se elabora, individualizándose poco a poco, y se ensaya para la vida, conforme hemos afirmado antes. Se trata en cierto modo de una tarea preparatoria, como la de la germinación, a consecuencia de la cual el principio inteligente experimenta una transformación y se convierte en Espíritu..." SU FUTUROY llegamos, asociando un tema a otro, al futuro del animal; es sencillo de prever: El reino Hominal. Ensayará sus primeros pasos, en la vida del ser humano, como el niño cuando nace, necesitado de aprender y de saber todo. Tendrá todas las tendencias y posibilidades de alcanzar cualidades, que en su lucha incesante, ya dentro de un cuerpo, aunque primitivo, pero humano, conquistará. En sus primeras etapas o encarnaciones, exteriorizará constantemente su pasado y los instintos aflorarán, y sus primeras vivencias serán animalizadas, por lo que los podemos imaginar situados en ambientes primitivos o sea; tribus o razas primitivas, donde sus vivencias y experiencias, a nadie extrañará, ya que el resto de compañeros, en su mayoría, estarán en las mismas circunstancias. CONCLUSIÓN Después de un resumen acerca de los animales, podemos concluir; que ellos tienen ALMA, INTELIGENCIA y SENTIMIENTOS, en un grado mayor de lo que podamos imaginar. Quizás, si hemos adquirido un poco más de conocimiento de los animales, eso nos ayude a tratarles y entenderles un poco mejor. Para finalizar algunas citas de personajes conocidos, en relación a los animales. - Abrahan Lincoln: "No me interesa ninguna religión cuyos principios no mejoran ni toman en consideración las condiciones de los animales". - Charles Darwin: "La compasión para con los animales es de las más nobles virtudes de la naturaleza humana". - Lamartine: "Entre la brutalidad con el animal y la crueldad para con el hombre, hay una sola diferencia: ?la víctima". - Dr. Albert Schweitzer: "El error de la ética hasta el momento ha sido la creencia de que sólo deba aplicarse en relación a los hombres". Artículo de: Isabel Porras González |
viernes, 8 de junio de 2012
La Nueva Generación
La nueva generación |
Para que los hombres sean felices sobre la Tierra es preciso que sólo buenos espíritus -encarnados y desencarnados- la habiten, los cuales únicamente anhelan el bien. Ese momento ha llegado, actualmente se lleva a cabo una gran emigración entre sus habitantes. Quienes hacen el mal mismo y a quienes el sentimiento del bien no alcanza, no son dignos de la Tierra transformada y, por lo tanto, serán excluidos, porque de lo contrario volverían a traer la confusión y el desorden al planeta y serían un obstáculo para el progreso. Expiarán su obstinación, unos en los mundos inferiores, otros como miembros de la razas terrestres más atrasadas, nuestro equivalente de los mundos inferiores, llevando consigo los conocimientos ya adquiridos y con la misión de ayudar a su adelanto. Serán reemplazados por espíritus mejores que harán reinar entre sí la justicia, la paz y la fraternidad. La Tierra -al decir de los espíritus- no debe ser transformada por un cataclismo que aniquile súbitamente a una generación. La generación actual desaparecerá poco a poco y la nueva la sucederá del mismo modo, sin que haya perturbación en el orden natural de las cosas. Todo ocurrirá exteriormente como de ordinario, con la sola diferencia indicada. Mas esta diferencia tiene una importancia capital, y es que los espíritus indignos que encarnaban en la Tierra ya no volverán a hacerlo en ella. En el niño que nazca, en vez de un espíritu atrasado e inclinado al mal, encarnará un espíritu más avanzado e inclinado al bien. Se trata, en realidad, de una nueva generación de espíritus y no de una nueva generación corporal. Indudablemente, en tal sentido hablaba Jesús, cuando decía: “De verdad os digo, que esta generación no pasará sin que estas cosas se hayan cumplido.” Quienes esperen ver esta transformación operarse por medios sobrenaturales y maravillosos, resultarán defraudados. La época actual es de transición. Los elementos de las dos generaciones se confunden aún. Ubicados en un punto intermedio, asistimos a la partida de una y a la llegada de la otra, presentando cada una características propias. Las dos generaciones que se suceden poseen ideas y miras totalmente opuestas. Es fácil distinguir a cual de ellas pertenece cada individuo por la naturaleza de sus disposiciones morales y, especialmente, por sus disposiciones intuitivas e innatas. La nueva generación, que debe fundar la era del progreso moral, se diferencia por una inteligencia y una lógica generalmente precoces, unidas al sentimiento innato del bien y de las creencias espiritualistas, lo que indica un cierto grado de progreso anterior. No se compondrá exclusivamente de espíritus eminentemente superiores, sino de espíritus con un ciertos grado de progreso y predispuestos a asimilar todas las ideas progresistas y aptas para secundar el movimiento regenerador. Por el contrario, lo que distingue a los espíritus atrasados es, en primer lugar, su rebelión contra Dios y negativa a reconocer ningún poder superior al del hombre. Y en segundo término, su propensión instintiva a las pasiones degradantes, a los sentimientos antifraternos del egoísmo, el orgullo, la envidia y los celos, y, finalmente, su apego a los bienes materiales y a todo lo que ata al mundo corpóreo, representado por la sensualidad, la rapacidad y la avaricia. Esos son los vicios que deben ser extirpados de la Tierra, mediante el alejamiento de quienes se rehúsan a corregirse porque son incompatibles con el reino de la fraternidad y porque los hombres de bien sufrirían al estar en contacto con ellos. Cuando la Tierra se vea liberada de ellos, los hombres caminarán sin vallas hacia el porvenir venturoso que les está reservado aquí, como recompensa a sus esfuerzos y perseverancia, aguardando que una depuración más completa aún les abra las puertas de los mundos superiores. No debemos creer que por esta emigración de espíritus todos los espíritus atrasados serán expulsados de la Tierra y relegados a mundos inferiores. Por el contrario, muchos volverán, pues se trata de aquellos espíritus que cedieron ante las circunstancias y el mal ejemplo. En ellos la corteza era más mala que el fondo. Una vez libres de la influencia de la materia y de las preocupaciones del mundo corpóreo, la mayoría verá las cosas bajo una nueva luz, tal cual lo demuestran los ejemplos que poseemos. En esto se ven auxiliados por espíritus benévolos que se interesan por ellos y que se apresurarán a ilustrarlos y hacerles ver el camino equivocado que habían tomado. Nosotros mismos, con nuestras plegarias y exhortaciones, podemos ayudarles a mejorar, ya que existe una solidaridad perpetua entre vivos y muertos. La manera en que se opera esta transformación es muy simple y, como se ha indicado, de naturaleza puramente moral y no se aparta en nada de las leyes de la Naturaleza. Que los espíritus de la nueva generación sean nuevos espíritus mejores o los antiguos espíritus mejorados, no cambia en nada el resultado. Desde el momento que traen consigo mejores disposiciones, se trata siempre de una renovación. Los espíritus encarnados integran, de acuerdo con sus disposiciones naturales, dos categorías: por una parte, los espíritus refractarios que parten, y por la otra, los espíritus progresistas que llegan. El estado de las costumbres y de la sociedad, de un pueblo, de una raza o del mundo entero, dependerá de cuál de las dos generaciones prevalezca. Una comparación de todos los días servirá para comprender mejor aún lo que ocurre en estas circunstancias. Supongamos un regimiento compuesto por una gran mayoría de hombres turbulentos e indisciplinados. Se sucederían desórdenes sin fin que la severidad de la ley penal a duras penas podría reprimir. Esos hombres son los más fuertes, porque son mayoría. Se sostienen, animan y estimulan mutuamente por el ejemplo. Los pocos buenos carecen de influencia. Sus consejos son desoídos y motivo de escarnio, soportan malos tratos por parte de los sediciosos y sufren con tal compañía. ¿No es ésta la imagen de la sociedad actual? Supongamos ahora que tales hombres se van eliminando del regimiento, uno a uno, diez a diez, ciento a ciento, y que se les va reemplazando por otros tantos buenos soldados, incluso por los mismos que habían sido expulsados pero que se corrigieron. Al cabo de un cierto tiempo el mismo regimiento se habrá transformado y el orden sustituirá al desorden. Los mismo sucederá con la Humanidad regenerada. Las grandes partidas colectivas no sólo tienen por objeto activar la emigración, sino también transformar con más rapidez el espíritu de las masas, desembarazándolas de las malas influencias y fomentando en ellas su afición por las nuevas ideas. Y es este el motivo por el que muchos, a pesar de sus imperfecciones, están maduros para esta transformación y parten a regenerarse en fuente más puras, puesto que si permaneciesen en el mismo medio y bajo las mismas influencias persistirían en sus opiniones y en su forma de apreciar las cosas. Una estancia en el mundo de los espíritus les basta para abrir los ojos, porque allí ven lo que no pueden ver sobre la Tierra. El incrédulo, el fanático y el absolutista volverán con ideas innatas de fe, tolerancia y libertad. A su regreso encontrarán muchos cambios y sentirán la influencia benéfica del nuevo medio en que han nacido. En lugar de oponerse a las nuevas ideas, las propagarán. La regeneración de la Humanidad no tiene absoluta necesidad de la renovación total de los espíritus: basta con una modificación en sus disposiciones morales. Pero esta modificación se verifica en todos aquellos que están dispuestos a ello, una vez liberados de la perniciosa influencia del mundo. Quienes reencarnan no son siempre otros espíritus, sino los mismos pensando y sintiendo de manera completamente distinta. En tanto esta mejora es aislada e individual, pasa inadvertida y carece de influencia ostensible en el mundo. El efecto es completamente diferente, en cambio, cuando se opera simultáneamente en muchas personas, porque entonces, según las proporciones, las ideas de un pueblo o de una raza pueden modificarse en profundidad en una sola generación. Eso es lo que se observa casi siempre después de las grandes perturbaciones que diezman a las poblaciones. Las plagas destructoras sólo destruyen el cuerpo, pero no dañan al espíritu. Activan el movimiento de entradas y salidas entre el mundo corpóreo y el mundo de los espíritus y, en consecuencia, el proceso progresivo de los espíritus encarnados y desencarnados. Hay que hacer notar que en todas las épocas de la historia, las grandes crisis sociales fueron seguidas por una etapa de progreso. En estos momentos se está operando uno de esos movimientos generales que traerá la transformación de la Humanidad. La multiplicidad de las causas que ocasionan destrucción es un signo característico de tales tiempos, ya que deben acelerar la aparición de los nuevos gérmenes. Son las hojas del otoño que caen, a las que sucederán las hojas reverdecidas, ya que la Humanidad tiene sus estaciones, así como los individuos tienen edades diversas. Las hojas muertas de la Humanidad caen impulsadas por las ráfagas heladas, pero renacerán más vivaces bajo el mismo soplo de vida, pues ellas no se extinguen jamás, sólo se purifican. Para el materialista, las plagas destructoras son calamidades sin compensaciones ni resultados útiles, puesto que, según él, aniquilan multitud de seres que no han de regresar. Mas para quien sabe que la muerte sólo destruye el cuerpo, no tienen ellas las mismas consecuencias y no le causan el más mínimo espanto. Comprende la finalidad y sabe que los hombres no pierden más por morir en masa que por hacerlo aisladamente, ya que, de una manera o de otra, morirán igualmente. Los incrédulos se reirán de estas cosas por considerarlas quiméricas. Pero, sin importar lo que digan, no escaparán a la ley común: se doblegarán a su vez como le ha pasado a tantos otros y, entonces, ¿qué será de ellos? Dirán: ¡Nada! Pero vivirán, a pesar de lo que piensen, y algún día se verán obligados a abrir los ojos. Extracto de La Génesis de Allan Kardec |